¿En qué país nació Ernesto Che Guevara?
Cincuenta años han pasado desde su muerte, pero el Che Guevara continúa despertando pasiones. Su imagen sigue siendo icono habitual en camisetas, pósters, carteles, murales y banderas en todas partes del mundo. Los libros sobre su biografía se reeditan año tras año y otros tantos más aparecen cada vez que se aproximan los aniversarios de su muerte.
Ernesto Che Guevara, mundialmente conocido como “Che” Guevara, nació en Rosario de Santa Fe (Argentina) el 14 de junio de 1928 y murió fusilado en La Higuera (Bolivia) el 9 de octubre de 1967. Revolucionario, político y médico argentino, Ernesto Guevara, más conocido como Che Guevara, nació el 14 de junio de 1928.
Quien fuera protagonista junto a Fidel Castro del comienzo de la revolución cubana de 1959, Ernesto Guevara, nació circunstancialmente en la ciudad argentina de Rosario el 14 de junio de 1928, trasladándose a las pocas semanas a la casa oficial de la familia en Buenos Aires. Sus padres, Ernesto Guevara Lynch y Celia de la Serna, eran de origen aristocrático y juntos tuvieron otros cuatro hijos.
Ernesto Guevara de la Serna nació el 14 de junio de 1928 en Rosario, una ciudad tan importante de Argentina, dentro de una familia adinerada. Ernesto Guevara de la Serna nació el 14 de junio de 1928 en la ciudad argentina de Rosario.
Pertenecía a una familia de la clase alta argentina. Estudió medicina en Buenos Aires. Estudio medicina y un viaje por algunos países de su entorno donde conoció a fondo las pésimas condiciones de vida de la población, marcaría su destino para siempre. Empezó a familiarizarse desde muy joven con los problemas endémicos que sufrían la mayoría de los países latinoamericanos.
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Realizó desde muy joven varios viajes por su país y por el continente sudamericano, que le conectaron con la realidad social de otros países, como Perú y Venezuela. También estuvo en Panamá, Costa Rica y Guatemala. Un momento clave en esa evolución es el viaje que emprende el Che por diferentes países latinoamericanos en compañía de su amigo Alberto Granados, inmortalizado en su libro “Diarios de Motocicleta”.
Esta desigualdad extrema alimenta el estallido de procesos revolucionarios en diferentes lugares del continente desde finales de la Segunda Guerra Mundial y especialmente durante los años 50 y 60 del siglo XX, empujando a muchos jóvenes estudiantes e intelectuales a tomar partido y unirse a la lucha revolucionaria. Esa labor le pondrá en estrecho contacto con las condiciones de opresión y miseria que sufren millones de personas en toda América Latina.
Este viaje le permite llegar a conclusiones como que “la división de América en naciones inestables e ilusorias es una absoluta ficción…. En Perú conoce la grandeza impresionante de Machu Pichu pero también la degradación y miseria en que malviven los pueblos originarios que lo construyeron, las minorías racializadas, los campesinos y trabajadores del petróleo o la minería mientras la racista oligarquía limeña disfruta de lujos insultantes. En Colombia le impacta la guerra declarada por la clase dominante contra las masas obreras y campesinas durante los años posteriores al estallido social del Bogotazo, en 1948. Y así en un país tras otro.
Guatemala es un país rico en recursos naturales al que el saqueo de la multinacional estadounidense United Fruit, que controlaba más del 50% de la economía, ha convertido en líder en desigualdad y pobreza. El Che participa en primera línea en la resistencia contra Castillo: “Estos ataques, junto con las mentiras de la prensa internacional, han despertado a los indiferentes. Un clima combativo predomina aquí.
Castillo es derrotado por la acción directa de las masas, con los campesinos y trabajadores que apoyan al partido comunista local, el Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT) dirigiendo el movimiento. Informes desclasificados de la CIA de 2022 confirman lo que siempre fue un secreto a voces. Pero los dirigentes del PGT renuncian a luchar por el poder planteando el programa estalinista de las dos etapas: primero consolidar una democracia burguesa, en un futuro indeterminado y lejano plantear el socialismo.
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Temiendo que la revolución desborde su programa nacionalista y reformista limitado y, pese al etapismo de sus líderes, las masas puedan llevar a los comunistas al poder y conocedor de los planes de invasión estadounidenses, Árbenz renuncia, transfiriendo el poder a otro militar que a su vez lo entrega a Castillo. El Che, que por actitud y compromiso es ya un revolucionario de los pies a la cabeza, pero -como él mismo reconoce- aún en formación, comprende infinitamente mejor la situación que los dirigentes estalinistas.
“En Guatemala era necesario luchar peor casi nadie luchó. Como miles de luchadores más, debe salir del país hacia el vecino México, donde entra en contacto con los revolucionarios cubanos del Movimiento 26 de Julio. El Movimiento 26 de Julio y la revolución cubanaCuba era otro ejemplo dramático de como la dominación imperialista ha convertido a un país rico y con una larga tradición de lucha por su independencia en un casino donde los ricos de EEUU hacían lo que querían.
Inicialmente el Movimiento 26 de Julio no tenía un programa socialista. El objetivo era derrocar al dictador, volver a la Constitución cubana de 1940 y construir una democracia burguesa con reformas democráticas y sociales amplias. Como explica el Che, sectores de la burguesía incluso entran el Gobierno pero su actitud es de sabotaje de cualquier medida revolucionaria, actuando como peones de Estados Unidos.
Aunque ninguno de los dirigentes cubanos es consciente de ello, las medidas que aplican, expropiando a los capitalistas e instaurando una economía nacionalizada y planificada, eran una confirmación brillante de la teoría de la revolución permanente de León Trotsky. Algunos defensores de la figura de Stalin citan declaraciones fuera de contexto del Che elogiándole. Para la generación del Che la heroica resistencia de la URSS contra el nazismo y la entrada del Ejército Rojo en Berlín eran una inspiración y un ejemplo a seguir.
Una de las cosas que más llama la atención de las posiciones políticas del Che es como, sobre la base de su experiencia, el desarrollo de la revolución cubana y el estudio de textos de Lenin, llega a conclusiones muy similares a la revolución permanente de Trotsky.
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Para el día de año nuevo el dictador Batista voló fuera de Cuba. Estudió medicina, fue uno de los artífices de la revolución cubana y ocupó cargos de alta responsabilidad en la organización de la economía cubana de los primeros años revolucionarios. Está considerado una de las figuras más importantes dentro de los movimientos de izquierdas en la segunda mitad del siglo XX.Ideólogo de la Revolución Cubana, ocupó varios cargos tras la victoria de las fuerzas revolucionarias de la isla.
En 1955 conoció a Fidel Castro en México y se unió al movimiento "26 de julio" para la liberación de Cuba de la dictadura de Fulgencio Batista.Tras cuatro años de lucha, el triunfo de la Revolución cubana se hizo realidad el 1 de enero de 1959 cuando los rebeldes entraron en La Habana. El Che formó parte del nuevo gobierno cubano hasta que en 1965 renunció con la intención convertir la lucha antiimperialista en una cuestión internacional.
En 1965 renunció a todos sus cargos en el Gobierno cubano y volvió a la guerrilla, primero en el Congo y después en Bolivia. Fue una leyenda en vida y sigue siendo una leyenda casi cincuenta años después de su muerte. Sus obras sobre la guerra de guerrillas inspiraron a los estudiantes revolucionarios de todo el mundo y fueron estudiadas en las academias militares.
En Bolivia, Cuba, Nicaragua y Venezuela se celebran en estos momentos actos institucionales de homenaje a la figura de este guerrillero abatido cobardemente el 9 de octubre de 1967 en La Higuera, un pequeño poblado ubicado en el municipio de Pucará, a unos 60 kilómetros de la ciudad de Vallegrande. Pero más allá de las agendas gubernamentales, son muchos los que en estos días recuerdan su figura, rindiéndole homenaje personal o colectivo de muy diferentes formas en los cinco continentes.
El 8 de octubre de 1967 el Che Guevara es apresado por el ejército boliviano en una operación en la que participó la CIA. Al día siguiente fue ejecutado. Nacía el gran mito revolucionario del siglo XX. Ernesto Guevara murió en Bolivia el 9 de octubre de 1967.
Las revelaciones del hoy general retirado Gary Prado, quien en aquel entonces era el inmediato superior jerárquico de Mario Terán Salazar, identificaron a dicho sargento como el militar a quien le fue encomendada la tarea de asesinar a sangre fría al Che. Según esta narración, al entrar Terán con mucho nerviosismo en la sala donde estaba recluido el guerrillero -capturado el día anterior por operativos del ejército boliviano-, este le dijo: “Usted viene a matarme…, póngase sereno, usted va a matar a un hombre”.
En la confesión por escrito que el homicida hizo a sus superiores se indica: "Entonces di un paso atrás, hacia el umbral de la puerta, cerré los ojos y disparé la primera ráfaga. El Che cayó al suelo con las piernas destrozadas, se contorsionó y empezó a regar muchísima sangre. Yo recobré el ánimo y disparé la segunda ráfaga, que lo alcanzó en un brazo, en un hombro y en el corazón…".
Pese a lo que muchos biógrafos del Che indican, la operación de montar una guerrilla revolucionaria en Bolivia no fue un acto improvisado. El Che llevaba años pensando que Bolivia era una base de operaciones apropiada para permitir la posterior extensión de focos guerrilleros en Argentina y Perú. En aquellos años, la estrategia militar del Che se basaba en “crear uno, dos, tres Vietnam”, basándose en la experiencia del sudeste asiático donde más allá de Vietnam los grupos insurgentes combatían paralelamente en Laos y Cambodia. En pocas palabras, se trataba de crear multitud de focos guerrilleros que impidieran al imperialismo concentrarse en una sola zona.
Sin embargo, la ubicación del foco insurgente en Bolivia se dio en un territorio donde no había tradición de lucha revolucionaria, lejos de la zona minera y de las zonas urbanas, lo que hizo que el apoyo a la guerrilla fuese inversamente proporcional a la experiencia cubana de Sierra Maestra. ¿El Che se equivocó? Pues probablemente sí, tal y como ya había sucedido en su desastrosa aventura guerrillera en el Congo.
Respecto a la “segunda” muerte del Che, cierto es que la foto tomada el 5 de marzo de 1960 por el fotógrafo cubano Alberto Díaz (Korda) durante el entierro de las víctimas de la explosión de un buque fondeado en La Habana es considerada la imagen más reproducida de la historia de la humanidad. Se llegó a decir que Korda supo, mediante esa fotografía, capturar mediante en blanco y negro gran parte de la belleza existente en aquel revolucionario.
En todo caso, sería años después cuando el artista plástico Andy Warhol -modificando y suavizando esa la imagen- a través de la ilustración trabajada por el artista de cómic irlandés Jim Fitzpatrick en 1968, la convertiría en un producto más accesibles a las masas. A partir de ahí, la expansión de dicha imagen le correspondería a esas modas aplaudidas propias del sistema capitalista, ese mismo sistema contra el que el protagonista del retrato luchó hasta entregar su vida.
Entender cómo se ha llegado hasta aquí tiene una lectura sencilla: el capitalismo sabe bien que el Che es más que un mito, es el estandarte de las ideas más nobles de la humanidad, lo cual tiene un valor agregado en los mercados comerciales.Pero superando a Debray, el siglo XXI ha conllevado también una “tercera” muerte del Che. Esta tiene que ver con la utilización que se ha hecho de su imagen durante el llamado ciclo progresista -hoy en decadencia- en América Latina.
Los llamados gobiernos posneoliberales latinoamericanos convirtieron la figura del Che en una imagen intocable, intachable y permanente pura. Estos procesos de idealización, donde además se intentaron confundir a las figuras presidenciales de Lula, Dilma, Correa, los Kirchner, Evo o Maduro con el legado de Ernesto Che Guevara, nos dejaron de productos auspiciados desde los aparatos de propaganda gubernamentales y burocratizados.
Basta leer las mejores biografías sobre el Che (A Revolutionay Life, de Jon Lee Anderson, Descamisados, del Comandante Enrique Acevedo González, Ernesto Guevara también conocido como el Che, de Paco Ignacio Taibo II o Cuba-USA: el Libro de los Doce, de Arnaldo M. Fernández) para entender que el guerrillero asesinado 50 años atrás estaba en contra de cualquier tipo de culto a la personalidad, nunca tuvo el más mínimo acercamiento a tramas de corrupción ni de enriquecimiento personal y que, además, era un personaje que personalmente tenía la capacidad de burlarse socarronamente de sí mismo.
Estos procesos de idealización interesada sobre la figura del Che nos traen a la memoria las lógicas dogmáticas, doctrinales y hasta religiosas de la izquierda. El Che era todo lo contrario: en lugar de producir doctrina desarrolló aprendizaje, reflexión y pensamiento crítico. A diferencia de la reciente experiencia latinoamericana, el Che hizo lo que debe hacerse desde los ámbitos de la izquierda.
Su pensamiento siempre en evolución fue cambiando a lo largo de su vida, lo que implica que lo que pensaba el Che en 1956, momento en el que se unió a Fidel Castro en su exilio mexicano, diste mucho de lo que desarrollaría mientras ejerció cargos ministeriales en Cuba (1960-1964) o de las propuestas que expondría en la última fase de vida ya en Bolivia. Pese a la construcción forzada de una memoria impoluta sobre su persona, el Che cambió de opinión en muchas ocasiones e incluso mantuvo pensamientos contradictorios en función de las épocas y el entorno en el que vivía, tal y como nos sucede a cualquier otro ser humano.
Su principal valor fue la coherencia, lugar donde habitualmente se pierden gran parte de sus biógrafos y gobiernos que reclaman su figura. Esa coherencia que le hizo incapaz de pedirle a ninguno de sus compañeros algo que él previamente no hubiera hecho o estuviera realizando en esos momentos. Acostumbrado a sobreponerse a sus propias limitaciones físicas -fue asmático desde niño- midió a los demás con el mismo baremo con el que se medía a sí mismo, lo que hizo que agradeciese poco y diese escasas palmaditas en la espalda a sus colaboradores.
Preguntar por qué la memoria del Che se mantiene viva tras medio siglo de su desaparición tiene una respuesta simple: el Che es la imagen misma de la rebeldía. Es la plasmación del ser humano que dice no a las injusticias.Albert Camus, en su libro El hombre rebelde, publicado por primera vez en 1951, dice: “El hombre en rebeldía no se reserva nada, puesto que lo pone todo en juego y exige, sin duda, el respeto a sí mismo”.
Bien, pues ese era el Che, demostrando a su vez que la rebeldía no nace sólo en el oprimido, sino que puede nacer asimismo ante el espectáculo de la opresión de que otro es víctima.Su figura representa el sentido profundo de la crítica y el asunción de un estilo de vida que no solamente va más allá de las reglas establecidas, sino que las combate, entregando en dicha lucha hasta la vida. Esa loca generosidad es la de la rebeldía, la que da su fuerza de amor sin esperar nada a cambio mientras rechaza sin demora la injusticia.
En definitiva, el Che es la demostración práctica de que más allá de la razón están las emociones y los sentimientos. Es la encarnación de la ley número uno de cualquier análisis social: donde hay dominación hay resistencia a la dominación.A partir de ahí, cada piedra lanzada por jóvenes palestinos contra las fuerzas de ocupación sionistas en Jerusalem, cada grafiti nocturno y clandestino clamando libertad en las calles de Harare, cada canción colectivamente compartida alrededor de una hoguera por las mujeres kurdas en Rojava, cada acción de resistencia indígena shuar en Nankints contra la implantación de la minería a cielo abierto en la Amazonía, cada movilización de lucha ogoni contra las transnacionales petroleras en el Delta del Niger, cada movilización estudiantil contra la privatización de la enseñanza en Santiago de Chile o cada reclamo por la aparición con vida de Santiago Maldonado en Buenos Aires, lleva aún hoy la impronta del Che.
Quizás haya sido el subcomandante Marcos, desde la Selva de Lacandona, quien mejor definiría la figura del Che: “Ciudadano del mundo, el Che nos recuerda lo que sabemos desde Espartaco y lo que a veces olvidamos: la humanidad encuentra en la lucha contra las injusticia una marcha que nos eleva, que nos hace mejor y más humanos”. Y sería el Che, en una frase en alusión a Camilo Cienfuegos, quien mejor definiría lo que hoy sucede con su memoria: “Podríamos mejor preguntarnos: ¿quién liquidó su ser físico? Porque la vida de los hombres como él tiene su más allá en el pueblo; no acaba mientras éste no lo ordene”.
Demostrada su capacidad para el desarrollo de buenas crónicas, ahí están sus pasajes guerrilleros en América Latina y en el Congo, aún nos faltan por descubrir textos y pensamientos ocultos del Che. Este 14 de Junio se cumplen 97 años del nacimiento del Che Guevara. La clase dominante ha intentado ocultar y distorsionar el ejemplo de lucha y muchas ideas del Che bajo una montaña de tergiversaciones y calumnias.
“Sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo. Esa es la cualidad más linda de un revolucionario”[1]. En Perú conoce la grandeza impresionante de Machu Pichu pero también la degradación y miseria en que malviven los pueblos originarios que lo construyeron, las minorías racializadas, los campesinos y trabajadores del petróleo o la minería mientras la racista oligarquía limeña disfruta de lujos insultantes. En Colombia le impacta la guerra declarada por la clase dominante contra las masas obreras y campesinas durante los años posteriores al estallido social del Bogotazo, en 1948. Y así en un país tras otro.
El error del Che no fue defender la instauración de una economía planificada en la isla y su extensión al resto del continente. En ambos aspectos la historia le ha dado la razón. Su error fue considerar a China y la URSS países socialistas dispuestos a facilitar ambas tareas. La URSS y China eran Estados obreros burocratizados que, como explicamos anteriormente, temían el desarrollo de una revolución socialista en Cuba, y más aún su extensión al resto de Latinoamérica. Muchas medidas que propone el Che serán saboteadas.
La victoria de la revolución cubana y la instauración de una economía planificada, como defendía el Che, representó una conquista enorme para el pueblo cubano. Elevó los niveles de vida de la población permitiendo conquistas en medicina, ciencia, educación, etc superiores a todos los países de la región, incluso a muchos países avanzados. Sin embargo, tras décadas de aislamiento y presión del capitalismo circundante, muchas de estas conquistas se han ido perdiendo y erosionando.
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