Efectos del Eclipse Lunar en el Embarazo: Mitos y Realidades
Desde tiempos inmemoriales, los cielos nocturnos han fascinado a la humanidad, desde los eclipses hasta las lluvias de estrellas. Sin embargo, en torno a los acontecimientos astronómicos surgen multitud de bulos, malinterpretaciones y noticias falsas que acaban calando en la sociedad y que tienen poco o nada de científico.
Mitos sobre los Eclipses y el Embarazo
Una de las grandes dudas que surge cuando ocurre un eclipse, como el total de luna, es si los eclipses pueden afectar a las embarazadas. Desde tiempos inmemoriales ha circulado un mito que advierte a las mujeres que están esperando un bebé de que un eclipse puede hacer daño a su bebé. No, no tiene nada de cierto.
Este mito está relacionado con otra idea, también falsa, de que durante los eclipses se emiten radiaciones dañinas, aunque lo cierto es que esta idea está relacionada (aun siendo incorrecta) con los eclipses de sol y no con los de luna. Según explican desde la NASA, "si bien la radiación electromagnética de la corona, percibida como luz, es perfectamente segura, existe otra forma de radiación que viaja a la Tierra desde el Sol".
En las profundidades del interior del Sol, donde se produce la fusión nuclear para iluminarlo, nacen partículas llamadas neutrinos, que se desplazan sin impedimentos desde el Sol hacia el espacio. También atraviesan el cuerpo sólido de la Luna durante el eclipse y, aproximadamente un segundo después, llegan a la Tierra y también la atraviesan. Cada segundo, apuntan, el cuerpo humano recibe "billones de esos neutrinos", independientemente de que el sol esté por encima o por debajo del horizonte". Sin embargo, "la única consecuencia es que, cada pocos minutos, algunos átomos de tu cuerpo se transmutan en un isótopo diferente al absorber un neutrino. Este es un efecto totalmente inocuo y no te dañaría ni a ti ni, si estás embarazada, al feto en desarrollo", señalan.
El Calendario Lunar y el Parto
El calendario lunar es una herramienta que muchas embarazadas tienen en cuenta cuando se aproxima la fecha de parto. Se dice que los partos aumentan en las noches de luna llena. El calendario lunar se basa en las fases de la luna: luna nueva, cuarto creciente, luna llena y cuarto menguante. Estas fases ocurren cada mes lunar, que dura aproximadamente 29,5 días.
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En el caso de una embarazada, los niveles de agua son aún más elevados, debido a la presencia del líquido amniótico. Por eso, decir que la luna puede influir en el momento del parto, en parte, tiene su lógica. Si te interesa conocer el calendario lunar para orientarte sobre la fecha probable de tu parto, si crees en la influencia de los astros en el momento de dar a luz, seguro que también te interesará conocer cómo influirá tu signo del zodíaco en tu tipo de parto, según las estadísticas.
La creencia de que la luna afecta los nacimientos proviene de tradiciones populares y observaciones anecdóticas. Sin embargo, estudios científicos no han encontrado pruebas concluyentes que demuestren esta relación. Si bien no debes basarte únicamente en la luna para tomar decisiones, usarlo como un complemento a la información médica es completamente inofensivo.
Es una creencia muy extendida: los días de luna llena se producen más partos que cuando se la ve parcialmente. ¿Te quedan pocos días para la fecha probable de parto o la has superado sin que se haya producido ninguna novedad? ¿Dentro de pocas jornadas habrá luna llena? ¿Lo has creído? Que en las noches de luna llena nacen más bebés es una convicción sobre la gestación muy extendida. Pero… ¿qué hay de cierto?
Y a esa conclusión llegó María Soledad Saiz, matrona del Hospital Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares (Madrid), autora del estudio Influencia de las fases lunares en el inicio de los partos espontáneos. "Las matronas, como profesión científica que somos, tenemos la obligación de preguntarnos si existe una explicación científica para este hecho. "Tradicionalmente muchas mujeres embarazadas de todo el mundo han mirado a la luna para determinar la proximidad de su parto", nos cuenta María Soledad Saiz.
Pero no solo es una creencia popular… también está muy arraigada entre los profesionales sanitarios. En ellos, igual que entre la población general, la creencia de que la luna influye en el inicio del parto está muy extendida: "Principalmente se cree que en la luna llena, o en sus inmediaciones, los partos tienden a aumentar.
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Pues bien el 82,7 por ciento de los partos se iniciaron fuera de los días exactos de una fase lunar. Sólo el 3,6 por ciento en los días de luna llena, 3,4% en luna menguante, el 3 por ciento en luna creciente y el 2,9 por ciento en luna llena. "Estas pequeñas diferencias porcentuales entre las distintas fases no tienen ninguna significación estadística, es decir, podemos concluir que ni la luna llena, ni ninguna otra fase lunar, aumenta los partos.
Pero este no es el único estudio realizado al respecto. Ni nuestro país es el único con esta creencia. En 2005, investigadores del Mountain Area Health Education Center de Carolina del Norte analizaron 600.000 nacimientos en 62 ciclos lunares entre 1997 y 2001.
El factor desencadenante del parto es hoy día desconocido. Al final del embarazo las fibras musculares del útero se distensionan. Esta es la principal causa que desencadena el parto, pero hay otras: también en las últimas semanas o días de la gestación, los receptores de oxitocina del útero se multiplican hasta alcanzar un punto crítico y a una óptima sensibilidad a esta hormona por parte de los músculos del útero.
Surgen tanto de una parte del sistema nervioso del feto, como de la madre. Así ambos producen oxitocina y, al mismo tiempo, las glándulas suprarrenales del bebé secretan glucocorticoides. Como ya hemos comentado, el hipotálamo del cerebro de la madre que es dónde se encuentra la hipófisis se empieza a producir oxitocina. Este fenómeno se llama reflejo hipotalámico o también se llama reflejo de Ferguson-Harris.
La fecha probable de parto se calcula a partir del primer día de la última regla. A partir de hay que sumar 280 días, es decir 10 meses lunares. Pero no es una ciencia exacta, sino un simple cálculo estadístico.
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Cuando se le preguntan a las mujeres si piensan realmente que en los días de luna llena nacen más niños les puede la razón y no la superstición. A lo largo de los siglos, se han ido creando una serie de mitos sobre el embarazo, el parto, los bebés... "Cada embarazo nos cuesta un diente". Es una máxima repetida por madres y abuelas. Pero no es más que un mito, porque el bebé en ningún caso roba calcio a los dientes de la madre. Lo que si le perjudica es que su madre no siga una adecuada salud bucodental durante la gestación. Uno de los miedos más frecuentes en las mujeres embarazadas es que el cordón umbilical se enrolle en el cuello del bebé hasta el punto de poder asfixiarlo dentro del útero materno.
La Luna y el Comportamiento Humano
Muchas personas han creído durante siglos que la Luna afecta al comportamiento humano. Sin ir más lejos, la palabra "locura" proviene de otra del latín, "lunaticus", que significa "lunar". Una de las mentes más portentosas de la antigüedad, el filósofo griego Aristóteles, creía que fenómenos como la locura o la epilepsia eran causadas por nuestro fiel satélite. Otro de los rumores científicos más comunes es el de que el ritmo lunar interviene en las embarazadas a la hora de dar a luz, teniendo más probabilidades de ponerse de parto justo en momentos determinados de sus fases. Obviamente, solo son rumores y la ciencia no los ha podido demostrar todavía. Sin embargo, sí que existe evidencia de que influye en el sueño.
Por ejemplo, un estudio de 2003 en el que se descubrió que, en luna llena, las personas tardaban en quedar dormidas entre 5 y 20 minutos más de media. Además, su actividad cerebral reveló que la cantidad de sueño se redujo en un 30%. Pero uno del los problemas de esta investigación, y en general de los que se han realizado hasta la fecha, es que no monitoreó el sueño de los pacientes durante un mes lunar completo o muchos meses.
Estamos sometidos a tanta contaminación lumínica que es imposible pensar que los cambios de humor los origine el brillo de la Luna Esto es precisamente lo que se propuso Thomas Wehr, un reconocido psiquiatra del National Institute of Mental Health, quien publicó un artículo académico en el que describe a 17 pacientes con trastorno bipolar de ciclo rápido, una enfermedad mental en la que las personas cambian de la depresión a la euforia más rápido de lo habitual, y que según el especialista, mostraron una asombrosa regularidad en sus episodios depresivos.
"Lo que me llamó la atención sobre estos ciclos era que no se parecían en nada a lo que uno esperaría de un proceso biológico", asegura, en la 'BBC'. "Por ello, me pregunté si existía algún tipo de influencia externa que estaba operando en ellos, y debido a la creencia histórica de que la luna afecta al comportamiento humano, me puse a investigar".
Wehr anotó cada una de las fechas de sus cambios de ánimo durante años. Al término de su seguimiento, descubrió que sus pacientes caían en dos categorías: en unos, los episodios se sucedían cada 14,8 días y en otros en uno de 13,7, aunque evidentemente había variaciones entre ambos grupos. Wehr descubrió que a medida que el tiempo de vigilia de sus pacientes se atrasaba de forma constante, el de sueño seguía igual.
La Luna afecta a la Tierra de muchas formas. En primer lugar, la luz: la Luna llena aparece cada 29,5 días y la nueva 14,8 días después. En segundo, su atracción gravitacional genera las mareas oceánicas que suben y bajan cada 12,4 horas. La altura de los océanos, pues, sigue ciclos de aproximadamente dos semanas: uno de 14,8 días, que es impulsado por la atracción combinada de la Luna y el Sol, y el llamado "ciclo de declinación" que dura 13,7, provocado por la posición de la luna en relación al ecuador terrestre.
Precisamente, son en estos ciclos bimensuales con los que parecen estar sincronizados los pacientes de Wehr. No necesariamente pasan de la depresión a la euforia cada 13 o 14 días, sino que tiende a ocurrir durante una determinada fase del ciclo de las mareas. Otra de las explicaciones a las que llegó el psiquiatra fue que sus oscilaciones de temperamento podían estar debidas a trastornos relacionados con el sueño.
Esto es particularmente cierto en el caso de pacientes bipolares, los cuales desencadenan los episodios por la interrupción del sueño o los ritmos circadianos. En este sentido, Wehr descubrió que a medida que el tiempo de vigilia de sus pacientes se atrasaba de forma constante mientras que el de sueño seguía igual, lo que significa que la cantidad de tiempo que duermen crece más tiempo hasta que llega un punto en el que se corta abruptamente. Este "salto de fase" está relacionado con el comienzo de los episodios.
Aún así, no cree que se deba a la luz del satélite. "Hay tanta contaminación lumínica a la que estamos sometidos que es imposible pensar que los cambios los origine la luz lunar", sostiene. Más bien, sospecha que se debe a la atracción gravitacional. La Luna desencadena fluctuaciones muy sutiles en el campo magnético de la Tierra al que algunas personas pueden ser muy sensibles.
"Los oceános son conductores de electricidad porque están hechos de agua salada, y a medida que fluyen con las mareas, tienen un campo magnético asociado a ellas", asegura Robert Wickes, un experto del clima del University College de Londres. Sin embargo, el efecto es imperceptible, por lo que duda de que pueda inducir cambios biológicos en seres humanos. Aunque en el caso del Sol sí que sucede algo parecido durante las épocas de tormentas solares, en las los accidentes cerebrovasculares, infartos, brotes esquizofrénicos o suicidios son más frecuentes.
Un estudio publicado a principios de este año en la revista científica 'eNeuro' demostró que cuando las personas estaban expuestas a cambios en el campo magnético, experimentaron fuertes disminuciones de actividad en las ondas alfa del cerebro, las que se producen cuando estamos despiertos pero que no realizan ninguna tarea en concreto, por lo que no es muy relevante: puede ser un subproducto de la evolución o meros cambios sutiles en la química de nuestro cerebro que apenas son perceptibles. Otra posibilidad es que, al igual que ocurre con las mareas, la Luna nos afecte como seres formados de agua (concretamente de un 75%).
Joachim Fisah, biofísico del Instituto Max Planck de Fisiología Vegeta en Potsdam, ha estudiado durante toda su vida las variaciones de agua en las moléculas de las células de una sola planta. "El volumen de las moléculas de agua, incluso si está en un rango muy pequeño o nano, responderá a cualquier pequeño cambio gravitacional", asegura. "Como consecuencia, habrá un movimiento de estas moléculas a través de los canales de agua, lo que significa que el fluido acuático se moverá desde el interior de la célula hacia el exterior o viceversa, dependiendo de la fuerza gravitacional, y esto podría tener un efecto en el organismo".
Por el momento, no hay una respuesta clara a esta pregunta. Ni la fuerza gravitacional ni la luz lunar provocan de forma clara estos cambios de ánimo en las personas. Pero si crees que últimamente estás muy sensible o posees un temperamento cambiante, confuso y errático, lo mejor será que en vez de asociarlo a la luna y suponer este clase de hipótesis, acudas a un médico o psiquiatra.
Mitos sobre Eclipses y el Embarazo
Una creencia que ha pasado de generación en generación es que los eclipses afectan los embarazos, pero ¿guarda este fenómeno astronómico una relación con la gestación? Los eclipses de luna o de sol son fenómenos que han embriagado la imaginación y la curiosidad del ser humano desde tiempos remotos.
La mitología de algunas civilizaciones reúne una serie de creencias alrededor del tema, una de ellas es la influencia de los eclipses en el embarazo y sus posibles efectos sobre el bebé. Esta superstición está bastante arraigada en culturas como la hindú y la azteca, lo que genera una serie de dudas en las gestantes cuando suceden.
Por ejemplo: ¿el eclipse afectará mi embarazo?, ¿a los cuántos meses de embarazo afecta el eclipse?, ¿qué puedo hacer para evitar la influencia de los eclipses en el embarazo? No cabe duda que esto puede sembrar temor durante la gestación por las posibles consecuencias negativas sobre la salud del bebé, aun cuando no existe una base científica que justifique esta relación.
Los astros, las fases lunares, los eclipses y muchos fenómenos más se relacionan con aspectos de la naturaleza y de la vida humana, con la finalidad de darles sentido y, por lo tanto, justificación. Los eclipses ocurren cuando un cuerpo celeste (como una luna o un planeta) se interpone entre la luz que emana otro cuerpo celeste. En un eclipse lunar, la Tierra se encuentra entre el Sol y la Luna.
Afecciones de la piel: como la aparición de manchas, lunares o, incluso, cicatrices en la piel del bebé. Ahora bien, todas estas afirmaciones carecen de fundamentación científica, por lo que solo deben tomarse como un mito de la maternidad y la gestación, pues no existe ningún estudio que avale que los eclipses son malos para las embarazadas.
De hecho, la ciencia ha explicado en diversas oportunidades que dichas alteraciones se deben a problemas genéticos y a la acción de compuestos teratógenos, como, por ejemplo, el consumo de algunos fármacos específicos en esta etapa.
A pesar de que el eclipse no afecta la gestación, el temor, el estrés y la ansiedad que pueden llegar a sentir las mujeres embarazadas respecto a los posibles peligros de este evento las predispone a sufrir las consecuencias negativas de dichas emociones. No obstante, sentir algún tipo de estrés o ansiedad momentánea por este fenómeno no lleva a que el feto presente malformaciones, las manchas en la piel o la ausencia de miembros. En todo caso, no hay de qué preocuparse con los eclipses, pues el fenómeno natural en sí mismo no afecta ningún aspecto del embarazo.
Recomendaciones Durante un Eclipse
Como se comentó, esta creencia ancestral se basa en que los efectos nocivos del eclipse pueden afectar a las mujeres embarazadas que se encuentran bajo los rayos directos del sol o la luna mientras se produce este evento. En muchas culturas, se pensaba que una embarazada podía protegerse de sus efectos con ayuda de una «contra». Entre otros métodos, llevar un pañuelo de color rojo, un listón de color rojo atado a la cintura o prender de su ropa alguna pieza metálica (una tijera, por ejemplo) contrarrestaba los supuestos efectos adversos.
Dicho esto, la única recomendación de los especialistas durante los eclipses es no mirarlos directamente sin protección ocular, pues los rayos del sol suelen ser más fuertes de lo normal y causar graves daños a nivel de la retina. Fuera de esto, no hay ninguna razón para asumir rituales o cábalas en pro de resguardarse de la aparente influencia del eclipse.
Conclusión
Con base en todo lo anterior, podemos concluir que los efectos negativos de los eclipses durante el embarazo son solo mitos y que no existe una base científica que avale su posible relación. Si aún tienes dudas acerca la influencia de este evento astronómico sobre tu embarazo y el bienestar de tu bebé, convérsalo con el especialista. Pero un eclipse lunar acontece cuando la Tierra se interpone entre el Sol y la Luna. Este eclipse total de Luna, del 27 de julio del año 2018, se producirá entre dos Signos Fijos: Acuario y Leo. El eclipse avivará el mundo emocional tanto en hombres como mujeres.
De hecho, este mundo emocional, de sentimientos profundos, permanecerá en fase de maduración hasta poder expresarse dentro de un tiempo, ya que su símbolo, la luna, atravesará durante el eclipse por una fase de oscuridad, lejos de la luz del sol. Muchos son los ministerios que, todavía hoy, rodean a los fenómenos astrológicos. Esta noche tendrá lugar la segunda luna llena del mes, una superluna denominada también luna azul, uno de los eventos astronómicos más esperados de agosto. Se trata de un fenómeno poco común, pues solo se da cada dos o tres años, por lo que la próxima se espera para 2026. Pero, ¿cómo puede afectar este acontecimiento al embarazo? Y estos no son los únicos mitos.
Por supuesto, todas estas creencias vienen de hace siglos, cuando no se entendía por qué se producían los eclipses. Además, lo que sí es cierto es que los eclipses provocan algunos cambios ambientales en la Tierra. Por ejemplo, puede haber bajada de temperaturas, cambios en la dirección de los vientos o en el comportamiento de algunos animales, y también variaciones en el campo gravitacional terrestre.
Más allá de los eclipses, el embarazo siempre ha sido relacionado con las fases lunares. Otro mito muy extendido es que se producen más partos espontáneos con luna llena. En este caso, la ciencia sí que ha demostrado que es mentira. Un ejemplo de ello es el estudio publicado en 2005 por el Mountain Area Health Education Center de Carolina del Norte.
Dejando a un lado las supersticiones, lo importante es que todos aquellos que quieran puedan disfrutar esta noche del eclipse lunar, que ocurre cada mucho tiempo.
El Calendario Lunar y el Embarazo
Existen muchas creencias populares que provienen de la antigüedad y que permanece vigente en una parte de la población actual, en las que se relaciona el calendario lunar al embarazo. En estas, se atribuye que los momentos de cambio en las fases lunares, las posibilidades de dar a luz aumentan.
La explicación que se da a esto, es que el cuerpo humano está compuesto de una gran cantidad de agua, y que por ello y al igual que la luna tiene un efecto gravitatorio sobre los mares y mareas, puede también afectar al cuerpo humano.
Hay numerosos estudios que relacionan la luna con los partos; en un estudio que analiza más de 7000 partos se ha visto que según la fase de la luna, puede haber más partos espontáneos, prematuros o más posibilidad de cesárea.
El Parto Según la Luna
Se dice que antiguamente los períodos menstruales iban a la par con el ciclo lunar (que también es de 28 días), ovulando el día de luna llena y menstruando el día de luna nueva. De esta manera los partos eran en luna llena, y de ahí que hoy en día se hable del día de luna llena como el de máxima probabilidad. Las mujeres que tenían los ciclos “cambiados”, menstruando en luna llena, eran consideradas brujas. Debido a estas creencias populares, hay mucha gente que piensa que el estado de la luna puede producir un tipo u otro de parto a pesar de que esto no tiene base científica.
En la fase de luna creciente-llena, se ha visto que son más frecuentes las inducciones con dilataciones lentas, más partos manuales y partos expulsivos distócicos que pueden desencadenar en cesáreas. Cuando hay luna llena, se cree que la probabilidad de parto es mayor. En luna menguante se encuentran más bolsas rotas con líquido amniótico teñido y cuando la luna está en fase de luna nueva hay una mayor amenaza de parto prematuro y más cesáreas.
Sin embargo, hay muchos estudios que muestran que realmente no hay diferencia con los cambios de fase lunar y ni siquiera con luna llena para aumentar la probabilidad de parto. Sin embargo, dos tercios de la población sigue pensando que la luna sí afecta y existen libros y publicaciones que explican cosas realmente curiosas.
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