Fernando Corral e Hijos: Historia de una Empresa Pionera en la Industria Ferroviaria
En el contexto del auge del desarrollo industrial de Bilbao a principios del siglo XX, surgió una empresa marcada por la visión de Mariano de Corral y Goitia, un emprendedor destacado en aquellos tiempos de intensa actividad creativa.
Los Inicios en Bilbao
Mariano Corral era oriundo de Orduña, donde nació el 1 de agosto de 1854. En su juventud, fue maquinista naval, experiencia que le proporcionó un conocimiento de la mecánica que perfeccionó con su talento natural. Con escasos recursos, se estableció en Bilbao, donde fundó su primer taller de calderería y reparaciones, lanzándose a una aventura empresarial que le valió un merecido reconocimiento moral y económico. Su talento en materia de ingeniería fue constantemente ponderado, años más tarde.
Los talleres Corral tuvieron su entrada por el número 4 de la calle Múgica y Butrón, cerca de los elegantes chalets que delimitaban una zona privilegiada a lo largo de la ría, en su tramo bilbaíno, caracterizada por sus jardines al estilo inglés. Esta ubicación estratégica permitió a la empresa destacar desde sus inicios.
Las instalaciones de la empresa Corral alcanzaron una considerable importancia, evidenciada por su extensión material de 25.000 metros cuadrados. Esta presencia se hizo patente en la zona desde 1880 hasta 1928, fecha en la que la firma constructora de vagones y tranvías encontró otro lugar en el que proseguir una actividad que -poco a poco- fue perdiendo su particular modus operandi.
Pioneros en la Construcción de Material Ferroviario
Conocido constructor de vagones destinados al tranvía y al ferrocarril, no sólo fueron fabricados para las firmas instaladas en Bilbao, sino para una larga lista de ciudades y Compañías. Pero, además, la Casa Corral -según testimonió constantemente la prensa de la época-, había sido la primera empresa del Norte de España que acometió la construcción de material ferroviario.
Lea también: La Historia de Fernando Martín
La Casa Corral dispuso como productos afamados de su cosecha otro tipo de vagones-cuba y los denominados "cisternas". Productos que ya en 1912 señalaron al productor vizcaíno como uno de los representantes más destacados del aplaudido "progreso industrial". La actividad alcanzada ya a comienzos del nuevo siglo era tal, que Corral fue pionero introduciendo la luz eléctrica en sus instalaciones, con objeto de que los turnos de trabajo no se interrumpieran, ni siquiera de noche. Allí se construían máquinas y calderas de vapor, se efectuaban reparaciones, se fabricaban prensas, bombas, grifos, válvulas, manómetros, material fijo y móvil para los ferrocarriles, etc.
Innovación y Reconocimiento
La Revista Ilustrada de la Banca, Ferrocarriles, Industria y Seguros, editada en Madrid, (10 de julio de 1900), dando cuenta de las novedades tecnológicas aparecidas, insertó en el apartado: Material para vías ancha y estrecha, la afortunada aportación del empresario asentado en la Villa bilbaína: "El importante y renombrado constructor de material ferroviario que tiene sus talleres en Bilbao, don Mariano Corral, ha obtenido (...) privilegio de invención por veinte años por un procedimiento mecánico de vagones mixtos con bogies de hierro o acero que tienen la particularidad de adaptarse a varios anchos de vía".
Su metodología para resolver la adaptación al ancho de vía fue durante años ponderada del modo más positivo, al adecuarse en el paso de fronteras con facilidad extrema; lo cual era ventajosísimo en términos de coste, dadas las peculiaridades del sistema viario español.
Un momento de éxito incuestionable fue el vivido en 1902, tras la confirmación de una cota productiva de gran importancia (diez vagones de carga de 12.500 kilos de carga) y otros diez de 10.000 Kilogramos (para la línea de La Robla-Valmaseda). El inmediato efecto de este éxito se tradujo en un gesto, muy en la línea de aquellas relaciones socio-laborales de época. Manuel Corral invitó a todo el personal de fábrica a un banquete celebrado en las naves de la casa constructora. Los 227 operarios de calderería, pintura, forja, fundición, ajuste, carpintería y modelado exteriorizaron la alegría que aquellos logros empresariales también les reportaba.
La aplicación de aquellos vagones-tanques, de espectacular presencia, comenzó a extenderse hasta las empresas vitivinícolas, clientes regulares de su inventiva. Como anécdota, al pasar por el puente de Isabel II (hoy Arenal) el carro que lo transportaba y del que tiraban nueve mulas, se detuvo a causa del entorpecimiento que le había causado en una rueda un adoquín del pavimento del puente que se había salido de su sitio. La parada improvisada dio lugar a que el público que estaba transitando y los que estaban al mediodía en el Boulevard y el Arenal se agolparan curioseando ante tamaña novedad tecnológica (el vagón-cuba).
Lea también: Fernando Esteso: su trayectoria
La gama de producción de la Casa Corral fue apreciada asimismo por el esmero casi artesanal que deparó con determinados encargos, de los que lamentablemente quedan pocas muestras fotográficas. Una de esas piezas corresponde al coche fúnebre que conducía los cadáveres por el ferrocarril de Lezama, desde Bilbao al "Camposanto" de Derio. Sus modelos para Compañías tranviarias fueron igualmente apreciados, por sus detalles estéticos y funcionales. De aquellos vagones ferroviarios se alabó su confort e "higiene" (largos pasillos, bien ventilados).
El propio ministro de Fomento, Nicolás Alcalá Zamora, de visita en febrero de 1918, elogió el talento del ingenioso empresario, tras observar las pruebas de funcionamiento de su ya famoso vagón- tolva (de descarga automática). Mariano Corral hizo su demostración en el propio Hotel de Inglaterra, donde se alojaba el ministro. Don Mario de Arana, a la sazón alcalde de Bilbao, le acompañó en este acto. Otro momento de reconocimiento lo obtuvo durante la Exposición del Congreso Nacional de Ingeniería celebrado en Madrid en 1919. Alfonso XIII, asistió a la misma junto con el Principe de Asturias, interesándose por el funcionamiento del curioso dispositivo.
Traslado a Amurrio y Diversificación
La firma Mariano Corral e Hijos optó por trasladarse a Amurrio, en los años 20. En estas tierras alavesas se construyeron espaciosas naves dedicadas a la producción de material ferroviario, prioritariamente. Su relevancia, en talla, se manifestaba en aquellos nuevos aspectos materiales, pero algunas de sus intervenciones, como la construcción del cargadero aéreo de Zarauz, en mar abierto sobre un pequeño islote hasta donde llegaba el tranvía aéreo (Cargadero de Mollaharri, de la Compañía minera de Álava y Guipuzcoa), y otro tipo de producción metálica (puentes, grúas, caballetes, cubiertas, etc).
En resumen, Fernando Corral e Hijos fue una empresa clave en el desarrollo industrial de Bilbao y en la historia del ferrocarril en España. Su capacidad de innovación y adaptación le permitieron destacar en un mercado competitivo y dejar un legado importante en la industria.
| Producto | Descripción | Aplicación |
|---|---|---|
| Vagones de carga | Vagones diseñados para transportar mercancías diversas. | Transporte de materiales y productos industriales. |
| Vagones-cuba | Vagones cisterna para líquidos, como vino o productos químicos. | Industria vitivinícola y química. |
| Vagones para tranvías | Vagones diseñados para el transporte urbano de pasajeros. | Transporte público en ciudades. |
Lea también: Conoce la historia de Nino Bravo
tags: #fernando #corral #e #hijos #historia