Eva Nasarre: Biografía de una Pionera del Aeróbic y Activista Social
Eva Nasarre, nacida en Lleida en 1960, saltó a la fama en España como presentadora del popular programa de aeróbic Puesta a punto en TVE durante los años 80.
Con 23 años, la joven alcanzó la fama mientras daba clase de aeróbic en la televisión pública.
El 3 de octubre de 1983, Eva Nasarre (61 años) se ponía por primera vez al frente de la audiencia de TV2 -lo que en la actualidad es La 2 de TVE- en Puesta a Punto, un programa que, en un principio, iba a ser presentado por la campeona de España de salto de altura Sagrario Aguado (60).
En un principio iba a ser la gimnasta Sagrario Aguado quien iba a hacerse con los mandos del programa, pero todo cambió cuando sufrió una lesión justo antes de entrenar.
Por eso, la seleccionada fue Eva Nasarre, quien acabó presentando Puesta a punto.
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Eva, nacida en Lérida pero en aquel momento residente en Barcelona, donde frecuentaba un gimnasio junto a su marido, no tardó en poner a moverse delante de la televisión a los españoles.
Algo muy similar a lo que hacía Jane Fonda (83) en Estados Unidos y una práctica, la de ejercitarse delante de una pantalla, rescatada hace un año, en la etapa más cruda de la pandemia.
La televisión pública estaba buscando crear un programa como el que tenía, por aquella época, Jane Fonda en la televisión americana. Un espacio donde primara los ejercicios y, sobre todo, el aeróbic.
Con una estética muy característica de la época y a sus tiernos 23 años, encandiló a los telespectadores hasta el punto de que, en tan solo un año, se convirtió en el segundo programa de producción propia más visto de TVE -tan solo superado por La clave-.
En 1986 se tomaba la decisión de incluirlo dentro de Buenos Días, el programa matinal de la primera cadena del ente público, bajo la denominación de En marcha.
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Durante la segunda mitad de los años 80, la imagen de Nasarre se relacionó estrechamente con sus apariciones en televisión, donde su característico vestuario de body y mallas la convirtieron en un referente para el público.
Además de Puesta a punto, presentó el programa En marcha, también centrado en la promoción del deporte y el bienestar.
En 1985 decidieron que Puesta a punto pasara a emitirse en la parrilla matinal de la Primera Cadena bajo el nombre de En marcha, que estuvo en antena hasta 1986.
A raíz del boom, Nasarre se mudó a Madrid y empezó a recibir ofertas para protagonizar distintas campañas publicitarias.
Sin embargo, hacia finales de esa década y principios de los 90, su presencia en televisión se fue reduciendo paulatinamente hasta desaparecer casi por completo del ámbito mediático.
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No tardó en desaparecer, y con él, la presencia de Eva en los medios de comunicación.
Tan radical fue su salida de la esfera pública, que se llegó a especular con la posibilidad de que hubiese ingresado en una secta.
Este alejamiento se vinculó con su traslado a Cataluña para dedicarse a labores sociales, activismo y proyectos relacionados con colectivos vulnerables.
Tras el boom mediático y cuando decidió dejar de lado su carrera en la televisión, la joven se casó con Chema Álvarez y se mudó hasta Caldas de Montbui, donde empezó a trabajar como asistente social.
En 1999, un diagnóstico de artritis reumatoide severa supuso un giro decisivo en la vida de Eva Nasarre.
Esta enfermedad autoinmune y degenerativa afecta a nivel articular, limitando progresivamente la movilidad y causando dolores importantes.
En su caso, el avance llevó a que necesitara utilizar una silla de ruedas para sus desplazamientos habituales.
En 1999 recibió una de las noticias más dolorosas de su vida; le diagnosticaron artritis reumatoide grave que acabaría por dejarla en una silla de ruedas.
Lejos de adoptar un papel pasivo, Nasarre redefinió su rol público y personal, convirtiéndose en una defensora activa de los derechos de las personas con movilidad reducida y dependientes.
Ha trabajado con la Plataforma en Defensa de la Ley de Dependencia y su compromiso fue reconocido con el premio Ana Tutor en 2015, un galardón que destaca la labor social comprometida.
Desde su residencia en Tres Cantos, Madrid, Eva Nasarre ha combinado en las últimas dos décadas su vida personal y profesional con un compromiso social activo.
Tras su éxito audiovisual inicial, su trayectoria evolucionó hacia el activismo social, convirtiéndola en una voz reconocida en la lucha por la Ley de Dependencia y en portavoces de colectivos afectados por enfermedades incapacitantes.
Una vez terminada su etapa como monitora de aerobic ante las cámaras, se instaló en la localidad barcelonesa de Caldas de Montbui, donde trabajaba como asistente social, y se casó en segundas nupcias con Chema Álvarez, con quien terminó su matrimonio en 1998.
Con este tuvo un hijo, Joan Marc, que se sentó junto a su padre -la separación de este fue especialmente tensa, con denuncias de por medio por parte de ella asegurando que estaba sometida a acoso psicológico- en Salsa Rosa al cumplir los 18 años para denunciar que su madre había desaparecido de su vida seis años atrás.
Ella le dio réplica en su única y última entrevista. Lo poco o mucho que se sabía de Nasarre, era a través del relato de ellos dos.
Hasta que, en 2004, decidió ofrecer su única y última entrevista.
En la misma, prometió una llamada a su hijo en "una o dos semanas". No fue verdad. Tardó bastante más.
Fue en Lecturas donde, en 2012, Joan Marc aseguró que su madre se había sentado por fin con él para explicarle los motivos que le llevaron a poner distancia. Un joven con el que hoy en día no parece tener una relación fluida.
En junio de 2019, este convertía a Nasarre en abuela. No hay constancia de que ejerza como tal.
O que haya la mencionada revista fuese condenada en verano de 2016 tras publicar unas imágenes de Eva en silla de ruedas.
En 2004 también comenzó un periodo complicado para la presentadora.
Su exmarido le acusó de ser una “mala madre” y ella lo desmintió en un programa de televisión.
Fue en ese momento cuando decidió que no quería volver a aparecer en televisión.
Sí que es cierto que había una relación tensa con su hijo, pero esta se arregló en poco tiempo y en la más estricta intimidad.
Nasarre volvió a ocupar titulares de prensa cuando en 2016 denunció a la revista Lecturas por la publicación de unas imágenes de Eva en silla de ruedas.
El Tribunal Supremo obligó a la menciona revista a pagar una indemnización de 200.000 euros al haber incurrido en un delito de violación de la intimidad de la mujer.
En 1999, su vida daba un giro radical que tenía que ver con esos problemas de movilidad reflejados en las páginas de la revista del corazón.
Ella, que había puesto en movimiento a la gente en sus casas, era diagnosticada con artritis reumatoide, una enfermedad crónica que, con el paso de los años, terminó por postrarla en una silla de ruedas.
Porque, a pesar de no querer ser reconocida, lo cierto es que no podrá desprenderse nunca de la etiqueta conseguida en los años 80.
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