Embarazo a los 36 Años: Riesgos y Cuidados para Madres Primerizas
Hoy en día es muy habitual que una mujer llegue a los 30 años sin haber tenido hijos. Este hecho puede deberse a que la mujer no desea la maternidad, o a que ha tomado la decisión de retrasar el momento de quedarse embarazada.
La decisión de ser mamá más adelante puede estar más o menos forzada por sus circunstancias personales. No haber alcanzado una estabilidad laboral, económica o sentimental son motivos frecuentes por los que una mujer decide aplazar el momento de tener hijos y ser madre a los 30.
Sin embargo, el tiempo es oro y esto también se cumple cuando hablamos, sobre todo, de fertilidad femenina.
Edad Materna Avanzada (EMA)
Aunque a priori nos parezca que aún es joven, en general, se considera como edad materna avanzada a partir de los 35-38 años. No en vano, se recomienda acudir a una consulta de infertilidad si no se ha conseguido el embarazo tras 1 año de relaciones sexuales sin protección, o tras 6 meses si la mujer es mayor de 35 años.
Esto es debido a que la fertilidad femenina está estrechamente relacionada con la edad, de tal manera que empieza a encontrarse un declive en las capacidades reproductivas de la mujer a partir de los 35 años aproximadamente. Por tanto, podríamos decir que hay un punto de inflexión a mediados de la treintena en la fertilidad femenina.
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Ventajas de Ser Madre a Partir de los 30 Años
Parece evidente que, si se ha retrasado la maternidad hasta los 30 años para tener cierta estabilidad económica y sentimental, la situación será más propicia para afrontar la llegada de un bebé. En muchas ocasiones, ser madre a los 30 también permite a estas mujeres tener una dedicación que antes no hubieran podido ofrecer a su descendencia.
Por otro lado, la madurez y la experiencia que ha adquirido una persona mayor de 30 años serán de gran ayuda para la educación del futuro hijo.
Además, si se ha esperado durante cierto tiempo a que llegara el momento oportuno para quedarse embarazada, las ganas y la ilusión con las que se vivirá la gestación serán insuperables. Esta planificación también evitará que la mujer sienta que ha tenido que dejar cosas de lado por cumplir su sueño de ser madre.
Inconvenientes de Quedarse Embarazada a los 30
El primer inconveniente que puede encontrarse una mujer que desea quedarse embarazada a partir de los 30 años es la propia dificultad para obtener el embarazo. La reserva ovárica de una mujer, es decir, el número de óvulos que contienen sus ovarios, va disminuyendo hasta agotarse por completo en la menopausia.
Sin embargo, no solo se ve reducida la cantidad de óvulos, sino que también disminuye la calidad de los mismos. Esto está estrechamente relacionado con la tasa de aneuploidías (alteraciones del número de cromosomas), lo que va a dar lugar a una mayor probabilidad de aborto espontáneo o de tener bebés con síndrome de Down, por ejemplo.
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Por tanto, la edad materna constituye un factor importante a la hora de evaluar el riesgo de aneuploidía fetal. No obstante, hoy día también existen cribados prenatales no invasivos que pueden descartar ciertas anomalías cromosómicas frecuentes del feto con una muestra sanguínea de la madre.
Pese a ello, también existen otros riesgos relacionados con el embarazo a partir de los 30:
- Restricción del crecimiento fetal.
- Diabetes gestacional.
- Preeclampsia.
- Parto pretérmino.
- Riesgo de cesárea.
- Embarazo ectópico.
Todos estos factores deben tenerse en cuenta a la hora de tomar la decisión de cuándo afrontar una maternidad.
Embarazo a Partir de los 30 por TRA
En cuanto a las técnicas de reproducción asistida (TRA), el éxito de estos tratamientos también se ve influido por la edad.
La tasa de embarazo y de nacido vivo tras TRA disminuyen progresivamente por encima de los 35 años de la mujer.
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Además, la baja respuesta a los tratamientos de estimulación ovárica es más común en mujeres mayores de 35 años. Esto supone un aumento en la tasa de cancelación por baja respuesta con la edad.
Sin embargo, la reproducción asistida ofrece ciertas técnicas que pueden paliar, en cierta medida, los efectos de la edad avanzada sobre la fertilidad femenina. Estas técnicas son el test genético preimplantacional y la donación de ovocitos o embriones. Además, aquellas mujeres que tengan claro que no desean ser madres por el momento, pero sí en un futuro, pueden preservar su fertilidad.
Test Genético Preimplantacional
El test genético preimplantacional o PGT es una técnica que consiste en realizar un estudio genético de los embriones antes de ser transferidos al útero. De esta manera, solo serán transferidos a la madre los embriones que han obtenido un resultado favorable en el estudio genético.
Generalmente, el PGT está indicado en mujeres mayores de 35-38 años, pero también en caso de ser portadores de alguna enfermedad genética hereditaria, tras varios ciclos de FIV sin éxito, casos de abortos de repetición, etc.
Donación de Ovocitos o Embriones
La donación de ovocitos permite quedarse embarazadas a mujeres de edad avanzada que ya no pueden utilizar sus óvulos propios para las técnicas de reproducción asistida, bien porque no responden correctamente a los tratamientos de estimulación ovárica o porque su reserva ovárica está prácticamente agotada.
En España, las donantes de óvulos son menores de 35 años, por lo que se asume que sus óvulos son de gran calidad.
Además, también es posible la donación de embriones sobrantes de otras parejas que se han sometido a un tratamiento de FIV y ya han culminado su deseo reproductivo.
Pese a ello, uno de los principales inconvenientes de estas opciones reproductivas es la necesidad de tener que renunciar a la carga genética, un aspecto al que muchos pacientes no se encuentran preparados para dar el paso.
Preservación de la Fertilidad
La preservación de la fertilidad es una técnica que permite conservar los óvulos en frío, sin alterar su calidad, por un proceso denominado vitrificación. Esto es una buena alternativa para aquellas mujeres que desean ser madres, pero todavía no están preparadas por motivos personales, económicos y/o sociales.
Para ello, la mujer se somete a un tratamiento de estimulación ovárica que permitirá obtener un mayor número de ovocitos mediante punción ovárica. Seguidamente, los ovocitos se vitrificarán y se almacenarán en frío hasta que la mujer decida quedarse embarazada, en este caso, por técnicas de fecundación in vitro (FIV).
Riesgos Genéticos y Pruebas Prenatales
Con respecto a los riesgos genéticos hay manera de conocerlos por un asesoramiento genético y mediante varias opciones de estudios. Algunos se realizan sin que existan riesgos de complicar el embarazo, llamados no invasivos (diagnósticos prenatales sin riesgo) como la ecografía, los marcadores bioquímicos o el triple test; otros, cuya realización se asocia a un riesgo potencial de pérdida del embarazo, se llaman estudios invasivos (diagnósticos prenatales con riesgo) y son la amniocentesis y la biopsia coriónica y la cordocentesis.
Recomendaciones y Cuidados Específicos
Si estás planteándote quedarte embarazada a partir de los 38 nuestra primera y más importante recomendación es que realices una visita antes a tu ginecólogo para conocer con exactitud tu estado de salud y tus probabilidades de quedarte embarazada.
El test prenatal no invasivo NACE es una de las pruebas más eficientes para detectar posibles anomalías cromosómicas en el bebé y también una de las más seguras, por eso está especialmente recomendada en embarazos a edades avanzadas.
Una mujer que piense en prepararse para el embarazo a los 35 años no debería estar especialmente preocupada. Lo más importante es que la embarazada tenga un buen estado de salud.
Si mantienes un peso adecuado, haces deporte y comes sano (una dieta rica en verdura, fruta, cereales integrales y proteínas magras, con poco consumo de sodio) es más fácil mantener niveles de tensión normales. Complementos vitamínicos como el ácido fólico ayudan a prevenir defectos en el feto, y otros complementos como el hierro, el yodo y la colina son substancias que ayudan a mejorar su bienestar y salud.
Por eso, si tienes más de 35 años y llevas unos seis meses intentando concebir sin resultado, no dudes en buscar ayuda profesional.
En cualquier caso, la edad de la mujer no es una contraindicación para el embarazo. El embarazo a edad avanzada se asocia con un mayor riesgo de desarrollar padecimientos propios de esta condición.
Consideraciones Finales
Algunas pensaréis que a partir de los 35 años la fertilidad disminuye… es verdad. Complicaciones como la hipertensión, la preeclampsia, la diabetes. Partos vaginales y cesáreas: los partos vaginales con más largos y complejos.
Por lo que respecta a la incidencia de abortos, es obvio que aumenta con la edad. El riesgo de alteraciones cromosómicas aumenta con la edad - trisomías 13, 18 y 21 o síndrome de Down.
Dado que el riesgo de malformaciones fetales no relacionadas con cromosomopatías también está aumentado en mujeres de más de 35 años se ha propuesto la realización de una ecografía de alta definición en segundo trimestre de embarazo; esta ecografía buscaría detectar anomalías estructurales, especialmente cardiacas.
Las cesáreas también son más frecuentes con la edad. Al contrario: tienes a priori un buen pronóstico y lo más probable - con diferencia- es que tengas un bebé sano.
También aumenta el riesgo de abortos, de desarrollar diabetes gestacional, hipertensión arterial, o que sea necesaria una cesárea, porque la contractilidad del útero está alterada o el proceso de dilatación es más lento.
Si la mujer la rechaza por considerarla agresiva (puede producir aborto en menos del 1%), con la información que proporcionan la ecografía y los análisis en sangre (triple prueba) se puede hacer un diagnóstico prenatal de anomalías cromosómicas con una fiabilidad de entre el 85 y el 90%.
Pero esto no debe condicionar la decisión de tener un bebé, ya que en ella también influyen otros factores (pareja, estabilidad económica, carrera profesional…). No hay que tener miedo al embarazo después de los 35, pero tampoco se debe trivializar.
La edad materna avanzada se asocia con una mayor frecuencia a padecer una patología obstétrica, aumento de la hipertensión en el embarazo (preeclampsia), diabetes gestacional, trombosis… Lo que puede derivar en un aumento de la inducción médica al parto y a que éste sea por cesárea, especialmente si se trata del primer embarazo, lo que añade una mayor morbilidad materna y fetal.
Un riesgo aumentado de estas patologías no significa que siempre ocurran. La mayoría son embarazos normales y sin complicaciones, pero es importante conocer los riesgos. Como en cualquier embarazo, es fundamental cuidarse, hacer ejercicio físico acorde a la edad gestacional, evitar ganancia de peso por encima de lo recomendado, dieta variada, hidratación adecuada y evitar hábitos tóxicos como el alcohol y el tabaco.
La recuperación suele ser lenta en general (6 meses - 1 año), quizá más lenta en pacientes de mayor edad, aunque esto es siempre relativo. Hay que ser paciente, algunas mujeres, por su condición física, recuperan su silueta al poco tiempo del parto, pero no es lo más habitual.
¿Cómo Reducir el Riesgo de Defectos Congénitos?
Hoy día existen una serie de actitudes y medidas preventivas que pueden ayudar a reducir el riesgo para defectos congénitos. Durante esas primeras semanas se empiezan a formar todos los órganos del futuro bebé. La exposición a cualquier factor de riesgo en estos primeros momentos puede producir abortos espontáneos y malformaciones congénitas muy graves.
Sí, porque la espina bífida y otros defectos congénitos que se pueden prevenir tomando ácido fólico (que es la vitamina B9) se producen en las primeras semanas, cuando la mujer puede no saber que ya está embarazada. La mujer que planea un embarazo, desde antes de estar embarazada, debe ingerir diariamente un comprimido que contenga 0,4 mg de ácido fólico hasta que cumpla el tercer mes de gestación (su médico, por otras razones, puede considerar que debe seguir tomándolo).
La mujer que planea un embarazo y durante el mismo, además de tomar un comprimido diario de ácido fólico, debe seguir una alimentación equilibrada (como la dieta mediterránea) que garantice el aporte nutritivo necesario.
En las edades superiores a los 34 años empieza a aumentar el riesgo para que se produzcan anomalías en el número de los cromosomas, como el síndrome de Down (que tiene tres cromosomas 21), entre otras. Sin embargo, también existe riesgo a partir de los 35 años de edad del padre. Lo que sucede es que las anomalías relacionadas con la edad paterna son mucho menos frecuentes que las relacionadas con la edad materna. Por eso es menos conocido el riesgo de la edad del padre.
Como todos somos portadores de diferentes genes anómalos, cuando los dos miembros de una pareja pertenecen a la misma familia, es más probable que ambos sean portadores de los mismos genes anómalos. Entonces cabe la posibilidad de que un mismo gen alterado se transmita al hijo/a tanto por el padre como por la madre y, al juntarse los dos en el embrión, den lugar a malformaciones y a síndromes genéticos. En estos casos, la pareja debe consultar con el médico.
La rubéola, la varicela, la toxoplasmosis y el citomegalovirus, producen un incremento del riesgo para malformaciones congénitas, cuando la madre las padece durante el embarazo. Otras, como la hepatitis y el SIDA, aunque no hay evidencias de que produzcan malformaciones, pueden ser trasmitidas al feto.
Lo primero es, antes de quedarte embarazada, acudir al médico para que mediante un análisis te diga si estás inmunizada contra las cuatro primeras infecciones de la anterior pregunta. En caso de que no lo estuvieras para alguna de las que existe la vacuna, por ejemplo frente a la rubéola, debes vacunarte tres meses antes del embarazo.
Los gatos pueden ser portadores del Toxoplasma gondii, que produce la infección llamada toxoplasmosis. Si esta infección se pasa por primera vez durante el embarazo, supone un riesgo de malformaciones para el futuro bebé. Por ello, antes de estar embarazada, debes hacerte un análisis para saber si has pasado la toxoplasmosis. Si no la hubieras pasado deberías evitar completamente el contacto con las heces de los gatos, lavarte las manos después de haberlos tocado, utilizar guantes cuando manejes objetos potencialmente contaminados por las heces (escudillas, cama, cajones de arena ...) y evitar los lamidos del gato. Si trabajas en jardinería, debes usar guantes y lavarte muy bien las manos al terminar.
Así la diabetes, la epilepsia, alteraciones del tiroides, hipertensión, etc., suponen un riesgo, sobre todo si no se sigue un riguroso control médico de las mismas. Por ello, es muy importante que se le comente al médico el deseo de planificar una gestación, para que él valore si debe seguir con los mismos fármacos o debe cambiarlos por otros antes del embarazo, para establecer el control adecuado de la enfermedad.
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