¿El Feto Orina y Defeca? Todo lo que Debes Saber

02.11.2025

Tener un bebé trae consigo muchos cambios en la vida. La mayoría de estos cambios son bienvenidos, pero algunos llegan como una sorpresa indeseable y que hay que tratar de evitarlos en lo posible. Los problemas pueden desaparecer después de un tiempo o pueden continuar e incluso empeorar.

Cambios en el Cuerpo Materno Durante el Embarazo

En el embarazo se producen una gran variedad de cambios viscerales por el desplazamiento que causa el útero sobre la estática abdominal y por el aumento de la hormona progesterona. Se calcula que un 50% de las embarazadas sufren nauseas y vómitos durante el primer trimestre. Suelen ser matinales y desaparecen al tercer mes. Por ello, se debe descartar etiologías patológicas si la clínica no coincide con la descrita.

A su vez, el intestino es desplazado en dirección al diafragma y el útero presiona el colon sigmoides, que es la parte del colon donde se acumulan las heces. La progesterona produce una relajación de las paredes vesicales, lo que puede producir un aumento de su capacidad, pero además, es desplazada y aplastada por el útero, lo que disminuye su volumen. Por esto, se produce un aumento de las micciones de hasta más de 7 veces durante el día y más de 2 durante la noche.

Muchas mujeres desarrollan problemas de incontinencia durante o después del embarazo. Estos problemas con el control de esfínteres pueden aparecer inmediatamente o varios años después del parto.

El Suelo Pélvico y su Importancia

La parte del cuerpo que se encuentra debajo del ombligo y en medio de las caderas es conocida como zona pélvica. En la base de esta zona se encuentran las capas musculares que recubren la parte inferior de los huesos de la pelvis. Estos músculos reciben el nombre de “suelo pélvico”.

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Este se encarga de sostener los órganos que se encuentran en la pelvis. Estos órganos incluyen el canal cervical (vagina), la vejiga y el recto. La vejiga almacena la orina y el recto retiene las heces hasta que llegue el momento de orinar o defecar. Los músculos toman forma de anillo al final del recto (músculos del esfínter anal) y controlan el paso de los gases o heces. Cuando la vejiga, recto o músculos del suelo pélvico funcionan adecuadamente, se mantiene el control sobre donde y cuando "se debe" ir al baño.

El suelo pélvico sufre muchos cambios durante el embarazo y en el momento de un parto vaginal. Por un lado, según va creciendo el feto, existe una mayor presión sobre el mismo y esto lo debilita. También se puede producir estreñimiento y en algunas mujeres se pueden ensanchar los vasos sanguíneos (hemorroides) dentro o alrededor del ano y parte baja del recto. Por otro lado, durante el parto, el bebe debe salir por el llamado canal del parto, que es sostenido por el suelo pélvico. Esto puede provocar que los tejidos en el área vaginal se ensanchen o se desgarren.

Por lo general, estos desgarros ocurren únicamente en la piel, cicatrizan rápidamente y no suelen dar problemas. Pero desgraciadamente, en otras ocasiones, se lesionan también los músculos. Cuando esto sucede, se necesita recurrir a una cirugía para reparar el daño. Desgraciadamente después de esta reparación no siempre regresa la continencia a la situación anterior al embarazo. Hasta un 50% de las mujeres que sufren este problema y que son sometidas a esta reparación, presentan incontinencia fecal.

Tratamientos para la Incontinencia

Ante estas alteraciones en la continencia, su médico especialista en coloproctología y suelo pélvico a través de un examen físico podrá determinar la causa del problema. Si los músculos de la pelvis están débiles, existen ejercicios que pueden ayudar a fortalecerlos. Él podra explicárselos y la frecuencia con la cual realizarlos. Además podrá sugerirle alimentos (que puede probar o evitar) o medicinas que pueden ayudarle a normalizar sus evacuaciones.

El biofeedback es otro tipo de terapia no dolorosa que le puede ayudar y que consiste en utilizar sensores especiales y una pantalla de video para ayudar a relajar y contraer adecuadamente los músculos encargados de la evacuación de las heces. Otro tratamiento puede ser la electroestimulación y neuromodulación del nervio tibial posterior a traves de unos electrotodos colocados en la piel del pie y la pierna. En otros casos será necesaria la cirugía para reparar los músculos dañados. Los cirujanos coloproctólogos se especializan en este tipo de cirugías.

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Infecciones Urinarias Durante el Embarazo

La infección de orina o cistitis es una situación frecuente en el embarazo. Sí, la infección de orina o cistitis es una situación frecuente en el embarazo que se produce en alrededor del 8% de las embarazadas. Durante el embarazo, los niveles altos de progesterona relajan los músculos de la vejiga y de los uréteres (los tubos que comunican la vejiga con los riñones) produciendo una ralentización en el flujo de orina dentro de ellos. En los últimos meses de la gestación, el útero aumenta tanto de tamaño que presiona la vejiga, y esto hace que sea más difícil vaciarla por completo cuando se orina.

Prevención de Infecciones Urinarias

  • Beber mucha agua.
  • Realizar la higiene de la zona genital desde la vagina al ano.
  • Vaciar la vejiga después de mantener relaciones sexuales.
  • Evitar los productos de higiene femenina (desodorantes o jabones) potencialmente irritantes.

En el caso de presentar los síntomas antes citados es importante acudir al médico para realizar un urinocultivo que es la prueba diagnóstica de la infección de orina. Si el urinocultivo demuestra la presencia de bacterias en la orina será preciso realizar un tratamiento con antibióticos.

El Meconio: La Primera Caca del Bebé

Las primeras horas después del nacimiento de tu bebé son mágicas, aunque no todo es idílico. La crianza también tiene partes más mundanas, como la primera caca de tu bebé. Sin embargo, estos instantes también forman parte de este increíble viaje que te espera. El meconio es la primera deposición de un recién nacido y puede ser distinta a lo que imaginas cuando piensas en la primera caca de tu bebé. Sigue leyendo para saber más sobre el meconio, su origen y cómo lidiar con él.

¿Qué es el Meconio?

Es fácil definir el meconio en pocas palabras: es la primera caca de tu bebé. Para ser más precisos, es una sustancia entre verde y negra, casi sin olor, que se expulsa en las primeras deposiciones del bebé, generalmente durante las primeras 24 horas de vida. El meconio es muy diferente, en aspecto y olor, a las heces normales del bebé que verás más adelante en los pañales de tu pequeño.

¿Qué Contiene el Meconio?

Tu bebé apenas ha comido, así que es normal preguntarse qué contiene el meconio. A partir de la semana 13 de embarazo, tu bebé empieza a ingerir el líquido amniótico que lo rodea en el útero. Gran parte de este líquido se expulsa a través de la orina, pero el resto se deposita en los intestinos de tu pequeño, junto con células de la piel, restos de lanugo y otras partículas. Todo esto se acumula en el intestino de tu bebé y forma el meconio pegajoso y oscuro que pronto verás en su pañal.

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Características del Meconio

El color del meconio y su consistencia son lo que diferencia la primera caca de tu bebé de las heces normales que vendrán después. A diferencia de las heces normales del bebé, que son de un tono mucho más claro, el meconio es de un color verde oscuro, casi negro. Su consistencia es pegajosa y viscosa, lo que le da un aspecto similar al alquitrán.

A veces tienen que pasar unos días hasta que el meconio se expulsa por completo del sistema del bebé. Te darás cuenta porque sus heces pasarán de un tono casi negro a un color amarillo verdoso. Si estás dando el pecho, las cacas de tu bebé acabarán teniendo la consistencia y el color de la mostaza. Si usas leche de fórmula, las heces de tu bebé tendrán un color amarillo más oscuro o beige.

¿Qué Hacer con el Meconio?

La primera caca de tu bebé suele expulsarse poco después del nacimiento, generalmente en las primeras 24 horas. Esto puede suceder antes o después de ponerle el primer pañal. Según cuándo ocurra, ¡podrías llevarte una sorpresa! Al ver esa primera caca de meconio, avisa al profesional de la salud. Es una señal de que el sistema digestivo del bebé funciona correctamente. Las toallitas suaves para bebés son perfectas para limpiarle el meconio. Después, ponle un pañal cómodo y absorbente, ¡y listos!

El meconio se adhiere fácilmente: aunque tengas cuidado podría terminar en tu ropa o en los primeros bodis de tu bebé, sobre todo si estás aprendiendo a cambiar pañales. Para evitar fugas, asegúrate de que los pañales sean del tamaño adecuado. Si no sabes qué tamaño de pañal elegir para tu bebé, consulta nuestra tabla de tallas.

Líquido Amniótico Meconial

A veces, los bebés empiezan a hacer su primera deposición durante el parto o en las últimas semanas del embarazo. El resultado es que parte del meconio se mezcla con el líquido amniótico, lo que le da un color verdoso o marrón. Es lo que se conoce como líquido amniótico meconial. Generalmente, esta circunstancia no suele causar problemas a largo plazo para el bebé. Sin embargo, para estar tranquilos, el profesional de la salud revisará si hay meconio en el líquido amniótico al nacer tu pequeño y tomará las medidas necesarias para evitar cualquier complicación. Si notas que has roto aguas y el líquido tiene manchas oscuras o rayas verdes, avisa de inmediato al profesional de la salud. Así podrá las pautas recomendadas durante el nacimiento.

Síndrome de Aspiración de Meconio

En raras ocasiones, el bebé puede aspirar un poco de líquido amniótico con meconio, lo que puede causar el síndrome de aspiración de meconio cuando el meconio llega a los pulmones. El equipo de salud estará atento a cualquier señal y sabrá exactamente cómo actuar para que tu bebé reciba un tratamiento rápido y efectivo, que evite o minimice los efectos a largo plazo.

La mayoría de los casos de síndrome de aspiración de meconio no son graves. Si le pasa a tu bebé, puedes tener la tranquilidad que recibirá la mejor atención posible. La mayoría de los recién nacidos que presentan síntomas del síndrome de aspiración de meconio se recuperan rápidamente y no sufren efectos secundarios a largo plazo.

Cuándo Contactar al Profesional de la Salud

El meconio es un tipo de deposición especial, pero es absolutamente normal. En contadas ocasiones, puede haber complicaciones, por lo que es importante estar informado por si acaso. Si te encuentras con alguna de las situaciones siguientes, lo mejor es llamar al profesional de la salud:

  • Si tu bebé no hace caca en las primeras 24 horas tras nacer, podría ser por un tapón de meconio, que no es más que un poco de caca atascada. Sin embargo, es crucial descartar una complicación rara llamada íleo meconial, que se produce cuando el meconio es demasiado espeso para pasar, ya que esto podría indicar una afección más grave.
  • Si observas que las heces tienen un color rojo, podría ser por sangre tragada durante el parto o al darle el pecho si tienes grietas en los pezones. Sin embargo, es mejor avisar para que lo comprueben por si acaso.
  • Si ves que las cacas de tu bebé son blancas o de color arcilla, avisa enseguida al médico para descartar cualquier problema que necesite atención urgente.

Liberación Prematura y Tardía del Meconio

Hay dos problemas que pueden surgir con relación al meconio: que el bebé lo libere justo antes o durante el parto; o bien que no lo expulse hasta las 24 ó 48 horas posteriores al nacimiento.

Liberación Prematura del Meconio

Principalmente, lo más grave es que el meconio sea liberado en el interior del saco amniotico o durante el parto (las dos o tres horas de dilatación más el momento de dar a luz). Si una mujer suelta líquido amniótico turbio los médicos saben que el meconio ha sido expulsado. La liberación del meconio es un síntoma del sufrimiento del feto: el bebé está siendo sometido a estrés debido a las contracciones del útero de la madre que dificultan la respiración del niño y hay falta de oxígeno. La asfixia fetal es una situación de riesgo y un indicador de complicaciones en el parto. Controlando las situaciones de riesgo se vigila la posible liberación del meconio. Es evidente, por tanto, que el objetivo primordial de los médicos es evitar el sufrimiento fetal.

Además pueden darse otro tipo de situaciones o factores que podrían "favorecer" la salida prematura del meconio. Por ejemplo, si el niño viene de nalgas, si está enredado con el cordón umbilical o si tiene un nudo verdadero (un nudo en el cordón); también las medidas físicas del bebé y de la pelvis de la madre pueden contribuir a su expulsión antes del nacimiento. Todas estas situaciones o cualquier tipo de cambio en el protocolo normal de un parto son prevenidas por los médicos para no llegar a consecuencias mayores.

En ocasiones, aunque se previene y se sigue a una embarazada durante sus nueve meses, puede necesitarse alguna medida de urgencia. En el caso de que el meconio sea liberado dentro de la madre, el parto debe provocarse mediante cesárea. Del mismo modo, si el parto está iniciado, habría que agilizarlo para terminar cuanto antes. De esta forma se intenta evitar la aspiración del meconio.

Para prevenir estos riesgos en la etapa final del embarazo, el ginecólogo sigue su evolución durante los nueve meses realizando al menos tres ecografías. Hoy en día en España se sigue un protocolo muy riguroso y, gracias a las nuevas tecnologías y a la mayor preparación profesional, se evitan posibles complicaciones.

Liberación Tardía del Meconio

En la situación opuesta, el bebé puede contener el meconio en su interior sin expulsarlo. Esto empieza a ser preocupante a partir de las 48 horas. Sin embargo no suele ser grave a no ser que se trate de casos excepcionales: malformaciones en el aparato digestivo o en el propio ano, espina bífida, problemas neurológicos, etc. En caso de que no sean causas físicas, las cuales se pueden comprobar fácilmente e incluso antes de que nazca el niño, se le provoca la expulsión de sus primeras heces. Basta con aplicar un poco del contenido de un supositorio y favorecer la deposición colocando sus nalguitas en posición fetal.

Tratamiento de la Liberación Precoz del Meconio

A pesar de que el parto se agilice o se realice una cesárea, si el bebé ha soltado el meconio en el interior, es probable que el niño lo aspire y pueda sufrir problemas respiratorios y digestivos. Cuando se produce el sufrimiento fetal, el bebé se asfixia y aspira el meconio -con más fuerza puesto que se ahoga-, enviándolo a las vías respiratoria y gástrica. Aunque suelen ser más graves las consecuencias por falta de oxígeno, la aspiración del meconio puede provocar al bebé un distrés respiratorio. Esto conlleva dificultades en la respiración que pueden ser más o menos graves, dependiendo del tiempo de aspiración.

Por ello, los riesgos están muy controlados y los médicos están siempre preparados ante una posible cesárea de urgencia. Del mismo modo, la vía gástrica y el estómago pueden estar afectados. Los desechos hacen que el aparato digestivo del bebé se desajuste y no tolere la leche materna, e incluso que el niño vomite cuando coma. En casos extremos de mucha cantidad de meconio aspirado, podría ser necesario un lavado de estómago. No obstante, lo habitual es que el bebé recupere el apetito en unos días.

Cuando el líquido amniótico turbio confirma que el meconio ha sido liberado y el bebé lo ha podido aspirar hay que actuar. Lo primero, una vez sacado el niño es estabilizar e incluso, si fuese necesario, reanimarlo. Una vez estabilizadas sus constantes vitales hay que limpiar las vías respiratoria y gástrica mediante la aspiración del meconio (incluso lavado de estómago). Además suelen ser necesarios los antibióticos. El médico le ausculta para observar cómo reacciona y para ver las dificultades respiratorias. Se hace también un examen total para descartar cualquier tipo de lesión, incluso una posible neumonía por aspiración.

La liberación del meconio no suele ser muy grave. La aspiración tiene que ser muy larga para que los problemas sean serios. Aunque las patologías pueden ser varias, las consecuencias suelen ser pequeñas y mediante el tratamiento y seguimiento del recién nacido pueden recuperarse los órganos que han sufrido. Desde el momento en el que nace el bebé, el médico puericultor se encarga de su cuidado, busca las causas del estrés del niño que han provocado la liberación del meconio y analiza de qué forma le ha afectado.

El Feto Orina

Con el primer embarazo las dudas aparecen a montones y prácticamente a diario. Son miles las preguntas que brotan de tu cabeza y no desaparecen de tu pensamiento hasta que no les das respuesta. Las hay más trascendentales y otras más científicas, más concretas en definitiva. Una de estas últimas es si el feto hace pis, y si es cierto, cuándo y cómo.

A partir de la semana número 9 del embarazo, el feto ya está muy desarrollado. Tiene sus órganos completos, sus músculos y nervios están en su lugar y poco a poco empiezan a funcionar. Una semana después, en la diez de la gestación, los riñones se ponen en marcha porque ya están completamente formados. Pasa igual con el hígado, el cerebro o los intestinos. Pues bien, una vez están funcionando los riñones, es cuestión de tiempo que produzcan orina y la vejiga del feto se llene. No pasan muchas semanas de hecho hasta que esta evolución tiene lugar. Es en la semana 14 cuando los riñones ya producen orina y cuando, al tener que vaciar su vejiga, podemos asegurar que el bebé empieza a producir orina.

El Proceso de Micción Fetal

A partir de este momento ocurre un fenómeno tan natural como sorprendente para quien no lo conocía antes. Este fenómeno es que el bebé expulsa su orina al líquido amniótico directamente. Evidentemente no hay otro lugar al que pueda ir la orina, así que esta se mezcla con el fluido que protege al feto en el útero. Por lo tanto, entre otras muchas cosas, en el líquido amniótico hay orina a partir de la semana 14 de gestación, justo al comienzo del segundo trimestre. Pero no es este lo más curioso, sino el hecho de que el feto beba de dicho líquido. Esto implica como tú misma habrás deducido ya que el pequeño bebe su propia orina, aunque mezclada con el líquido amniótico. El dato no es más que pura curiosidad porque no hay ningún problema en que así sea. Más bien todo lo contrario. Es parte natural y habitual del embarazo, no hay de qué preocuparse.

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