El Significado del Gesto del Chupete en Bebés: Sueño, Reflejos y Desarrollo

30.12.2025

Ser padre y madre implica no dejar de hacerse preguntas: ¿Por qué mi bebé no duerme? ¿A qué se debe la inquietud de los bebés al dormir? ¿Es normal que un bebé duerma mucho? ¿Cuándo dormirá toda la noche seguida? ¿Cuál es la mejor hora para acostarlo? ¿Cómo y cuándo adoptar una rutina del sueño? ¿Cuánto duerme un bebé de tres meses? ¿Y un niño de hasta un año? ¿Cuáles son sus horarios de sueño?

El Sueño del Bebé: Un Mundo en Evolución

Como puedes imaginar, durante su primer año de vida, las necesidades de sueño del bebé cambiarán de manera considerable. A no ser que a tu bebé le cueste dormirse, los recién nacidos duermen entre 14 y 18 horas al día (pero no del tirón, por desgracia, por más que los padres TAMBIÉN necesiten dormir…), con ciclos de sueño que pueden oscilar entre 30 minutos y 2 horas, o incluso más en el caso de algunos niños. Los recién nacidos no distinguen entre día y noche y pueden dormir incluso más durante el día. Por cierto, cada bebé es un mundo. Algunos duermen mucho...

Tal vez notes que tu bebé empieza a estar despierto más rato: entre dos y tres horas seguidas. A partir de ahora, tu bebé dormirá entre 12 y 15 horas al día. Poco a poco, irás descubriendo sus patrones de sueño y serás capaz de anticipar cuándo necesita dormir: además de durante la noche, tu bebé necesitará hacer tres siestas hasta que tenga seis meses (una por la mañana, una al mediodía y una al final del día) y, en los meses siguientes, pasará a hacer solo dos siestas (una por la mañana y otra por la tarde).

Cuando cumpla los cuatro meses, será capaz de quedarse dormido solo y de volver a dormirse solo si se despierta. Como probablemente sepas, los recién nacidos no distinguen entre el día y la noche. En esta fase, su reloj biológico (que permite ajustar las horas que pasamos despiertos y dormidos) todavía no está sincronizado. Ahora bien, entre las ocho y las diez semanas de vida, el bebé ya es capaz de diferenciar el día de la noche. Y cuando tenga entre cinco y seis meses, podrás empezar a aplicar una rutina de sueño para ayudarlo a dormirse más fácilmente.

La Importancia de la Rutina del Sueño

Para ayudar al bebé a quedarse dormido, iniciar una rutina de sueño puede ser de ayuda, como explica Emmanuelle Rigeade: «Asegúrate de que el bebé se sienta seguro y tranquilo en su ambiente, en todas las edades. En los primeros meses, procura tenerlo en brazos y que te sienta cerca, y luego establece rutinas y crea un entorno seguro».

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A partir de los seis meses, más o menos, un niño puede sentirse seguro con un peluche o con las rutinas que le marques. Mediante los intentos repetidos de quedarse dormido en su cuna y la presencia tranquilizadora de papá o mamá, el bebé irá descubriendo poco a poco cómo quedarse dormido de manera más autónoma.

«Algunas noches, que el niño se quede dormido puede llevar un rato, sobre todo en determinados momentos, como después de una mudanza, al volver a la escuela o si se produce algún cambio en la vida del pequeño. Según Emmanuelle Rigeade, «la rutina nocturna es un conjunto de momentos calmantes que dura toda la noche: regresar a casa, tiempo de calidad, baño, juego, comidas, etc. Estas rutinas funcionan como momentos tranquilizadores para el niño, porque le permiten anticipar qué ocurrirá a continuación. La rutina de la hora de dormir está relacionada con la separación que implica este momento. Es más breve y sirve como transición entre el momento en el que estáis juntos y el momento en el que el niño duerme en su cuna o cama.

Vamos a revelarte un secreto para establecer una rutina de sueño eficaz: repítela cada día para que tu bebé detecte pistas y asocie cada momento con el paso siguiente. Prepararlo para una siesta será diferente de prepararlo para dormir por la noche. Antes de acostarlo, puedes darle un baño y un masaje (recuerda que no conviene que sea «demasiado largo» porque tendrás que dárselo cada noche), luego ponle el pijama y mételo en su saco de dormir.

El Reflejo de Extrusión: Un Paso Hacia los Sólidos

El reflejo de extrusión consiste en una respuesta orgánica del cuerpo. Provoca que movamos la lengua para evitar que un objeto sólido pase a través de la garganta. Por tanto, se trata de un reflejo asociado a la protección del organismo frente a un alimento sólido que puede suponer una dificultad funcional. En este sentido, el reflejo de extrusión representa un reflejo temporal asociado al bebé y que el desarrollo elimina hace que perdamos.

Como hemos visto, el reflejo de extrusión en el bebé forma parte de su proceso evolutivo. Es decir, le ayuda en la adaptación de la comida líquida -que representa la leche-, hacia los alimentos sólidos. Si te preguntas como saber cuándo aparece el reflejo de extrusión en el bebé, tenemos que observar su lengua. Cuando le introduzcamos la cuchara en la boca, o el alimento sólido entre en contacto con sus labios, veremos que mueve la lengua.

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Son movimientos de lengua regulares, que tratan de empujar fuera la comida o el objeto que se encuentra en la boca del bebé. Haciendo que muchas veces parezca que el bebé «escupe» la comida cuando entra la comida en la boca. Es un reflejo que rechaza todo aquello que no sea una textura blanda asociada con la leche.

El reflejo de extrusión suele desaparecer sobre los 6 meses del bebé. Pero, como siempre decimos, cada bebé debe ser valorado como un individuo único. No es una regla universal, sino una referencia general de lo que pasa en la mayoría de casos. Del mismo modo que hay personas que crecen antes, hay bebés que mantienen el reflejo de extrusión más tiempo.

El Reflejo de Succión y el Hábito de Chuparse el Dedo

Uno de los gestos más comunes en los bebés y niños pequeños está relacionado con el ademan de chuparse el dedo. Este gesto fisiológicamente se conoce con el nombre de reflejo de succión y está presente en algunos pequeños, incluso desde que todavía están dentro de la tripa de la mamá, en las últimas semanas de gestación. “Hasta es posible ver por ecografía fetos chupándose el dedo”, nos cuenta la doctora Montserrat de la Flor, del Servicio de Pediatría del Hospital Universitario Sanitas La Moraleja.

“Algunos de ellos nacen incluso con una ampolla o un callo de succión en antebrazo, la mano o el dedo. Este reflejo se mantiene hasta los 4 meses de vida y su exploración, junto con otros reflejos (todos ellos reflejos de supervivencia), nos permite valorar del correcto desarrollo neurológico del bebé . A partir de los 4 meses no será una reacción instintiva sino algo ya aprendido”, añade.

¿Para qué sirve entonces el reflejo de succión?

Este reflejo no solo les sirve a la hora de comer para succionar, bien el pecho o bien el biberón, según sea la forma de alimentarse del bebé, sino que también tiene una función no nutritiva, la de calmar. Tal y como nos cuenta la pediatra: “Por tanto, chupar el chupete, el pulgar o los dedos es parte del desarrollo normal. Por lo general dejan de hacerlo entre los 2 y los 4 años de edad, siendo más fácil abandonar el hábito del chupete que el de la succión digital porque el chupete puede retirarse, pero el dedo siempre está disponible para ellos. Los niños que usan chupete tienen menos posibilidades de chuparse el pulgar o los dedos. Es muy común que esta conducta de chuparse el dedo esté asociada a otro movimiento con la otra mano como tocar la oreja, por ejemplo”.

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Que un niño se chupe el dedo no solo es una forma de calmarse, tal y como nos comentaba la pediatra, sino que, además, al mismo tiempo está relacionado que el sistema nervioso del pequeño, que se desregula fácilmente debido a su inmadurez.

Sin embargo, el desarrollo neurológico y emocional del bebé está vinculado a las figuras de apego, “las cuales le permitirán ir aprendiendo otros mecanismos de regulación y afrontamiento de forma progresiva en los primeros años de vida y así la frecuencia de chupar los dedos o chupetes disminuye con la edad. Pero también existen determinados casos chuparse el dedo persiste más allá de edad de 4 o 5 años”, indica la Dra.

¿Cuáles son las consecuencias de que el niño se chupe el dedo?

Ver a un bebé que se chupe el dedo mientras duerme, por ejemplo, puede resultar hasta tierno, pero cuando vemos a algún niño haciendo este gesto cuando son un poco más mayores suele llamar la atención. Pero ya no solo se trata de una consecuencia a nivel social, sino que también puede provocar problemas a nivel de salud dental o de dicción.

Lo primero que debes saber es que es un gesto de lo más común. Por lo menos la mitad de los bebés se chupan el dedo de forma habitual, sobre todo el bebé se chupa el dedo para dormir. Cuando nacen, tienen el reflejo de búsqueda y el reflejo de succión muy desarrollados.

Esta es una cuestión que preocupa a muchos padres puesto que el uso del chupete tiene tantos defensores como detractores. La principal ventaja que tiene el chupete es que los papás pueden controlar cuándo lo usa y cuánto tiempo. El dedo, literalmente, siempre está a mano, por lo que, si quieres que tu bebé no dependa de forma constante de ese método de consuelo, es mucho mejor que esté acostumbrado al chupete y no al dedo.

Puedes optar por nuestros chupetes para dormir por la noche o por el día, un accesorio clave y práctico que ayudará a relajar a tu bebé para conciliar el sueño y reducir el estrés. Lo normal sería que la costumbre desapareciese por su cuenta conforme el bebé crece.

¿Cuándo el chupete se convierte en un problema?

El chupete se convierte en un problema cuándo:

  • Entorpece la marcha de la vida diaria, pues su uso se vuelve constante y el niño depende de él para todo.
  • Su falta, pérdida o ausencia provocan una angustia desmesurada.
  • La única forma de conseguir tranquilidad es a través del chupete.

Además, debemos tener en cuenta que:

  • Después de los dieciocho meses, provoca deformaciones en el paladar.
  • Después de los tres o cuatro años, interfieren seriamente en el desarrollo normal de la independencia.

Consejos para el Uso del Chupete

A continuación expondremos algunas recomendaciones para utilizar correctamente el chupete:

  1. Rechazar los chupetes que contengan algún líquido.
  2. Nunca cubrir el chupete con sustancias dulces o licores para hacer callar al bebé, esto puede provocar alteraciones en los dientes, caries, lesiones en la lengua, etc.
  3. Retirar el chupete al niño siempre que deje de chuparlo o lo tire al suelo.
  4. Examinar el chupete periódicamente para asegurarse que está en perfectas condiciones. Cambiarlo cuando esté deteriorado.
  5. No dar el chupete siempre que llore. Durante los seis primeros meses, se le dará siempre que quiera chupar, pero no siempre que llore, a veces, lloran por otras causas y otras veces, basta con ser mecidos.
  6. Coger en brazos y mecer al niño para hacerle sentir confortable. A medida que crezcan, es mejor hacer esto para tranquilizarles, darles un suave masaje, en vez de usar el chupete.
  7. Pasados los seis meses, dejar el chupete en la cuna, solo para las siestas o en horas de la noche. Una vez dormido, retirarlo de su boca si no se le ha caído. Si se le permite usarlo todo el tiempo, su interés por él, aumentará.
  8. Ayudar al niño a eliminar el chupete. Cuando tenga 3 años, solo debe usarlo para dormir. Muchas veces resulta más fácil eliminarlo durante un cumpleaños o una fiesta. Ayudarlo a olvidarlo motivándole, argumentando que ya es mayor para usar chupete.

Chupetes Anticólicos: Una Ayuda Adicional

Con los chupetes el riesgo es el mismo. Un uso excesivo o un tipo de chupete poco apropiado puede hacer que tu bebé ingiera aire y que este se acabe acumulando, provocando gases y cólicos muy incómodos. De forma similar a los biberones, los chupetes anticólicos cuentan con un sistema diseñado para evitar el bebé trague aire.

Si tu bebé utiliza biberón y/o chupete emplear productos anticólicos como el Starter set ZeroZero o el Pack Lactancia con dos Biberones y Chupete ZeroZero de Suavinex.

En definitiva, los chupetes dan gases, de la misma forma que el biberón o amamantar pueden provocar también esa ingesta de aire excesiva.

Baby Signs: Facilitando la Comunicación Temprana

Cada vez son más las familias interesadas en saber cómo usar el Baby Signs con sus bebés, tras conocer los grandes beneficios que aporta esta metodología de comunicación basada en signos. Consiste en enseñar al niño una variedad de gestos simples para que pueda expresar sus necesidades y deseos de una manera efectiva, antes de tener la capacidad de hacerlo verbalmente.

En general, a partir de los 6 meses se les puede empezar a enseñar a signar. A partir de esta edad, los bebés experimentan un importante avance en el desarrollo de sus habilidades motoras y cognitivas: comienzan a sentarse solos, coordinan gestos sencillos con las manos (por ejemplo, decir ‘adiós’, girar la muñeca para hacer los ‘cinco lobitos’, juntar ambas manos…), comprenden algunas palabras y asocian gestos con acciones, objetos o emociones.

Cómo usar el Baby Signs, paso a paso

  1. Informarse correctamente: Antes de comenzar, es importante informarse sobre los beneficios, principios y técnicas del Baby Signs.
  2. Seleccionar algunas palabras o frases simples: Comienza seleccionando un pequeño grupo de palabras o frases simples que utilicéis a diario, que resulten importantes para tu bebé y que representen necesidades o deseos que pueda querer comunicar.
  3. Haz el gesto cuando digas la palabra: Asocia un gesto consistente a cada palabra, y cada vez que la utilices, repite el gesto para que te vea.
  4. Establece contacto visual y fíjate en su reacción: Cuando utilices los gestos con tu bebé, asegúrate de hacer contacto visual mientras verbalizas la palabra correspondiente.
  5. Sé paciente y constante: Adquirir este lenguaje es un proceso lento, y los bebés suelen tardar tiempo en comprender y utilizar los signos. La práctica diaria y la repetición regular ayuda a reforzar el aprendizaje.
  6. Refuerzo positivo: No dejes de fijarte en tu hijo cada vez que hagas una señal, pues en cualquier momento te sorprenderá repitiéndolo. Cuando esto suceda, elógialo para reforzar su comportamiento y motivarle a seguir utilizando este sistema para comunicarse contigo.
  7. Añade nuevos gestos: Cuando tu hijo se haya familiarizado con los gestos iniciales, puedes ir añadiendo nuevas palabras y frases al vocabulario de Baby Signs.

En resumen, el momento óptimo para comenzar a enseñar el lenguaje de signos puede variar de un bebé a otro, aunque en general, cuanto más temprano se introduzca y más se practique, más rápido se adquirirá la técnica.

¿Qué Hacer Si el Niño Continúa Chupándose el Dedo Después de los 4 Años?

Si se alarga este hábito de chuparse el dedo más allá de la edad "recomendada" por estos profesionales se corre el riesgo de que, entre otras consecuencias, se anticipen complicaciones a nivel de regulación emocional, aparezcan problemas en el habla y eso lleve a que el niño no se haga entender y parezca más pequeño de lo que es; además de que tiene consecuencias negativas en la salud bucodental de los niños.

Todo lo anterior puede no tener que aparecer si se antes de tiempo se toman en cuenta una serie de consejos y recomendaciones que permita a los padres ayudar a los niños a que dejen de chuparse el dedo como detalla la psicóloga Cristina Zárate:

  • Seguridad y serenidad para empatizar con la realidad en la que se encuentra con el fin de entenderle, ayudarle y acompañarle desde la compresión y el afecto.
  • Elegir un momento para que deje de chuparse el dedo, pero que no sea uno que coincida con otro tiempo vital como cambio de colegio, llegada de un hermanito a casa, padres que se separan...
  • Hablarles con naturalidad, tranquilidad y no a modo regañina de las consecuencias positivas que tiene el dejar de chuparse el dedo. Y explicarle todo esto con sus propias palabras y de la mejor manera para que lo entienda.
  • Identificar en qué momentos el niño tiene más necesidad de succión para comprender qué puede demandar: si es cuando está enfadado, cuando no se siente seguro, si está cansado o aburrido, si lo usa como apego para calmarse. En cualquier caso es importante buscar alternativas para suplir al dedo en ese caso y seguir acompañándole.
  • Refuerzo positivo. Si vemos que el niño lleva días o semanas sin chuparse el dedo, vamos por buen camino en este sentido y hay predisposición a lograrlo una buena recomendación es reforzar su actitud, sus hechos y su fuerza de voluntad (y eso no quiere decir que solo sea regalándole algo material o un juguete). Hay que transmitirle que el premio es lo que logrará si no se chupa más el dedo; ese es el logro.

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