Aumento Excesivo de Peso en el Embarazo: Causas, Riesgos y Soluciones

20.09.2025

El embarazo produce una gran cantidad de cambios en el cuerpo, y entre ellos se encuentra el aumento de peso que experimentan las madres, con la preocupación de controlar el peso en el embarazo.

¿Qué es la Pregorexia?

La pregorexia es un desorden alimentario que se padece durante el embarazo y que tiene que ver con el miedo a engordar. Se caracteriza por un miedo irracional a engordar durante el embarazo y a no ser capaces de perder el peso ganado después del parto.

Es complicado detectar esta enfermedad, pero la pareja y el entorno deben vigilar muy estrechamente a las mujeres embarazadas que han padecido previamente anorexia nerviosa, bulimia o algún otro trastorno de la conducta alimentaria. El ginecólogo además puede ver señales de pregorexia cuando una embarazada no gana peso suficiente o incluso lo pierde. “Evidentemente la sospecha por parte del obstetra recae con más frecuencia en aquellas mujeres que no presentan una ganancia ponderal adecuada”, tal y como señala la obstetra Diana Cuenca.

Por eso, es muy importante que busques ayuda profesional si tienes un TCA y estás embarazada o planeas estarlo. Los TCA requieren tratamiento especializado por parte de profesionales de la salud mental, nutricionistas y otros médicos.

Factores de Riesgo

Haber padecido un trastorno de la alimentación previamente al embarazo es uno de los principales factores de riesgo para desarrollar pregorexia. No obstante, en algunos casos pueden no existir estos antecedentes y aparecer en mujeres que no hayan padecido ningún trastorno de la conducta alimentaria.

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Aumento de Peso Saludable Durante el Embarazo

Lo primero que debes tener en cuenta es que el aumento de peso en el embarazo es normal y necesario para el desarrollo de tu bebé. Lo ideal es que ganes entre 9 y 12 kg a lo largo de los nueve meses, dependiendo de tu peso inicial. No te obsesiones con la báscula ni te compares con otras embarazadas.

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Recomendaciones de Aumento de Peso Según el IMC

El peso que debería ganar una mujer embarazada está relacionado con su índice de masa corporal (IMC) antes del embarazo.

  • IMC menor de 18,5: Con bajo peso, se recomienda un incremento de peso total en el embarazo de entre 12,5-18 kilos.
  • IMC entre 18,5 y 24,9: Con un peso normal, los kilos aumentados con el embarazo deberían encontrarse entre 11,5 y 16.
  • IMC entre 25 y 29,9: Con sobrepeso, el incremento de peso en el embarazo debería ser entre 7 y 11,5 kilos.
  • IMC mayor de 30: Si se comienza el embarazo con obesidad, el aumento de peso debería estar entre 5 y 9 kilos.

No obstante, siempre será el especialista que realice el seguimiento de la gestación el que controle el aumento de peso de la mujer embarazada para evitar las posibles complicaciones.

Aumento de Peso en Cada Trimestre de Gestación

Pese a que es habitual escuchar que en el embarazo se debe aumentar un kilo mes a mes, el peso total que gana una embarazada no se adquiere de manera uniforme a lo largo de la gestación. La ganancia de peso varía según el trimestre de embarazo en el que se encuentre la mujer:

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  • Primer trimestre: Durante el primer trimestre de gestación puede que la embarazada apenas aumente de peso, o gane un kilo o dos como máximo.
  • Segundo trimestre: En el segundo trimestre, la gestante ganará unos 6-6,5 kilos adicionales.
  • Tercer trimestre: Durante el tercer trimestre, la embarazada ganará otros 5-6 kilos.

Por tanto, durante el segundo y el tercer trimestre la gestante ganará una media de medio kilo a la semana. No obstante, este aumento de peso es ligeramente superior en el segundo trimestre respecto al tercero.

Riesgos Asociados con la Obesidad Durante el Embarazo

La obesidad durante el embarazo puede tener implicaciones importantes para la salud tanto de la madre como del bebé.

Riesgos para la Madre y el Bebé

  • Presión arterial alta
  • Diabetes gestacional
  • Aumento de probabilidades de parto por cesárea
  • Posibles defectos del tubo neural en el feto
  • Mayor riesgo de desarrollo de obesidad y diabetes tipo 2 en el bebé en el futuro.

Complicaciones Asociadas al Aumento Excesivo de Peso

Un aumento de peso excesivo durante el embarazo en mujeres con obesidad puede conllevar a diversas complicaciones adversas tanto para la madre como para el bebé. Algunas de estas complicaciones pueden incluir:

  • Mayor riesgo de desarrollar presión arterial alta y diabetes gestacional.
  • Aumento de la probabilidad de necesitar un parto por cesárea.
  • Relación entre la obesidad materna y posibles defectos del tubo neural en el feto.
  • Riesgo aumentado de que el bebé desarrolle obesidad y diabetes tipo 2 en el futuro.

Prevención y Cuidados Durante el Embarazo con Obesidad

El cuidado adecuado durante el embarazo con obesidad es fundamental para el bienestar de la madre y el bebé.

Asesoramiento en Nutrición y Reducción de Peso Antes del Embarazo

Es recomendable buscar asesoramiento nutricional antes de concebir para establecer hábitos alimenticios saludables y alcanzar un peso adecuado. Un profesional de la salud puede ofrecer pautas personalizadas para mejorar la alimentación y reducir el peso de forma segura.

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Importancia de la Buena Nutrición y la Actividad Física Durante el Embarazo

Una alimentación equilibrada y la práctica regular de ejercicio son fundamentales para un embarazo saludable en mujeres con obesidad. Es crucial consumir alimentos ricos en nutrientes como frutas, verduras, proteínas magras y granos enteros para satisfacer las necesidades del bebé en desarrollo.

La actividad física moderada, bajo supervisión médica, puede ayudar a controlar el aumento de peso y mejorar la salud materna durante el embarazo.

Complicaciones Relacionadas con la Obesidad Durante el Parto y el Postparto

Las mujeres con obesidad tienen una mayor probabilidad de someterse a un parto por cesárea debido a diversos factores, como el tamaño del bebé y la dificultad para el trabajo de parto. Además, la obesidad puede aumentar el riesgo de problemas durante el parto, como hemorragias o infecciones postoperatorias.

La obesidad puede tener efectos negativos en la salud materna después del parto. Las mujeres con obesidad tienen un mayor riesgo de desarrollar complicaciones como hipertensión, diabetes tipo 2 y trastornos del estado de ánimo postparto.

Estrategias para Controlar el Aumento de Peso

Mantenerse bien hidrata, bebiendo agua y evitando las bebidas azucaradas, con gas y con cafeína. Practicar ejercicio físico moderado y adaptado a tu estado de gestación, siempre con el consentimiento de tu médico.

Además, es igualmente importante realizar ejercicio adaptado al embarazo como el pilates o, simplemente, caminar (siempre que no lo haya contraindicado el especialista). Por otro lado, es primordial que la gestante acuda a todos los controles gestacionales y respete las indicaciones dadas por su ginecólogo, ya que él es quien mejor conoce la situación particular de la embarazada.

Para llevar un control más certero del peso aumentado durante el embarazo, lo ideal es pesarse siempre en la misma báscula y, por ejemplo, siempre al levantarse.

Actividad Física Recomendada

  • Caminatas de 1 hora: Andar a diario o como mínimo tres veces por semana, durante una hora y a buen ritmo, es la mejor forma de disminuir el nivel de la glucosa en la sangre y controlar el peso.
  • Ejercicio físico de fuerza: Realizar entrenamientos de tonificación, incluyendo los ejercicios para grandes grupos musculares, con gomas elásticas, pesas, aro de pilates, kettlebell… Ayuda a desarrollar masa muscular.
  • Pilates preparto: Realizar entrenamientos basados en pilates aumenta masa muscular, elasticidad, movilidad articular y al mismo tiempo ayuda a combatir el estreñimiento.
  • Cardio de bajo impacto: Los entrenamientos aeróbicos de bajo impacto, como por ejemplo bici estática, elíptica, natación, subir escaleras, senderismo, caminatas rápidas, marcha nórdica, activan el sistema cardiovascular, muscular y ayudan a quemar calorías.

Dieta Equilibrada

Durante la gestación no se recomienda comenzar ninguna dieta especial, sino modificar la dieta para que sea equilibrada y saludable. Los alimentos que las mujeres embarazadas deben evitar para no provocar obesidad gestacional o porque están directamente contraindicados, son:

  • Alimentos procesados (bollería, galletas, bebidas con sabor a fruta, helados, tartas precocinadas, pizzas y pastas precocinadas, hamburguesas, sopas instantáneas, papas, etc).
  • Bebidas gaseosas.
  • Dulces industriales.
  • Carne roja.
  • Pescados con alto contenido de mercurio.
  • Pan blanco.

Se recomienda aumentar la ingesta de alimentos saludables, como por ejemplo:

  • Verdura (mínimo 3 piezas al día).
  • Fruta (máximo 1 pieza al día, evitar fruta con alto nivel de azúcar, como por ejemplo ciruelas, melón, uva).
  • Legumbres.
  • Pescado.
  • Carne blanca.

Obesidad Materna y Obesidad Infantil: Un Vínculo Importante

La obesidad se ha convertido en una enfermedad crónica cuya prevalencia aumenta de forma alarmante en los países desarrollados. Las embarazadas con un índice de masa corporal superior a 30 kg/m2 tienen mayor riesgo de sufrir complicaciones durante la gestación, el parto y el posparto. La obesidad materna también tiene consecuencias negativas para el feto, pues aumenta la prevalencia de macrosomía, disminuye la lactancia materna y sufre un mayor riesgo de obesidad durante la infancia.

El objetivo de este estudio es determinar si la prevalencia de la obesidad infantil se puede relacionar con la ganancia de peso de la madre durante el embarazo y la duración de la lactancia materna.

En este estudio se observa que la obesidad de los niños está relacionada con el nivel socioeconómico de los padres y con quién prepara la comida en el domicilio familiar. En las familias en las que los progenitores elaboran las comidas principales, el IMC de sus hijos es significativamente menor.

Cuando las mujeres aumentan mucho de peso durante el embarazo, sus hijos tienen una mayor predisposición a padecer sobrepeso a los 10 años de edad (6). La ganancia de peso excesiva durante el embarazo, en definitiva, es un riesgo de obesidad en edades tempranas (8).

En la siguiente tabla se muestra la correlación existente entre los meses de lactancia materna con el IMC y el porcentaje de grasa corporal a los 10 años de edad. No se observa un nivel de significación < 0,05, pero se aprecia una correlación negativa entre estas variables. A menor nivel de LM, mayor nivel de IMC y de porcentaje de grasa corporal en los niños.

Variable Correlación con IMC Correlación con % de grasa corporal
Meses de lactancia materna Negativa Negativa

También se ha comprobado que la disminución del tiempo de lactancia materna de los niños está relacionada con el incremento de peso de la madre durante el embarazo.

Una forma de hacerlo sería controlar el peso de la madre durante la gestación. También es importante apoyar en los primeros días posparto la instauración de la lactancia materna en las mujeres con obesidad, ya que en estas madres se produce un retraso de la lactogénesis.

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