Desarrollo del Feto de Vaca: Una Guía Detallada
El desarrollo del feto de vaca es un proceso complejo que se divide en varias etapas clave. Desde la formación del cigoto hasta la etapa fetal, cada fase tiene sus propias características y cambios significativos. Comprender estas etapas es esencial para asegurar la salud y el bienestar tanto de la madre como del futuro ternero. Aquí exploraremos en detalle el desarrollo del feto de vaca, con un enfoque en el séptimo mes de gestación, así como otros aspectos importantes del desarrollo embrionario y fetal.
Desarrollo Embrionario: Etapas Iniciales
Dentro del mundo de la biología reproductiva, existen palabras que llevan a confusión en los futuros padres, sobre todo en aquellos que se enfrentan a un tratamiento de fertilidad. Es el caso de las palabras cigoto, embrión y feto. Todas hacen referencia al futuro bebé durante su etapa prenatal.
Sin embargo, la diferencia se encuentra en los diferentes estadios del desarrollo por los que pasa el bebé durante los 9 meses de embarazo. Es muy común confundir estos 3 conceptos si no se tienen conocimientos básicos de reproducción. Por ello, es importante conocer su significado y saber distinguirlos.
Formación del Cigoto
El cigoto es el primer estadio de vida y aparece tras la unión del óvulo y el espermatozoide, es decir, después de la fecundación. Consiste solamente en una célula, la primera célula del futuro bebé, y su tamaño es igual al del óvulo.
La fecundación hace referencia a la fusión de los gametos masculino y femenino, ambos con la mitad de material genético que el resto de células de un organismo (46 cromosomas) debido a la reducción cromosómica que han sufrido con la meiosis.
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El resultado de esta fusión es el restablecimiento de la dotación genética normal del ser humano, una nueva célula con un núcleo y 46 cromosomas, 23 de origen materno y 23 paterno, que se denomina cigoto.
El cigoto aparece el día 1 de desarrollo embrionario en la trompa de Falopio de la mujer, que es donde tiene lugar la fecundación. Desde aquí, empieza su camino hasta el útero, donde implantará para que pueda producirse el embarazo.
El cigoto, que es una sola célula, comienza su división celular al día siguiente de la fecundación. En este momento, deja de denominarse cigoto y pasa a ser un embrión de día 2 que ya cuenta con unas cuatro células.
Desarrollo del Embrión
La etapa del embrión abarca desde el día 1 de desarrollo embrionario, que aún se denomina cigoto, hasta la octava semana de gestación. Durante este periodo de tiempo, el embrión va aumentando su tamaño, multiplicando sus células y sufre fuertes cambios celulares.
El número de células y el ritmo de división embrionario se denomina morfocinética. Aunque cada embrión es único y puede dividirse de forma más o menos rápida, existen unos patrones determinados de división que marcan si un embrión es de buena calidad.
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Por otra parte, durante las etapas iniciales del desarrollo, el embrión puede adquirir otros nombres en función de su apariencia como, por ejemplo, mórula o blastocisto.
Embrión de día 2 y día 3
Después de la primera división mitótica del cigoto, se obtiene un embrión con 2 células y, de este modo, se va dividiendo sucesivamente:
- Día 2 de desarrollo: el embrión suele tener unas cuatro células que deben ser simétricas, es decir, de un tamaño similar.
- Día 3 de desarrollo: el embrión es de excelente calidad si tiene ocho células simétricas y con un núcleo en el interior de cada una.
Todas estas etapas iniciales del desarrollo embrionario tienen lugar en la trompa de Falopio, a medida que el embrión avanza en dirección al útero.
Mórula
En el día 4 de desarrollo embrionario, es posible encontrar al embrión en estado de mórula. Esta denominación se debe a que adquiere el aspecto de una mora.
El embrión ya tiene un número elevado de células y prácticamente no se pueden contabilizar. Se trata de un momento intermedio entre la formación del cigoto tras la fecundación y el desarrollo del blastocisto
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Este estadio de mórula solamente suele durar un día.
Blastocisto
Cuando el embrión tiene entre 5 y 6 días de desarrollo, adquiere una forma determinada e inicia la diferenciación celular. Se trata de la anidación del blastocisto en el útero de la mujer, concretamente en la capa interna denominada endometrio.
El blastocisto sale de la membrana que lo protege (zona pelúcida) y empieza a adherirse al endometrio. La implantación termina aproximadamente en el día 14 después de la fecundación, de forma que el endometrio queda invadido por el embrión.
Después de la implantación embrionaria, el embrión comienza a producir la hormona beta-hCG y es posible confirmar que la mujer está embarazada.
A partir de este momento, el embrión crece a un ritmo vertiginoso y pasa de tener una forma redondeada e irreconocible a adquirir una forma más alargada. El embrión implantado tiene una silueta parecida a la de un bebé, aunque sin ningún tipo de detalles.
Cabe destacar que la implantación es un período crítico, ya que hay muchos embriones que no lo consiguen, provocando un fallo de implantación.
Del Embrión al Feto
Cuando la gestación llega a la semana 8, se termina el periodo de embrión y comienza la etapa fetal.
Durante el primer mes de vida del feto, la proporción corporal es distinta y la cabeza ocupa un volumen mucho mayor.
A medida que avanzan los meses de gestación, el resto del cuerpo adquiere una mayor proporción hasta formar su silueta definitiva.
En el feto hay un nivel de especialización celular más específico. Se forman distintos tejidos celulares y se crean todos los órganos que empiezan a funcionar, como el cerebro, el hígado o los riñones.
La etapa fetal es el periodo más largo del futuro bebé. El nombre de feto se utiliza solamente durante el embarazo, hasta el momento de su nacimiento entre las semanas 38 y 40 de embarazo.
Tras el parto, el feto ya pasa a denominarse bebé.
Desarrollo Fetal a los 7 Meses (210-240 días)
A medida que avanzamos hacia el séptimo mes de gestación, el feto de vaca experimenta un crecimiento significativo y cambios notables en su desarrollo.
- Entre 180 y 210 días: El tamaño de los cotiledones es de aproximadamente 5.0 cm. La arteria media uterina mide alrededor de 1.25 cm de diámetro.
- Hacia finales de los 210 días y comienzo de los 225: El feto comienza el ascenso, permitiendo que se palpe fácilmente y mide de 60 a 80 cms de largo.
- Alrededor de 240 días: El tamaño de los cotiledones aumenta a aproximadamente 6.0 cm. La arteria media uterina mide alrededor de 1.50 cm de diámetro. El feto se encuentra en la parte media de la cavidad pélvica y mide de 70 a 90 cms de longitud.
Visualización Ecográfica del Embrión
La imagen ecográfica de una gestación temprana muestra la luz uterina llena de líquidos anecogénicos producidos por el embrión. La cantidad de líquido depende del tiempo de gestación y del tamaño relativo del útero. A partir del día 40 se pueden apreciar en la ecografía del embrión las cuatro extremidades. A partir de la longitud del embrión se puede determinar su edad.
En general un embrión de 30 a 35 días mide entre 1 y 1,5 cm de longitud, un embrión de 40 días entre 2 y 2,5 cm, el de 50 días aproximadamente 4 cm y el de 60 días alrededor de 8 cm. La visualización de la membrana amniótica es muy evidente entre el día 30 y 60 de gestación. Los placentomas se manifiestan cerca del embrión a partir del día 35 con una longitud de 0,5 cm alcanzando 2 cm de longitud alrededor del día 70.
La viabilidad del embrión se evalúa confirmando la presencia de latidos cardíacos que son generalmente visibles a partir del día 25. El corazón se observa con una frecuencia que varía entre los 140 y los 160 latidos por minuto. Otro signo importante es la visualización del cordón umbilical entre los días 40 y 45. A partir del día 45 se observan los primeros movimientos fetales.
El desarrollo normal del embrión se confirma además con la presencia de líquido homogéneo y anecogénico.
En caso de detección de gestación gemelar es importante volver a realizar una ecografía antes del día 60 para determinar el sexo de los fetos.
Gestación de vaca de 30 días
Nutrición Prenatal y su Impacto
A pesar de que, en las primeras etapas de la gestación, en la alimentación prenatal las necesidades nutricionales del embrión/feto son todavía reducidas, es en este periodo cuando se producirán procesos vitales que van a condicionar su desarrollo.
La activación o inactivación de genes (epigenética), la diferenciación celular, la programación de las diferentes rutas metabólicas, es decir, la fisiología en general va a estar adaptada y condicionada por el ambiente uterino en el que el feto se está desarrollando.
En el sector de la vaca nodriza, debido a la gran variabilidad que presenta la oferta de alimento en un sistema extensivo, son frecuentes los periodos de subnutrición.
Tras el nacimiento, la subnutrición materna redujo el crecimiento de las novillas durante su etapa lactante. Durante la fase de recría, las novillas compensaron el retraso en su crecimiento, de manera que en el momento de entrada a la pubertad (12 meses de edad), cubrición (15 meses) y primer parto (25 meses) no se encontraron diferencias de peso con el grupo control.
En cuanto a los rendimientos reproductivos, no se encontraron diferencias en la tasa de fertilidad a una única inseminación artificial (80% de media).
Desde el momento en que se empieza a gestar el embrión, el ambiente va a condicionar su desarrollo, con cambios y adaptaciones en el fenotipo del nuevo individuo que se manifestarán durante su vida adulta.
En nuestro estudio, la subnutrición prenatal de las novillas significó una reducción en su crecimiento durante los primeros meses, que posteriormente compensaron durante la recría.
Las vacas nodrizas tienen requisitos nutricionales relativamente bajos durante los primeros seis meses de gestación. Aproximadamente el 75% del crecimiento fetal ocurre durante los dos últimos previos al parto. Por ello, muchos ganaderos tienden a prestar más atención al último trimestre de gestación, asumiendo que es cuando la alimentación de la vaca tiene mayor impacto sobre el desarrollo fetal de los terneros.
El desarrollo del feto es un proceso caracterizado por la diferenciación celular y la organogénesis. La programación fetal, también llamada programación del desarrollo, abarca todo el período de preñez de la vaca, dividida en tres fases: gestación temprana, media y tardía.
Durante la fase temprana (primeros 90 días después de la concepción) la placenta experimenta su mayor crecimiento y los órganos vitales comienzan a formarse. Con la suplementación de nutrientes adecuada mejoramos el desarrollo muscular fetal y la adipogénesis, favoreciendo el futuro marmoleo de la carne.
Las miofibras primarias se forman durante la etapa inicial de la miogénesis en el desarrollo embrionario. La segunda ola de miogénesis, desde dos meses tras la concepción hasta el nacimiento, es cuando comienzan a formarse las miofibras secundarias responsables del número total de fibras musculares (hipertrofia).
La restricción de nutrientes durante la mitad de la gestación reduce la cantidad de fibras musculares, mientras que al final de la gestación reduce tanto el tamaño de dichas fibras como la formación de adipocitos intramusculares.
Durante el final de la primavera y el verano, hay menos pastos disponibles, su calidad empeora y los efectos se evidencian cuando la madre lleva preñada 2-3 meses. A partir de esta etapa, el pasto no proporciona suficiente energía y/o proteína.
Al mejorar la nutrición de la madre, favorecemos que su cría exprese todo su potencial de crecimiento y desarrollo.
La investigación muestra el impacto que tiene la nutrición sobre la fertilidad de las vacas nodrizas y el crecimiento de sus terneros durante el siguiente ciclo reproductivo.
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