Llorar en el Posparto: Causas y Soluciones

04.11.2025

En los meses posteriores al parto es posible que te notes angustiada e, incluso, confundida. Un bebé necesita toda tu atención las 24 horas del día y esto puede generar en tu organismo ansiedad. Tener estrés y ansiedad después del parto es más común de lo que crees.

Estrés Posparto

El estrés posparto es la respuesta del organismo de la madre tras el parto. Está provocado por los cambios que produce la llegada de un bebé a casa. Lo que parecía maravilloso en un primer momento se convierte en una situación muy diferente, especialmente si es el primer bebé.

Síntomas del Estrés Posparto

  • Aislamiento: una mamá angustiada no quiere recibir visitas ni salir de casa, lo que la lleva a aislarse del resto del mundo.
  • No dormir: el estrés te quitará el sueño.
  • Alimentación descontrolada: cuando se produce el estrés posparto hay dos opciones, o bien que comas sin parar o bien que no pruebes bocado. Ninguna de las dos opciones es recomendable. Necesitas tener energía para afrontar la maternidad, y eso solo lo obtendrás a través de una buena alimentación.
  • Frustración y llanto: la maternidad puede ser muy frustrante. Los bebés recién nacidos tienen una conexión especial con sus padres, especialmente con la madre. Son capaces de identificar los olores o las voces de sus progenitores, es por eso por lo que, cuando una madre se ve sometida a una situación de estrés, el bebé imita su respuesta y provoca que aumente su frecuencia cardíaca. Cuanto más estrés muestra la madre, más estrés tendrá el bebé. Asimismo, los síntomas de la madre pueden transmitirse al bebé. Si el pequeño nota que su madre está angustiada, él mostrará síntomas de angustia. Por ello, es importante relajarse antes de coger al pequeño.

Cómo Controlar el Estrés Posparto

El estrés, por suerte, es una situación que se puede controlar, puesto que tan solo hay que tener en cuenta una serie de pasos para poder aliviarlo:

  1. No descuides tu alimentación: es uno de los consejos más importantes que deberás seguir. Tras el parto, recuperar la forma física puede resultar complicado, pero no imposible. Con una buena alimentación tendrás la mitad del trabajo hecho. No debes saltarte nunca la hora de la comida, especialmente si estás dando el pecho.
  2. Procura dormir: es complicado, es cierto, pero debes aprovechar los momentos en los que el bebé esté dormido para descansar. Piensa que si estás descansada, además de eliminar estrés, podrás cuidar mejor a tu bebé.
  3. Delega en tu pareja: no tienes que ser una supermamá, recuerda que tu pareja también tiene que encargarse del pequeño.
  4. No dejes tu vida de lado: es cierto que te será difícil salir de casa sin tu bebé, pero es necesario, especialmente cuando ya han pasado los primeros meses. Necesitas desconectar y salir a dar un paseo sin el bebé puede ser una buena opción, sobre todo si tu nivel de estrés es bastante elevado. Aprovecha para quedar con amigos y ponerte al día.

Depresión Posparto

A pesar de que son muchas las mujeres (incluso famosas) que confiesan haberse sumido en un estado de tristeza al poco tiempo de ser madres, la conocida “depresión posparto” sigue siendo un tabú en la sociedad y muchas madres se sienten culpables de padecer sus síntomas. Se desconocen cuáles son las causas de la depresión posparto, pero sí es sabido que los cambios hormonales durante y después del embarazo pueden afectar al estado anímico de las madres.

Durante las primeras semanas después del embarazo pueden presentarse sentimientos de ansiedad, tristeza, ganas de llorar permanentes, inquietud e irritación, esto es lo que denominamos “depresión puerperal”, y suele desaparecer al poco tiempo, sin necesidad de tratamiento alguno. Si la depresión puerperal no desaparece y esos síntomas se prolongan más de uno o dos meses después de dar a luz, podríamos estar hablando de una depresión posparto. Los síntomas de depresión posparto son los mismos que los de una depresión común.

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Una madre con depresión posparto puede sentirse incapaz de cuidar de sí misma o de su bebé y tener sentimientos negativos hacia su hijo, hasta el punto de pensar en hacerle daño, aunque generalmente estos sentimientos casi nunca se materialicen. Si padece estos síntomas, debería acudir a un médico y explicarle todas las sensaciones que ha experimentado. Aunque no existe una prueba en concreto para determinar si la mujer padece depresión posparto, el médico hará una exploración física y psicológica. Si fuera necesario, se prescribiría medicación y/o psicoterapia. La lactancia influirá en qué medicamentos prescriba el profesional. Es posible que se remita a la paciente a un especialista en salud mental. La terapia conductual cognitiva (TCC) y la terapia interpersonal (TIP) son tipos de psicoterapia que a menudo ayudan para la depresión posparto.

Se calcula que alrededor del 10% de las mujeres que dan a luz sufren una depresión postparto y deben recibir tratamiento, incluso con medicamentos antidepresivos. Es una enfermedad que suele aparecer a los pocos días o semanas tras el parto, en el puerperio. Una de cada diez mujeres se deprime tras el parto, por lo que identificar y curar esta enfermedad debe ser prioritario para los médicos. Es un cuadro grave que en ocasiones puede requerir la hospitalización y en cualquier caso exige un seguimiento muy cercano.

La madre con depresión posparto que está tomando varios tipos fármacos debe suspender la lactancia materna, según María Fe Bravo Ortiz, jefa de Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario La Paz.

Baby Blues vs. Depresión Posparto

Tras el nacimiento de un bebé, muchas mujeres atraviesan una leve depresión puerperal, más conocida como "baby blues". Se estima que esto le sucede a alrededor del 60% de las madres entre el tercer y noveno día tras el parto, aunque solo entre el 10-13% de ellas serán diagnosticadas con una depresión postparto. Esto se debe a que comparten causas y síntomas similares, aunque en realidad el "baby blues" y la depresión postparto son dos condiciones diferentes.

Una de las diferencias más significativas a la hora de distinguir entre el "baby blues" y la depresión posparto consiste en determinar el momento de inicio de los síntomas.

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El "baby blues" y la depresión postparto comparten síntomas como la tristeza, el desánimo, la sensación de culpa e inutilidad, la ansiedad, el llanto, el temor a quedarse sola con el niño y los problemas para dormir. Sin embargo, los síntomas del "baby blues" suelen ser más leves mientras que en la depresión postparto los problemas son más acentuados. En la depresión postparto es usual que la madre experimente además una pérdida de interés total por las actividades que realiza a diario y una marcada dificultad para centrarse en las tareas, a la vez que se muestra incapaz de cuidar de sí misma y su hijo e incluso puede llegar a tener ideas suicidas. Tristeza, cansancio extremo, ganas de llorar constantes, miedo etc, son sentimientos relacionados con el Baby Blues. Sin embargo, si se prolongan demasiado en el tiempo o asocias otros síntomas mas graves, deberías buscar ayuda.

En la mayoría de los casos los síntomas del "baby blues" desaparecen con el paso de los días sin necesidad de tratamiento, y tras varias semanas es probable que la madre recupere la ilusión que tenía durante el embarazo. Sin embargo, la recuperación de las madres que padecen depresión postparto suele ser más lenta.

Obviamente, tanto el "baby blues" como la depresión postparto interfieren en la vida cotidiana de la mujer y afectan su relación con el bebé. Sin embargo, en la mayoría de los casos, las madres que sufren "baby blues" pueden sobreponerse a la tristeza, cuidar de su hijo e involucrarse en las actividades cotidianas mientras que las mujeres que padecen depresión postparto usualmente no pueden afrontar las tareas diarias y las responsabilidades que implica la maternidad.

El "baby blues" no suele entrañar riesgos. Por lo general, las madres que padecen esta condición se recuperan completamente sin dificultad y no sufren ningún tipo de secuelas emocionales que afecten su vida social posterior. Sin embargo, la depresión postparto aumenta el riesgo de sufrir nuevas crisis depresivas y ansiosas en el futuro, a la vez que incrementa la posibilidad de que los niños desarrollen problemas emocionales o de conducta.

Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT) después del Parto

El parto puede ser un evento lo suficientemente estresante como para desencadenar un trastorno de estrés postraumático (TEPT), que empezó a ser estudiado a partir de la observación de las secuelas psicológicas que presentaban algunos veteranos de la guerra del Vietnam.

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En la DSM-IV se acepta que cualquier parto en el que haya habido una amenaza de muerte o graves secuelas físicas para madre y/o bebé y donde la madre haya vivido la amenaza con miedo extremo, indefensión u horror puede desencadenar un trastorno de estrés postraumático. No es tan importante cómo haya sido el parto objetivamente sino el hecho de que durante el mismo la madre haya pensado que ella o su bebé corrían grave peligro y haya reaccionado sintiendo miedo, indefensión u horror.

Los estudios muestran que un tema central para las mujeres que han sufrido trastorno de estrés postraumático a raíz del parto es el haber recibido unos cuidados inadecuados (Allen, 1998). Sentir que no tienen ningún control durante el proceso; un trato autoritario en la toma de decisiones; sentir que sus opiniones son ignoradas; la humillación; la falta de respeto hacia estas madres como personas y el no respetar su derecho al consentimiento informado, constituyen factores comunes a una gran parte de mujeres que sufren de este síndrome.

En un estudio, muchas contaban que habían sido tratadas de forma deshumanizada, irrespetuosa y descuidada. Para describir el trato recibido por los profesionales utilizaban palabras como “bárbaro”, “invasivo”, “terrible” y “degradante” (Thomson & Downe, 2008). Otras decían haber sido tratadas como “un cacho de carne” durante el parto, describiendo una falta absoluta de consideración hacia ellas como seres humanos (Beck, 2004b).

Síntomas del TEPT después del Parto

Cheryl T. Beck identificó varios síntomas clave del TEPT posterior al parto:

  1. Continuamente recuerdan y reviven el parto mediante flashbacks y pesadillas durante semanas o meses.
  2. Se sienten desconectadas o extrañadas ante sus bebés y ausentes de la realidad, como si no estuvieran allí o no fueran las mismas.
  3. El trauma vivido hace que necesiten entender y hablar continuamente de lo que les sucedió y que busquen información obstétrica de forma obsesiva.
  4. Se sienten enfadadas con los profesionales, con sus familiares y consigo mismas. Presentan síntomas de ansiedad y depresión.
  5. Su experiencia de la maternidad puede verse afectada. A menudo se sienten distanciadas de sus hijos. Tienen muchas dificultades para relacionarse con otras madres, no pueden evitar comparar su parto con el de las otras.

Los síntomas del trastorno de estrés postraumático suelen alcanzar una intensidad máxima entre las cuatro y seis semanas tras el parto y posteriormente suelen ir disminuyendo, pero en algunos casos persisten meses o años. Un fenómeno bastante típico es la reactivación de los síntomas en el siguiente embarazo, donde puede aparecer pánico al parto o tocofobia. En este caso, la mujer desea evitar a toda costa una experiencia traumática como la anterior, lo que a veces le lleva a solicitar una anestesia general o una cesárea programada. Otra ocasión característica donde se suelen reactivar los síntomas es el primer cumpleaños. Lejos de ser un alegre acontecimiento, suele tornarse en una ocasión donde en la madre se entremezclan sentimientos de culpa, ansiedad, miedo, dolor, pérdida y tristeza. Estos sentimientos en muchos casos se van intensificando conforme se acerca la fecha señalada. Algunas de estas madres no saben cómo celebrarlo, otras optan por adelantar o retrasar la fecha de celebración.

El malestar generado por el trastorno de estrés postraumático tras el parto a menudo no se exterioriza, con lo que en la mayoría de los casos tampoco se diagnostica ni se trata. Además, su infradiagnóstico se debe al solapamiento de su sintomatología con la depresión posparto y con problemas simples de adaptación, lo que conduce a pautas de tratamiento muchas veces inadecuadas.

Entre los factores desencadenantes del trastorno se han señalado el alto grado de intervencionismo obstétrico y la percepción de cuidados inadecuados en el parto. La prevalencia también es mayor en madres de bebés prematuros o gravemente enfermos tras el parto. Los últimos estudios muestran además que un estilo de apego evitativo en la madre puede ser un factor de riesgo para el desarrollo de TEPT postparto, especialmente para las mujeres que han sufrido un parto instrumentalizado (Ayers, 2013).

Consecuencias del TEPT en la Maternidad

  • Dificultad de acercamiento al recién nacido. Pueden desarrollarse patrones de apego disfuncionales, que conducirán a una relación de apego de carácter evitativo o sobreprotector.
  • Dificultades en la aceptación del rol materno y sentimientos de vacío.
  • Respecto a la lactancia, parte de las mujeres abandonan la lactancia con el fin de proteger su equilibrio emocional, si bien para otras el establecimiento de la lactancia materna les supone en cierto modo una recuperación de la confianza en sí mismas y en su propio cuerpo.

Escala de Depresión Posnatal de Edimburgo (EPDS)

Una de las herramientas más utilizadas para detectar la depresión posparto es la Escala de Depresión de Edimburgo, un cuestionario validado que te ayuda a identificar cómo te estás sintiendo realmente.

¿Cuándo realizarlo?

Entre la semana 6 y la 8 después del parto

¿Cómo responderlo?

Puedes acceder a la versión oficial aquí

¿Qué hacer si tu puntuación es alta?

Si obtienes 10 puntos o más en el test, es recomendable hablar con un profesional de la salud. Pero incluso si no llegas a ese número y sientes que algo no va bien, confía en tu intuición y pide ayuda. Nadie mejor que tú para saber cuándo necesitas apoyo.

Dónde Encontrar Apoyo

  • Tu médico de cabecera, ginecólogo o matrona pueden ayudarte a identificar si estás pasando por una depresión posparto y guiarte hacia un tratamiento adecuado.
  • Grupos de apoyo posparto: Compartir tu experiencia con otras madres que están pasando por lo mismo puede ser un gran alivio emocional.
  • Líneas de atención telefónica: Existen ONGs y servicios de salud que ofrecen acompañamiento psicológico gratuito y anónimo.
  • Recursos online: Puedes consultar artículos, foros de maternidad y redes sociales para sentirte acompañada, siempre que contrastes la información con fuentes fiables.

Recuerda: pedir ayuda también es un acto de amor. Ser madre no significa dejar de cuidarte. Al contrario: cuanto mejor estés tú, más podrás disfrutar de tu bebé. La depresión posparto no es un signo de debilidad, ni mucho menos de que estés fallando. Es una condición médica que puede tratarse, y cuanto antes la identifiques, más fácil será superarla. Si tienes dudas, habla con alguien. Comparte cómo te sientes. Y, sobre todo, no te aísles.

Porque sí: esto también pasará. Y, con el apoyo adecuado, volverás a sentirte tú misma, fuerte, segura y capaz.

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