Grupo Los Nenes: Una Historia Entrelazada de Generaciones y Lucha
Carlos Iribarren y Gastón Miranda, los protagonistas de cada una de las dos historias que se entrelazan en Los Nenes, ya han pasado los setenta años. El primero, Iribarren, «un escritor, más bien secreto, de diarios, pensamientos políticos y reflexiones en torno al devenir del mundo», viajará a encontrarse con un amor de juventud. Fernández, entonces veinteañero, le seguirá los pasos de cerca, hasta verse involucrado.
La historia del novelista Miranda y sus amigotes es el relato de un grupo más bien disparatado, de conversaciones crueles y absurdas, donde no queda títere con cabeza. Generaciones distantes se encuentran en ese territorio despojado de toda solemnidad. Sucesos nimios que terminan en enredos, humor negro, enfermedades impresentables.
El narrador, uno más de la pandilla, retrata parte de la vida cotidiana de este lote de chilenos carnavalescos, para quienes hasta lo más sagrado es digno de volverse terrenal. Como telón de fondo, el año en que murió Pinochet: su entierro, el entorno político, la comidilla cultural, sobremesas de bar, comilonas llenas de alboroto.
El Camino de Nayanesh Ayman: Un Campeón Dentro y Fuera del Ring
El camino de Nayanesh Ayman, conocido como 'Nenés', es el reflejo de una historia de lucha, supervivencia y superación. Campeón mundial e intercontinental de Muay Thai, su entrada en este deporte no fue por ambición ni gloria, sino por la necesidad de defender a su madre de los golpes de su padre. "No quería que nadie pusiera una mano sobre mi madre", confesó en una emotiva entrevista en Herrera en COPE.
Nacido en Kinshasa, República Democrática del Congo, su madre decidió huir de la relación abusiva con su pareja y buscar un futuro mejor en Europa. Nayanesh Ayman, campeón mundial del arte marcial Muay Thai Tras pasar por Francia y Bélgica, llegaron a España, instalándose en Alcorcón, un lugar que, según Nenés, marcó el inicio de una nueva vida. "Para mí, lo normal era ver a mi madre recibir palizas, pero cuando llegamos a Alcorcón, eso se acabó. Descubrí que la vida también podía ser sonrisas".
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El Descubrimiento del Muay Thai
Su encuentro con este arte marcial se dio de manera fortuita. Un día, mientras caminaba por la calle, vio un cartel de un evento de Muay Thai y lo arrancó para llevárselo a casa. "Me gustó la imagen de dos personas golpeándose, pensé que eso podía servirme", explicó. Poco después, un promotor lo invitó a un gimnasio y así comenzó su trayectoria en el deporte.
El deseo de proteger a su madre y evitar que la historia de violencia se repitiera en su familia fue su principal motivación. "Yo quería ser fuerte, como Muhammad Ali, para que me respetaran y para que mi madre nunca volviera a sufrir", afirmó. No todo fue fácil en su carrera.
Un Camino Lleno de Obstáculos
En 2021, sufrió una grave lesión en la rodilla que lo dejó fuera del ring durante meses. "Fue una etapa durísima, entré en depresión y me cuestioné si valía la pena seguir", reconoció. Sin embargo, su espíritu de lucha lo llevó a recuperarse y volver a competir, logrando posicionarse en el ranking mundial del Muay Thai.
Un Campeón con un Sueño Más Grande que el Ring
Aunque hoy es uno de los pocos luchadores en España que puede vivir de este deporte, reconoce las dificultades. "En España, no se puede vivir del Muay Thai. Si estuviera en Tailandia, Holanda o Reino Unido, sí, pero aquí no se valora", lamentó.
Su visión de futuro va más allá del deporte. "Estoy con un proyecto social, crear una marca de ropa para ayudar a mujeres y jóvenes. No se puede hacer todo a la vez, así que cuando deje de pelear, ese será mi objetivo", afirmó.
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El Mensaje de un Luchador
Para Nenés, la lección más grande que ha aprendido en su vida es que no hay que esperar a que alguien más nos salve. "De pequeño, creía en los héroes, pero con el tiempo me di cuenta de que nunca me salvarían. Hay que ser nuestro propio héroe y superar los obstáculos de la vida", expresó.
Su madre, a quien dedicó cada uno de sus triunfos, no puede estar más orgullosa.
La Infancia en Poblenou: Recuerdos de Toni López
«Nosotros éramos los niños de la calle. Hacíamos partidos de futbol en la rotonda de Poblenou. Y guerra de piedras: un barrio contra el otro. Madre de Dios. A la escuela, a jugar, a la calle. Todos los días con el fútbol, los bancos eran la portería. Nos reuníamos en el portal de la sastrería, donde ahora se hacen los bocadillos de El Tío Che.
Teníamos en el grupo un contador de cuentos que tenía su gracia narrando aventuras: Se llamaba Jaime Edo, nos embobaban sus relatos, tenía una carbonería. Sus aventuras imaginarias eran infinitas, era un cuentacuentos, donde él se sentaba estábamos todos escuchándolo. Sus historias del oeste eran la tele que no teníamos. Luego había un guardia civil, más que guardia civil un perseguidor: nos cogía las pelotas, era un terror este hombre, se llamaba López.
Toni López nació en el casino. Nos ha conocido a todos. Es del año 35, tiempos difíciles. Ha presenciado la historia del Tío Che, recordaba que antes fue una escuela. «Como casi todos los niños éramos del barrio, decía en nuestro libro “Che, prova!” ahora se han hecho mayores, pero los comercios son los mismos, aunque muchos han desaparecido. La panadería sigue estando, pero no el surtidor de la rotonda, se lo llevaron a la Plaza Real.
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Setiembre era la Fiesta Mayor, y nos ponían los stands, era una fiesta genial, los caballitos, la noria, los autos de choque. ¿Cómo olvidar nuestra infancia en Poblenou? Recuerdo al Prats, el niño de la farmacia. Otro de los niños murió en Alemania, todos jugábamos futbol, éramos un equipo muy bueno.
Era un barrio obrero, toda la industria de Barcelona estaba en Poblenou. Aquí venía la gente de toda Barcelona a trabajar, y donde están los obreros están las revoluciones, y aquí estaban organizados. Recuerdo la fabrica del Canem, de Godó, enfrente estaba el cuartel de la Guardia Civil , en aquellos tiempos era normal ver trabajar a las mujeres. A las diez de la noche salían disparadas de las fábricas para hacer la cena en sus casas.
El dispensario de la rotonda era uno de los lugares de acogida para los heridos de las batallas de piedras. Nosotros éramos un grupo de nenes bien avenidos muy felices de atrincherarnos con los adoquines sueltos y de hacer estar revueltas de unos contra otros. Así es Toni.
Nos dejaste arañando tus historias, con las canciones de Serrat que incandescían, con aquél concierto de María Espinalt que nos hizo poner sillas y mesas para que se transmitiera desde la calle para la multitud que quedó afuera, con el día que compartimos el bombardeo en la calle Wad Ras, donde también eramos vecino, vaya destino en nuestro, dos veces compartiendo la misma calle. Tu ese eterno y perpetuo morador de la Aliança, ese eterno y perpetuo vecino. Vaya destino el nuestro, Toni. No hay dos sin tres.
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