Esterilidad después de un aborto: Causas y factores a considerar

27.10.2025

El aborto es la pérdida del embarazo antes de la semana 20 de gestación. Esto puede ocurrir de forma espontánea (aborto involuntario) o inducida (aborto voluntario). En función de ello, el efecto del aborto sobre la fertilidad y el organismo de la mujer puede ser de mayor o menor gravedad.

¿Qué es el aborto recurrente?

Se denomina aborto recurrente a la pérdida de 2 o más embarazos, aunque puede haber cierta controversia en esto, ya que también puede considerarse aborto recurrente a la pérdida de 3 o más gestaciones consecutivas. Pese a ello, lo cierto es que el estudio de la pareja puede realizarse una vez que se ha producido la segunda pérdida gestacional.

Este tipo de aborto puede estar causado por alteraciones uterinas, genéticas o inmunológicas, entre otras. Sin embargo, las causas del aborto recurrente son desconocidas en, aproximadamente, la mitad de los casos. Cuando el motivo no ha llegado a descubrirse, se denomina aborto recurrente idiopático.

Tipos de aborto

  • Aborto involuntario o espontáneo: Este tipo de aborto se produce de manera natural. La paciente, en muchas ocasiones, es consciente de que está sufriendo un aborto porque empieza a tener sangrado y dolor abdominal intenso. Lo más habitual es que el aborto espontáneo ocurra en las primeras semanas de gestación.
  • Aborto voluntario o inducido: El aborto inducido es lo que se conoce como interrupción voluntaria del embarazo, pues es la propia mujer la que decide poner fin a la gestación.

Cuanto antes se produzca la pérdida del embarazo, menores serán las posibles consecuencias sobre la fertilidad femenina.

Factor masculino y aborto recurrente

Generalmente, la búsqueda de las causas del aborto de repetición se ha centrado en la mujer. En cuanto al varón, además del seminograma, es frecuente que se estudie su cariotipo. Esta prueba también se le realiza a la mujer y sirve para descartar ciertas alteraciones cromosómicas.

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Las alteraciones genéticas pueden ser equilibradas y pasar desapercibidas en el individuo adulto. Sin embargo, estas alteraciones equilibradas pueden dar lugar a gametos, y por tanto a embriones, con un contenido genético desequilibrado. De esta manera, este tipo de alteraciones en los progenitores aumentan el riesgo de aborto recurrente.

No obstante, como hemos mencionado anteriormente, en muchas ocasiones las pruebas realizadas no logran aclarar la causa del aborto de repetición. Es por esto que se ha estudiado el papel del factor masculino. Para ello, se han analizado otros aspectos seminales aparte de los parámetros básicos evaluados en el seminograma.

Estrés oxidativo

El estrés oxidativo puede ser causa de infertilidad masculina. Se trata de un desequilibrio entre las especies reactivas del oxígeno (ROS) y los niveles de antioxidantes que las neutralizan. En estas condiciones, el estrés oxidativo puede afectar a la membrana de los espermatozoides y a la integridad de su ADN.

Esto puede alterar parámetros básicos como la movilidad o la morfología de los espermatozoides, pero también parece estar relacionado con el aborto recurrente. Ciertos estudios han observado que varones de parejas que han experimentado aborto recurrente tienen niveles de ROS más elevados en semen y una mayor fragmentación del ADN espermático. Además, la movilidad y la morfología espermática también estaban afectadas en estos varones.

No obstante, la fragmentación del ADN el espermatozoide puede estar elevada, sin que los parámetros seminales básicos se vean afectados.

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Fragmentación del ADN espermático

El daño en el ADN espermático se ha relacionado con la infertilidad del varón. Las causas de la fragmentación del ADN espermático son variadas: fumar, contaminantes ambientales, exposición al calor, quimioterapia, una maduración alterada de las células germinales o el estrés oxidativo.

La fragmentación en el ADN espermático puede afectar a la concepción natural como a los resultados de la reproducción asistida. Una elevada fragmentación del ADN espermático se ha asociado con un mayor riesgo de aborto tras FIV/ICSI y se ha visto que puede estar aumentada en el semen de varones con historia de aborto recurrente.

Sin embargo, se requiere más investigación sobre este tema. Sería necesario aclarar si la mejora del estrés oxidativo y de la fragmentación del ADN espermático, por ejemplo, con cambios en el estilo de vida o con la ingesta de antioxidantes, tendría un efecto beneficioso sobre un embarazo posterior.

Llevar una vida saludable, mantenerse en un peso adecuado, evitar el tabaco y el alcohol y realizar ejercicio moderado ayuda a mejorar la fertilidad masculina.

Aneuploidías espermáticas

Las aneuploidías son las alteraciones en el número de cromosomas. Por tanto, otra posible causa de origen masculino del aborto recurrente podría ser una tasa de aneuploidía aumentada en los espermatozoides, a pesar de que el varón tenga un cariotipo normal.

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El espermatozoide aporta la mitad del contenido genético del embrión, por lo que defectos en el número de cromosomas del espermatozoide pueden dar lugar a embriones no viables por tener un contenido genético alterado.

Existen pruebas como el FISH de espermatozoides, que indica el número de copias de cada cromosoma estudiado en el espermatozoide. En el caso de resultar alterado, se podría recomendar a la pareja realizarse un test genético preimplantacional (PGT).

Riesgos del aborto

La mayoría de profesionales sanitarios califican el aborto como un procedimiento de bajo riesgo y sin efecto grave sobre la fertilidad y la consecución de futuros embarazos. De hecho, si el aborto ha sido normal y sin complicaciones, en una exploración ginecológica no debería ni siquiera reconocerse que la mujer ha pasado por esta situación.

A pesar de ello (a excepción del aborto espontáneo completo y del aborto químico), no deja de ser una intervención quirúrgica y, como tal, tiene sus riesgos. Los principales efectos secundarios de un aborto que pueden derivar en infertilidad son:

  • Rasgado de las zonas del aparato reproductor femenino.
  • Hemorragia vaginal.
  • Infección del tracto genital.
  • Daño en el cérvix.
  • Desgarro en el útero.
  • Perforación en el útero.
  • Absceso dentro del abdomen: si no es tratado, puede provocar enfermedad inflamatoria pélvica (EIP).

En el caso de que se realice un aborto quirúrgico, además del riesgo de lesionar el útero, se podría causar daños en otros órganos como el intestino y la vejiga. En estos casos, se deberá hacer una cirugía más para reparar el órgano dañado.

Aunque un aborto realizado correctamente es un proceso de bajo riesgo, utilizar métodos no profesionales para provocar el aborto puede tener graves consecuencias en la mujer, no solo respecto a su fertilidad, sino en su salud general.

Aborto y embarazo futuro

Desgraciadamente, el aborto es un hecho más común de lo que nos gustaría. Numerosos embarazos terminan en aborto espontáneo en etapas tempranas del desarrollo embrionario. Muchas veces, incluso antes de que la mujer descubra que estaba embarazada. La mayoría de estos abortos son casos puntuales y no impiden que ocurra un nuevo embarazo.

La excepción la encontramos en los abortos recurrentes, cuyas causas son variadas y, en muchas ocasiones, desconocidas.

También podemos encontrar dificultades para lograr la concepción tras múltiples legrados, ya que esto aumenta la probabilidad de lesiones uterinas.

Otro posible proceso relacionado con el aborto que podría complicar la concepción es la dilatación uterina. Este procedimiento puede debilitar el útero y dar lugar a insuficiencia cervicouterina o cuello incompetente, es decir, un cuello que se dilata antes de tiempo. En muchas ocasiones, esto se soluciona realizando un cerclaje cervical, procedimiento que consiste en mantener el cuello del útero cerrado con un punto de sutura.

Recomendaciones después de un aborto

Si estás buscando el embarazo y has tenido un aborto, hay algunos consejos que es recomendable tener en cuenta antes de volver a intentar quedarse embarazada. A pesar de que en ningún caso es fácil pasar por la pérdida de un futuro hijo, lo cierto es que si se trata del primer aborto espontáneo, nos encontramos ante la situación que menos debe preocuparnos. De hecho, haber conseguido el embarazo puede ser una buena señal, ya que significa que somos capaces de quedarnos embarazadas, sobre todo si se trata de un embarazo natural.

Pruebas y tratamientos

Si las probabilidades de que se repita la situación son altas, lo más frecuente es realizar un tratamiento de fecundación in vitro (FIV) con diagnóstico genético preimplantacional (DGP).

Si estáis buscando un segundo hijo y lleváis más de un año intentándolo (o más de 6 meses si tienes más de 35 años) debes consultar a un especialista en medicina de la reproducción.

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