Estereotipias en Niños con Desarrollo Típico: Una Mirada Detallada
Los movimientos estereotipados son uno de los patrones de comportamiento más comunes en los niños. Las estereotipias son movimientos o vocalizaciones repetitivos, involuntarios y rítmicos. Se realizan sin ningún propósito y siguen una pauta fija.
Durante la infancia los niños se expresan con gestos y movimientos que a nosotros los adultos pueden parecernos curiosos. Cabe destacar que las estereotipias no son realmente raras en la infancia, por lo que los padres no deberían sorprenderse demasiado si su hijo las presenta. Acciones como chuparse el dedo o morderse las uñas son algunas de las estereotipias más frecuentes y también son consideradas normales, por lo que no suelen requerir el apoyo de un especialista. Generalmente, las estereotipias se presentan antes de los tres años de edad.
¿Qué son las estereotipias?
En primer lugar, definimos estereotipias o también llamadas “stimming” (movimiento repetitivo), como un trastorno caracterizado por la aparición de algún tipo de movimiento involuntario, sin ninguna intención o propósito, generalmente coordinado y rítmico, y que se realiza siempre de la misma manera (estereotipado), en cada repetición. Dichos movimientos suelen ser rítmicos y coordinados. Además, se les llama movimientos estereotipados porque siempre se ejecutan de la misma forma. Este trastorno de movilidad no imposibilita las actividades diarias del niño.
Las estereotipias abarcan múltiples comportamientos (a veces de gran complejidad), algunos de los cuales son frecuentes en la infancia: succionar objetos o el pulgar, rechinar los dientes (bruxismo), sacudir la cabeza, enrollar un mechón de cabello, balancearse, palmear o retorcerse las manos, frotarse los ojos, comerse las uñas, protruir la lengua, andar de puntillas y un largo etcétera.
Clasificación de las Estereotipias
Las estereotipias se deben dividir en primarias (o fisiológicas) y secundarias (o patológicas). Se dividen en dos grandes grupos: motoras (movimientos) o fónicas (vocalizaciones y sonidos). El aleteo infantil pertenece a la primera categoría.
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- Estereotipias primarias: Son aquellas donde el niño presenta un desarrollo psicomotor normal. Se definen como estereotipias primarias aquellas que ocurren en niños con un desarrollo psicomotor normal. Suelen aparecer antes de los tres años y son frecuentes en el lactante. De naturaleza generalmente transitoria, desaparecen sin necesidad de intervención aunque, en algunos casos, pueden persistir durante años. Su prevalencia entre niños de cinco a ocho años se estima entre un 3 y un 9 %.
- Estereotipias secundarias: Están asociadas con alteraciones neuroconductuales (déficits neurosensoriales, TEA, TDAH, TOC…). Su frecuencia e intensidad están relacionadas con la gravedad del trastorno y pueden llegar a ocupar gran parte de la vida de la persona. Tienden a persistir en la edad adulta o son reemplazadas por otras. Por estereotipias secundarias se entienden aquellas que se producen en pacientes con trastornos neurológicos asociados, como retraso mental, trastorno del espectro autista o déficit neurosensoriales.
En general, no existen movimientos específicos que puedan distinguir las estereotipias primarias y secundarias. No obstante, algunos tipos de estereotipias secundarias presentan un patrón muy característico que ha permitido identificar nuevas enfermedades neurogenéticas. Es el caso de la estereotipia de "lavarse las manos" o "hacer calceta" de las niñas con síndrome de Rett.
Las estereotipias primarias pueden ser transitorias o crónicas. Los lactantes presentan un repertorio de estereotipias transitorias que tiende a disminuir a partir de los 6 meses de vida, coincidiendo con el perfeccionamiento de la manipulación y, especialmente, con el desplazamiento autónomo y el inicio de la marcha.
Estereotipias Comunes y Complejas
Muthugovindan y Singer clasifican las estereotipias primarias en comunes y complejas. Se definen como estereotipias comunes aquellas que afectan a una proporción elevada de la población infantil (incidencia estimada del 22-72%) y que persisten con frecuencia en la adolescencia y edad adulta. Las estereotipias comunes más frecuentes en lactantes y preescolares son chuparse el dedo y balancear el tronco o body rocking. En niños de edad escolar es frecuente morderse las uñas, enroscarse el pelo, balancear el tronco y golpear o repiquetear con los dedos de las manos y los pies. Es frecuente la transición de unas estereotipias comunes a otras con la edad en un mismo niño.
Las estereotipias motoras complejas son movimientos coordinados que afectan principalmente a las extremidades superiores, cuya semiología es similar a la descrita en niños con trastornos del espectro autista.
Características Clínicas de las Estereotipias Primarias Complejas
Las estereotipias primarias suelen comenzar en los primeros años de vida, mayoritariamente antes de los 3 años. Suelen aparecer en racimos (clusters) o salvas, de segundos a minutos de duración, varias veces al día, durante actividades que generen una excitación positiva (jugar a la consola, ver dibujos animados, ir a la piscina, etc.), y con menor frecuencia ante situaciones de estrés o ansiedad, cansancio o aburrimiento. En prácticamente la totalidad de los casos las estereotipias se pueden inhibir con la distracción del niño o con un estímulo sensorial, como llamarlo por su nombre. Cada niño tiene su propio repertorio de estereotipias motoras, que repite de forma idéntica prácticamente todos los días. En ocasiones se observa una evolución del patrón del movimiento en un mismo niño, y con la edad suelen añadir mayor expresividad y complejidad al movimiento, asociando muecas, ruidos o posturas diversas. También es frecuente observar más de una estereotipia en un mismo niño.
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Se ha comunicado una gran variedad de estereotipias primarias motoras complejas. Estas estereotipias siempre implican movimientos de los miembros superiores, que pueden ser rítmicos (clásico aleteo o dar palmas) o ser contracciones musculares sostenidas que pueden simular distonías posturales. Con frecuencia los movimientos son asimétricos con tendencia a realizarlos siempre en un mismo hemicuerpo. Suelen coexistir movimientos distales en forma de rotación de muñecas, frotamientos de las yemas de los dedos, etc. También es frecuente observar muecas faciales asociadas a los movimientos de miembros, así como la emisión de sonidos guturales o gritos. En ocasiones están implicados los miembros inferiores, que de igual forma que los brazos, pueden manifestar rigidez o movimientos rítmicos (dar patadas, saltar, caminar en círculo, correr, etc.).
El Aleteo Infantil: ¿Es Motivo de Preocupación?
Realmente, es un error común pensar que el aleteo de manos infantil es un factor determinante para diagnosticar autismo. No en todos los casos de espectro autista se presentan estereotipias. Son el tipo más común en la infancia y pueden presentarse desde el período lactante hasta la adolescencia. Al ser comunes, también tienden a pasar desapercibidas, ya que muchos padres pueden considerar que se trata de patrones de movimiento completamente normales en los niños. Estos movimientos estereotipados suelen involucrar principalmente a los miembros superiores. Es aquí donde se clasifica a las palmadas o el aleteo. En algunos casos es acompañado por movimientos extraños de los dedos, muñecas o manos e incluso sonidos guturales o muecas faciales.
Esencialmente, no se consideran malos los aleteos porque no perjudican la salud del niño. Sin embargo, esto cambia cuando la frecuencia de los aleteos es muy alta, afectan a su interacción con sus compañeros o cuando no desaparecen naturalmente a medida que el niño crece. Desde una perspectiva sensorial se considera que el aleteo de manos infantil es consecuencia de un nivel bajo de consciencia corporal ante ciertas situaciones.
En este sentido, muchas veces las estereotipias suelen desaparecer por sí solas a medida que el niño crece. Recordemos que con un solo síntoma no podemos hacer un diagnóstico, no hagamos saltar las alarmas antes de tiempo.
¿Cuándo Preocuparse?
Debes prestar especial atención si el aleteo es muy frecuente o intenso, si persiste más allá de los 5-6 años sin tendencia a reducirse, o si se acompaña de otras señales como falta de contacto visual, retraso en el lenguaje o comportamientos repetitivos más complejos. Puede estar presente en niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA), pero no siempre indica la existencia de este diagnóstico. También puede observarse en niños con desarrollo típico o con otros trastornos neuroconductuales.
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¿Cómo Ayudar?
Los niños suelen aletear las manos en circunstancias concretas: cuando tienen sueño, están concentrados o se sienten nerviosos, cansados, aburridos, inquietos o excitados. Los aleteos no perjudican la salud de nuestro hijo, pero si observamos que los realiza con excesiva frecuencia, que no tienden a desaparecer con el tiempo o que pueden afectar a la interacción con sus compañeros, podemos ayudarle a dejar de hacerlo.
¿Cómo? Reemplazando ese patrón de comportamiento por otro más apropiado y funcional. Podemos explicarle -por ejemplo- que es mejor que no mueva las manos de esa manera porque podría hacerse daño en las muñecas. Pero no olvidemos que se trata de un acto involuntario o semivoluntario. Esto significa que probablemente entenderá lo que le explicamos y que incluso nos dirá que no volverá a hacerlo; sin embargo, ante el estímulo desencadenante, aleteará las manos de nuevo.
Si sabemos cuándo y por qué nuestro hijo aletea las manos estaremos preparados para intervenir en el momento oportuno. Podemos recurrir a múltiples estrategias: pedirle que nos de un abrazo, ofrecerle juguetes moldeables o con texturas y densidades diferentes, formularle preguntas concretas para que exprese por qué no se encuentran bien… Es importante tener presente que no lo hace a propósito y cargarnos de paciencia; modificar un hábito necesita tiempo y constancia.
Lo más importante es no regañarlo ni presionarlo. Por lo general no, pero si el movimiento es muy intenso o frecuente, podría generar molestias en muñecas o brazos.
Diagnóstico Diferencial
Las estereotipias motoras complejas deben diferenciarse de los tics complejos, las compulsiones que presentan pacientes con trastorno obsesivo-compulsivo y de las crisis epilépticas con automatismos.
En primer lugar, los tics complejos y las estereotipias complejas comparten muchas similitudes clínicas que pueden dificultar su diagnóstico diferencial: son movimientos repetitivos que suelen exacerbarse con factores como ansiedad, fatiga o estrés, no interfieren en las actividades cotidianas y el niño tiene cierto control voluntario del movimiento en ambos casos. Además es frecuente encontrar antecedentes de tics y estereotipias en familiares de primer grado.
Etiopatogenia
Actualmente, se desconocen los mecanismos fisiopatológicos que conducen a la aparición de estereotipias. Diferentes autores defienden teorías psicológicas y/o mecanismos neurobiológicos. El hecho de que niños con diferentes trastornos del neurodesarrollo (autismo, retraso mental, síndrome de Rett y otras enfermedades neurogenéticas) e incluso niños con daño cerebral adquirido puedan desarrollar estereotipias secundarias apoya la hipótesis de un origen neurobiológico. La frecuente asociación con el déficit de atención e hiperactividad, los tics o el trastorno obsesivo-compulsivo sugieren una disfunción de los circuitos corticoestriataltalamocorticales.
Comorbilidad
Los pacientes con estereotipias primarias pueden presentar con frecuencia trastornos neuropsiquiátricos asociados. Según las series, la prevalencia de comorbilidades neuropsiquiátricas varía entre el 30 y el 50% en niños de edad escolar. Entre ellas, las más frecuentes son trastorno por déficit de atención e hiperactividad, trastorno obsesivo-compulsivo, tics o síndrome de La Tourette, ansiedad y depresión.
Pronóstico
El pronóstico de las estereotipias primarias en niños sanos es controvertido. Algunos investigadores han descrito que las estereotipias comienzan en la lactancia o primera infancia, tienen una incidencia máxima en el tercer año de vida y disminuyen de intensidad posteriormente. Sin embargo, algunas series han demostrado que las estereotipias pueden persistir más allá de la adolescencia.
El pronóstico de las estereotipias primarias y secundarias difiere en varios aspectos como su frecuencia e intensidad, su repercusión en el desarrollo neurológico y en el posible carácter autolesivo.
Tabla Resumen: Características de las Estereotipias
| Característica | Estereotipias Primarias | Estereotipias Secundarias |
|---|---|---|
| Desarrollo | Niños con desarrollo psicomotor normal | Asociadas a trastornos neurológicos o del neurodesarrollo |
| Inicio | Suelen aparecer antes de los 3 años | Relacionado con la aparición del trastorno asociado |
| Pronóstico | Transitorias o crónicas, pueden disminuir con la edad | Tienden a persistir o aumentar con el tiempo |
| Intensidad | Generalmente leves | Pueden ser intensas e interferir con las actividades diarias |
| Carácter Autolesivo | Raramente autolesivas | Pueden incluir comportamientos autolesivos |
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