Experiencia de Aborto Quirúrgico: Testimonios y Reflexiones

30.10.2025

La Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) es una prestación sanitaria legal, reconocida por el Sistema Nacional de Salud (SNS) y financiada por este. Está demostrado que las mujeres tienen reacciones frente a un aborto provocado, reacciones físicas, psicológicas, emocionales y relacionales, y que las reacciones son diferentes para cada mujer. La vivencia es muy personal pero casi todas las mujeres la descripción traumática.

Testimonios Personales

Ha pasado más de un año desde que Natalia Romero -nombre ficticio- recibió aquella terrible noticia y su voz sigue temblando cuando comienza a relatar lo que vivió aquellos días... y lo que vendría después. “Me llevaban el embarazo en el Hospital Infanta Elena de Valdemoro y en la ecografía de la semana 12, en noviembre de 2020, vieron que el bebé tenía anomalías incompatibles con la vida. Me explicaron que podía abortar más adelante de forma natural o que el bebé moriría al dar a luz. Su vida era inviable sin mí. Me quedé en shock. Me vieron varios médicos del equipo y todos me dieron el mismo diagnóstico: tenía que abortar y cuanto antes mejor. Aborté a los dos días y durante ese tiempo fui como pollo sin cabeza”.

Natalia estaba dentro de ese 3,2% y vive en la Comunidad de Madrid: “Me dieron los papeles y me informaron de que el procedimiento era subvencionable y me dieron un número de teléfono para gestionar la cita. Cuando salí del hospital llamé, pero finalmente tuve que ir presencialmente a la Consejería de Sanidad a completar los trámites”. En la consejería, Natalia tuvo que elegir una de las tres clínicas concertadas que le ofrecieron. “Al final elegí la clínica Dator porque me sonaba la zona en la que está ubicada. Me dieron cita para la mañana siguiente, sábado. Me pareció bien porque era fin de semana, el lunes era fiesta, me daría tiempo a recuperarme y me incorporaría a trabajar el martes, y nadie se enteraría de nada. Pero estaba equivocada porque nadie te cuenta lo que viene después, nadie te orienta sobre el duelo que vas a vivir”.

“En la puerta de la clínica había grupos antiabortistas y trataron de acercarse a nosotros para darnos el folleto e ‘informarnos’. No es agradable tener que vivir encima eso porque ellos no saben por qué yo estaba allí. Lo llamarán interrupción voluntaria del embarazo pero en mi caso no es voluntaria. Yo no tenía elección, así que voluntaria como tal, no es”, continúa su relato.

Tras cumplir con los trámites administrativos, Natalia fue explorada e informada del procedimiento al que se le iba a someter. “El médico me explicó que todo sería sencillo y rápido, y de poco más me acuerdo porque yo no estaba muy centrada. Me bajaron a la sala previa al quirófano, donde estábamos todas juntas, las que van de forma voluntaria y las que vamos por cuestiones médicas. Mientras esperaba a dilatar, yo lloraba porque me iba a despedir de mi bebé. Y miraba alrededor, veía a las mujeres que no estaban en la misma situación y no entendía por qué tenía que compartir ese momento con ellas. Ves y escuchas cosas que no debes… La enfermera me preguntó por qué lloraba. ‘Qué pasa, ¿te estás arrepintiendo? Tú no te preocupes porque, yo no sé cómo estarás, pero con esto de la pandemia económicamente no es lo mejor traer a un niño al mundo’. Yo me di cuenta de que lo único que me quedaba era salir de allí cuanto antes porque no me iba a aportar nada bueno”.

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Cuando la pastilla que provoca la dilatación del útero hizo efecto, Natalia pasó a quirófano entre fuertes dolores. “Me colocaron en el potro y entonces me ataron los pies y las manos en cruz. Me iban a dormir, me podían haber atado después. Entre el frío que sentía, el dolor insoportable, que estaba atada y que no tenía ninguna intimidad porque el quirófano estaba abierto y yo podía ver lo que pasaba al otro lado de la puerta... Le supliqué llorando a la enfermera que me durmiese porque no podía más”, rememora con dolor.

“Desperté en la sala de reanimación junto a otras chicas, todas en nuestras camillas. Me seguía doliendo mucho y yo gritaba y pataleaba. Y todas las chicas me estaban viendo en ese estado. Mi marido mientras, en la sala de espera, preguntando por qué yo no salía si estaban saliendo chicas que habían entrado después, y no le daban ningún tipo de información”, explica.

Salí de allí horrorizada… Eso sí, lo de menos era lo que había vivido porque lo peor era haber perdido a mi bebé. Aunque luego te planteas qué necesidad hay encima de vivirlo así”.

“Hay una cuestión de la que me di cuenta después y me la planteé a posteriori y que hubiera necesitado saber: nunca me dijeron qué hicieron con mi bebé”, inicia Natalia la descripción de lo que llegó después. “Cuando volví a casa fue horrible, como si me hubieran arrancado la vida. Te sientes vacía y no tienes nada a lo que recurrir. Ahí me empecé a plantear, ¿cómo he sido capaz de hacer esto y no preguntar qué hacían después con mi bebé? Pero es que en ningún momento nadie te habla de tu bebé, nadie lo trata como a tu hija-porque era una niña-, nadie le da ese espacio. Son restos biológicos que se van con lo demás. Desde el grupo de apoyo denunciamos eso precisamente y lo queremos cambiar, que se ofrezca ver al bebé y que la madre se pueda despedir. Sé que suena duro y que desde fuera piensas que para qué, pero es que luego se necesita, necesitas esa despedida. Hay hospitales, por ejemplo en Barcelona, en los que hacen cajas de recuerdos y te pueden, por ejemplo, hacer una huella. Así puedes acudir a esa caja de recuerdo cuando estés triste y desesperada. Es una manera de hacer un duelo sano y nuestro duelo no es sano. Te piden que sea rápido, que lo olvides y que continúes con tu vida, como si no hubiese pasado nada”, reclama.

Tuve control médico en el hospital varias veces. Pero yo entraba en la consulta, me ponía a llorar y no podía pronunciar palabra.

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Sola, perdida, sintiéndose culpable y sin el apoyo profesional necesario discurrieron los días posteriores para Natalia. “Tuve control médico en el hospital varias veces. Pero yo entraba en la consulta, me ponía a llorar y no podía pronunciar palabra. Me cruzaba con las embarazadas que salían tan contentas con su ecografía, que no tienen culpa de nada, y eso me hundía. Los médicos tampoco te preguntan más allá al verte así y no conocen la historia de lo que has pasado. Pero deberían saberlo, deberían saber qué ha pasado en esa clínica. Tampoco recibí apoyo psicológico, si lo quería lo tenía que buscar por mi cuenta, y decidí llevar muy en secreto mis sentimientos, me cerré en banda a compartirlo porque había comentarios que me dolían mucho. ‘Ya tendrás otro’, ‘Si no ha sido es porque no tenía que ser’... Decidí no hablar pero cuando vi que no estaba bien, me puse a investigar en las páginas de los grupos de ayuda. Es verdad que fue la ginecóloga del hospital de Valdemoro la que me informó de que existían esos grupos. Sentí que la doctora sabía lo que se me venía después y me dio estos contactos para que hablase con ellas. Primero empecé a seguirlas por redes y después de casi un año de todo lo que pasó me metí en la primera reunión. Ahí descubres que todas hemos sentido lo mismo y hemos vivido lo mismo”.

El Proceso del Aborto Quirúrgico

El aborto quirúrgico es un tratamiento ambulatorio realizado en clínicas especializadas. Si tienes menos de 14 semanas de embarazo, se utilizará un método de succión para evacuar el contenido uterino. Este es un procedimiento muy rápido y simple de 5 a 10 minutos. Te daremos algunos medicamentos para preparar y dilatar (abrir suavemente) tu cuello uterino. Esto puede demorar entre 3 y 6 horas, dependiendo de cuántas semanas de embarazo tengas. Se usa un método de succión para evacuar el contenido uterino. También se pueden utilizar instrumentos especializados delgados. Dependiendo de tu gestación, se te ofrecerá sedación o anestesia general. Después de tu tratamiento, pasarás un tiempo en la sala de recuperación tomando algunos refrigerios hasta que estés lista para irte a casa.

La mayoría de las personas experimentarán algo de sangrado y cólicos después. El sangrado puede durar de 1 a 2 semanas y será similar a un período abundante. Los cólicos también son normales después del procedimiento, ya que el útero vuelve a su tamaño normal.

Reacciones y Sentimientos Post-Aborto

I. Usualmente, la vivencia próxima al aborto está marcada por una desorientación vital: “cuando lo hice, después, entré en una depresión máxima, ultra negativa y o sea, descontrol, o sea no sabía qué hacer, estaba en un caos mental brígido, y me dediqué a carretear, a pasarla bien, a consumir droga, a todo, a hacer vida, a sentir algo, que me remeciera, que me dijera, conchetumadre estay en este planeta, estay aquí parada”. También se reportan dudas e incertidumbres respecto de las posibilidades futuras de maternidad y ansiedad ante un posible daño en la fertilidad. No obstante, la constelación emocional que más se reitera en los estudios cualitativos son las sensaciones de tristeza, pena y culpabilidad.

II. Salvo excepciones, la mayoría de las mujeres entrevistadas reportan que la experiencia del aborto no es un tema olvidado y cerrado, sino que sigue presente hasta el día de hoy “con lo que se tiene que vivir siempre”. Se experimenta una dificultad en integrar significativamente el aborto como una experiencia vital constitutiva, y suele ser vivido como un asunto en curso. Algunos autores califican esta presencia constante del aborto como intromisiones de pensamiento, e incluso, alocuciones, fantasías y sueños con el hijo ausente. Estudios reportan que regularmente las mujeres experimentan sensaciones y pensamientos relacionados al posible hijo que no tuvieron, pensando cómo habría sido el embarazo, su infancia, cómo se vería ahora, de qué manera la vida suya y familiar habría sido distinta a la de ahora.

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En algunos estudios, los sentimientos negativos persistentes se reportan como la vivencia de una pérdida, teniendo la estructura de un duelo (negación, negociación, reconciliación), mientras que otros estudios muestran que no hay un patrón común en la dinámica post-aborto; dinámicas tipo “caja de pandora” (negación y reventón emocional años después), estrategias de desviación de la atención, situaciones dolor y sufrimiento insuperables, reparación simbólica o mediada, proyección de la culpa en el entorno social, etc.

La ambivalencia que reportan las mujeres en la proximidad del aborto se convierte en un hilo conductor de su propia significación biográfica del aborto: por un lado están las “razones” que justificarían la necesidad de abortar, pero por otro lado, el episodio traumático, la pérdida, el duelo del hijo ausente, el rechazo - temporal - a la propia maternidad. Esta ambivalencia, que ha sido descrita como un conflicto cabeza-corazón, suele permanecer como una constante en la historia vital de la mujer que aborta, salvo en aquellos casos. Si bien la historia personal de cada mujer puede haber evolucionado para mejor o peor después del aborto, su persistencia es patente en la vida psíquica de cada una de ellas, ya sea como una medida necesaria o como un error.

Apoyo y Recursos

Gracias a la asociación A Contracor, que nace con el objetivo de dar visibilidad a las pérdidas gestacionales por interrupción legal o voluntaria del embarazo, Natalia se unió a un grupo de mujeres para trabajar en la formación de la Plataforma Interrupción Embarazo Madrid.

Desde esta plataforma ya han hecho llegar una petición formal al Ministerio de Igualdad para que se contemplen sus necesidades y peticiones en la modificación de la Ley Orgánica 2/2010 de Salud Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo en la que el ministerio de Irene Montero está trabajando desde el verano de 2021.

Obligatoriedad de que todos los hospitales públicos ofrezcan el derecho a la interrupción del embarazo por motivos médicos, protocolos unificados en clínicas públicas y privadas, posibilidad de despedida y generación de recuerdos, acompañamiento psicológico y circuito separado son algunas de las propuestas solicitadas por esta plataforma.

Hablar mucho si podéis con vuestra pareja, amigas, madre, hermana con quien vosotras elijáis, recordar que si no tenéis a nadie hay grupos de ayuda de duelo en estos casos (aunque el aborto sea voluntario) elegirlo no es sinónimo de que no tengáis que pasar un duelo, de que no estéis tristes , o de que no puedan ayudaros.

Cuidaros mucho no sólo físicamente, emocionalmente.

Escribo mi relato porque yo había buscado mucho, muchísimo antes de proceso y no he leído la realidad de mi proceso y el que la ginecóloga que me atendió me confirmó que era así como lo estaba viviendo yo. (La hemorragia no, la hemorragia no es normal).

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