El Valle de la Fertilidad: Un Cómic sobre la Vida y la Esperanza
A veces un libro nos proporciona placer desde el mismo momento en el que lo sostenemos y observamos, incluso antes de leerlo.
"Por culpa de una flor": Un objeto de arte
Por culpa de una flor es un objeto con una presencia elegante, apacible y sólida que traduce muy bien la voluntad de su autora, María Medem, y de las dos editoriales barcelonesas que han colaborado para editarlo, Apa Apa Cómics y Blackie Books.
La trama: Una aldea y una flor
La protagonista de esta historia vive en una aldea sin apenas vecinos. Todos los pueblos cercanos se han vaciado, todas las tierras parecen yermas. En la suya, o en lo que queda de ella, crece una flor que le recuerda los tiempos mejores. Que trae de vuelta la algarabía del pueblo y la fertilidad de los campos. Mantener con vida a esa flor es lo único que desea.
Una visita inesperada le ayudará a reencontrar la vida que creía perdida.
María Medem: Autora revelación
Medem es una de las artistas invitadas -junto a Genie Espinosa, Ana Galvañ, Conxita Herrero o Roberta Vázquez- de la exposición Constelación Gráfica, en el CCCB. La muestra, con un gran éxito debido al boca a boca, ha querido reflejar la diversidad de lenguajes, de registros estéticos y de referentes culturales de las nuevas creadoras del cómic.
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Formas experimentales con las que hablar -con tanto humor como consistencia- de temas como la precariedad económica y laboral, la desaparición de la estabilidad en las relaciones o la identidad condicionada por Internet.
La autora estudió Bellas Artes, y enseguida autoeditó sus primeros cómics, además de colaborar con fanzines. Con Cenit (Apa Apa Cómics) ganó el Premio de Autor Revelación del 37º Salón del Cómic de Barcelona. También ha publicado Echos con la editorial francesa Fidèle Editions.
Óscar López pregunta a María Medem qué representa la flor del título. «La protagonista vive algo atrapada en la melancolía y la soledad, tiene un gran apego al lugar donde vive, y no se preocupa mucho del futuro. La flor es su reflejo, justifica su existencia, le da un motivo para seguir habitando en el pueblo. Ambas necesitan abrirse al mundo.» Pero un día llega un visita. «Ella no tiene claro si teme la presencia de los demás, o si desea la compañía de otras personas.»
Es un álbum con una dedicación enorme detrás. María escribió primero el texto, como una especie de guía. El flamenco está muy presente en la obra, especialmente las canciones de Lole y Manuel. «Escuchaba mucha música con mi madre.
Otros cómics y novelas gráficas destacadas
Además de "Por culpa de una flor", existen otras obras que merecen ser mencionadas en el mundo del cómic y la novela gráfica:
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- Un Cuerpo de Miel: Miel es una pequeña abeja que deberá enfrentarse a los mágicos juegos de los recolectores, Mosca, Mosco y Mosquito, para poder tener una segunda oportunidad de descansar en paz.
- Hanan y Genji: Dos hermanos con una misión: encontrar a Sojobo de Kurama, un misterioso Daitengu que pretende acabar con todo rastro de vida sobre la faz de la Tierra.
- Orgullo y Prejuicio: Una adaptación a novela gráfica de la obra universal de Jane Austen.
- Tirante el Blanco: El caballero bretón Tirante el Blanco acude a la llamada del emperador Enrique Federico para liberar Constantinopla.
- Historia de la mujer semilla: Una reinterpretación gráfica de los mitos sobre la creación, la fertilidad y el renacer continuo de la vida a través del poder de transformación de la mujer.
El Tiempo de las Plantas
El tiempo de las plantas es el tiempo del futuro, de lo salvaje y del nuevo despertar de la Naturaleza. Tan poético como crudo. Tan lento como inexorable. La nueva humanidad crece entre las zarzas y el legado de una civilización marchita y caduca. Crece una nueva realidad sobre lo orgánico, lo vivo y lo fractal.
El Templo del Alba
El comienzo de El Templo del Alba nos lleva, por primera vez en esta serie de libros, fuera de Japón. La acción comienza en Bangkok. El primer capítulo describe la ciudad, sin presentar aún a los personajes, y esta forma de iniciar la historia me ha recordado al comienzo de Pasaje a la India, de E. M. Forster. Pronto sabremos que estamos en 1940 y que, por tanto, Honda -protagonista de la tetralogía- tiene cuarenta y seis años. Ha viajado a Tailandia por trabajo. En Caballos desbocados dejó de ser juez para convertirse en abogado y así poder defender al joven Isao (en quien Honda ha creído ver una reencarnación de su amigo Kiyoaki) de la acusación de terrorismo que pesaba sobre él. En este tercer libro, Honda se ha convertido en un abogado de éxito, especializado en derecho comercial y de empresas. Un conflicto comercial entre una empresa tailandesa y otra japonesa le ha llevado hasta Bangkok. Al estar en esta ciudad, va a aprovechar para visitar algunos templos budistas, como el bello Templo del Alba, y también tratará de localizar a aquellos amigos de Siam (antigua Tailandia), que aparecían en Nieve de primavera, y que eran denominados como «los príncipes de Siam», que vivieron un año en Japón.
Los príncipes no se encuentran en el país, pero Honda tendrá la oportunidad de visitar a una princesa, pariente de los anteriores, que tiene siete años, y la particularidad de que afirma ser una reencarnación de un hombre japonés. Esto convence pronto a Honda de que la princesita es la reencarnación de quien fue Kiyoaki y, más tarde, Isao. Honda visitará a la princesa Ying Chan y quedará convencido de que se trata de la reencarnación de Kiyoaki y de Isao. Además, repasando el diario de sueños de Kiyoaki, podrá acercarse a la narración de un sueño en el que Kiyoaki se ve a sí mismo con una princesa en Siam.
"El Templo del Alba tiene dos partes y la novela mejora mucho en la segunda. De Tailandia viajará por placer a la India y visitará la ciudad de Benarés, en busca de las fuentes históricas del budismo. De vuelta a Japón, con el telón de la Segunda Guerra Mundial de fondo, Honda sabe que, por su edad, no va a ser llamado a filas y pasará los años de la guerra leyendo libros sobre las distintas teorías de la reencarnación. Desde la antigua Grecia, pasará por la India y Japón. Creo que en estas páginas (y en gran parte de las anteriores, con la descripción de Bangkok y Benarés) la novela (y podríamos decir que también la tetralogía) sufre un bache narrativo. Muchos capítulos de esta parte de la novela se basan en describir una visita de Honda a una librería donde comprará un libro, normalmente de segunda mano, y el narrador nos contará qué lee Honda en ese libro. De forma clara, Mishima está usando la forma de la novela para escribir un ensayo poco camuflado de la historia de la reencarnación en las distintas filosofías mundiales. A nivel narrativo me ha parecido un error de construcción, y el momento más bajo artísticamente de lo que llevo leído de El mar de la fertilidad. De hecho, me ha dado rabia que no se narre cómo vive Honda la guerra en la ciudad de Tokio.
Por suerte, El Templo del Alba tiene dos partes y la novela mejora mucho en la segunda. Estamos en 1952 y Honda tiene cincuenta y siete años. Ya se ha retirado de la abogacía, después de haber ganado mucho dinero, gracias a un pleito histórico en Japón sobre la soberanía de las tierras comunales. Con ese dinero se ha construido una casa con vistas al monte Fuji y se dedica, junto con su mujer, Rié, a contemplar la vida. La princesa Ying Chan, ahora de dieciocho años, ha ido a pasar una temporada en Japón y Honda ha reanudado el contacto con ella. Honda está construyendo una piscina en el terreno de su casa y también se dedica a la vida burguesa, organizando fiestas. La nueva vecina de Honda y Rié es la atractiva mujer madura Keiko Hisamatsu, que está emparejada con un norteamericano del ejército de ocupación. Keiko se va a convertir en un personaje importante, porque también aparecerá en La corrupción de un ángel, última entrega de la tetralogía. A las fiestas de Ying Chan, además de acudir personajes como Keiko, la princesa Ying Chan, también irá Makiko, que era la joven que en Caballos desbocados parecía enamorada de Isao. En esta novela van a hacer breves apariciones algunos de los personajes de las anteriores, como Iinuma, que fue el preceptor de Kiyoaki en Nieve de primavera, y el padre de Isao en Caballos desbocados.
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Lo que hace interesante a esta segunda parte de la novela, que comienza en la página 210, es que Honda se ha convertido en un voyeur. Hasta ahora, Mishima había dibujado a Honda como un racionalista, cuyo mundo de creencias empieza a tambalearse al convencerse de que su amigo de juventud, Kiyoaki, tras su muerte se ha reencarnado en otras personas. La pasión amorosa o el deseo carnal tampoco parecía afectar mucho a la vida de Honda, hasta esta etapa final de su vida, en la que, a las puertas de la vejez, se ha convertido en un erotómano. En la página 217 leeremos: «Honda, que soñaba con el placer». En esta segunda parte, además, podremos ver cómo es el Japón ocupado, con sus manifestantes japoneses que piden que los estadounidenses abandonen su país. Algunas de las escenas sexuales que acaban apareciendo en el libro me han recordado en su composición a las leídas en Arenas movedizas, la novela de Junichiro Tanizaki, que leí hace un par de años. A pesar del comentado bajón narrativo de la primera parte de la novela, me ha gustado la potente remontada de El Templo del Alba en su segunda mitad.
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