Carlos Gardel: Vida, Misterio y Leyenda del Rey del Tango
Carlos Gardel fue un intérprete, un galán, un icono. Pero, sobre todo, se convirtió en la gran leyenda del tango. A su vez, su vida y su muerte han sido objeto de grandes polémicas y de enigmáticos misterios.
Carlos Gardel es la figura más emblemática del tango en toda su historia. Nadie como él logró darle a este género un alcance universal. Pero, pensándolo bien, no podría ser de otro modo tratándose de uno de los grandes iconos de Argentina y de un intérprete del que se decía que “cada día canta mejor”- o, al menos, así lo afirmaban los millones de seguidores que aún conserva.
Aunque fue uno de los hombres más famosos del mundo en su momento, la vida y muerte de Carlos Gardel siguen encerrando misterios y susurros que todavía hoy plantean debates. No estamos lejos de conmemorar un siglo de su muerte y todavía hay grandes interrogantes acerca de quién fue realmente.
Se encuentra sepultado en el cementerio de La Chacarita y aún hay cientos de personas que van a su tumba a pedirle milagros. En este artículo, intentaremos acercarnos a su figura y al mito que le rodea.
El Misterio del Nacimiento de Carlos Gardel
La primera cuestión polémica en la vida de Carlos Gardel la encontramos, curiosamente, en su propio nacimiento. Han surgido tres teorías, de las cuales dos se disputan ser la verdad final. Una de ellas dice que Gardel nació en Tacuarembó, Uruguay, y que fue hijo adoptivo de una inmigrante francesa llamada Berta Gardés. Por otro lado, la segunda tesis ubica su nacimiento en la provincia de La Plata, Argentina, aunque se considera la opción menos creíble.
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La tercera, por su parte, apunta a que Carlos Gardel nació en Tolousse, Francia. Pese a que los partidarios de las otras hipótesis se niegan a aceptar que esto sea posible, lo cierto es que las evidencias parecen demostrar que, efectivamente, el Zorzal criollo de Argentina era francés. Así lo concluyeron los autores del libro El padre de Gardel, con partida de nacimiento en mano.
Berta Gardés fue su madre y Paul Jean Lassere su padre, aunque oficialmente era “hijo de padre desconocido”. De su padre solo se sabe que era un embaucador de poca monta, que tuvo otros dos hijos naturales y que pasó gran parte de su vida en la cárcel. La madre, en cambio, era una humilde planchadora de ropa, que emigró a Argentina acompañada por el estigma de ser madre soltera. Gardel siempre tuvo verdadera devoción por ella.
De Maleante a Cantor
Carlos Gardel vivió sus primeros años al lado de su madre en las zonas más pobres de Buenos Aires. Existen expedientes policiales que lo vinculan con entradas a la cárcel por estafa. Timaba a los incautos con un cuento sobre herencias y recompensas, con el único objetivo de robarles el dinero.
En la zona en la que residía Gardel, se encontraban varios teatros en los que se presentaban espectáculos de muy diversa índole. Ese entorno artístico ejerció una gran influencia en él. Varias veces fue contratado como “aplaudidor” en algunas obras; es decir, le pagaban por aplaudir, aunque indirectamente sembraron en él la semilla del gusto por los escenarios.
Se afirma que Carlos Gardel, que realmente no se llamaba originariamente así, sino Charles Romuald Gardes, cambiaba los datos de la historia de su vida para que el pasado en la cárcel y esos oficios menores no fueran a perjudicar su imagen cuando alcanzó fama mundial. De ahí, nacen algunas de las confusiones acerca de su vida.
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Carlos Gardel (Charles Romuald Gardes) nació en Toulose el 11 de diciembre de 1890. Trabajó desde niño, como tantos otros hijos de inmigrantes, en un montón de cosas. Fue tramoyista, utilero, hasta de aplaudidor trabajó. Siempre dando vueltas por esos teatros de la calle Corrientes en los cuales se acercaba curioso a los artistas. Cantaba sólo y luego en agrupaciones con algunos músicos, quedando registros grabados de su sociedad musical con José Razzano.
Pero Gardel fue Gardel, entre otras cosas, porque un día de 1917, en el teatro Esmeralda, cantó un tango. Había tangos ya que se cantaban hacía varios años, e incluso habían llegado a discos, generalmente con letras más bien picarescas o risueñas. Pero esto era otra cosa. Poética y musicalmente se estaba encontrando otro rumbo. El rumbo de poder decir la ausencia, lo perdido. Y fue Gardel el que marcó la impronta de ese derrotero. Tuvo éxito, grabó muchos discos, actuó en películas, viajó a Europa y EEUU. Se convirtió en el artista latinoamericano más famoso.
Carlos Gardel le dio forma y fama mundial a un estilo de música, el tango, que tuvo varias renovaciones, pero ninguna logró superar en prestigio, fama y, fundamentalmente, calidad, a sus grabaciones. Nadie, surgido en Argentina, logró una repercusión internacional tan importante, con presentaciones en Estados Unidos, España, Francia; nadie grabó tantos discos (más de 700 canciones); ni nadie triunfó en el cine, como él.
“Mi noche triste”, del año 1917, fue el primero de todos los tangos que Gardel cantó y grabó, un tema con el que, según palabras de Manuel Guerrero, autor del libro "Carlos Gardel en España", "se inauguró el llamado tango-canción que es la manera que Gardel impuso a la hora de cantar el tango, y que luego imitarían e incluso, cuando falleciera, seguiría presente", a lo que añade que, “su primera canción es muy importante por varios motivos, sobre todo por ese lenguaje que tiene y ese vocabulario, dirigido a un público que no estaba acostumbrado a escucharlo en un teatro o en las clases altas".
En tan sólo unos meses se cumplen 100 años de la primera visita del artista argentino a España (Gardel estuvo en nuestro país en cinco ocasiones). Ocurrió el 5 de diciembre de 1923, junto a su compañero de dúo, entonces, José Razzano; y lo primero que pisaron nada más llegar a nuestro país fue el puerto de Vigo. Según nos cuenta Guerrero, "formaban parte de un número de la compañía de Matilde Rivera y de Enrique de Rosas, dos grandes actores de entonces; y estando en Vigo se encontraron con un gran amigo suyo que era el Cónsul argentino, Agustín Remón, y como eran de muy buen comer, lo primero que hicieron fue irse a una taberna", a lo que añade que, "disfrutaron muchísimo de la comida, incluso se animaron a cantar y el público se acercó a aquella taberna a conocerlos". Al día siguiente cogieron el tren con destino a Madrid porque la compañía actuaba en el Teatro Apolo.
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Carlos Gardel, el creador del tango, el inigualable cantor, el Zorzal, el Mudo, el Mago, la sonrisa inmortal, la voz eterna. ¡Qué voz…! La misma de “Mano a mano”, “Tomo y obligo”, “Volver” y “Mi Buenos Aires querido”. Carlos Gardel, el mito, estuvo en España en varias ocasiones sobre los escenarios de Madrid, Barcelona y otras ciudades que lo admiraron.
Manuel Guerrero Cabrera escuchó a Carlos Gardel a finales de los 90, desde entonces es gardeliano, y el tango le ha acompañado en su vida y en su obra literaria, a la que ha dedicado años de estudio e investigación, dando interesantes frutos en forma de libros como son Tango: Bailando con la literatura o Al compás literario del tango.
El escritor César Tiempo recordaría en Clarín (1-7-1973) que a Lorca y a Gardel los presentó en el recibidor del teatro Smart, en Corrientes y Libertad, en octubre de 1933. “Fue Samitier quien hizo que Gardel, Cossío y Alberti se conocieran. Los tres viajaron a Palencia tras el partido y, probablemente, a la casa de Cossío en Tudanca.
Sobre esta cuestión de si nació en Toulouse, Francia, o en Tacuarembó, Uruguay, Joan Tomás, con el seudónimo de Pere L’Espelt, en el semanario catalán Mirador, publicó en 1929 que Gardel había nacido en Toulouse. Tomás escribe exactamente: «Carlitos Gardel és francés, nascut a Toulouse». Y es que el propio cantor daba respuestas poco precisas en sus declaraciones al respecto, y la prensa y las revistas españolas lo tenían por nacido en Buenos Aires o en Montevideo; por eso, llamó mucho la atención que, entre los restos del accidente, se descubriera que en su pasaporte señalara Tacuarembó como lugar de origen, aunque desde el mismo día de su muerte la prensa argentina afirmaba que era francés.
Gardel es tango y el tango es música. ”Entra no más” y “Buenos Aires” en 1926, en su segundo viaje; “Caminito” en 1928, en el tercer viaje; pero, sobre todos ellos, “Tomo y obligo”, con motivo de interpretarlo en la película Luces de Buenos Aires, ya en los años 30, pues al propio Gardel le contaron que el visionado de la película se interrumpió por el enorme aplauso que arrancó después de cantarla.
La Muerte de un Hombre y el Nacimiento de un Mito
Carlos Gardel cantó para Enrico Caruso en un barco que navegaba por Brasil cuando todavía no era famoso. Caruso le dijo que si hubiese educado bien su voz, probablemente, sería el mejor barítono del mundo, algo que terminaría consiguiendo más adelante. A su vez, fue Gardel uno de los que le insistió a Frank Sinatra para que se dedicara al canto. Ambos hechos muestran la magnitud de la figura del Zorzal criollo.
De sus canciones, sus películas y sus impresionantes giras no hay mucho que decir. Todo está consignado en miles y miles de noticias, reportajes, libros, etc. En definitiva, cualquier información acerca de su trayectoria artística se encuentra perfectamente documentada y podemos, todavía hoy, podemos deleitarnos con su voz gracias a las nuevas tecnologías. Su vida personal, en cambio, se presta aún para especulaciones. No vivió nunca con ninguna mujer, aparte de su madre. Tampoco se le conocieron novias oficiales, aunque parece haber tenido una relación con Isabel del Valle.
Su muerte también ha sido objeto de especulaciones y polémicas. Se produjo como consecuencia de un accidente aéreo que tuvo lugar en Medellín (Colombia), en 1935. Se han tejido muchas historias en torno al hecho, las cuales van desde una supuesta pelea a tiros dentro de la aeronave, hasta una teórica embriaguez del piloto.
Lo más probable es que simplemente haya habido una fallo en el motor del avión que el piloto no supo manejar, o cualquier otra causa bastante alejada de teorías conspiranóicas. Pero lo cierto es que el fatídico hecho terminó de darle a Carlos Gardel el halo de leyenda que ya traía de atrás. El avión tenía que pasar a cargar combustible por Medellín, una de las ciudades que ya había visitado en su gira. Hubo una mala maniobra en el despegue, algunos dicen que fue una ráfaga de viento.
Fueron 17 muertos. Uno era Gardel. "Carlitos", "El Zorzal Criollo", "El Morocho del Abasto", "El Mago", "El Mudo", "El Troesma", "El Jilguero de Balvanera", "El Rey del Tango"... Son algunos de los muchos motes que tuvo Carlos Gardel, la mayoría de ellos surgidos tras su muerte, tal vez para acrecentar al mito. El mayor artista argentino de todos los tiempos falleció en plena gira, en la cumbre de su carrera, a los 44 años de edad, en un accidente de aviación ocurrido el 24 de junio de 1935. Y aun ahora, 88 años después de su desaparición, su obra y su legado siguen vigentes.
Hablar de Gardel es redundar. Los gardelianos, esa categoría que en el tango marca una admiración profunda por el cantor, querríamos inventar otras palabras, otras metáforas, para referirnos a él. Quizás porque el tipo, como nos ha llegado a nosotros, es inefable.
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