Opciones ante un embarazo no deseado y la petición de aborto por parte del padre

11.12.2025

Es frecuente que una mujer se sorprenda al enterarse de que está embarazada, sin haberlo deseado o buscado expresamente. Este impacto emocional suele ser más importante en mujeres adolescentes.

Desde adolescente has oído que ningún método anticonceptivo es cien por cien fiable. Sí. Pero esto a ti no te iba a pasar, claro. Sin embargo, esta vez te ha tocado a ti ser la excepción a esas estadísticas. Estás encerrada en el baño de tu casa haciéndote un test de embarazo, y nada más caer una gota de orina, las dos temidas (o queridas, en otras ocasiones) rayitas rosas se pintan al instante.

La cara que se te queda es de incredulidad: esto estará defectuoso, quizás no seguí bien las instrucciones, vamos a esperar un rato más por si desaparece la segunda rayita… Pero no.

Tienes un retraso de casi ocho semanas que atribuías a los nervios por haber vivido alguna situación incómoda, al estrés, al inicio de la menopausia, o a cualquier otra razón más propia, digamos, de tu edad. Tampoco tenías ningún síntoma de embarazo. Es más, estabas feliz, radiante… como hacía tiempo que no te sentías (seguramente por efecto de las hormonas).

Podrías haberte hecho el test de embarazo durante esos días, como insiste tu pareja y padre de tus dos otros hijos, pero “¿para qué? ¿y si saliera positivo? Entonces sí que se nos fastidiarían estas felices vacaciones”.

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Además, le repito, es imposible que esté embarazada, las probabilidades son ínfimas, casi inexistentes: por la edad, porque siempre tomamos precauciones… “desde luego, si lo estuviera, sería un caso digno de ser publicado en revistas científicas como Nature”.

Me permitía incluso hacer bromas, como ponerle un nombre o decir que esa incipiente barriguita sería efecto del pescaíto frito y las cañitas. Así que, por el momento, nos olvidamos del tema y nos concentramos en disfrutar al máximo de las vacaciones.

Pero mi pareja seguía inquieta. Quizás yo también. Por eso, ya una vez de vuelta a casa, me hice al fin el test de embarazo. Y, de repente, esa tarde de mediados de agosto cayó una tormenta inesperada sobre nosotros.

Yo me hundí. Porque ese no era mi plan en esos momentos. De hecho, mis planes de futuro eran totalmente diferentes. Anhelaba una vida propia.

Iba a cambiar de trabajo; mis dos hijos habían crecido (ya tenían 11 y 8 años) y no necesitaban tanta atención como antes, tras años dedicados a ellos sin ninguna ayuda externa y un apoyo más bien escaso de lunes a viernes por parte del padre. Por todo ello, y mucho más, no quería volver a ser madre.

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Afortunadamente, en apenas unas horas empiezas a verlo con claridad (aun viviendo rodeada de un mundo de incertidumbres). Una de tus mejores amigas, desde el otro lado del charco, te ofrece un poco de luz: “vives en un país civilizado, donde las mujeres tenéis derechos reconocidos, como el aborto, y podrás hacerlo con total seguridad. Ni lo pienses.

Y lo cierto es que tanto mi pareja como yo no queríamos volver a entrar en la rueda de la crianza: verse de nuevo pasando las tardes en el parque, las noches sin dormir, los pañales, las reuniones de padres y madres en la guardería, etc. Todo ello con una edad en la que las fuerzas (y la paciencia, las ganas…) ya empiezan a flaquear y teniendo en cuenta que además podría convertirse en un embarazo de riesgo, tanto para mí como para el bebé.

Enseguida nos informamos de las posibilidades que ofrece la ley actual para una interrupción voluntaria del embarazo, donde ya no se hace necesario alegar motivos, riesgos e informes, sino que se trata de una decisión libre de las mujeres. La decisión estaba tomada. No tenía ningún sentido seguir adelante, yo no quería ser madre.

Pero a pesar de tener una primera cita ya fijada en la clínica elegida para ir a abortar (aquella frente a un parque, donde, paradojas de la vida, has celebrado algunos cumpleaños infantiles), lo cierto es que sigues nerviosa y con sentimientos de culpa por haber tomado esa decisión, tú que por otro lado siempre defendiste el derecho al aborto en cualquier lugar del mundo.

Hacerlo con más de 40 años, además, te pone frente a la terrible contradicción de que mientras hay miles de mujeres de tu misma edad que están luchando por conseguir un embarazo, tú, en cambio, lo consigues sin ni siquiera pretenderlo y no tienes intención de seguir adelante.

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Seguramente, la vida no sea del todo justa. Pero, a veces, la naturaleza sí es sabia. A las casi nueve semanas de embarazo, con la cita ya apuntada en mi agenda, tuve un aborto espontáneo. Y yo me alegré muchísimo de que así fuera, aunque suene horrible decirlo.

Tras dos visitas a urgencias, comprobamos que todo estaba bien y que se había completado el aborto. Haber pasado por este episodio me ha hecho ver de frente cómo, en algunas ocasiones, desde la sociedad damos por hecho que todas las mujeres deben sentirse felices por estar embarazadas.

La inmensa mayoría de las veces por supuesto que es así. Pero ¿qué pasa cuando no? Como he dicho, siempre he defendido el derecho al aborto.

Cuando fui contando la posibilidad de mi aborto a amigas cercanas, a las que conozco desde hace muchos años, descubrí que varias de ellas habían pasado por esto, en otros momentos de su vida y en otras circunstancias. Nunca me lo habían contado.

Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) en España

Desde el año 2010 en España, la mujer puede decidir someterse a un aborto de manera libre y legal. La interrupción voluntaria del embarazo (IVE) se encuentra regulada por la Ley Orgánica 2/2010 (ley de plazos), la cual establece que una mujer mayor de edad puede abortar por su propia voluntad antes de las 14 semanas de gestación.

Las técnicas para inducir el aborto dependerán de cada persona y de las semanas de embarazo que tenga.

Puntos clave de la Ley Orgánica 2/2010

  • La interrupción voluntaria del embarazo debe hacerse antes de las 14 semanas.
  • La interrupción voluntaria del embarazo deber ser realizada por un médico especialista, ya sea en un centro sanitario público o uno privado acreditado.
  • La mujer debe ser mayor de edad para decidir abortar libremente. En caso de ser menor de edad, será necesario aportar el consentimiento firmado de sus padres o representantes legales.
  • El aborto libre y gratuito no será contemplado para las mujeres extranjeras o que vivan en una situación irregular en España. No obstante, éstas sí que podrán abortar antes de las 14 semanas en una clínica privada.
  • Los profesionales sanitarios implicados en el aborto tienen el derecho a ejercer la objeción de conciencia. En caso de negarse a realizarlo, este médico tiene la obligación de derivar a la paciente a otro médico que sí esté dispuesto a hacerlo en el menor tiempo posible. En cualquier caso, la paciente tiene garantizado el derecho al aborto.

Además de todo esto, cabe destacar que la Ley Orgánica 2/2010 tiene algunas excepciones en cuanto al tiempo para abortar. Por tanto, la interrupción voluntaria del embarazo también será legal hasta las 22 semanas de gestación en los siguientes casos:

  • Existe un riesgo para la vida y la salud de la embarazada
  • El feto presenta graves anomalías y/o enfermedades incurables
  • El feto presenta alteraciones incompatibles con la vida

Opciones para abortar

La mujer que decida someterse a una interrupción voluntaria del embarazo en España puede hacerlo por estas dos vías: en la Seguridad Social o en una clínica IVE privada.

La diferencia entre ambas es, evidentemente, el precio y, por otra parte, el tiempo de espera.

Es recomendable acudir en primer lugar al médico de cabecera para ser derivada a una clínica IVE acreditada. No obstante, la mujer también puede acudir directamente a uno de estos centros si así lo desea.

Clínica IVE privada

La principal ventaja de realizar el aborto por lo privado es que el tiempo de espera se reduce, ya que no requiere ningún trámite burocrático. En el caso de la Seguridad Social, todo este papeleo puede alargar la espera unos 7 días.

En caso de elegir esta vía para interrumpir el embarazo, la mujer solamente deberá acudir a la clínica en dos ocasiones:

  • Primera visita: se hace una ecografía para calcular el tiempo de gestación, se valora el historial médico de la paciente y se informa del método más adecuado para abortar.
  • Intervención: la mujer vuelve a la clínica para realizar el procedimiento. La cita se da inmediatamente después de la primera visita, sin ser necesario dejar pasar los 3 días de reflexión que marca la ley para abortar por la Seguridad Social.

El precio del aborto en una clínica IVE privada depende de cada centro, de las semanas de embarazo y del método utilizado. En general, este coste se sitúa entre los 350-450€. En ocasiones, este precio incluye la colocación de un método anticonceptivo para evitar un nuevo embarazo, como el DIU o el implante anticonceptivo.

Seguridad Social

Para abortar por la Seguridad Social, la mujer podrá acudir tanto a un hospital público como a las Clínicas IVE, aunque sean privadas, ya que las Consejerías competentes en sanidad de cada Comunidad Autónoma las han acreditado para ello. En ambos casos, la interrupción voluntaria del embarazo no tendrá ningún coste para la mujer.

El único requisito para poder abortar por la Seguridad Social es tener en vigor la tarjeta sanitaria.

En cuanto a los trámites burocráticos para abortar, cabe destacar que el procedimiento es diferente en cada Comunidad Autónoma, ya que las competencias en sanidad están trasferidas a cada una de ellas.

No obstante, vamos a comentar los pasos que suelen hacerse de manera general:

  • Acudir a una Clínica Legal Acreditada para empezar con los trámites. Allí, se valora el estado del embarazo con una ecografía y se calculan las semanas de gestación.
  • A continuación, se da una cita en la unidad de IVE del Servicio de Salud de la Comunidad Autónoma pertinente para hacer los trámites de la Seguridad Social. La mujer deberá acudir a la cita con el DNI y la tarjeta sanitaria.
  • Después de esto, pasan mínimo 72 horas hasta que los trámites se realizan. Esto es el conocido tiempo de reflexión.
  • Finalmente, pasan 3 o 4 días más por otros trámites con la clínica hasta que la mujer puede acudir a la intervención.

En total, los trámites de la IVE por la Seguridad Social duran unos 7 días.

Después de todo este papeleo, el resto del procedimiento y los métodos para abortar son los mismos haciéndolo por la Seguridad Social o pagando. Además, se realiza en la misma clínica IVE.

Métodos para realizar un aborto

Una vez el médico ha valorado el historial médico de la mujer y ha calculado las semanas de embarazo con la ecografía, aconsejará cuál es el mejor método para realizar el aborto.

Si el embarazo ya está muy avanzado, necesariamente se practicará un aborto quirúrgico con anestesia.

A continuación, vamos a comentar los dos métodos utilizados en España para abortar:

Aborto con pastillas

El aborto farmacológico solamente es posible hasta las 7 semanas de embarazo. Consiste en la toma de dos medicamentos diferentes para provocar la expulsión completa del contenido del útero:

  • Mifepristona: es la pastilla que se toma en primer lugar, también llamada píldora RU-486. Se encarga de bloquear la hormona progesterona y provocar la dilatación del cuello del útero.
  • Misoprostol: se toma vía oral o vaginal pasadas las 48 horas de la pastilla anterior. Este fármaco es conocido como Cytotec y lo que hace es provocar unas contracciones en el útero hasta que expulsa su contenido.

Los efectos secundarios habituales de este procedimiento son el sangrado vaginal abundante que puede durar hasta 10 días, dolor abdominal, náuseas, vómitos, diarrea y cansancio.

Después del aborto, la mujer debe volver a la clínica pasadas unas dos semanas para comprobar que todo está bien.

El precio del aborto farmacológico en una clínica IVE privada es de unos 350€ aproximadamente, con todas las visitas y cuidados posteriores incluidos.

Aborto quirúrgico

Hasta las 14 semanas de embarazo, la técnica quirúrgica realizada es el aborto por aspiración, también conocido como método Karman, la cual suele durar de 10 a 20 minutos. Los pasos que se siguen son los siguientes:

  • Se aplica la anestesia local o la sedación.
  • Se utiliza un espéculo para dilatar la vagina.
  • A continuación, bajo los efectos de la anestesia, se procede a la aspiración manual endouterina (AMEU) con un aparato de succión.
  • Se realiza un legrado: raspado de las paredes uterinas para eliminar todos los restos que queden.
  • Se lleva a la mujer a una sala de recuperación hasta que pasen los efectos de la anestesia.

Todo este procedimiento se controla por ecografía para que el personal médico pueda ver el útero.

Los efectos secundarios del aborto quirúrgico son el sangrado vaginal (menor que en el caso anterior), dolor abdominal, mareo y cansancio por la anestesia y náuseas.

La técnica para realizar un aborto quirúrgico con más de 14 semanas puede ser diferente a las comentadas aquí. Por ejemplo, en el segundo trimestre de embarazo, sería recomendable hacer un aborto por dilatación y evacuación o inducirlo con fármacos.

Al igual que en el aborto con pastillas, la mujer deberá volver a la clínica pasados unos 15 días para realizar un control.

El precio del aborto quirúrgico varía entre los 325 y 450€ aproximadamente en función de la clínica y de las semanas de gestación.

Consideraciones adicionales

Ante una prueba de embarazo positiva inesperada, es posible tener sentimientos encontrados sobre qué hacer a continuación. Es importante recordar que no estás sola al tomar esta decisión.

Si no te sientes capaz de hablar con amigos o familiares, puedes buscar asesoramiento en organizaciones especializadas de confianza o hablar con tu médico de cabecera. Podemos concertar una cita de asesoramiento presencial o una cita telefónica a la hora que más te convenga.

La actual Ley reconoce la libertad de la mujer frente al aborto.

Más del 70% de nuestras pacientes tienen su aborto financiado por la SNS.

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