Figuras Paternas y Maternas en la Psicología del Desarrollo

01.11.2025

El papel de las figuras paternas y maternas es de vital importancia en la psicología del desarrollo, influyendo significativamente en el bienestar emocional y social de los hijos. Este artículo explora la relevancia de ambos roles, sus funciones y cómo impactan en la vida de los niños y adolescentes.

La Importancia de la Figura Materna

El papel de la figura materna en la crianza durante los primeros años de vida de un bebé es de vital importancia, ya que es en este período cuando se asientan las bases para el desarrollo emocional, social y cognitivo del niño. En general, se considera que el vínculo entre la madre y el bebé es uno de los más fuertes y significativos en el desarrollo.

Según Sigmund Freud, el vínculo materno - filial se desarrolla en la etapa oral del desarrollo, que abarca aproximadamente el primer año de vida del niño. Durante esta etapa, el niño está centrado en la satisfacción de sus necesidades orales, como la alimentación y la succión. Freud sostiene que la madre desempeña un papel fundamental en la formación del Yo del niño, proporcionando un ambiente seguro y estable para el bebé y satisfaciendo sus necesidades orales.

Según Bowlby, el apego es una necesidad básica del ser humano, y el niño necesita, al menos, una figura de apego estable y segura para desarrollarse de manera saludable. La teoría del apego de Mary Ainsworth propone que la forma en que los padres interactúan con sus hijos durante los primeros años de vida es fundamental para el desarrollo de un apego seguro en los niños.

Etapas del Apego

  • Etapa pre - apego (de 0 a 6 semanas): En esta etapa, el bebé todavía no ha desarrollado un apego específico con una figura de cuidado.
  • Etapa de apego inicial (de 6 semanas a 6-8 meses): En esta etapa, los bebés comienzan a desarrollar un vínculo afectivo con una o varias figuras de cuidado. Comienzan a desarrollar un comportamiento específico para atraer la atención de sus figuras de apego, como sonreír o llorar.
  • Etapa de apego establecido (de 6-8 meses a 18-24 meses): En esta etapa, los bebés forman vínculos más fuertes y específicos con una o varias figuras de cuidado. Los bebés comienzan a usar a estas figuras como una base segura desde la cual pueden explorar su entorno.
  • Etapa de reciprocidad (de 18-24 meses en adelante): Comienzan a desarrollar habilidades cognitivas que les permiten comprender y responder a las emociones, necesidades y deseos de sus figuras de cuidado.

Para construir un apego seguro, Ainsworth recomendó que las madres adopten ciertos comportamientos que fomenten la conexión emocional con sus hijos:

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  • Sensibilidad: Las madres deben ser sensibles a las señales y necesidades de sus hijos y responder de manera adecuada y oportuna.
  • Disponibilidad: Las madres deben estar disponibles para sus hijos cuando los necesiten.
  • Afecto: Las madres deben mostrar afecto y amor por sus hijos de manera consistente y demostrar que se preocupan por su bienestar emocional.
  • Estimulación: Las madres deben proporcionar a sus hijos oportunidades de exploración y estimulación seguras y apropiadas para su edad.

Ainswoth propone también la participación activa del padre en la crianza, compartiendo tareas de cuidado y responsabilidades con la madre.

El Rol Crucial de la Figura Paterna

Aunque tradicionalmente se ha considerado que el papel del padre es secundario en las primeras etapas del desarrollo, hoy en día se reconoce que su involucramiento es fundamental para el bienestar del niño y en la formación del vínculo emocional con el bebé. Los roles familiares están muy influenciados socialmente y varían entre culturas y momentos históricos distintos.

Para el psicoanálisis, la función paterna facilita la separación entre lo biológico y lo pulsional, es decir, de los instintos. De esta manera, se favorece el acceso a lo simbólico. Es una función afectiva socio-cultural, de carácter real y simbólico que trasciende las funciones que puede ejercer individualmente un padre (Arvelo, 2001). Así pues, la función paterna no necesariamente tiene que ser cumplida por el padre real, porque lo realmente importante es que se cumpla con el objetivo de la función paterna, que no es otro que transmitir al hijo que no podrá serlo todo para la madre, no tendrá exclusividad para el hijo.

La función paterna constituye un epicentro crucial en la estructuración psíquica del sujeto (Dor, 1989 citado en Sánchez, 2015). El hecho de que el hombre no sea una mujer, lo imposibilita de poderse quedar embarazado, y eso es un limitante biológico que hace que el hombre pueda coger el importante rol de interlocutor del eje diádico madre-hijo.

Funciones del Padre en las Distintas Etapas del Desarrollo

  • Desde el nacimiento: la madre y el padre deben presentar un modelo de identificación para la niña o niño. Deben ir de la mano en las decisiones y deben participar ambos en los cuidados del pequeño desde un principio.
  • Durante el primer año de vida: para que el padre pueda elaborar su posición femenina, debe realizar tareas que están relacionadas socialmente con las mujeres (no debería ser así) como puede ser cambiar los pañales, cuidarlo afectivamente, darle de comer, etc.
  • Durante el segundo año de vida: el rol del padre debe ir destinado a que el niño y la madre se puedan separar y no dependan tanto el uno del otro. Una manera de conseguir está separación será a través del juego.
  • Etapa escolar: el padre debe tomar un rol importante, tiene que estar implicado en el proceso educativo de su hijo, mostrando interés y ayudándole siempre que sea necesario.
  • Adolescencia: en esta etapa es importante que el padre aprenda a tolerar la frustración. La frustración que genera ver que el hijo va ganando autonomía y ya no lo necesita tanto.

Así pues, vemos como el padre tiene un papel muy relevante a lo largo del proceso evolutivo del niño o la niña, su presencia es muy importante y el rol que tiene que ejecutar, aún más. En los primeros años de vida, la madre y el padre tienen mucha responsabilidad, son las dos personas que más tiempo deben pasar con el recién nacido, y tiene que ser un tiempo de calidad.

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Funciones Parentales: Más Allá de los Roles Tradicionales

Dentro de las denominadas funciones parentales en la crianza de un niño se combinan dos tipos de funciones: función materna y función paterna.

  • La función materna es la interacción en sintonía relacional con el bebé que va configurando un afuera acogedor y amable donde el bebé pueda sentirse formando parte del entorno y el entorno adaptado a su necesidad.
  • La función paterna se define por una presencia discontinua, que representa la ley e introduce el mundo social y profesional.

Así como la función paterna no va ligada únicamente a un sexo, la función materna tampoco queda en exclusividad de una mamá o de una mujer, tampoco necesariamente a la mamá biológica, un gran número de madres adoptantes representan esta función. La función materna no viene dada por los modelos de género, que indican las conductas o los patrones educativos que los padres y madres pueden realizar, sino por un efecto que tienen que ver con funciones estructurantes del psiquismo.

Las funciones parentales se van construyendo mucho antes de la concepción y el nacimiento de los hijos. Se van forjando a base de identificaciones con las propios modelos parentales y se matiza en el encuentro ida y vuelta entre cada mamá/papá y cada bebé.

Dado que las necesidades y posibilidades de los niños varían durante sus desarrollo, requieren adaptaciones progresivas. Las funciones parentales no pueden entenderse como un conglomerado de consejos de puericultura, crianza y educación de los hijos. Más allá, de que pueda resultar interesante conocer ciertos aspectos, que nos aportan otras disciplinas, que contribuyen a la interacción padres e hijos.

Las funciones parentales no dependen de factores externos (matrimonio, heterosexualidad o deseo manifiesto de hijo), sino más bien, de la salud mental de las personas que ejercen la función de progenitores, ya sea en forma conjunta o monoparental. La posibilidad de construir las funciones parentales de manera adecuada hoy no viene definida por el deseo manifiesto a ser padre o madre. Ni por contar con el reconocimiento ante la ley de su cuidado del menor a cargo.

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Para el desempeño satisfactorio de las funciones parentales, será necesaria la capacidad de espera y tolerancia a lo diferente de parte de los padres. Otra función parental trascendental parental es la transmisión del lenguaje, como actividad representativa. Y por supuesto, son ellos como figuras de apego los que sirven de modelos en los que el niño podrá identificarse.

El Impacto de la Ansiedad por Separación y la Sobreprotección

La ansiedad por separación es una respuesta emocional normal en los niños pequeños cuando se separan de sus padres o cuidadores principales. Sin embargo, ciertas conductas de los padres pueden fomentar la aparición o el mantenimiento de la ansiedad por separación.

La sobreprotección puede hacer que el niño se sienta más inseguro al separarse de ellos. Rituales prolongados de despedida y hablar en exceso sobre el momento de la despedida también pueden generar mayor estrés y ansiedad en el niño.

Autoestima y Autonomía: Pilares del Desarrollo

La autonomía y la autoestima están estrechamente relacionadas. Cuando un niño tiene la oportunidad de tomar decisiones y resolver problemas por sí mismo, aumenta su confianza en sus propias habilidades y capacidades. Esto, a su vez, fomenta el desarrollo de la autoestima del niño.

La autonomía se manifiesta en diferentes áreas:

  • Autonomía física: Es la capacidad del niño para realizar actividades físicas y cuidar de sí mismo.
  • Autonomía emocional: Es la capacidad del niño para comprender y regular sus emociones.
  • Autonomía cognitiva: Es la capacidad del niño para pensar y tomar decisiones por sí mismo.
  • Autonomía social: Es la capacidad del niño para interactuar y comunicarse con los demás.

Estabilidad Emocional y la Voz Interior

La estabilidad emocional de los hijos depende mucho de la estabilidad emocional que tengan los padres. Es importante conocer las emociones para saber identificarlas y entenderlas en nosotros mismos y en los demás. De esta manera, podremos gestionar mucho mejor los estímulos externos, lo que nos venga del mundo exterior a nosotros. Poder tener una buena gestión de las emociones nos ayudará a afrontar des de la estabilidad situaciones que antes nos podían activar de manera poco funcional.

El 50% de nuestra voz interior se construye durante los primeros 6 años de vida, influenciada por la manera en cómo nos hablaban nuestros padres, como se comportaban entre ellos y como hablaban de nosotros. El otro 25% se forma de los 6 a los 12 años y se fundamenta en cómo nos habla y nos trata nuestro entorno.

Apego y Adolescentes Infractores

El desarrollo evolutivo en la niñez y adolescencia está afectado por la percepción de la calidad del apego que el individuo atribuye a figuras paternales: madre - padre - pares.

Un estudio realizado con adolescentes infractores privados de libertad en Colombia reveló una afectación negativa significativa en la percepción del apego hacia la figura paterna, en contraposición a la figura materna.

Conclusión

Las figuras paternas y maternas desempeñan roles esenciales en el desarrollo psicológico de los hijos. Su presencia, calidad de interacción y funciones parentales influyen en la autoestima, autonomía, estabilidad emocional y bienestar general de los niños y adolescentes. Reconocer y fomentar estos roles es fundamental para promover un desarrollo saludable.

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