¿Cómo Cambia la Barriga Durante el Embarazo Semana a Semana?
La barriga de la embarazada es todo un mundo: redonda, puntiaguda, con línea alba, con movimiento... ¿Quieres conocer todos los cambios que sufre la tripa en el embarazo y cómo se explican? Durante el embarazo, la barriga de la embarazada cambia mes tras mes, pero su transformación nunca es constante ni regular. Ahora, conozcamos muchas más curiosidades y datos sobre los cambios que afronta la tripa de la futura mamá durante la gestación.
Factores que Influyen en la Forma y Tamaño de la Barriga
¿Cómo será tu barriga de embarazada? El cuerpo de una mujer sufre numerosos cambios durante el embarazo, tanto físicos como emocionales. Desde que se produce la concepción, todo el organismo empieza a modificarse y sufrir cambios internos.
- Tonificación de los músculos de la barriga: En el caso de que los músculos de la barriga estén más flácidos, ésta tiende a salir más.
- Presentación de la columna vertebral: Puede darse el caso de que la columna vertebral presente alguna desviación.
- Posición del útero.
- La complexión de la madre: Si la madre es alta, la tripa suele ser menos abultada, suele ser más contenida. Por el contrario, si la altura de la madre es más baja, con menos espacio entre pelvis y costillas, la tendencia es que la tripa se desarrolle más hacia delante.
- Si ha tenido embarazos previos: Cuando la madre ha tenido más embarazos, la distensión de los músculos se suele producir antes, por lo que la tripa suele ser más prominente, no siendo necesariamente más baja.
Evolución de la Barriga Mes a Mes
Antes del embarazo, el útero tiene el tamaño de una naranja y está rodeado por los huesos de la pelvis, alrededor de las 12 semanas tiene el de un pomelo. A la vez que se produce el crecimiento uterino, el abdomen también modifica su aspecto, crece y además cambia la morfología haciéndose cada vez más redonda. Estos cambios en la barriga pueden ser más o menos evidentes en función de la complexión y el fenotipo de la mujer embarazada. También hay que tener en cuenta cuando hablamos de los cambios del abdomen, este no crece de la misma forma ni a la misma velocidad según se trate de un primer embarazo o de los posteriores.
En el primer embarazo, la barriga tarda más tiempo en hacerse evidente. Sin embargo, a la mujer que ya ha tenido hijos anteriormente se le nota ya hacia el segundo o tercer mes. Independientemente de que la barriga empiece a evidenciarse antes o después, es en el quinto mes cuando se produce una verdadera “explosión”.
- Primeras Semanas: El embrión es más pequeño que un grano de arroz y la tripa no experimenta aún cambios visibles desde el exterior. Los cambios en la apariencia de la futura mamá aún no se notan, a pesar de que el útero va creciendo, la placenta se desarrolla con rapidez y los músculos de la pared uterina aumentan de grosor.
- Tercer Mes: ¡Aquí ya sí! El feto alcanzará durante este mes un tamaño de hasta 8 cm y el útero de la embarazada tiene el tamaño de una naranja: el abdomen empieza a crecer y redondearse. En las madres primerizas, se empieza a notar la barriga en el embarazo entre la semana 12 y la semana16, aproximadamente.
- Cuarto Mes: El útero tiene el tamaño de un melón pequeño: alberga un feto de unos 12 cm y 150 g de peso, la placenta y el líquido amniótico… A partir del cuarto mes normalmente es difícil ocultar ya la barriga en el embarazo.
- Quinto Mes: Estás justo en la mitad de la gestación. Tu cintura sigue ensanchando y se nota claramente que estás embarazada, pero aún tiene un tamaño con el que no te resulta incómodo hacer vida normal. Sí puedes empezar a notar molestias en la espalda, por el peso, o ardor de estómago, causado por el aumento de presión sobre este.
- Sexto Mes: La barriga en el sexto mes del embarazo tiene el tamaño de un balón de baloncesto. El bebé cada vez dispone de menos espacio para moverse; puedes notar cuándo tiene hipo: es como si tu tripa latiera de pronto. En el sexto mes se empiezan a notar las contracciones de Braxton Hicks: al contrario que las del parto, son indoloras y esporádicas, notas cómo la barriga se pone tensa, como si te diera un calambre.
- Séptimo Mes: Entramos en el tercer trimestre del embarazo. La tripa sigue aumentando de tamaño. Dormir se hace cada vez más incómodo y las molestias de espalda y los ardores de estómago aumentan. El bebé se mueve menos, pero tienes que sentir sus pataditas a diario. Cada vez estarás más cansada y te costará más realizar determinados movimientos.
- Octavo Mes: La barriga interfiere en el sueño: el útero presiona la vejiga y la mayoría de las mujeres tienen que levantarse varias veces por la noche para ir al baño. Se hace necesario dormir en posición lateral para evitar la presión y colocar una almohada debajo de la pierna flexionada.
- Noveno Mes: ¡Ya no falta nada! En las mamás primerizas, la cabeza del bebé desciende y se encaja en la pelvis para prepararse para nacer (si has tenido más hijos, sucederá cuando lleguen las contracciones). La tripa baja y disminuye su presión sobre tórax y estómago, pero aumenta su presión sobre la vejiga. En las últimas semanas de embarazo, en cambio, la barriga podría incluso reducirse un poquito: esto sucede cuando el bebé ya está colocado con la cabeza en la pelvis.
Cambios en la Piel de la Barriga
A la vez que cambia la forma y el tamaño de la barriga en el embarazo, la piel también se puede ir debilitando y pueden aparecer estrías. No son más que unas pequeñas aberturas en la capa más superficial de la piel, que pueden estar enrojecidas y producir picor o molestias algo más inespecíficas.
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Otra característica de la barriga en el embarazo es la aparición de la línea alba. Es una marca oscura, por hiperpigmentación de la piel, que puede ir desde la parte más alta del abdomen hasta el pubis. No en todas las mujeres se marca de la misma manera, pero en todas suele desaparecer pasado el parto y transcurrido un tiempo, algunas incluso hasta un año. Esta línea aparece como consecuencia de las hormonas en el embarazo.
Normalmente, la línea alba aparece alrededor del tercer mes. No tiene ninguna relación con el bienestar de la mamá y del bebé. Y es que, en estos meses, tiene lugar una mayor estimulación de los melanocitos, que son las células de la piel que producen la melanina, el pigmento que da color a nuestra piel.
Durante los meses del embarazo, la piel del abdomen se ve sometida a una fuerte tensión y alcanza una extensión extraordinaria. También es importante nutrir e hidratar la piel. Ya desde el tercer mes, por ejemplo, después del baño o de la ducha, sería conveniente hacer masajes diarios con un aceite delicado (por ejemplo, aceite de almendras) o bien con un producto específico antiestrías, para suavizar la piel y favorecer su elasticidad.
Cambios en el Ombligo
A lo largo de los meses y conforme el útero aumenta de tamaño y los músculos se distienden, el ombligo se va haciendo más plano, hasta que finalmente cuando la tripa está en tensión acaba por hacerse plano del todo. Cuando el fondo uterino llega a la altura del ombligo, la presión del útero estira la piel y el ombligo tiende a encogerse más y más hasta aplanarse completamente.
La retroversión del ombligo es un fenómeno fisiológico y en absoluto doloroso, reversible después del parto, incluso si después del embarazo el ombligo se queda más relajado.
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Mitos Sobre la Forma de la Barriga
En el pasado, se pensaba que la observación de la barriga permitía adivinar el sexo del bebé. Por tradición, se suele asociar la forma de la barriga de la futura mamá con el sexo del bebé. Esta teoría, se basa en el hecho de que se cree que las niñas se colocan de una forma y los niños de otra en la barriga de mamá. Que la forma de la tripa, puntiaguada o redonda, indica el sexo del bebé es uno de los mitos más extendidos, sobre todo antes, cuando no existía la ecografía y había que adivinar si el bebé era niño o niña.
La posición del feto puede determinar la forma de la tripa materna, especialmente cuando el feto se encuentra en situación transversa, es decir, perpendicular al eje materno, dando lugar a una tripa más ancha. También cambia la forma de la tripa en función de la postura que adopte el feto, por lo que puede ir variando a lo largo del mismo embarazo.
Otros Cambios y Sensaciones
La cantidad de líquido amniótico también influye. Si el nivel es el normal, el aspecto de la barriga será más suave, más “redondo”. A medida que se acerca el término del embarazo, en cambio, los movimientos disminuyen porque el espacio en el interior de la barriga es más limitado.
A lo largo del embarazo, es normal sentir algunos pequeños dolores. Estas molestias vuelven a presentarse hacia el tercer trimestre, y es en esta etapa del embarazo cuando, a veces, también se puede notar la rigidez del útero. Son señales de que el órgano está “trabajando”, que sufre modificaciones y se agranda. El consejo es hablarlo con la matrona o la/el ginecóloga/o, para valorar juntos la situación.
En general, el líquido amniótico amortigua los impactos y hace que la caída sea advertida por el bebé de forma muy sutil. Es probable que el bebé se esté quieto durante unos 10 minutos: él también se ha dado cuenta de lo que ha sucedido y necesita su tiempo para tranquilizarse.
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En general, todos los cambios que se producen en la mujer embarazada suelen desaparecer una vez se ha dado a luz. Su involución puede verse facilitada por la lactancia materna. El pequeño, con cada succión, estimula la producción de oxitocina, la hormona responsable de la contractilidad del útero: esto es por lo que, en el momento de la toma, muchas mujeres perciben los llamados entuertos, o entuertos, contracciones naturales que podríamos definir como una “limpieza” del órgano. Las molestias provocadas por los entuertos pueden ser más o menos intensas, pero se perciben especialmente desde el segundo parto en adelante.
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