Javier Coronas: Un Comediante Multifacético
Cuenta Javier Coronas (Barcelona, 1969) que, de niño, estaba siempre contando chistes. Eso sí, jamás pensó que aquel gracejo natural le llevaría a dedicarse por entero a la comedia. Fue años más tarde, al tiempo que enfocaba sus pasos a la radio, cuando se dio cuenta de que «todo lo derivaba hacia la tontería».
Sus Proyectos Actuales
Actualmente, Javier Coronas no se conforma con 'Late motiv' e 'Ilustres ignorantes', sino que ahora lanza un podcast junto a Raúl Cimas llamado 'El bar de los Broder Tolquin' para Spotify. Según Coronas, es que tiene adicción a hacer cosas con su "hermanito" Raúl Cimas y era una idea que tenían en la cabeza.
Colaboración con Alaska
Alaska estrenó un programa con Javier Coronas llamado ‘Alaska y Coronas’ en La 2, un ‘talk show’ donde ambos se sienten muy cómodos trabajando juntos. Alaska menciona que no cree que su marido, Mario Vaquerizo, vaya a acudir al programa, diciendo que “es más que probable, pero yo creo que si sería así sería de los últimos”.
Alaska ha comentado sobre el programa que tiene una idea continuista y que la diferencia está en la presencia de Joaquín y Mara, que marca el programa. También ha dicho que Santi ha comentado el planteamiento de que no incida tanto en la cuestión digital y tecnológica.
Alaska dice que es muy fácil y tentador decir que sí a este proyecto, que se siente muy cómoda y que es un sí absoluto.
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Alaska menciona que con Javier sí que va a tener ese tipo de relación. Alaska también ha dicho que sí son una extraña pareja y que la forma de trabajar es muy relajada entre los dos. Alaska dice que no sabe si Javier estaba al tanto o fue una sorpresa, pero que le dijeron ‘¿Cómo te sentirías trabajando con Coronas?’ y ella dijo ‘Estupendamente’.
Javier Coronas e "Ilustres Ignorantes"
Es muy difícil juntar a la banda una vez se apagan las luces del estudio de Tres Cantos donde se graba «Ilustres Ignorantes». Javier Coronas, Javier Cansado y Pepe Colubi reciben a LA RAZÓN en la mesa de plató minutos antes de comenzar la grabación que certifica que llevan 15 años (17 temporadas) al frente de «Ilustres Ignorantes».
Cuando empezaron la primera temporada no pensaban ni siquiera que iba a haber una segunda. De hecho, cuando hacían un programa no pensaban ni siquiera que iba a haber un programa siguiente. De ninguna de las maneras me hubiera imaginado que iban a hacer 15 años o 17 temporadas, como lo quieras llamar.
Colubi menciona que la primera temporada era mensual el programa, con lo cual se les olvidaba casi de un mes para otro lo que habían hecho. Colubi dice que una de las claves es la accesibilidad. Coronas dice que mola mucho que tenga una horquilla de 70 años.
Colubi añade que no se lee y no hay ensayo, es otra de las claves, yo creo, para que no haya erosión y que haya naturalidad y espontaneidad. Y luego está la duración, que yo creo que es clave. Muchas veces nos dicen joder, es que me quedo con ganas de más. Esa es la idea que hay que hacer.
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Colubi menciona que Youtube fue fundamental en su momento y también los fragmentos que se van colgando. Y ahí van haciendo promoción y hay feedback con los fans. Insiste en que el programa eran nueve episodios en la primera temporada, entonces era mucha menos repercusión que la que tiene ahora. Y poco a poco ha ido creciendo y YouTube jugó un papel fundamental en el conocimiento y en abrir un poco más todavía el abanico de gente que sigue ilustres.
Coronas dice que la elección de cualquier invitado de Ilustres no obedece más que a que quieren rodearse de gente a la que quieren, admiran, les cae bien y se quieren aprovechar de su talento.
Colubi dice que hay un peligro ahí que es que no tenga gracia. Pero en mi caso, por ejemplo, yo... Siempre tengo gracia. No, en mi caso tengo gente que me saca del arroyo.
Coronas dice que es un programa que cada año se reinventa. Entonces, lógicamente, quedan un mes antes de que empiece la temporada, quedan en una casa de la sierra. Coronas dice que no modifican nada ni se plantean nada, porque el éxito del programa está en que no ha cambiado desde la primera temporada. Seguramente es el único programa de televisión que no se ha preocupado en renovarse, porque tampoco hace falta.
Coronas dice que no les interesa que venga ningún político. ¡Si te ha dicho Javi antes que viene gente a la que tenemos cariño...!
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Cansado dice que es entretenimiento, yo creo. Coronas dice que lo importante son ellos y para ellos les entretiene y eso es entretenimiento. Y el premio no lo tenemos ninguno de los tres. Se lo quedó Jorge Ortiz.
Colubi dice que el testigo no se lo daría a nadie. O sea, yo quiero acabar con una sonda en directo y con el camisón abierto por detrás. Pero ya, o sea, no esperar a muchos años. Hoy mismo, si puedo hacerlo así, en zapatillas y a gusto.
Coronas dice que el testigo no se lo pasaría a nadie. Claro que no. Muere con nosotros y de hecho quemaríamos la mesa y la cebra; sacrificamos a la cebra.
Coronas dice que el catering no lo lleva él, pero se gastan su pasta. Lo pone la cadena. Pero «en chinos» tengo que decirte que he llevado una progresión en gasto. Por ejemplo, la grabación de los dos programas de hoy y los dos de mañana, el montante total son 130 euros con 20 céntimos. Ellos se piensan que todo eso es para mi casa y que una vez al mes voy allí, compro ocho cosas, dispares y entonces piensan que soy un psicópata.
Colubi dice que cree que la prueba de que lo tenemos es que aguanta un programa como Ilustres, porque tampoco es una ONG, quiero decir que no es que se emita con cero «viewers». La pregunta es muy genérica, porque en 15 años la evolución del humor es un tiempo demasiado acotado para hablar de evolución. Ha habido claramente un cambio desde el año 2000, con la irrupción del monólogo, a través de Paramount y del Club de la Comedia, pero son como ramas del humor. El humor vive una buena temporada, una buena época.
Colubi dice que muchas veces cuando me invitan a algún podcast me dicen «es que queremos hacer una cosa tipo ilustres». Hemos dejado esa impronta. Creo que es un formato que está latente en toda la historia de la comunicación y del entertainment. Ha sido una labor de ir picando piedra de manera muy cómoda, insisto, porque no es un trabajo que mate las neuronas, pero poco a poco hemos ido estableciendo una especie de referencia, de la cual yo me siento muy orgulloso.
Coronas dice que cuando empezaron Ilustres y le preguntaban ¿cómo es el programa? Nadie sabía cómo era el programa, incluso invitados que no lo habían visto. Había que explicárselo bastante bien, y entonces lo definía siempre así: ¿te acuerdas de «La clave»? Pues es como «La clave», pero mal hecho: cinco pollas viejas hablando de algo y ya está, pero en vez de en serio, en broma.
Colubi menciona que esto pasaba en Galileo, sobre todo. Coronas dice que en Galileo todavía tenían al lado un bar, El destellos, que era una maravilla kitsch, y era ya una cosa habitual ir con los invtados.
Coronas dice que Mariola Urrea, una persona muy culta, colaboradora de la Ser, y en aquel momento me parece que era vice rectora de la Universidad de Logroño. Colaboran juntos con Francino y me parece que fue la segunda o tercera temporada que me empeñé en traerla y ella es... Bueno, no es muy seria, pero trata temas muy serios. Y la metimos con Pepín Tre, que meter a alguien con Pepín Tre, ojito, y funcionó de putísima madre. Fue un contraste tan cojonudo. Y eso es lo que a mí me mola de Ilustres, es el hecho de juntar gente muy dispar y que se forme una especie de nebulosa de la risa entre los cinco. Vengas de donde vengas y te dediques a lo que te dediques.
Colubi dice que otro ejemplo reciente es Blas Cantó, que le sorprendió muchísimo. No es que esperaba que fuera un sieso, pero la rapidez y la gracia que tuvo.
Su Visión del Humor
Coronas situó el origen de su carrera en la radio local y en una disciplina diaria de escritura que, según explicó, “entrena el cerebro” para generar ideas. El salto a la televisión llegó gracias a Ramón Arangüena, que lo recomendó para Lo + Plus.
Cuando se le preguntó por los límites del humor, Coronas fue tajante: “Te puedes -y te debes- reír de todo; al que se ofenda, que no lo vea”. Matizó que sus bromas no apuntaban a víctimas concretas de un dolor reciente, sino a la deformación cómica de lo real. En ese marco, mostró desconfianza hacia el juicio de las redes sociales -haters o halagos- y declaró que prefería el veredicto del teatro.
Esa ética artesanal se acompañaba de un método: observar compulsivamente (acentos, rótulos, expresiones populares), escribir a diario y probar ritmos y remates ante público. Coronas reivindicó además formatos que extraían humor de lo real, como La Ruina, porque “cualquier cosa real supera a un guion”.
Coronas explicó que la decisión editorial había sido conservar la esencia: él, Pepe Colubi y Javier Cansado como núcleo, dos sillas rotatorias para invitados, juegos sencillos y premios modestos. “El mayor cambio fue decidir no cambiar”, ironizó.
Críticas y Opiniones
Javier Coronas critica en 'Ilustres Ignorantes' a las personas que se piden un cortado en un bar y se pasan la tarde haciendo los pasatiempos del periódico. "Hablo de esas personas que se toman un cortado y van a un bar solamente para hacer los pasatiempos", introduce el presentador."Se toman el cortado en dos horas y empiezan el sudoku, no lo saben, lo enmarronan y lo dejan a la mitad, hijo de puta", afirma Coronas, que explica que "en el quiosco hay libros que tienen 1.000 sudokus y no haces el del bar, eso es de todos y si fallas pon tu nombre y di: 'Perdón, me llamo Eduardo y no lo he sabido hacer'""
En relación a la influencia de su madre a la hora de utilizar esos juegos de palabras tan característicos en su estilo la hora de hacer humor, Coronas dijo que "Mi madre me llamó la atención porque en el cartel pone 'Ilustres Ignorantes sale a la calle' y como yo salía en medio, ella entendió que ponía 'Ilustres Ignorantes: sal a la calle'".
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