Greta Garbo: Vida Personal e Impacto en el Cine
Greta Garbo, cuyo nombre real era Greta Lovisa Gustafsson, fue una actriz sueca nacionalizada estadounidense, reconocida mundialmente por sus inolvidables interpretaciones en clásicos del cine de Hollywood. Su vida, tanto en la pantalla como fuera de ella, estuvo marcada por un aura de misterio y un deseo de privacidad que la convirtieron en una leyenda.
Primeros Años y Llegada a Hollywood
Greta Lovisa Gustafsson nació en 1906. Tras la muerte de su padre durante la epidemia de gripe de 1918, la familia enfrentó dificultades económicas. Greta, con poco interés en los estudios pero fascinada por las revistas de cine, se inscribió en una escuela de teatro y comenzó a buscar trabajo. Encontró empleo en unos grandes almacenes, donde su físico pronto la llevó a aparecer en sus catálogos. Este mismo atractivo llamó la atención de Mauritz Stiller, el director más prestigioso de Suecia, quien la invitó a una prueba. Stiller vio en ella un lienzo en blanco capaz de proyectar cualquier emoción.
En sus primeras apariciones en cámara, estaba tan nerviosa que tuvieron que ralentizar sus movimientos. Stiller le cambió el apellido a Garbo, considerándolo más adecuado para las marquesinas. Cuando Hollywood reclamó a Stiller, él insistió en que Garbo lo acompañara, ya que era su musa. Louis B. Mayer, jefe de la Metro Goldwyn Mayer, accedió sin oponer resistencia. Aunque Garbo era una celebridad en Suecia, era desconocida en Estados Unidos, y su recibimiento fue inicialmente frío.
Ascenso al Estrellato
Las fotos de Garbo llegaron a Irving Thalberg, quien quedó impresionado por su mirada. A partir de entonces, comenzó su "americanización": le arreglaron los dientes y el pelo, la hicieron adelgazar y aprender inglés. Joe Newman, asistente de dirección de la Metro, comentó sobre su transformación: "Nunca había visto una transformación igual. Era extraordinaria".
El torrente fue un éxito, y la crítica elogió a Garbo. Sus películas se multiplicaron por éxitos. Otro hombre se convirtió en su gran apoyo, John Gilbert, su compañero en El demonio y la carne. La pareja irradiaba un erotismo nunca antes visto en la pantalla. Sus besos, según el crítico Roman Gubern, son los más sensuales de la historia del cine.
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La Personalidad de Garbo y su Relación con Hollywood
Garbo, a pesar de su éxito, no era feliz, o al menos no tan feliz como una europea lejos de su hogar. Rechazaba el interés de la prensa y expresaba su infelicidad en entrevistas promocionales. MGM, aprovechando su tristeza, creó una personalidad de belleza implacable con un corazón intocable.
Intocable e implacable, como descubrió MGM cuando renovó su contrato y se enfrentó a una mujer que les plantaba cara. Garbo consiguió ser la actriz mejor pagada y obtener siete meses de contratos publicitarios por adelantado. A los 22 años, se había convertido en una de las actrices más importantes de Hollywood.
La sueca ofreció un tipo de interpretación más sutil de lo habitual en el cine mudo y sustituyó en el corazón de los fans a todas las estrellas preexistentes. El público sólo quería verla a ella... con Gilbert.
El Romance con John Gilbert y el Advenimiento del Sonido
El romance entre Garbo y Gilbert fue intenso tanto dentro como fuera de la pantalla. Gilbert construyó una cabaña para ella rodeada de pinos suecos y una cascada artificial. Sin embargo, el día de su boda, Garbo no se presentó. A pesar de la humillación, siguieron siendo amigos, pero sus carreras tomarían caminos opuestos con la llegada del cine sonoro.
¡Garbo habla! se convirtió en un gran acontecimiento en 1930. Su voz ronca y profunda cautivó a los espectadores, y la película se convirtió en la más taquillera del año, dándole su primera nominación al Oscar. En 1932, Vanity Fair publicó un conjunto de fotografías de actrices antes y después de la irrupción de Garbo, mostrando la influencia de su estilo.
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Mata Hari y Grand Hotel la confirmaron como la estrella más grande de Hollywood y definieron su frase más famosa: "Quiero estar sola". Garbo se tomó un descanso para renegociar su contrato y protagonizó La reina Cristina de Suecia, una película que reflejaba su propia personalidad.
Relaciones Personales
Precisamente fue Salka Viertel quien le presentó a la mujer más importante de su vida, Mercedes de Acosta, una escritora que pasó por las camas de la mitad de las lesbianas de Hollywood. Parece que en esa lista pudieron estar Marlene Dietrich, Louise Brooks, Katherine Hepburn y Claudette Colbert. También tuvo relaciones con varios hombres y, especialmente con reconocidos homosexuales como el fotógrafo Cecil Beaton y el dietista Gayelord Hauser, a quien le unía un estilo de vida sano que fue una constante en su vida.
Últimas Películas y Retiro
Tras el éxito de La reina Cristina, MGM cedió a sus deseos de elegir a John Gilbert para interpretar a su amante en una película. Sin embargo, Marie Walewska, la amante de Napoleón, fue un fracaso. Para revitalizar su carrera, MGM orquestó Ninotchka, donde Garbo mostró su faceta cómica. No obstante, La mujer de las dos caras (1941) fue un desastre, y Garbo se retiró a los 36 años.
Tenía 36 años, y había hecho 28 largometrajes en 16 años. Mientras el resto de las estrellas de Hollywood se volcaron en ayudar a las tropas con iniciativas como la de la Hollywood Canteen, Garbo se limitó a donar 6.000 dólares a Finlandia, patria de su mentor Maurize Stiller, y desapareció.
Vida Después de Hollywood
Tras muchas ofertas que desestimó, se preparó para volver al trabajo siete años después. En 1948 firmó para rodar una imagen basada en La Duchesse de Langeais de Balzac. Las pruebas de cámara que se conservan son su último trabajo en el cine. Seguía siendo una mujer increiblemente atractiva, pero había perdido la frescura; ella lo sabía y sabía que los papeles que recibiría ya no tendrían el mismo peso. Para qué mostrar al mundo su declive, se preguntó.
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Garbo se retiró a un apartamento en Manhattan y evitó Hollywood. Sus paseos eran tan frecuentes que encontrársela dur... Cordon PressEn los años ochenta, uno todavía podía encontrarse a Greta Garbo deambulando por las calles de Nueva York. Por entonces, habían pasado más de cuarenta años desde el estreno de su última película -La mujer de las dos caras- y costaba trabajo reconocer a la mujer de cabellos grises en la que se había convertido “La Divina”. Algunos extraños, sin embargo, sabían por las revistas qué aspecto presentaba ahora y terminaban acercándose a ella. “¿Eres quien creo que eres?”, le preguntaban muchos. “No”, contestaba Greta Garbo llevándose el dedo índice a los labios. “Shhh”. Tampoco la pregunta de que a dónde iba servía para hacer a la esfinge revelar su secreto. “No lo sé. Camino. Eso es lo que hago. Camino”, le contestó en una ocasión al actor Jack Larson.
Legado y Muerte
Greta Garbo murió el 15 de abril de 1990, víctima de un síndrome renal y neumonía, en Nueva York. Tenía 84 años. Sus cenizas fueron enterradas en el cementerio Skogskyrkogarden en Estocolmo. Su vida, marcada por el misterio y la privacidad, la convirtió en una leyenda inmortal del cine.
La diabetes y una neumonía acabarían con su vida un 15 de abril de 1990. La muerte silenció para siempre a la Divina, que se fue de este mundo tal y como había pasado por él, siendo el mejor ejemplo de que la curiosidad de los demás siempre será mayor cuanto más te ocultes de ellos. Con 84 años, y dejando en los cinéfilos el recuerdo de la belleza del dolor que ejemplificó en sus personajes románticos, la estela de una mirada lánguida y misteriosa, se fue para siempre. "La vida sería maravillosa si tan solo supiésemos qué hacer con ella", dijo una vez. Fue la curiosidad humana, unida a su magnetismo, fotogenia y magníficas interpretaciones, la que la convirtió en una leyenda del siglo XX: la que rio a carcajadas gracias a Lubitsch y su 'Ninotchka', la que puso 'cara de nada' al final de su 'Reina Cristina', la que habló en 'Anna Christie'.
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