Investigación sobre la Lactancia Materna: Beneficios y Riesgos

25.09.2025

La leche humana desempeña un destacado papel como nutriente óptimo para el recién nacido y el lactante pequeño (hasta los 12 meses de vida). En el año 1989, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la UNICEF hicieron una declaración conjunta para fomentar la LM. Estos organismos internacionales declaran que la LM forma parte natural e ideal de la alimentación del lactante y constituye una base biológica única para el desarrollo del niño.

La Asociación Española de Pediatría aconseja la alimentación del niño con LM durante el primer semestre de vida y recomienda la puesta en marcha de programas para fomentarla. A pesar de las recomendaciones de los expertos, su prevalencia en niños menores de 4 meses sigue siendo baja en muchos países europeos. Un reciente informe del comité LM de la Asociación de Pediatría Española presenta un ligero aumento en el número de madres que lactan a sus hijos.

Beneficios de la Lactancia Materna

La lactancia materna (LM) parece conferir protección inmunológica frente a las infecciones y los procesos alérgicos, y puede reducir la incidencia de enfermedades infecciosas en la infancia. El amamantamiento promueve los factores bioactivos, hormonas, factores de crecimiento, nutrientes específicos y factores estimulantes de la flora bacteriana, y produce la maduración de la mucosa gastrointestinal. Además, los niños con LM se exponen menos a los antígenos de la dieta complementaria o externa. La protección de la LM se extiende incluso después de finalizarla. Recientes publicaciones aportan evidencias de los beneficios de la LM en la protección inmunológica y se asocia con tasas más bajas de hospitalización.

La leche materna está repleta de ingredientes vivos, que incluyen citoblastos, glóbulos blancos y bacterias beneficiosas, así como otros componentes bioactivos, como anticuerpos, enzimas y hormonas, que ayudan a combatir las infecciones, evitar enfermedades y contribuir a un desarrollo normal y saludable. Los bebés que solo toman el pecho durante los primeros seis meses de vida tienen menos probabilidades de sufrir diarreas y náuseas, gastroenteritis, gripes y resfriados, infecciones de oído y pecho, y candidiasis. En comparación con los niños que se alimentan con leche de fórmula, los bebés que solo se alimentan al pecho tienen la mitad de probabilidades de sufrir el síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL o muerte súbita infantil).

La leche materna ayuda a la relajación del bebé y a conciliar mejor el sueño. Los estudios demuestran que los bebés alimentados con leche materna y los alimentados con leche de fórmula tienen las mismas probabilidades de despertarse para alimentarse durante la noche. La diferencia radica en que los bebés alimentados con leche materna vuelven a quedarse dormidos antes. Esto se debe a la oxitocina que se produce en el cuerpo del bebé al ser amamantado.

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Los primeros seis meses de vida del bebé son un periodo muy intenso para su cerebro en rápido crecimiento: casi duplica su masa durante este periodo crucial. La importancia de la lactancia para el desarrollo del cerebro del bebé se refleja en diferentes estudios llevados a cabo en todo el mundo. En un estudio realizado en el Reino Unido, se observó que los jóvenes de 16 años que habían sido alimentados con leche materna durante seis meses o más cuando eran bebés tenían más probabilidades de obtener mejores puntuaciones en los exámenes escolares.

En cuanto a los bebes prematuros la alimentación con leche materna supone aún más beneficio que para un recién nacido a término ya que les protege de posibles enfermedades mortales como son la septicemia y la enterocolitis necrosante. Además se ha demostrado que los recién nacidos prematuros que son alimentados con leche materna pasan menos días ingresados en comparación con los prematuros que son alimentados con fórmulas.

Beneficios para la Madre

En cuanto a los beneficios que supone la lactancia materna para la madre también son muchos y muy importantes: En primer lugar se relaciona con una disminución en la incidencia de hemorragias postparto ya que la oxitocina que produce el cuerpo durante la lactancia produce una contracción del útero ayudando a evitar pérdidas de sangre y reduciendo la incidencia de anemias postparto. La oxitocina que se libera durante al amamantamiento tiene un efecto antidepresivo. Un estudio demostró que las madres que tenían mayores niveles de esta hormona padecían menos síntomas asociados a la ansiedad y la depresión.

Otro de los aspectos importantes, de cara a la situación económica que viven muchas familias, es que la lactancia materna supone un gran ahorro económico (en España la lactancia permite ahorrar a las familias entre 1000 y 1350 Euros durante el primer año) además de la comodidad que supone tener el alimento del bebé siempre disponible. Por otro lado, y no menos importante, la lactancia materna ayuda a la recuperación física de la mujer ya que se queman en torno a 500 kcal al día.

Los beneficios maternos de la lactancia son por ejemplo la reducción del riesgo de cáncer de mama, ovario, osteoporosis y enfermedades cardiovasculares.

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Riesgos y Dificultades

Es necesario saber en qué casos no se recomienda la lactancia, realizar una buena técnica para evitar mastitis, riesgos de infección, ayudar en las dificultades que puedan tener madre e hijo en el proceso del amamantamiento. Por último, también mencionar las complicaciones que puede conllevar la lactancia materna, la principal es la mastitis que, con una información correcta por parte del personal sanitario a la madre, se debería de resolver sin problemas.

Tipos de Lactancia Materna

La lactancia materna exclusiva (LME) es definida como la alimentación del lactante sólo con leche materna sin inclusión de sólidos ni otros líquidos y, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) es el alimento ideal para el lactante durante los 6 primeros meses de vida. La leche materna le proporciona al niño todos los nutrientes que necesita durante los primeros seis meses de vida en forma complementaria hasta los dos años, por tanto, es importante que el inicio de otros alimentos sea en un momento oportuno y no tempranamente. La lactancia materna le aporta al lactante los nutrientes necesarios para su crecimiento y desarrollo y además lo protege de enfermedades; en la madre disminuye la mortalidad materna, el riesgo de cáncer de mama, fomenta el amor con su hijo; en la familia, contribuye a la integración y a la economía familiar. La lactancia materna ofrece además beneficios sociales, como la reducción de las tasas de mortalidad y morbilidad infantil.

Composición de la Leche Materna

La composición de la leche es diferente atendiendo al momento en el que se produce, de esta forma se pueden distinguir dos tipos de leche materna:

  • Calostro: Es la primera leche producida por las mamas, presente desde el quinto mes de embarazo hasta los tres primeros días postparto. Se produce en muy pequeñas cantidades siendo compatible con el pequeño tamaño del estómago del bebe (los primeros días alcanza el tamaño de una cereza). El calostro tiene un color amarillo, una consistencia espesa, un alto contenido de proteínas y un bajo contenido de grasas y azúcar. El contenido de proteínas es tres veces mayor que el de la leche madura, ya que es rico en anticuerpos que transmite la madre. Éstos anticuerpos protegen al bebé y actúan como laxante natural ayudando a la eliminación del meconio (primera deposición del bebé).
  • Leche madura: Se produce a partir del 3º día postparto. En este tipo de leche se pueden distinguir dos subtipos según la composición de esta: la leche inicial se produce cuando el bebé comienza a amamantar, es poco espesa y acuosa y tiene un tinte celeste, la leche inicial es mayormente agua y sirve para saciar la sed del bebé. La leche final es liberada después de varios minutos de amamantamiento. La textura es similar a la de la crema y tiene una alta concentración en grasas, tiene un efecto relajante en el bebé.

Posiciones para Amamantar

Aunque lo más habitual es amamantar sentada o estirada con el bebé frente a la madre, son muchas las posiciones a las que se puede llegar a recurrir:

  • Postura sentada - Posición estirado: El bebé estirado frente a la madre en contacto con su cuerpo, mamando de un pecho y con sus pies hacia el otro pecho. Es la más habitual.
  • Postura sentada - Posición “de rugby”: El cuerpo del bebé pasa por debajo del brazo de la madre y sus pies apuntando a la espalda. Esta posición es muy útil para drenar los conductos que se encuentran en la cara externa de los pechos y así prevenir, o si es el caso curar, posibles obstrucciones o mastitis que, aunque puede darse en cualquier zona del pecho, suelen ser más frecuentes en ésa.
  • Postura sentada - Posición caballito: En esta posición el bebé está sentado a horcajadas sobre una de las piernas de su madre. Aunque poco frecuente, esta posición puede ser muy útil con bebés con dificultades para fijar el pecho, bien por retrognatia (maxilar inferior corto o retraído) u otras causas.
  • Postura estirada - Posición estirado (en paralelo): En este caso tanto la postura como la posición son frecuentes ya que de este modo se facilita el descanso de la madre. Es especialmente útil si la madre todavía siente molestias tras el parto, sobre todo si ha sido sometida a una episiotomía o cesárea.
  • Postura estirada - Posición estirado (en paralelo inverso): En este caso la posición del bebé es menos frecuente que la anterior pero hay madres que se sienten cómodas con ella y también puede ser útil, igual que la postura “a cuatro patas”, en caso de obstrucciones o mastitis agudas localizadas en la parte superior del pecho.
  • Postura “a cuatro patas” - Posición “boca arriba”: Esta postura es poco frecuente en el amamantamiento diario. Pero se trata de un recurso a utilizar en el supuesto de que la madre tenga una obstrucción o mastitis aguda localizada en la parte superior del pecho, ya que de ese modo se facilita el drenaje de esos conductos.

Todas estas posiciones son propias de bebés con una autonomía de movimientos todavía muy limitada. Los bebés más mayorcitos pueden mamar cómodamente en las posiciones más inverosímiles. Lo importante es saber que no existe una única postura o posición correcta apta para todos los binomios madre / hijo, sino que cada binomio tendrá que buscar las posturas y posiciones que mejor se adapten a sus mutuas preferencias y también a las características físicas de ambos.

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Estudio Observacional Analítico de Casos y Controles

La finalidad de un estudio observacional analítico de casos y controles es analizar si hay relación entre en LM y el mayor protección ante infecciones agudas respiratorias y digestivas en niños de 0-12 meses de vida atendidos en el Programa del Lactante Sano de un centro de salud.

Los estudios de casos y controles presentan una ventaja importante: el grado de información que ofrecen y el tiempo que se precisa para obtenerla permiten estudiar a un gran número de casos de una enfermedad en poco tiempo, mientras que en un estudio de cohortes es necesario mucho tiempo para que unos pocos desarrollen la enfermedad. Además, permiten estimar el riesgo de padecer una enfermedad en relación con una exposición y evaluar varios factores de riesgo simultáneamente. Por sus características, los estudios de casos y controles son utilizados en la valoración de medidas preventivas cuando, por razones éticas o logísticas, los ensayos clínicos no se pueden realizar. Por su eficiencia en tiempo y coste, se decidió elegir este tipo de estudio para realizar nuestro trabajo. También hemos tenido en cuenta las posibles limitaciones que presenta.

Un factor esencial en estos estudios de casos y controles es conseguir la mayor comparabilidad entre los grupos para que la posible asociación entre la exposición y la enfermedad sea válida. La selección de los controles proviene de la población general de lactantes atendida en el centro, lo que facilita la comparabilidad.

Los principales resultados del estudio fueron:

  • El 60,4% (n = 87) de los recién nacidos inicia LM exclusiva, pero sólo el 28,5% (n = 41) recibe al menos 3 meses de LM.
  • Respecto de las IR, al menos el 79,2% (n = 114) padeció alguna en el primer año.
  • Las ID fueron muy poco frecuentes. Sólo el 14,6% de los niños padeció alguna durante el primer año de vida y únicamente se contabilizó un total de 21 episodios.
  • En el segundo trimestre se observa una OR de 0,346 (IC del 95%, 0,161-0,744), con una asociación estadísticamente significativa entre ambas variables. Por tanto, en el segundo trimestre, la LM es un factor protector para las IR en una relación 1/2,89. Los niños no alimentados con LM tienen una probabilidad casi 3 veces superior de padecer IR.

En la siguiente tabla se resumen los resultados del estudio sobre el tipo de alimentación:

Tipo de Alimentación Porcentaje (%) Número (n)
LM Exclusiva al inicio 60.4 87
LM Exclusiva al menos 3 meses 28.5 41

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