Fulares Portabebés de Invierno: Materiales y Tipos

20.11.2025

El fular es el portabebés en el que el material es más determinante.

En otros portabebés, hay elementos que ayudan al ajuste y colocación (anillas, cinturones, forma del portabebés, etc.).

Por ello, en los fulares tejidos (o rígidos) es donde más opciones de tejidos y materiales vas a encontrar.

A la hora de portear, uno de los portabebés más versátiles en cuanto a formas de usar en nudos o para portear distintos bebés o niños y que se puede usar desde el nacimiento hasta el fin del porteo es el fular tejido, es un portabebé que se adapta a cada situación según lo que queramos.

Pero debemos tener unos conocimientos mínimos para poder elegir el fular adecuado y sacarle el máximo partido.

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Tipos de Fulares Portabebés

Los fulares tejidos se clasifican en tallas, cada talla tendrá una medida de largo y ancho en función a la marca (la diferencia pueden ser 5 o 10 cm).

Los fulares tejidos se llaman así porque están tejidos en un telar manual o mecánico, y no tiene elastano en su composición, son fulares rígidos, por tanto no son ni elástico ni semielástico.

Podemos encontrar de dos tipos (al menos los 2 más generalizados): sarga y jaquard, la diferencia está en la colocación de los hilos en la urdimbre, en fulares de sarga los hilos se entrecruzan formando una cuadrícula o espiga, y tanto por delante como por detrás los colores son iguales.

En el jacquard, la forma de entrelazar los hilos es más compleja, de manera que van creando dibujos, relieves, y se crea un negativo a la hora de ver los colores por delante o por detrás del fular, se invierten.

El agarre es la capacidad de la tela de no resbalarse cuando estamos porteando, de manera que no perdamos tensión en el nudo.

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El agarre que puede tener un fular tejido dependerá de cómo esté tejido y de los dibujos que pueda presentar.

El gramaje de un fular hace referencia a los gramos que pesa la tela por metro cuadrado (g/m2).

Según el gramaje, notaremos más o menos soporte en el fular lo que ayudará a repartir el peso.

Materiales Comunes en Fulares Portabebés

Cuando hablamos de los materiales nos referimos al tipo de composición del fular, al material con el que se ha elaborado y que van a influir mucho en cómo nos resulte de cómodo, agradable, soporte o agarre el fular.

Algodón

Así, es un material «base» que suele estar presente en todos los fulares (con pocas excepciones) en porcentajes del 50% al menos.

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Es un material sencillo para empezar ya que no requiere ni domas largas ni cuidados especiales.

Se lava en lavadora sin problema, se puede meter en secadora (en la mayoría de los casos, sigue las instrucciones del fabricante en caso de duda) y planchar normalmente.

Suele ser el más habitual, por su facilidad de doma, como elemento único o como base (cómo base nos referiremos a mínimo 50% de la composición total).

Es recomendable usar detergente líquido para lavar algodón, cáñamo y lino, especialmente estos dos últimos, ya que los detergentes en polvo tienen más tendencia a dejar residuos en las fibras que terminan por estropear los tejidos.

Cáñamo

Sin embargo, es «duro«, difícil de manejar.

Además, en ambientes con mucha humedad, tiende a absorberla y mantener cierto tacto «húmedo» o «pegajoso», que puede resultar incómodo o desagradable, pero va en gustos.

Dicha humedad también puede dar a la tela una sensación de más peso, de que está como hinchada.

De hecho, es termoregulador por este «efecto botijo» que presenta (cuando el sudor se evapora necesita energía para que se produzca el cambio de estado de líquido a gas.

Esa energía puede tomarla del ambiente, pero también del propio sistema: el cuerpo.

Así cuando se evapora una parte de sudor extrae energía del cuerpo, por tanto, disminuye la temperatura).

Puede presentar «nudos» e irregularidades en la trama que con el uso (porteo, lavado, planchado) van desapareciendo.

Sobre todo, y como el cáñamo, son fulares con mucho soporte y duros (necesitan doma larga, más que el cáñamo en general) así que son una gran elección para portear a niños con más peso y cuando sabes anudar.

Ten en cuenta también que se arrugan bastante.

Y también presentan los «nudos» de los que te hablaba en el cáñamo.

Es un material con mucho agarre, bueno para porteo de niños de mucho peso, pero retiene hasta un 30% de humedad del ambiente, por lo que no es bueno para sitios de clima húmedo.

Lino

También absorbe humedad, aunque menos que el cáñamo.

Sus fibras son muy resistentes.

Hace que el fular sea fresco y ligero pero con gran soporte.

Seda

La seda es una fibra de origen animal.

En el primer caso, la crisálida dentro del capullo muere como parte del proceso, ya que no se le permite emerger naturalmente del mismo para que no rompa la hebra de seda.

Así, la seda resultante de este proceso está formada por hebras largas y el aspecto es liso.

Cuando se espera a que la mariposa salga del capullo y se recolecta este ya abierto, la fibra ha sido rota en el proceso y la seda resultante es de fibra corta y tiene muchas más irregularidades.

La seda resultante del primer proceso es muy resistente, ya que la seda es uno de los materiales naturales más fuertes.

Es también un material muy suave y brillante.

Sin embargo, la seda salvaje, al estar las fibras «rotas», aporta muchísimo menos soporte, usándose sobre todo para aportar al fular suavidad y brillo.

En cualquier caso, un fular con seda necesitará algo de doma pero nunca tanto como con lino o cáñamo.

Los fulares con seda no deberían sufrir procesos de doma intensos, como los que recomendamos en otros fulares más duros (no hay que trenzarlos, anudarlos, etc).

La seda es un tejido delicado de cuidar.

Pierde mucha resistencia cuando se moja, por lo que es fácil que húmeda se deforme o incluso rompa.

Respecto a la plancha, mira en la etiqueta del fular si la admite y a qué temperatura (será baja).

Pero nunca con vapor.

Hay distintos tipos de seda, se caracteriza por ser una fibra muy resistente y con poca elasticidad.

Lana

El animal de origen determina las características específicas del tipo de lana, pero en general, podemos decir que la lana es un material aislante térmico.

Es un material que aporta soporte y, sobre todo, suavidad y cierta elasticidad o rebote, que te puede gustar más o menos y que se aprecia más en bebés con más pesos.

Otra cuestión a tener en cuenta es que puede picar.

No todas las lanas lo hacen, pero sí algunas de ellas.

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