Incesto: Consecuencias Legales y Psicológicas
El incesto, un tabú casi universal en las sociedades humanas, define las relaciones o encuentros sexuales entre individuos con una línea de consanguineidad muy cercana.
Definición y Alcance del Incesto
El término incesto proviene del latín "incestus", que significa "no casto". Sin duda, es un fenómeno con profundas raíces históricas, sociales y culturales.
El incesto no se limita al coito; puede abarcar un espectro de conductas sexuales inapropiadas entre miembros de la familia, incluyendo tocamientos, masturbación mutua o incluso la instrumentalización sexual de menores.
Por lo general, la mayoría de los grupos sociales, a nivel histórico y cultural, han prohibido las relaciones incestuosas y han incentivado a las personas a formar relaciones con otras personas que no pertenezcan al mismo núcleo familiar.
Incesto en la Historia y la Cultura
A lo largo de la historia, encontramos referencias al incesto en diversas mitologías y textos religiosos. El incesto es un tema recurrente en muchas mitologías del mundo, incluida la mitología griega, egipcia, mesopotámica e incluso en ciertas tradiciones indígenas y orientales.
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Su presencia en estos relatos no implica una aprobación del incesto en la vida real, sino que suele reflejar ideas simbólicas sobre la creación, la divinidad, el linaje y el poder. Sirvan algunos ejemplos de la mitología griega: Urano y Gea (Cielo y Tierra) son madre e hijo y también pareja, de cuya unión nacen los Titanes; Cronos y Rea son hermanos y esposos, padres de Zeus, Hera, Hades, etc.; Zeus y Hera también son hermanos y esposos. Y qué decir de Edipo, cuya historia de incesto es de las más conocidas, pues Edipo mata a su padre y se casa con su madre sin saberlo.
El incesto entre dioses representa una forma de pureza del linaje divino y la necesidad de mantener el poder dentro de la misma sangre. Pero también hay ejemplos en otras mitologías, como la egipcia (Osiris e Isis son hermanos y esposos, y engendran a Horus; Nut y Geb son hermanos y padres de los dioses mayores), la japonesa (Izanagi e Izanami son hermanos y esposos, quienes crean las islas de Japón), la inca (Manco Cápac y Mama Ocllo son hermanos y esposos, enviados por el dios Sol para fundar la civilización inca), etc.
Los primeros libros de la Biblia contienen casos de matrimonios entre parientes cercanos (p. Otro lugar común del incesto es dentro de las familias reales, donde se practicaba para mantener la pureza del linaje o el poder concentrado.
Ya en el antiguo Egipto era común que los reyes se casaran con sus hermanas (p. ej., Cleopatra VII se casó con dos de sus hermanos, Ptolomeo XIII y XIV). Pero también recordamos la locura y depravación de Calígula, quien mantuvo relaciones sexuales con tres de sus hermanas, o el emperador Cómodo, quien hizo lo propio con las suyas.
En la Edad Media y Edad Moderna en Europa no era común el incesto directo (entre hermanos), pero sí hubo endogamia extrema durante siglos, es decir, matrimonios entre primos, tíos y sobrinas.
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Y el ejemplo de los Habsburgo o Austrias es paradigmático, hasta el punto de que el último rey de esta dinastía en España, Carlos II, apodado como “el Hechizado”, sufrió graves problemas físicos y mentales, producto de generaciones de matrimonios entre parientes.
Y es que la obsesión con la sangre “pura” tuvo un alto coste en salud genética y llevó a la decadencia de varias casas reales.
La literatura y el folclore han presentado los temas de incesto como fuente de tragedia o prueba de virtud.
El mismo Freud sostenía que la exogamia es fruto no de la aversión a emparentarse con un familiar, sino del coste humano que suponía para el grupo.
Aspectos Legales del Incesto
En España, aunque el incesto no es delito, es ilegal un matrimonio civil entre familiares de hasta tercer grado (es decir, con tíos, sobrinos, bisabuelos y bisnietos). En Portugal, la prohibición se reduce al segundo grado, mientras que en Italia y Uruguay es delito el incesto que suponga “escándalo público”, pese a lo escurridiza que resulta la expresión.
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El incesto con menores de edad es un delito grave en la mayoría de los países, ya que implica una combinación de dos factores criminales: relaciones sexuales entre familiares cercanos y abuso sexual infantil.
Cuando uno de los involucrados es menor de edad (según la mayoría de edad sexual o legal del país), no se considera consentimiento válido, incluso si el menor no se opone activamente.
En estos casos, se suele aplicar una o varias de las siguientes figuras penales: abuso sexual infantil, violación agravada (cuando hay penetración o violencia), corrupción de menores, incesto agravado y/o delitos contra la integridad sexual.
- Prohibición matrimonial: el artículo 47 del Código Civil español prohíbe el matrimonio entre parientes en línea recta por consanguinidad o adopción, y entre colaterales por consanguinidad hasta el tercer grado.
- Incesto como agravante en delitos sexuales: el Código Penal español no tipifica el “incesto” como un delito autónomo cuando existe consentimiento entre adultos.
- Protección de menores: cuando el incesto involucra a menores de edad, se considera abuso sexual infantil, un delito gravemente penado por el Código Penal. La diferencia de edad y la relación de autoridad o confianza convierten el acto en una forma de explotación y vulneración de los derechos del menor.
- Debate sobre la penalización del incesto consentido entre adultos: existe un debate académico y social sobre si el incesto consentido entre adultos debería ser penalizado. Los argumentos en contra de la penalización se centran en la autonomía sexual y el principio de mínima intervención penal en la vida privada.
Consecuencias Psicológicas del Incesto
Es crucial recordar que el incesto, especialmente cuando involucra a menores, es una forma grave de abuso que causa un daño profundo y duradero.
La intervención temprana, el apoyo psicológico especializado y la aplicación de la ley son fundamentales para proteger a las víctimas y abordar las complejas dinámicas familiares involucradas.
Como señala el psicólogo Kenneth M. Adams en su libro Silently Seduced: When Parents Make Their Children Partners, en adultos que de niños sufrieron incesto emocional son frecuentes los problemas de autoestima, las dificultades de conexión sexual y emocional con otras personas, los sentimientos de ira o culpa hacia sus progenitores, la dificultad para identificar y satisfacer las propias necesidades y las adicciones, ya que son conductas evasivas con las que buscan calmar el malestar emocional.
En casos de abuso sexual con penetración, pueden existir lesiones físicas y riesgo de enfermedades de transmisión sexual. En literatura podemos encontrar suficiente información sobre el abuso sexual en la infancia, pero son menos frecuentes los artículos que se centran en el incesto.
En esencia, La luna es un drama psicológico intenso que utiliza la turbulenta relación entre una madre y su hijo adicto para explorar las profundidades del amor, la soledad y la búsqueda de conexión.
El Síndrome de Alienación Parental (SAP)
Hay situaciones en las que existen obstaculizaciones por parte de uno de los progenitores a las relaciones de sus hijos e hijas con el otro progenitor que desembocan en el Síndrome de Alienación Parental, una de las formas mas sutiles de maltrato infantil, casi desconocida hasta ahora, pero que está cobrando vigencia día a día y que produce un grave daño en el bienestar emocional y en el desarrollo de los menores que lo sufren. En este trabajo se estudia el Síndrome de Alienación Parental como forma de maltrato infantil y se exponen algunas de las conductas maltratantes por parte de las personas que lo ejercen.
Finalmente, se presentan dos casos extraídos de la práctica del Servicio Punto de Encuentro Familiar de Sevilla, donde se detecta la existencia de este síndrome, y se analizan las consecuencias psicopatológicas que estas situaciones desarrollan en la infancia así como las vías de intervención.
La primera definición que se realiza sobre esta realidad, es de Richard Gardner en 1985, que define el Síndrome de Alienación Parental (S.A.P.) como un desorden que surge principalmente en el contexto de las disputas por la guarda y custodia de los niños. Su primera manifestación es una campaña de difamación contra uno de los padres por parte del hijo, campaña que no tiene justificación.
Otros autores como Aguilar lo definen como un trastorno caracterizado por un conjunto de síntomas que resultan del proceso por el cual un progenitor transforma la conciencia de sus hijos, mediante distintas estrategias, con objeto de impedir, obstaculizar o destruir sus vínculos con el otro progenitor.
Los comportamientos y estrategias que el progenitor alienante pone en juego suelen ser sutiles.
Si bien es cierto que para realizar una campaña de desacreditación respecto al progenitor alienado, el alienador debe ser consciente de los actos que realiza, también es cierto que a menudo, este no es plenamente consciente de que está produciendo un daño psicológico y emocional en sus hijos/as, y de las consecuencias que ello va a tener a corto y largo plazo en el o la menor.
Bolaños entiende el SAP como un síndrome familiar en el que cada uno de sus participantes tiene una responsabilidad relacional en su construcción y por tanto en su transformación; teniendo en cuenta que el elemento principal es el rechazo más o menos intenso de los hijos hacia uno de los cónyuges, propone modificar la nomenclatura clásica de Gardner por la de Progenitor Aceptado y Progenitor Rechazado.
Cuando el SAP entra en contacto con el sistema legal se convierte en un Síndrome Jurídico Familiar, en el que los abogados, jueces, peritos y otros profesionales vinculados adquieren responsabilidad en su continuidad. La negativa de los hijos adquiere auténtica trascendencia cuando se expresa en un juzgado, ya que se desencadenan entonces acusaciones, búsquedas de explicaciones y acciones encaminadas a resolver el problema que hace que la instancia judicial se convierta en parte para resolver el mismo, de tal manera que debamos incluirla como un elemento de vital importancia de los componentes del Síndrome.
El Incesto Emocional
El incesto emocional es una relación desadaptativa entre los progenitores y sus hijos, en la que los primeros recurren a los niños para satisfacer sus necesidades emocionales. En la mayoría de los casos los progenitores no son conscientes del daño que estas dinámicas tóxicas causan a sus hijos. Algunos expertos señalan que los efectos negativos a largo plazo de este tipo de maltrato son similares a los del incesto físico, aunque en menor grado.
El síndrome del incesto emocional fue descrito por primera vez en los años 90 por la doctora Patricia Love. En su libro, The Emotional Incest Syndrome: What to do When a Parent’s Love Rules Your Life (1991) ella se refiere a este síndrome como una relación desadaptativa entre los progenitores y sus hijos, en la que los primeros recurren a los niños para satisfacer sus necesidades emocionales.
La parte más dramática del síndrome de incesto emocional, es que en la mayoría de los casos, los progenitores no son en absoluto conscientes del daño que estas dinámicas tóxicas causan a sus hijos; es más, algunos adultos creen que compartir todas sus preocupaciones, todos sus abismos emocionales con sus hijos, es una manera de fortalecer los lazos entre ellos. De modo que, el incesto emocional, puede ocurrir sin que ninguna de las partes implicadas sea del todo consciente. Es por eso que este síndrome también recibe el nombre de incesto encubierto, en referencia al hecho de lo difícil que es identificar este tipo de abuso.
El incesto emocional se produce cuando el progenitor o progenitora deja de ejercer su rol de cuidador y prioriza sus propias necesidades emocionales a las de sus hijos, a los que -de alguna manera- usurpan su rol. Estos padres o madres que cometen incesto emocional entienden su relación con sus hijos como simétrica y consciente o inconscientemente, asumen que estos tienen la obligación de sostenerlos emocionalmente, algo que, evidentemente, un menor no puede cumplir por una cuestión de madurez. Es habitual que el incesto emocional se dé en familias en las que uno o los dos progenitores carece de soporte emocional por parte de su cónyuge o de otro adulto; es más habitual en padres y/o madres divorciados, separados, viudos o solteros, aunque también se puede dar cuando los progenitores son pareja.
A los niños se les asigna un rol que debería cumplir un adulto de modo que, desde muy temprana edad, se ven obligados a actuar de manera más madura que sus progenitores y estos, terminan robándoles su infancia.
En un reciente estudio publicado en la National Library of Medicine (EEUU) Cimsic y Akdogan (2021) desarrollan una escala para identificar el síndrome del incesto emocional, así como algunos de los efectos que esta dinámica tóxica puede tener en los menores:
- El menor sufre por no tener la protección y el soporte de unos padres maduros. Sus padres ignoran sus necesidades
- Al asumir que sus necesidades no son importantes es habitual que desarrollen una baja autoestima.
- Se sienten con una alta carga de responsabilidad del estado emocional de los padres.
- Es por eso que desarrollan conductas ansiosas y problemas para dormir. Suelen tener cambios de humor muy marcados.
- Suele tener sentimientos de culpa debido a que no se sienten a gusto ejerciendo ese rol de paño de lágrimas de su progenitor.
- Son muy perfeccionistas y autoexigentes.
- Presentan dificultades para establecer amistades sólidas
Como todo tipo de abuso, el incesto emocional es un tipo de trauma que es necesario sanar, cuanto antes mejor.
Tabla Resumen: Estrategias del Progenitor Alienante
| Estrategia | Descripción |
|---|---|
| Negar o limitar el acceso | Impedir o dificultar las visitas y comunicaciones con el otro progenitor. |
| Desprestigio y difamación | Hablar negativamente del otro progenitor, inventar historias o exagerar sus defectos. |
| Crear alianzas | Involucrar al niño en el conflicto, haciéndole sentir que debe elegir un bando. |
| Manipulación emocional | Utilizar los sentimientos del niño para influir en su opinión sobre el otro progenitor. |
| Falsas acusaciones | Acusar al otro progenitor de abuso o negligencia sin pruebas. |
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