La Enfermedad del Hijo de Bertín Osborne: Un Diagnóstico y una Lucha
A sus 56 años, Bertín Osborne ya tiene un camino recorrido en la vida. Nunca ha escondido a sus hijos de los objetivos de las cámaras. Esto se puede llevar con normalidad, dice, porque además, “no tengo por qué hacerlo” y añade que “ellos no tienen culpa de ser hijos de sus padres”.
Él sí ha posado con sus hijos para alguna publicación, y afirma que, por ejemplo, en el caso de su hijo Kike, afectado por una lesión cerebral, recibe “cientos de cartas preguntando cómo está”. Cuenta que él no quiere “esconder a un niño, porque mi hijo es normal y, en algún momento dado, me apetece que se vea que es un niño monísimo y no es un mostruito de circo ni nada”.
Con los benjamines, los dos niños que tuvo con Fabiola, es con quienes está ahora volcado. Carlos, el más pequeño, tiene diez meses y según su padre “está para comérselo”. Bromea añadiendo que “para comérselo cuanto antes, esta Navidad está entre el pavo y el niño”.
El Diagnóstico de Kike Osborne
Con Kike, el camino ha sido un poco más complicado, aunque asegura que tras el diagnóstico inicial de su caso, “lo increíble no es que esté como está, lo increíble es que esté vivo”. Por eso, agradecen a quien les enseñó la forma de ayudar al niño a avanzar.
El tiempo que pasa en casa se lo dedica a ellos. “Hago la terapia con Kike. Es durísima pero hay que ayudarle”, comenta el cantante, que acudió a la presentación de la serie infantil ‘El jardín de los sueños’. Asegura que el lugar de sus sueños, aunque no es muy dado a soñar, se encuentra allí donde su hijo Kike esté completamente recuperado. Y para eso se está entrenando duro.
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Además de la terapia, que consiste en que el pequeño recorra 150 metros todos los días, para lo que asegura, “hemos puesto un circuito en casa, y ahí vamos, por turnos arrastrándonos con él y haciendo carreras”, el presentador y su mujer, que según confiesa es quien está siempre con los niños, han acudido a un curso intensivo para aprender a actuar de la forma más correcta para el pequeño.
Comenta Bertín que sus formadores “tienen la teoría de que los mejores médicos son los padres y nos enseñan a nosotros qué es lo que tenemos que hacer. Tenemos que pasar informes todas las semanas”. El camino está siendo duro pero está mereciendo la pena.
Dice Bertín que “no hay nada peor en este mundo para los padres que tienen hijos con una lesión cerebral que la desesperanza y la desesperación”, algo que él conoce bien. Quizá porque ha recuperado la esperanza y porque la situación va mejorando; lentamente, pero avanza de forma positiva.
Asegura que en las próximas semanas se le verá en televisión avanzando un proyecto para ayudar a quienes tienen hijos en la misma situación. Para afirmar una vez más que "hay una manera de hacer las cosas y hay una esperanza”.
La Fundación Bertín Osborne (Fundación Kike Osborne)
La presentación de la Fundación que lleva su nombre contra la parálisis cerebral que padece su hijo en el Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo era un gran motivo. «Tengo un compromiso moral con toda la gente que está sufriendo por esta causa», aseguró.
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Su mujer Fabiola fue quien la descubrió en el Instituto para el Logro del Potencial Humano de Filadelfia. Sin este método que a su hijo Kike le requiere un esfuerzo diario de ocho horas, «a sus cuatro años trabaja más que mucha gente», su vida estaría condenada a «una silla de ruedas frente al televisor y cayéndosele la baba», señaló Bertín que desde el primer diagnóstico no se resignó a las escasas terapias que le ofrecían en nuestro país.
«Para la medicina el cerebro es una incógnita y la única solución aquí era la educación especial que ni es especial, ni es educación. Un limbo que condenaba a mi hijo». Durante los dos primeros años de vida el pequeño Kike vistaba cada semana el hospital, desde hace dos años no ha vuelto a pisarlo. Ahora tiene carencias, sobre todo de movilidad, pero su mejoría es un hecho. Empieza a hablar y come con normalidad.
El cambio en la alimentación es una de las claves de un programa muy intenso y extenso que esperan poder mostrar en breve en la web de la Fundación. «Este programa no te asegura la gloria, no quiero dar falsas eperanzas, pero mejora la calidad de vida y eso un éxito increíble», dijo.
Para Bertín Osborne la vida ha cambiado mucho estos últimos cuatro años, pero en lo esencial la vida le proporciona más alegrías. «Mi hijo Kike me da más que penas. Son inmediatas con cada logro que alcanza». En su faceta profesional también se nota.
Desde el nacimiento de su hijo, Bertín Osborne se ha volcado con el apoyo y la investigación a este tipo de enfermedades raras que, por el hecho de ser minoritarias, cuentan con un menor apoyo económico. Por ello, creó la fundación que lleva su nombre con la que busca dar apoyo a las familias que lo necesitan, tanto informativa como psicológicamente. Entre sus objetivos está el ayudar otorgando información de las mejores existentes y los cambios que se pueden hacer para llevar el día a día mejor.
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La Listeriosis y su Impacto
El mayor de los dos hijos que tuvo la pareja nació con una parálisis cerebral debido a la listeriosis que Martínez sufrió en su embarazo. Osborne y Martínez se han sincerado recientemente sobre cómo recibieron el diagnóstico Kike y cuáles fueron sus primeras reacciones.
El 31 de enero está marcado en rojo en el calendario de la familia que formaron Bertín Osborne y Fabiola Martínez. El próximo, de una forma especial: será cuando Kike Osborne, el mayor de los dos hijos que tuvo la expareja durante sus dos décadas de relación sentimental, cumpla los dieciocho años. Una fecha importante, para la que llevan preparando a su primogénito desde hace tiempo, que llegará unas semanas después de su gran paso adelante en la fundación familiar (que recibe ahora su nombre), y que plantea nuevas dudas e incógnitas sobre su futuro debido a la parálisis cerebral que sufre el adolescente desde que nació, debida a la listeriosis contraída por su madre en la gestación.
En la entrevista concedida al citado medio, el artista y la modelo hablaban en profundidad de la situación de su primogénito. Entre otras cuestiones, se sinceraban sobre las función de la mencionada organización y la labor que han hecho durante casi dos décadas en lo que se refiere a visibilidad y apoyo a las familias con personas que sufren algún tipo de discapacidad. Y han hablado, también, del origen de todo: de cómo recibieron el diagnóstico de Kike cuando se supo que padecía la mencionada parálisis.
El sevillano reconocía entonces que, pese a ello, "jamás" pensaron en tirar la toalla. Este tipo de respuestas, según Osborne, eran habituales, y las podía recibir gente "sin recursos o desamparada" que no sabría "ni por dónde empezar", por lo que decidieron montar la fundación. "Hacer eso es un horror para las familias. Y, sobre todo, para los niños, porque nadie se va a ocupar de ellos. Ese fue el motivo fundamental.", esgrimía entonces.
Fabiola se sinceraba también en relación a cómo afrontó ella, personalmente, el diagnóstico, algo de lo que ha hablado en otras ocasiones, admitiendo haberse sentido culpable de no haber dado a su por entonces marido un hijo sano. La madre de Kike y Carlos reconocía que sintió también "rabia" al nacer su hijo mayor ya que tenía que lidiar con la aceptación. "A la pérdida de las expectativas del hijo que yo pensaba que iba a tener…", reconocía hace unas semanas. "Solo al principio decía eso de "¿pero por qué?". Después, siempre, doy las gracias a Dios de que me lo haya dejado todos estos años… Sin él, yo no sería la Fabiola que soy", aseguraba.
Fabiola dio a luz a Kike en 2007. ¿Has tenido esa sensación de rabia, de revirarte contra el destino? Tuve rabia cuando nació Kike. Pero porque me enfrentaba a la aceptación. Primero a la pérdida de las expectativas del hijo que yo pensaba que iba a tener… Sé que lo que te voy a decir es muy personal pero… a mí Kike me ha enseñado tantas cosas que yo no cambiaría eso por nada del mundo. En serio que no. Para mí, Kike no es solo mi hijo, es un maestro de vida. Y cada vez que me enfrento a cosas y veo cómo es él, cómo es su fortaleza, sé que Kike me enseña, pero que me enseña muchísimo. Solo al principio decía eso de: ¿Pero por qué? Después, siempre, doy las gracias a Dios de que me lo haya dejado todo estos años… Sin él, yo no sería la Fabiola que soy.
De ese abismo tan oscuro al que se asomaron sus padres para luego tomar impulso y arrojar luz a otros como ellos, hablamos largo y tendido con los personajes secundarios de esta historia de superación: con Fabiola y Bertín. Nosotros teníamos muy claro lo que teníamos que hacer con Kike. De hecho, estuvimos en Estados Unidos, varias veces en los institutos en Filadelfia. Teníamos claro lo que teníamos que hacer, pero lo que sí que veíamos a nuestro alrededor a mucha gente que nadie tenía ni idea de por dónde empezar. Al ver ese desconcierto y saber que podíamos ayudar a muchas familias que de verdad viven un drama dimos ese paso. Lo hicimos y…-...Y podíais no haberlo hecho. Quiero decir, que nació de un sentimiento de empatía-Sí porque no teníamos por qué, claro. Nosotros teníamos organizadísima la vida y la terapia y los tratamientos y todo... Podíamos habernos centrado en nuestro hijo y sanseacabó. Lo que pasa es que cuando tú vas a clínicas; a hospitales; te ves en médicos… y ves la tragedia que hay alrededor, si puedes poner un granito de arena y facilitarle la vida a alguien, ¿cómo no lo vas a hacer? Sentimos que era nuestra obligación. Y por eso empezamos. Nosotros, en la fundación, jamás, nunca hemos utilizado ningún recurso con Kike. Ni terapias, ni sillas, ni nada. Fue algo que Fabiola y yo acordamos desde el principio.
Nuestro compromiso fue que intentaríamos a ayudar a aquellas personas que estaban tan perdidas como nosotros, que éramos el 100%. Al cabo del tiempo, te das cuenta de que si tú hablas mucho de un tema del que nadie quiere hablar, al final acaba hablando todo el mundo. Porque todo el mundo tiene alguien cercano en una situación parecida. Todo el mundo.
Es muy bonito cuando llegan los padres y dicen: “Bertín, mi hijo ya no babea; mi hijo ha dado tres pasos; mi hijo ya no tiene las crisis que tenía”. Que hay muchas cosas que abordar, ¿sabes? Por ejemplo: ¿Qué puedes hacer legalmente cuando tu hijo tiene una discapacidad? Pues tenemos cursos de soporte legal. Un equipo jurídico que te asesora, te ayuda y… siempre te encuentras con un padre que te dice: “Jod* no tenía ni puñetera idea de que nosotros podemos aplicar a unas ayudas que nadie nos había dicho”, ¿no? Ves a ese agradecimiento por el trabajo bien hecho y te animas a seguir ya seguir. Y esa esa una una responsabilidad que asumió Fabiola al 100%.
El Método Doman
Y es que Bertín, su mujer Fabiola, y su entorno defienden los beneficios que el método Doman ha generado en la mejoría de su hijo mayor, Kike. “Nos advirtieron que sería un vegetal, que no se movería, ni vería, ni oiría ni hablaría. “Ante el daño cerebral en niños, existen alternativas y hay esperanza”, reza uno de los eslóganes en la web de la Fundación, presidida por Bertín y con Fabiola como vicepresidenta. De hecho, fueron ellos los que en 2009 promovieron que el Instituto Glenn Doman de Filadelfia incluyese a España en una gira europea.
Años después, el entorno del matrimonio asegura que Kike ya no sigue el método Doman, aunque lo sigan defendiendo por las mejoras producidas en su primogénito. Ese compromiso con las familias también los lleva a atender sus problemas en primera persona.
Qué es la Listeriosis
La listeriosis es una enfermedad causada por la bacteria Listeria Monocytogenes, un microorganismo intracelular que puede sobrevivir a la refrigeración y a la congelación. Normalmente, esta infección se contrae al consumir alimentos mal procesados, sobre todo fiambres, vegetales crudos y productos lácteos sin pasteurizar. La listeriosis cobra especial importancia durante el embarazo, ya que la bacteria puede transmitirse al feto a través de la placenta y causar problemas muy graves en su desarrollo o incluso un aborto.
La listeriosis afecta al feto con gran facilidad y puede provocar complicaciones graves como abortos o secuelas neurológicas. Hay ejemplos muy conocidos por todos debido a que han afectado a hijos de personajes famosos. La mayoría de las infecciones por listeria en niños provocan síntomas de poca trascendencia imposibles de diferenciar de una gastroenteritis. Los más habituales son los siguientes: fiebre, vómitos, diarrea, dolor abdominal, dolor de cabeza.
En determinadas ocasiones, en niños con problemas en las defensas, esto se puede complicar de forma mucho más grave y provocar síntomas neurológico con afectación de las meninges y el cerebro. Por tanto, la transmisión de esta infección durante el embarazo se produce de manera vertical.
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