Lily Veroni: Biografía de una Estrella del Cine para Adultos

30.10.2025

Hoy exploramos la vida de Lily Veroni, una figura destacada en la industria del cine para adultos. Nacida en Milán en febrero de 1984, Lily Veroni tuvo una infancia difícil marcada por un despertar sexual prematuro.

Con trece años perdió la virginidad, iniciando así un tour de force al que ella atribuye el erotismo y la sensualidad de la que hace gala. Ansiosa por conocer mundo estudió turismo y eso le ha llevado a vivir en diferentes ciudades de la geografía europea (Londres, Ibiza, Mallorca, Tenerife) y a dominar varios idiomas.

Ha trabajado de camarera, vendiendo pisos, en un call center o incluso planificando bodas hasta que en 2018 se vino a Barcelona para hacer un máster de empresas turísticas. Aquí conoció el shibari y durante una exhibición la descubrió el director Conrad Son quien, asombrado por sus aptitudes, le propuso grabar su primera escena porno.

Consciente de su edad y con el bagaje sexual acumulado, entró en la industria como un ciclón, atreviéndose al poco con los retos más complicados. Extrovertida, cercana y sincera, Lily Veroni se confiesa una enamorada de la lectura y muy buena amiga de sus amigos.

Una persona espiritual y generosa que ahora pretende poner su experiencia y conocimientos al servicio de sus compañeros de profesión, convirtiéndose en la coach del sector.

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Primeros Años y Educación

LILY: Yo nací en Milán en el 84 y bueno, mi entorno familiar ha sido muy humilde. Soy la primeriza de los niños, tengo un hermano más pequeñito y mi madre, madre soltera. Tuve un infancia muy dura, muy difícil y una infancia donde siempre he estado muy en contacto con el sexo. Desde muy pequeña he visto el sexo como algo muy normal.

Vas creciendo, vas enfrentándote a situaciones y no lo vives como toda la gente sino que para ti es todo muy normal. Perdí la virginidad con 13 años, bastante temprano y desde ahí ya no he parado: mi primer trío fue con 16, el primer quinteto con 21… todo muy precoz. Así que de esto viene la sexualidad que emano y se puede notar desde la pantalla, que es real, es como soy realmente.

Estudié turismo. Soy una persona muy dedicada al estudio, siempre estudiando. Soy muy buena en los idiomas; hablo inglés, perfecto castellano, he estudiado ruso, he estudiado alemán… Me encantan los idiomas. Ahora estoy haciendo un máster en gestión hotelera pero me he dado cuenta de que quiero hacer otras cosas.

Inicios en la Industria del Cine para Adultos

Empecé a hacer shibari -lo conocí aquí en España- y en una demostración me descubrió Conrad Son. De hecho fue él quien me dio el nombre de Lily Veroni. Me dijo «Ay, qué bien. Se nota que tu sexualidad se puede notar en todo lo que haces», me hizo unas fotos y luego me preguntó si nunca había pensado en el porno.

Y yo era como «No. No lo había pensado». Había follado muchísimo en mi vida [risas] -realmente me habré follado como a 2.000 hombres antes del porno, así que imagínate- pero nunca he pensado en el porno, no sé por qué nunca me había venido a la cabeza. Entonces dije «Bueno, probamos» y me gustó porque me gusta mucho exhibirme.

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Sentí como ese brillo, ese cosquilleo. Luego empecé con él en otras producciones y aquí estoy. Sí, pero como una persona normal y corriente, sin saber quién era la gente. No me importaba, el porno ya lo hacía yo en mi casa [risas]. Si lo piensas es algo absurdo.

Mi primera escena, la que hice con Conrad, fue con Mary y Capitano Eric. Luego, mi primera escena después de Conrad fue con Siona Gold, que era un lésbico, y luego ya trabajé con FAKings con Jesús Reyes y creo que me metí en Legal Porno súper rápido.

A ver, habiendo empezado con 35 también es verdad que de una mujer ya te esperas más cosas, que empiece a lo mejor más rápido que una niña que tiene 18, que a lo mejor empieza con un B/G, etcétera y yo empecé rápido porque ya estaba experimentada en mi vida. Claro, yo con cinco hombres ya lo había hecho en mi vida privada. No me asustaba, era todo muy normal.

Experiencias y Preferencias en el Cine para Adultos

El poder viajar, sobre todo. El ser también reconocida, no te digo que no. Me gusta cuando me reconoce la gente. De vez en cuando pasa, sobre todo en los aeropuertos, no sé por qué me pasa mucho ahí [risas]. Y bueno, me gusta todo realmente pero el viajar creo que lo más.

Ver diferentes culturas, diferentes países y cómo la gente ve este trabajo, intercambiar opiniones. Como para mí es una novedad siempre todo en ese sentido, cada producción tiene sus cosas. Cuando he ido a grabar para Yellow Productions, claro, tú Fake Taxi lo veías desde casa, entonces cuando te encuentras en ese taxi dices «Buah, estoy aquí». Esa ha sido una buena experiencia.

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Mi primera escena con un chico gay y un chico bisexual; mi porno favorito es el porno gay, entonces encontrarme allí en medio, verlo ahí de cerca y participar con ellos ha sido la bomba. Luego me pasó otra vez con otra producción de WhyNotBi y creo que esas dos son las que más me han gustado pero, repito, porque eso es lo que más me gusta a mí.

Gustos sexuales. Pues mira, últimamente me han pedido -que no es algo que aprecie particularmente- pero esto de tomarme dos litros de leche y después mamarlo y vomitarlo. Es… uff, no es lo mejor que he hecho. Lo más loco, que te meen en el culo y luego tengas que echarlo a propulsión [risas]. No sé, esas son las cosas más locas, que ya no me parecen ni tan locas. Ahora ya me parece todo normal.

Pero no lo haría en mi casa, claro. Trabajamos en una producción en Praga que se llama Dress Play y prácticamente el fetiche es la ropa. Realmente no quieren ver cómo follas sino que quieren ver todo lo que es la ropa, cómo te tocas, cómo juegas con la ropa.

Y he hecho una escena follando en una bañera llena de agua, yo vestida genial, una camisita, una falda de tubo, los tacones, unos guantes… dos horas follando con los guantes en el agua, ¿sabes?. Y es como que no querían ver el folleteo, lo que querían ver era el fetiche de la ropa.

Experiencias Personales y Líneas Rojas

Es una cultura, antes que todo. Yo he sido esclava, sumisa, he tenido un amo que a su vez era el hombre que me ataba. Lo conocí por casualidad en un taller, me ató, hubo un click y allí me compró. Yo no sabía mucho sobre eso, todo lo he aprendido allí.

Era como dedicación a tu amo y era un poco diferente porque yo no practicaba el full BDSM, hacía bondage con él y el shibari me transportaba a un sitio donde nunca había estado, como que iba en trance y sentía ese placer mezclado con dolor. Tú dirás «Bueno, estás atada y estás colgada. Estás atrapada, no te puedes mover» pero yo me sentía libre.

Y había mucha química con él. No te lo sé explicar pero para mí verle y entregarme, venerarlo y complacerle en todo era lo que me hacía sentir bien. Después era mucho el juego del dolor y del placer y, no sé, ha sido una buena etapa de mi vida que no he podido continuar porque después con el porno no puedes tener marcas y a mí las marcas me encantaban.

Contra más morados tenía, más me encantaba y ahí he tenido que dejarlo. También te digo una cosa, cuando empecé con el porno a él le decía que hacía de niñera [risas]. Como que me avergonzaba tener que decirle lo que hacía, entonces al principio se lo escondía. Luego me solté y me dijo «Mujer, ¿por qué me mientes?» [risas]. Pero esa etapa fue muy bonita y lo volvería a hacer sin duda si no fuera porque sin marcas no hay gusto [risas].

También he hecho de dómina por trabajo, pero no, yo soy sumisa en el alma. Así de claro: me encanta. Me encanta complacer. ¿Dónde está tu línea roja? Odio todo lo que es escat. No lo encuentro atractivo, ni placentero, ni nada. ¡Qué asco!.

En una escena no haría cosas límites. Por ejemplo, le tengo un poco de fobia al agua, entonces esa gente que te mete la cabeza en el agua… como que me falta mucho el aire y tengo miedo. No, no puedo poner mi vida en las manos de alguien tan de repente, no puedo confiar tanto en ese aspecto. Obviamente zoofilia, ni de coña, con niños y eso… Bueno, las líneas que más o menos en general todo el mundo tiene.

No, son dos cosas totalmente diferentes. Por escat yo hablo de caca y, ya cuando algo es malo de olor… puaj [risas] Porque al final el pissing si lo piensas está preparado. Los actores beben mucha agua antes, entonces bebes un pis que es un agua calentita. No tiene sabor. A menos que una persona -que me ha pasado- haya comido mal o la noche anterior haya estado tomando un medicamento, pues sí, tiene sabor y ahí ya… Pero mi primera experiencia fue mala [risas], se nota en el vídeo cómo me lo bebo y [arcada].

No he podido realmente apreciarlo y he ido aprendiendo con el tiempo. Cuando ves que los fans te dejan comentarios como «Ah, pero no lo bebe» y claro, yo siempre quiero que estén felices y contentos con mis escenas. He aprendido a beberlo por ellos, la verdad. Yo complazco mucho, he nacido para complacer.

Aspiraciones y Reflexiones sobre la Industria

Me gustaría trabajar con Private, me gustaría trabajar con Brazzers. Entiendo que no soy muy su tipo de actriz; ellos trabajan mucho con chicas bastante jóvenes, sin tatuajes y a mí me ves un poco llenita. No soy su canon de actriz pero me encantaría. Me gusta mucho trabajar con productoras que tienen guion. He trabajado con Jordi para MOFOS; esa ha sido una de las mejores experiencias, me reí muchísimo, él es un grande. Y sobre todo me gusta actuar. Más que el folleteo a mí me gusta actuar.

Soy muy buena en los guiones de risas, en comedias y eso. La última que hice para WhyNotBi también ha ido muy bien y el productor flipó un poco porque me sabía todo enseguida y todas era buenas. Siempre soy la madre pero me viene bien. Me pongo en el papel y me lo me lo paso muy bien, sobre todo con las actrices. Muchas me piden «Ay, me encantaría hacer un papel de tu hija» y te juro que cuando me pasa eso me pongo a reír porque madre mía, sí que ha pasado el tiempo.

Cuando trabajé en la Academia de Rocco en Italia había un niño de 18 añitos que me mira y me dice «Pero si tú tienes la edad de mi madre» y yo lo miro y le digo «Por favor, no me digas eso» [risas]. Trabajé con él toda la semana y súper bien, cuando estábamos juntos me decía «¡Ay mami, Ay mami!» y me reía mucho [risas]. Al final tenía como morbo el hecho de que él me llamara mami follándome.

Pero te digo una cosa y creo que ha sumado en ese sentido: lo que me diferencia a mí de una chica que ha empezado más joven es que yo he venido experimentada, todo lo que hago es porque me gusta. Hay muchas chicas que no lo hacen por eso, lo hacen por el dinero y después se quedan traumadas por cosas que pasan. Yo estoy más que experimentado entonces, repito, todo lo que he aportado al porno ha sido de mis experiencias.

Partimos del hecho de que el porno es bastante machista entonces, si tú no lo llevas con una cierta madurez, te puedes sentir muy usada. Y claro, las chicas de hoy en día, las más jovencitas terminan con problemas porque hacen un tipo de porno bastante fuerte donde realmente la mujer es un objeto. Todo es para el placer del espectador, pero tú tienes que saber que eres valiosa, que no eres un objeto, que lo haces porque te gusta, no por el dinero. Importantísimo para mí: lo haces porque te gusta.

Ahí entiendes la diferencia entre ser usada y hacer algo que te gusta. Es complicado porque hoy en día muchas chicas lo hacen por dinero o porque ser actriz porno está de moda y es esta gente la que necesita coaching o ayuda. De verdad, luego terminan con unos problemas mentales muy grandes, depresiones, drogas… Conozco a mucha gente que hacen escenas usando sustancias porque de normal no podrían.

Y es muy triste, es una carga que realmente llevas encima porque tú puedes sonreír y decir «Sí, sí. sí» a todo el mundo y luego llegas a casa, no sabes cómo llevar esa carga y se sufre más si están solos. También es un mundo que, si no tienes dos dedos de frente, vas a caer muy rápido porque hay tiburones por todos lados.

Y claro, conmigo que tengo una edad y que empecé con una edad, es más difícil hacerlo pero con una niña que acaba de empezar y le prometes que será la nueva Mia Khalifa… Le prometes cosas que al final no serán, o quizás sí pero a qué precio, ¿sabes lo que te quiero decir?.

OnlyFans y Conexión con los Fans

Sí claro. A mí me gusta ser actriz, me gusta ser reconocida, tener un nombre… Es mi trabajo. Luego tengo OnlyFans, claro que lo tengo, pero no es lo que me realmente me da la satisfacción. Me aburre mucho OnlyFans [risas]. A mí me gusta estar en un set, me gusta que el cliente final -el que le gusta ver porno- diga «Ostras, me ha puesto como un burro» simplemente viendo mi escena y sabiendo que este trabajo lo hago para él.

El OnlyFans lo hago porque al final es un ingreso más pero a mí me gusta ser actriz. Y no te digo que lo volvería a hacer antes por el hecho de la experiencia, del problema luego de arruinarte tu vida sexual, porque yo creo que con 35 es la mejor edad -y a lo mejor con 30 también- pero antes no.

Cuando tengo tiempo me gusta hablar con mis fans pero yo no soy de esas que dicen «No, no, háblame solo en OnlyFans porque me pagas». Soy una persona muy normal, muy natural. A mí me encanta mi contacto con ellos y no creo que es solo en el momento en que te pagan. Ya luego si quieres algo más privado, algo más personalizado, me parece genial.

No sé, creo que eso me distingue de otras que a lo mejor dicen «No, no, yo solo te hablo si pagas y entras». Ay Dios, me encanta pero ¿sabes qué pasa?. Yo como buena psicóloga, me las envían y les digo «A ver, ahora ¿qué tendría que hacer?. ¿Bloquearte? Porque, dímelo tú, yo no te lo he pedido. En el momento en que yo te pido algo, pues tú me la mandas, pero es que eso es de muy mala educación. ¿Tú qué crees? ¿Que yo vivo de pollas todo el rato? ¿Yo vivo de sexo tod...

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