¿Por qué mi bebé se duerme amamantando? Causas y soluciones
La dependencia del pecho para dormir es común entre los lactantes. Y esto no es nada malo, es de hecho lo más natural. Para los bebés, la succión es un acto muy placentero, que les calma y relaja.
Aunque pueda resultarte incómodo que el bebé no te vacíe el pecho por completo, no debes preocuparte si tu bebé se duerme mamando. No hay ningún peligro si el bebé se queda dormido mientras mama.
Si a la dificultad en sí que entraña la lactancia, sumamos otras circunstancias, como que el bebé se quede dormido enseguida, nada más comenzar la toma, las dudas se multiplican: ¿habrá ingerido lo suficiente?, ¿se habrá alimentado correctamente?
¿Es posible saber si ha completado la toma?
Si la toma tiene una duración suficiente (10-15 minutos) y el niño se duerme y se relaja, es señal de que está satisfecho y bien alimentado. Como decían, con toda la razón, nuestras abuelas, “dormir alimenta tanto como comer”.
¿Cómo sé si tengo suficiente leche?
Es una de las dudas más frecuentes de las madres primerizas, pues se sienten poco capaces y poco diestras para alimentar a su bebe. Para fabricar suficiente cantidad de leche deben llevar una vida tranquila, levantarse tarde y acostarse pronto, beber abundante cantidad de líquidos, realizar una alimentación completa y sana con alimentos frescos y naturales y, sobre todo en los primeros días, estar disponibles de forma permanente y alimentar a su bebé a demanda.
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Si el bebé está escasamente alimentado por tener la madre poca leche, estará intranquilo, irritable, llorón, se retirará del pezón al poco de cogerlo y producirá pocas heces y poca orina, estancándose su ganancia de peso. Por el contrario, si está bien alimentado, estará tranquilo, dormirá mucho, eliminará abundante orina, las deposiciones serán frecuentes y ganará peso de forma adecuada.
La importancia de saber cómo dar el pecho
Para asegurarnos de que el bebé ingiere toda la leche que necesita, es fundamental comprobar que está colocado correctamente. Así, la madre debe estar en una postura cómoda con la espalda apoyada y con libertad de movimientos. El lactante en su regazo, sin nada que le dificulte el contacto de la mama con su boca. La mama debe estar sostenida con la mano del lado contrario y los dedos pulgar e índice de la madre se colocaran por encima del pezón para que el lactante lo encuentre fácilmente con la boca. En la boca del lactante deben quedar introducidos todo el pezón y gran parte de la areola mamaria. La madre debe notar y oír que el lactante succiona y traga.
La toma debe durar entre diez a quince minutos en cada mama. Se debe comenzar por la última que se utilizó en la anterior toma. En dependencia de la cantidad de leche de la madre la toma puede ser de una sola mama cada vez o de las dos en cada toma. El número de tomas al comienzo puede ser de siete tomas por día, aproximadamente cada tres horas. Estas irán disminuyendo de forma paulatina a medida que el niño crece y aumentan las horas de sueño nocturno, aumenta el volumen de su estómago y prolonga su capacidad para resistir el ayuno.
Recordar que la “subida de la leche” se produce entre las 24-48 horas después del parto y que la primera leche, los calostros , son muy ricos en proteínas y muy importantes para potenciar la inmunidad del lactante.
¿Existe la crisis de la lactancia de los 4 meses?
A lo largo de la lactancia se producen muchas crisis y brotes de crecimiento. De hecho, todo el primer año del bebé implica cambios. Cuando un bebé nace, su cerebro necesita aprender muchas cosas aún, es altamente inmaduro. Como madres pensamos que los bebés a medida que crecen van a dormir más y mejor.
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Pues pasa que un bebé a los 4 meses suele dormir “peor” y despertarse más que un recién nacido. Está pasando algo que pasa a todos los bebés, indiferentemente de cómo le estés alimentando. No, es muy improbable que tenga hambre. Sobre los 4 meses los bebés aprenden dos fases de sueño que tenemos los adultos, pero que un bebé no tiene al nacer.
Efectivamente, el pecho facilita que el bebé sepa que todo va bien, que su madre está a su lado y la succión cumple su efecto mágico: relaja y causa sueño.
Durante el transcurso de la lactancia, tu bebé pasará por situaciones en las que las tomas no sean ni tan regulares ni tan tranquilas como de costumbre. Es lo que llamamos crisis de la lactancia. Suelen ocurrir cuando el bebé se está desarrollando, por esto hablamos también de brotes de crecimiento, y hay una mayor demanda de leche materna.
Las crisis de lactancia son situaciones en las que el comportamiento de tu bebé al pecho cambia. Puede que esté más inquieto, que quiera mamar continuamente, que llore más, que duerma menos, que se distraiga con cualquier ruido, que se agarre al pecho y lo estire, que lo suelte... Nada más lejos de la realidad. Lo que ocurre es totalmente normal.
La causa es que hay un desajuste entre la leche que tu bebé quiere tomar y la que estás produciendo. Algo normal si tu bebé está creciendo y desarrollándose correctamente. Cada bebé es diferente y puede que no pase por ninguna crisis de lactancia o por varias. Suelen haber tres crisis durante la etapa de la lactancia que podremos identificar con facilidad, pues coinciden con las etapas por las que, normalmente, pasan todos los bebés.
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- La primera se da a los 15 o 20 días.
- La segunda al mes y medio.
- La tercera hacia los 3 meses.
Primera crisis (15-20 días)
Tu bebé ha crecido y como cualquier bebé cuando crece, necesita comer más. Por eso, aumenta su demanda de leche materna de manera que, o bien no quiere soltar el pecho, o bien quiere mamar cada media hora. Solo está tranquilo mamando. Se pegará literalmente a tu pecho durante 3-4 días, hasta que consiga la cantidad que le deje satisfecho. Después, volverán a realizar las mismas tomas antes de la crisis.
Segunda crisis (mes y medio)
Tu bebé parece que está incómodo con tu pecho: lo agarra, lo estira, lo suelta, arquea la espalda, estira las piernas… El sistema digestivo de tu bebé ha madurado y tu leche materna cambia para adaptarse, pero al hacerlo cambia de sabor y eso es lo que hace que algunos bebes se comporten así. Acostumbrarse al nuevo sabor le llevará unos 3-4 días, igual que en la primera crisis.
Tercera crisis (3 meses)
Tu bebé comienza hacer tomas bastante más cortas de lo habitual, suelta el pecho con cualquier ruido o movimiento, se enfada si se lo ofreces muy a menudo... Todo es debido a que tiene mucha más fuerza y destreza para succionar, por lo que en muy pocos minutos es capaz de vaciar el pecho. Come más cantidad pero en menos tiempo. También, coincide con el desarrollo de su capacidad auditiva y visual, que hace que todo lo que se mueva o suene le llame poderosamente la atención. Esta crisis suele ser más larga que las anteriores, pudiendo durar hasta 3 o 4 semanas.
La cosa más importante que puedes hacer es tener paciencia y dar de mamar cuando el bebé tenga hambre. Es posible que tu bebé presente lo que se conoce como una falsa crisis de lactancia. Cuando alcance los 4 meses de edad es posible que los despertares nocturnos sean más frecuentes y en las tomas se muestren más inquietos. No es que tengan hambre, es porque su cuerpo se está adaptando a las nuevas fases de sueño como parte de la evolución fisiológica normal. Conviene saber que no por darle suplementos o biberones vayan a dormir de forma más regular.
A los 8 o 9 meses también pueden presentar una de estas falsas crisis. Como ya son más conscientes del entorno que les rodea, pueden pasar por una fase de apego hacia su mamá en la que lloren desconsolados si la pierden de vista, algo conocido como angustia por separación. Pueden mostrarse huidizos con las personas con las que antes estaban en brazos sin problemas para buscar a sus padres. Por el día suelen hacer las tomas de forma normal, pero por la noche pueden mostrarse más ansiosos y demandar más leche. Deja a tu bebé que mame todo el tiempo que quiera, sin miedo.
Nunca dudes sobre tu capacidad para amamantar. Parece sencillo, pero cuando hay dificultades, es lo primero que se piensa. Cada crisis es un desafío para la lactancia materna. Es normal que, al principio de la lactancia materna, a la mamá le asalten muchas dudas y temores a la hora de dar el pecho a su pequeño, sobre todo si es primeriza. Aunque todos estos miedos son normales, también son, en la gran mayoría de casos, infundados.
Muchas madres y padres primerizos sienten miedo ante la posibilidad de no darse cuenta de que el bebé tiene hambre. Sin embargo, queremos dejar muy claro que esto es muy poco probable. Siempre se deben tener en cuenta estas señales, y no el reloj, para decidir cuándo alimentarlo. Deberías guiarte por las horas únicamente para detectar anomalías.
¿Cómo saber si mi bebé se llena con leche materna?
Puede que te surja la duda de cómo saber si mi bebé se llena con leche materna. Como ya hemos comentado, este es un miedo muy habitual pero, en la mayoría de los casos, no está justificado. La succión del bebé en el pezón estimula las hormonas, haciendo que se produzca más leche. Por lo tanto, cuantas más tomas se hagan, aumentará la producción de leche materna. Por regla general, tu bebé no seguirá mamando una vez que se sienta lleno aunque sí puede darse el caso en el que haga pausas para descansar, puesto que la succión supone un esfuerzo. En estos casos, solo debes observar a tu hijo o hija para aprender a leer las señales de que ha terminado de mamar o de si todavía querrá un poco más.
- Escucha la frecuencia con la que traga: Los bebés tienden a tragar más despacio al principio y al final de la toma y aumentan la velocidad en medio. Escucha la frecuencia con la que traga y dará indicaciones de sus ritmos normales.
- Al contrario de lo que se puede pensar, el llanto no es la señal más fiable de que el bebé tiene hambre. Busca otros motivos por los que tu bebé puede estar llorando.
- Si estas pensando «¡Mi leche no llena a mi bebé!» no te apures.
- Revisa el agarre al pezón: Puede que tu bebé no se esté agarrando correctamente y que le esté costando demasiado extraer la leche. Encontrar una postura en la que le resulte más fácil mamar puede ser la solución más sencilla al problema.
Algo que hay que tener en cuenta es que muchas veces las mamás primerizas tienen unas expectativas de lo que supone dar el pecho “a demanda” que no se corresponden con la realidad. El estómago del bebé es muy pequeñito, por lo que es normal que pidan pecho de forma constante durante las primeras semanas. El problema viene cuando tu bebé pide y pide y pide, pero no gana el peso de bebé adecuado. Al ser un alimento natural la leche materna no siempre tiene la misma consistencia ni color. Si has probado aumentar la frecuencia de las tomas y estimular los pezones, consulta con un experto para que pueda analizar tu caso.
Como ves, no tienes que preocuparte en exceso por si tu bebé se sacia con el pecho. Lo normal es que sí sea así. Si tienes un bebé muy demandante pero está creciendo de forma adecuada y le ves sano y feliz, no te preocupes.
¿Cómo saber si mi hijo se queda con hambre después de mamar?
Utilizamos la palabra crisis, que tiene una connotación negativa, porque la madre quizá viva estas fases del crecimiento del bebé como un problema, pero este se encuentra perfectamente y no le pasa nada. En torno a las 3 semanas, al mes y medio y a los 3 meses, muchos bebés tienen unos días "raros" en que están algo más inquietos, lloran más, duermen peor, maman más a menudo, se agarran al pecho y de repente se estiran, lo sueltan, lloran...
Posiblemente esto tenga relación con la aceleración normal en su velocidad de crecimiento que condiciona una mayor demanda de leche. Amamantar a demanda (sin limitación en cuanto a frecuencia y duración de las tomas) permite al pecho producir más leche cuando el bebé la necesita. Recordemos que el pecho es una fábrica, no un almacén, y a mayor estímulo (succión del bebé) mayor producción. No todas las madres perciben estas "crisis de crecimiento".
Una vez el niño ha recuperado el peso del nacimiento (en circunstancias normales ocurre antes de cumplir los 15 días de vida) y la lactancia materna está bien establecida, pueden darse cambios que, en ocasiones, son motivo de preocupación. El bebé necesita más leche y para ello demanda con mayor frecuencia a la madre. Hacia el mes y medio de vida, las madres pueden notar que se repite este aumento de demanda del bebé. De nuevo, el niño necesita más volumen de leche y para ello vuelve a aumentar la frecuencia con que demanda pecho. A menudo hay una disminución en la frecuencia de las deposiciones del bebé.
A los tres meses los bebés son expertos en el arte de la succión, y en una toma de escasos minutos pueden extraer toda la leche que necesitan. A partir de los tres meses suele ocurrir que los bebés se distraen por cualquier cosa a la hora de mamar.
No esperar a que el niño llore para ponérselo el pecho, pues cuando un bebé llora ya está nervioso y mamará peor. Además, es posible que lleve rato pasando hambre. Estar atentos a los signos precoces de hambre: movimientos de cabeza, bostezos, llevarse la mano a la boca o hacer sonidos de llamada.
"Como es la madre la que está en crisis, en sus manos está la solución: deje de preocuparse, y ya no hay crisis.
¿Cómo enseñar a mi bebé a dormir sin pecho?
Intenta que no se duerma en el pecho, tócale la carita para que siga mamando y haciendo succión nutritiva. Para ir trabajando su sueño autónomo, poco a poco le tendrás que ir dejando en la cuna cada vez más despierto. Adormilado pero despierto. Puedes recurrir al ruido blanco: el suave sonido que hacen los electrodomésticos: lavadoras, lavavajillas, secador de pelo... o directamente reproduciendo canciones de ruido blanco.
Si nada te funciona y estás ya desesperada, siempre puedes recurrir a dar un paseo en carrito o incluso en coche. Si tu bebé solo duerme en el pecho, durante una crisis de lactancia no intentes hacer cambios.
Ten unas rutinas bien marcadas, llévalas a rajatabla. No te untes algo amargo para quitar el pecho ni desagradable para el bebé. Si quieres quitar las tomas nocturnas o remedios caseros para destetar a un bebé, hazlo poco a poco y de una manera respetuosa. Con mucha paciencia y muy poco a poco.
Aunque sea más incómodo para la madre, no hay de qué preocuparse. Una vez que tu bebé tenga más de un mes, introduce el chupete, ofreciéndoselo a ratitos para que lo normalice.
La leche materna es el mejor alimento para el recién nacido y el lactante y, si la madre quiere alimentar a su bebé, debería ser siempre animada a hacerlo y, además, debería estar asesorada e informada previamente al momento del parto, para que, al adquirir los suficientes conocimientos, lleve a cabo con éxito la alimentación al pecho del recién nacido y, más adelante, del lactante.
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