Epilepsia en Niños de 1 a 3 Años: Causas, Síntomas y Tratamiento
De entre todos los trastornos y enfermedades que pueden sufrir los más pequeños, la epilepsia infantil es uno de los que más asustan la primera vez que suceden. La epilepsia infantil es uno de los trastornos neuronales más comunes en niños y adolescentes. Sin embargo, hay que diferenciar que una sola convulsión no es epilepsia infantil. Algunos bebés (sobre todo entre los 12 meses y los 4 años) tienen convulsiones al sufrir fiebre muy alta.
La epilepsia es una enfermedad neuronal crónica. Es decir, afecta al cerebro y se repite de forma constante en el tiempo. Consiste en que el cerebro produce una descarga eléctrica y química repentina y anormal en la corteza cerebral.
¿Qué es la epilepsia infantil?
La epilepsia infantil es el trastorno neurológico más frecuente en los niños, con una expresividad clínica variable y que evoluciona de muy diversas formas y gravedad. El principal síntoma o manifestación de la epilepsia son las crisis con convulsiones producidas por descargas eléctricas excesivas de las neuronas del cerebro. Sin embargo, solo se considera epilepsia cuando ocurren más de una crisis no provocada y recurrente. Solo se confirma un diagnóstico definitivo de epilepsia en el 1% de los niños. Es importante destacar que la mayor parte de los casos de epilepsia infantil tienen un buen progreso y obedecen al tratamiento.
La epilepsia afecta al cerebro, y el cerebro de los niños es inmaduro y excitable lo que hace que pueda reaccionar de manera dispersa a los estímulos.
Tipos de Epilepsia Infantil
La epilepsia infantil se puede dividir en distintos tipos y síndromes. Las crisis epilépticas focales comienzan en una zona localizada del cerebro y pueden manifestarse de distintas formas dependiendo de la región del cerebro afectada. No siempre van acompañadas de pérdidas de conocimiento. Pueden producir cambios repentinos en la postura y en las percepciones sensoriales o la memoria.
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Algunos síndromes epilépticos comunes incluyen:
- Síndrome de Lennox-Gastaut: Se da entre los 12 meses y los 3 años.
- Ausencias infantiles: Es uno de los síndromes menos graves.
- Epilepsia Rolándica: Se trata del tipo de epilepsia infantil más común. Produce parálisis de los músculos faciales brevemente que pueden inducir al babeo y a dificultad para hablar.
- Epilepsia mioclónica Juvenil: Más típica en adolescentes, se produce por lo general como consecuencia de la fotoestimulación y la escasez de sueño.
Causas de la Epilepsia en Niños de 1 a 3 Años
Existen numerosos factores que pueden provocar las crisis epilépticas en los niños. Algunos niños pequeños, entre 1 y 4 años, padecen convulsiones coincidiendo con fiebre elevada. Las epilepsias pueden deberse a múltiples factores, y en muchos casos no se identifica una causa específica. Sin embargo, en la mayoría de las epilepsias no se encuentra una causa evidente.
Cuatro causas habituales de las epilepsias:
- Un problema de alcoholismo marcado por el consumo recurrente puede derivar en un diagnóstico de un tipo de epilepsia alcohólica. En este sentido, el paciente no solo puede sufrir un episodio de estas características como consecuencia del consumo crónico, sino también, en una situación de síndrome de abstinencia. El alcohol produce un daño neurológico.
- Un tumor cerebral también puede ser un componente que propicie el desarrollo de la enfermedad. Sin embargo, conviene no establecer una relación de causa y efecto entre ambos factores ya que esta patología no es determinante a partir de un tumor. Simplemente, es una variable que conviene evaluar.
- Epilepsia en niños influida por la predisposición genética. Este trastorno no es hereditario. Pero quiero matizar que cuando el padre o la madre lo padecen, el niño tiene mayor predisposición.
- Padecimiento de un daño cerebral. Un daño cerebral que, además, puede desarrollarse en distintas etapas de la vida. Durante el embarazo, en la primera infancia o, incluso, en la vejez. Por ejemplo, enfermos de alzhéimer con un avanzado estado de la enfermedad y un evidente deterioro cognitivo, son más vulnerables ante la posibilidad de sufrir ataques epilépticos.
Síntomas de las Crisis Epilépticas
Las crisis epilépticas son un problema neurológico que afecta entre un 4-10% de los niños hasta los 16 años.
6 síntomas de las crisis epilépticas:
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- Episodios repetidos, es decir, es preciso que este hecho se dé en más de una ocasión para poder concretar el diagnóstico. Crisis que, en muchos casos, producen el efecto visible y observable de las convulsiones.
- El paciente experimenta un estado de rigidez corporal.
- Situación de urgencia. Un estado agudo de crisis requiere de la atención médica inmediata.
- Una alteración respecto del estado habitual de conciencia.
- Los episodios de crisis epilépticas no siempre derivan en una pérdida de conciencia. Por ejemplo, a veces, el niño parece quedarse en blanco de forma repentina. Un gesto que puedes asociar con la falta de atención y que, de un modo sutil, visibiliza una patología de mayor gravedad.
- Movimientos intensos localizados en alguna zona del cuerpo, por ejemplo, brazos y piernas.
La definición de epilepsia ha sido controvertida a lo largo del tiempo. Diversos conceptos relacionados con la epilepsia, como son su clasificación y los tipos de crisis, han mostrado cambios profundos en las últimas décadas. Se trata de una de las enfermedades infantiles crónicas más frecuente; a veces, se dice de modo coloquial, que: “la epilepsia es una enfermedad pediátrica que, a veces, se prolonga u ocurre en el adulto”. Antes de profundizar en la descripción de los diversos síndromes epilépticos pediátricos, es obligado revisar algunas definiciones.
Denominamos crisis epiléptica (CE): a la aparición transitoria de signos y/o síntomas provocados por una actividad neuronal excesiva o sincrónica en el cerebro(3). Las CE pueden considerarse como: provocadas (o sintomáticas agudas, o reactivas), cuando se asocian a un factor agudo transitorio o reversible sistémico, o del SNC (p.
Diagnóstico de la Epilepsia Infantil
Un aspecto fundamental a la hora de controlar bien la epilepsia es tener un diagnóstico rápido y certero, descartando otros trastornos paroxísticos no epilépticos que afectan al 10% de la población infantil. La realización de una historia clínica minuciosa por parte de un neuropediatra es esencial para determinar la etiología de la epilepsia.
Epilepsia infantil: Diagnóstico adecuado:
- Historial clínico. En este punto, el especialista recoge información destacada no solo de la biografía del niño y su entorno próximo desde el punto de vista de otros posibles casos que se hayan dado en la familia. En los datos del historial clínico también se específica la edad del paciente y la frecuencia de los síntomas.
- Explicación de datos observables. Como he dicho antes, este trastorno no solo implica al propio paciente, sino también, al entorno próximo. Por ello, los padres también pueden ofrecer información valiosa sobre aquellos signos de alarma que han observado en el niño.
- Por medio de un electroencefalograma, el especialista puede profundizar en la información de la actividad cerebral. Por medio de esta prueba es posible identificar algunas alteraciones.
El EEG es una prueba no invasiva e indolora que no conlleva ningún riesgo para el niño y permite observar la actividad eléctrica de las neuronas de su cerebro (las ondas cerebrales). Las ondas cerebrales se recogen mediante unos electrodos colocados sobre el cuero cabelludo y el rostro del niño que lo transmiten a un ordenador. De esta forma se pueden registrar la actividad cerebral anómala -si la hubiera- entre las crisis.
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En todos los niños menores de 5 años, el EEG implica un registro de sueño espontáneo. En esta prueba, los padres pueden ayudar llevando objetos que ayudan a tranquilizar al niño y favorecer su sueño, como chupetes, peluches o mantitas. En el caso de los niños mayores de 4 años, se recomienda acostar a los niños, la noche anterior, hacia medianoche y que los despierten en torno a las 5 de la madrugada, con el objetivo de obtener un registro de la siesta después de un buen almuerzo. En ocasiones, el EEG se combina con una grabación de vídeo del niño, de forma que también queda registrado en imágenes su comportamiento durante el sueño. En el caso de sospecha de epilepsia fotosensible se recomienda realizar la prueba de estimulación luminosa en la que se expone al niño a luces intermitentes, tanto con los ojos abiertos como cerrados.
Tratamiento de la Epilepsia Infantil
En la actualidad, la epilepsia es relativamente fácil de tratar con medicación en función del tipo de crisis epiléptica, además de evitar la incidencia de las crisis y mantener unos hábitos saludables que contribuyan a evitar la reducir la probabilidad de que ocurran. Hoy en día contamos con tres generaciones de medicamentos antiepilépticos de diferentes mecanismos de acción y eficacia. Es el neurólogo quien debe seleccionar el que mejor se adapta a cada paciente, valorando el menor número de efectos secundarios. Los medicamentos más modernos son comparables en eficacia y tienen menos efectos adversos que los de generaciones anteriores y suelen ser bien tolerados por los niños.
Aparte de las diferencias en la "generación", los antiepilépticos se dividen en diferentes grupos según su mecanismo de acción: algunos son efectivos para un cierto tipo de canales nerviosos, y otros tienen un efecto combinado en varios procesos a la vez.
El tratamiento de emergencia está focalizado en la estabilización del paciente, terminar con la actividad convulsiva y determinar la causa de ésta. Diferentes modalidades de tratamiento existen a largo plazo, pero el adecuado tratamiento va a depender de un diagnóstico correcto y el conocimiento de los beneficios y efectos adversos de la terapia indicada.
Debemos clasificar el tipo de crisis y el síndrome epiléptico de cada niño con el fin de poder maximizar la eficacia de tratamiento y minimizar los efectos adversos. Entre un 1 y un 5% de niños con epilepsia son candidatos a cirugía, dependiendo de la gravedad y el tipo de la epilepsia.
La dieta cetogénica también se usa como alternativa en casos de epilepsias refractarias. Su implementación debe ser supervisada por un equipo especializado, debido a su complejidad, potencial baja adherencia y posibles efectos secundarios. Se emplea especialmente entre los 3 y 5 años de edad.
Recomendaciones generales frente a las crisis
El tratamiento farmacológico resulta terapéutico para tratar este trastorno, sin embargo, me gustaría recordar que cada caso es diferente. Por tanto, a veces, es necesario tener paciencia para dar con aquel tipo de ayuda que ofrece un remedio más eficaz. En las crisis, una de las opciones de tratamiento para cortarlas es el Buccolam.
Como padre o madre, puedes sentir preocupación por este tema, sin embargo, es muy importante que confíes en el desarrollo de la medicina que ha ofrecido grandes resultados en este campo. Si el niño ya asiste al colegio, es importante compartir información sobre el diagnóstico con los tutores del niño para que estén informados del caso. Además, el propio centro debe tener su protocolo de respuesta ante una situación así. Epilepsia infantil no debe ser un tabú.
Me gustaría puntualizar que en la mayoría de los casos, el niño puede lograr objetivos personales, sueños infantiles e ilusiones de vida como cualquier otra persona de esa edad. Este trastorno puede angustiarte cuando te centras en aquello que trasciende a tu control.
Por esta razón, intenta enfocarte en aquello que sí depende de ti, por ejemplo, tener una actitud positiva, mantener una rutina familiar estable y seguir las indicaciones dadas por el especialista en relación con el tratamiento infantil.
Pronóstico
La evolución de este trastorno en el niño varía en función de la etiología de la epilepsia (es decir, las causas), la edad del paciente y el tipo de epilepsia de que se trate. En la mayoría de los casos, es posible controlar la epilepsia con medicamentos antiepilépticos y unos buenos hábitos higiénicos. No obstante, el pronóstico de la epilepsia infantil varía mucho en función de la causa, la edad del paciente y el síndrome epiléptico que padezca.
La probabilidad de alcanzar una remisión completa (periodo libre de crisis que se mantiene en el tiempo) a los 3 años del inicio del tratamiento es de entre el 59% y 68%, aumentando esta probabilidad hasta entre el 80% y el 90% para remisiones iniciales (periodo libre de crisis en algún momento de la evolución del paciente).
Estadísticas de la Epilepsia Infantil
La epilepsia infantil afecta a más de 10 millones de niños en el mundo. El 40 % de los nuevos casos de epilepsia se detectan en niños menores de 15 años cada año, lo que supone 1,4 millones de nuevos casos al año. Entre 45 y 50 niños, de cada 100.000, sufren epilepsia.
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