Estatuas de Fertilidad en Francia: Ejemplos y Significado
Las estatuas de fertilidad encontradas en Francia ofrecen una ventana fascinante a las creencias y prácticas de las sociedades prehistóricas. Estas figuras, en su mayoría femeninas, han sido objeto de numerosas interpretaciones y estudios, revelando la importancia de la fertilidad y la reproducción en la vida de nuestros antepasados.
Venus de Laussel: Un Icono del Paleolítico Superior
Una de las piezas más emblemáticas es la conocida como Venus de Laussel o Venus del Cuerno, una manifestación extraordinaria del arte del Paleolítico Superior. Descubierta en 1911 por Gaston Lalanne, en la Cueva de Laussel (Dordoña, Francia), se trata de la representación de una mujer desnuda, que porta en su mano un cuerno. Mide algo más de 50 cm de alto, tamaño considerablemente grande en comparación con otras muestras de arte paleolítico, y se data en el periodo Gravetiense, por lo que tendría unos 25.000 años de antigüedad.
La figura tiene amplios pechos, grandes caderas y un vientre prominente que lleva a valorar si estaba embarazada o, por lo menos, había sido madre en varias ocasiones. Se bautizó con el nombre de Venus a estas figuras femeninas, entendiéndolas como diosas relacionadas con la fertilidad, la fecundidad y la supervivencia del grupo a través de la reproducción, que se representaban mediante el ideal de belleza de la época, que acentuaba el tamaño de los rasgos reproductores, como pechos, pubis o caderas.
Pero lo cierto es que no sabemos qué función y qué valores simbólicos tenían estas estatuillas. Pudieron ser diosas a las que se rendía culto, es cierto, pero también representaciones alegóricas de la fertilidad; figuras apotropaicas, es decir, que protegían al grupo; representantes de un ancestro común al grupo, retratos de mujeres singulares, etc.
La Venus de Laussel no fue la única manifestación de arte que apareció en la cueva. Se localizaron también otros relieves siendo uno de los más peculiares el denominado «Relieve de los dos personajes» o «El naipe«. Como su nombre indica, vemos a una mujer cuya forma se duplica en posición invertida, como si se estuviera observando en un espejo. Una de las interpretaciones que ofrecen en el museo es que pudiera tratarse de una escena de parto, de tal forma que observamos a la criatura en el momento de salir del vientre materno.
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Otras Representaciones Femeninas en el Arte Paleolítico
Prácticamente desde la aparición de las primeras manifestaciones artísticas, durante el período Gravetiense-Perigordiense en Europa Occidental (28000 al 20000 a.C.), comienzan a producirse una serie de grafismos e imágenes con una evidente carga simbólica. Una de las primeras imágenes conocidas de la diosa fue tallada por uno de los grupos étnicos asentados en la Cueva de los Arroyos de Lespugue (Alto Garona, Francia), de donde procede una magnífica talla de la diosa en marfil de mamut, actualmente conservada en el Museo de l´Homme de París y fechada alrededor del 23000 a. C. dentro del período Gravetiense-Perigordiense.
No es casualidad, como ya se dijo, que los santuarios de la diosa se ubicaran en cuevas ya que, no solo eran los refugios naturales del hombre sino que también suponían, de forma inconsciente, un claro paralelismo entre la cueva y el interior de la tierra y de la Madre donde se gesta la vida.
De similar aspecto que la anterior es la diosa de Kostienki (Ucrania), con ambas manos sobre el vientre para resaltar, más si cabe, el estado de embarazo que la identifica como diosa de la fertilidad, aspecto éste último que se repite en otra de las figurillas de la diosa hallada en Monpazier (Dordoña), datada entre el 23000 - 20000 a. C..
Es el caso de los objetos y figurillas representando vulvas y falos asociados, incluso éstos sustituyendo la cabeza de las diosas, frecuentes desde el final del período Gravetiense (20000 a. C.) al Magdaleniense (15000-13000 a. C.). La fusión de falos y vulvas en estas pequeñas tallas debieron constituir un mayor poder evocador de las fuerzas vitales implicadas en la fertilidad agraria y humana.
En cuanto a escenas en las que se representa explícitamente el momento del coito, citaremos la no menos sorprendente figurilla, tallada en caliza, encontrada en el yacimiento de Ain Sakhri (Judea) que se remonta al 11000 a.
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Interpretaciones de las Venus Paleolíticas
Fue Paul Hurault, marqués de Vibraye, quien dio el nombre de «venus» a las estatuillas femeninas del Paleolítico, al bautizar como Venus Impúdica (o Inmodesta) la figurita de una mujer desnuda que apareció en el yacimiento de Laugerie-Basse hacia 1864 y que mostraba abiertamente su sexo, a diferencia de las «venus púdicas», las diosas desnudas que, en la estatuaria clásica, escondían sus senos y su pubis. Venus era la diosa romana del amor, la belleza y la fertilidad.
En el arte paleolítico, las representaciones femeninas son escasas, aunque más numerosas que las masculinas, y las más conocidas y llamativas por su realismo anatómico son las que en el siglo XIX se conocieron como «venus esteatopigias», entre las que destaca la de Willendorf. La esteatopigia designa la acumulación de tejido graso adiposo en la zona de las nalgas y la cintura pélvica, y desde los inicios de la investigación arqueológica esas estatuillas fueron consideradas la representación del ideal femenino, del prototipo de mujer bella de los primeros Homo sapiens.
Pero la historia de su interpretación es compleja, debido a la ausencia de documentos escritos que permitan conocer su finalidad. Entre otras cosas, se ha dicho que estas figuras habrían sido imágenes reales de personas más o menos retratadas, o que eran representaciones de antepasados, dotadas de un carácter conmemorativo ceremonial que serviría de vinculación entre el mundo de los vivos y el de los muertos. También se ha sugerido que eran sacerdotisas con funciones religiosas para actuar como conexión entre el mundo terrenal y el de los espíritus o el de los dioses. O bien chamanes, magas o curanderas con poderes sobrenaturales para invocar a los espíritus, curar, adivinar...
Sin duda, la interpretación que más ha trascendido es la que, en base a comparaciones etnográficas, vincula estas estatuillas a diosas de la fertilidad y la reproducción, como representaciones mitológicas usadas en rituales individuales o colectivos y a las que se les atribuirían cualidades que propiciarían la fecundidad femenina.
En primer lugar, estas imágenes nos indican que existió un patrón recurrente de representación femenina en Europa hace entre 38.000 y 24.000 años, que se hizo más frecuente desde hace 30.000 años. En segundo lugar, se debe señalar que la obesidad es un símbolo de abundancia, que la gravidez es signo de fecundidad y que la gravidez y la adiposidad o las concentraciones grasas son elementos complementarios.
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El Papel de la Mujer en las Sociedades Paleolíticas
El gran número de estatuillas femeninas y el predominio de las representaciones femeninas del Paleolítico por encima de las masculinas ponen de relieve la importancia social de las mujeres en las sociedades cazadoras-recolectoras de la época. Dada la necesidad constante de mantener el nivel demográfico de los grupos humanos, las mujeres hubieron de jugar un rol social destacado, que les confirió su relevancia y trascendió al ámbito de la ideología y de los símbolos, ejemplificado en las estatuillas, que buscaban propiciar y potenciar la fecundidad.
La representación de estas mujeres durante 20.000 años y a lo largo de al menos 6.500 kilómetros, desde el sur de Francia hasta Siberia, nos indica que su simbolismo superó un espacio y un tiempo concretos, y se mantuvo vivo como una tradición milenaria alimentada por los contactos entre distintos grupos humanos.
Sheela Na Gigs: Figuras Grotescas y Protectoras
Las Sheela na gigs son representaciones femeninas con los órganos sexuales muy abiertos y una mueca extraña en su cara. Aparecen en iglesias románicas y en torres medievales en un ámbito de dispersión que abarca básicamente Irlanda, algunas regiones de Inglaterra, el norte y noroeste de Francia y el norte de España.
La enciclopedia Británica las define como: “Sheela Na Gig, también se deletrea Sheela-na-gig, forma corta Sheela, un tipo de figura arquitectónica de piedra (normalmente) de significado incierto, que representa a una mujer desnuda haciendo gestos o mostrando de otra manera flagrante los genitales exagerados. Las Sheela Na Gigs suelen estar situadas en o en iglesias románicas de Europa occidental y central (que datan aproximadamente de 1000 a 1200 CE), pero también pueden encontrarse, aunque con menos frecuencia, en edificios seculares de la misma época.”
Por un lado, una teoría cercana al ámbito católico le daría una importancia relacionada con la enseñanza de la doctrina. En el románico por ejemplo se representan figuras con evidentes atributos sexuales y posturas lascivas precisamente para advertir sobre el peligro de uno de los pecados capitales, la lujuria. El gesto grotesto y la postura impúdica de la mujer representada estaría diciendo lo que no se debe hacer.
Otra teoría sostiene, atendiendo a la tradición popular, y el sentido que se le otorga en el folklore irlandés, (entendiendo folklore como el ámbito de las creencias populares), es el de símbolo de protección contra el mal, o un ídolo de la fertilidad.
En conclusión podemos decir que se trata de representaciones en piedra, de origen medieval, en torno al siglo XI y XII que tienen su foco de mayor distribución geográfica en Irlanda sobre todo y en el occidente atlántico en menor medida, alcanzando hasta centro Europa. Con una funcionalidad diversa, como diversos son los tipos de representaciones, que no hemos entrado a detallar, pero que en definitiva coinciden en señalar unos atributos sexuales femeninos que parecen estar relacionados con la fertilidad, o a la enseñanza de la doctrina cristiana.
Parvine Curie y la Maternidad en el Arte
La escultora francesa de origen iraní Parvine Curie (nacida en Nancy, 1936) vivió en Cataluña en los años 50 y se sintió atraída por el arte románico catalán. El tema de la maternidad apareció con frecuencia en su trabajo de los años 50, con formas de carácter primitivista. Algunas de sus piezas se basan en tótems y vírgenes, si bien con una clara alusión a la fertilidad. Sus esculturas se basaban en aspectos biográficos, humanos y también existenciales (un tipo de planteamientos muy propios de la filosofía existencialista y fenomenológica).
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