¿Es contagiosa la bronquitis en niños?
Cuando llega el invierno y comienzan a desplomarse los termómetros, no solo sacamos los abrigos del armario, sino que algunas enfermedades, como los catarros y los resfriados, empiezan a hacer acto de presencia. Sin embargo, en algunas ocasiones, la inflamación de las vías respiratorias puede prolongarse y dar lugar a una bronquitis.
La bronquitis es un término médico que muchos han escuchado, pero no todos comprenden completamente. Cuando hablamos de bronquitis, nos encontramos con dos tipos principales: la bronquitis aguda y la crónica. Pero, ¿cuál de ellas es contagiosa?
¿Qué es la bronquitis?
Comenzamos definiendo conceptos. La bronquitis es una inflamación que tiene lugar en las vías respiratorias, es decir, en los pulmones. Estos cuentan con un revestimiento que los protege, y cuando este se irrita o se inflama, aparece la bronquitis. Dicho de una manera sucinta, la bronquitis es una inflamación, o una irritación, de las vías respiratorias inferiores, o sea de la tráquea, los bronquios y los pulmones.
Bronquitis Aguda
La bronquitis aguda es, en términos simples, una inflamación temporal de las vías respiratorias que viene dada por infecciones virales. A menudo aparece repentinamente. La mayoría de las veces, esta condición surge después de haber pasado por un resfriado o una gripe y puede durar desde varias semanas hasta un mes.
Los síntomas de bronquitis aguda son bastante notorios y pueden incluir:
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- Tos seca al principio que se convierte en tos productiva (con moco).
- Fatiga general.
- Dificultad para respirar o sensación de opresión en el pecho.
- Leve fiebre o escalofríos.
La bronquitis aguda es causada principalmente por virus, responsables del 90% de los casos. Estas infecciones suelen ser más comunes durante los meses fríos, cuando pasamos más tiempo en espacios cerrados, facilitando la propagación de los microorganismos. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, este patrón estacional aumenta el riesgo de contagio y favorece la aparición de brotes.
La naturaleza de esta bronquitis es contagiosa, por lo tanto debería protegerte si un familiar/amigo está pasando por la enfermedad; y si eres tú el que la sufre, deberías evitar exponer a tus conocidos especialmente niños y mayores. La buena noticia es que no siempre requiere tratamiento médico intensivo. Si los síntomas persisten más allá de las expectativas o empeoran, deberías consultar a un médico.
Bronquitis Crónica
La bronquitis crónica puede parecer un diagnóstico alarmante, pero en realidad es una afección respiratoria de largo plazo que implica una inflamación continua de las vías respiratorias. Es más conocida con el nombre de EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica). Las personas que la padecen suelen enfrentar síntomas persistentes que pueden ser debilitantes y afectar de manera significativa su calidad de vida, requiriendo atención adecuada para manejar su impacto diario.
Una de las cosas más comunes sobre la bronquitis crónica es que no aparece de la nada; suele desarrollarse gradualmente, a menudo como resultado del daño acumulativo por hábitos poco saludables como fumar o la exposición a contaminantes ambientales. Aquí hay algunos síntomas de bronquitis crónica que podrías notar:
- Tos diaria con producción de moco.
- Dificultad para respirar, especialmente durante actividades físicas.
- Sensación constante de opresión en el pecho.
- Infecciones respiratorias recurrentes.
Estos síntomas suelen ser persistentes y difíciles de aliviar, convirtiéndose en una constante en la vida de quienes padecen bronquitis crónica. Es importante destacar su relación con el enfisema, ya que ambas afecciones forman parte del grupo conocido como enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).
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Esta bronquitis no es contagiosa, las personas con bronquitis crónica deben tener cuidado durante temporadas altas de resfriados y gripe, ya que son más susceptibles a infecciones respiratorias secundarias. Implementar medidas simples como:
- Evitar el tabaco y otros irritantes respiratorios.
- Mantener una buena higiene personal como lavarse las manos regularmente.
- Consultar con un médico sobre vacunas contra la gripe y neumonía.
Vivir con bronquitis crónica puede ser complicado, los medicamentos son fundamentales para aliviar los síntomas y mejorar la función pulmonar, pero la fisioterapia respiratoria desempeña un papel clave en el manejo de esta condición. A través de técnicas específicas, esta terapia ayuda a fortalecer los pulmones, mejorar la capacidad respiratoria y facilitar la eliminación de secreciones, reduciendo así el riesgo de infecciones. Priorizar tu salud y buscar orientación profesional te permitirá mantener una función respiratoria óptima y disfrutar de cada respiración con mayor bienestar.
¿La bronquitis es contagiosa?
La pregunta que muchos se hacen es: ¿la bronquitis es contagiosa? Con lo que te hemos explicado anteriormente, ya sabrás distinguir entre sus dos formas: aguda y crónica. La bronquitis aguda, que es causada con frecuencia por virus respiratorios, sí es contagiosa. En cambio, la bronquitis crónica no es contagiosa. Esta condición generalmente se desarrolla tras años de daño pulmonar.
Los virus respiratorios, como los que causan la bronquitis aguda, parecen tener una habilidad especial para propagarse entre las personas. Aquí hay algunos factores clave que facilitan su transmisión:
- Aglomeraciones: Los espacios llenos de gente, como reuniones familiares o eventos, son ideales para la transmisión de gérmenes.
- Climas fríos: Durante el invierno, la tendencia a permanecer en espacios cerrados facilita la propagación de virus.
- Mala higiene: Aunque parezca básico, lavarse las manos es una de las maneras más efectivas de prevenir infecciones.
Si buscas evitar el contagio de bronquitis aguda o cualquier otra infección respiratoria, sigue estos consejos:
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- Mantén distancia física si alguien presenta síntomas de enfermedad.
- Lávate las manos con frecuencia, usando agua y jabón.
- Cubre tu nariz y boca al toser o estornudar, utilizando el codo o un pañuelo.
Por último, si experimentas síntomas persistentes o preocupantes, no dudes en buscar atención médica para recibir el tratamiento necesario. La bronquitis aguda es una enfermedad de las vías respiratorias inferiores. Se produce por la inflamación de los bronquios, la tráquea y los bronquiolos y se presenta con cambios inflamatorios temporales, la aparición de un edema bronquial y moco, que logran obstruir las vías respiratorias. La principal manifestación es la tos, con esputo o sin él, seguida de dificultad respiratoria y presión en el pecho. Esta enfermedad afecta a un 5% de la población adulta y se produce sobre todo en los meses de frío, cuando las temperaturas bajan y aumenta la humedad.
El diagnóstico de la bronquitis es clínico. Por lo general el médico comprueba cómo es el moco y/o el esputo y solicita la realización de una placa de tórax, para saber si está ante una bronquitis o una neumonía. Es importante realizar un diagnóstico precoz, puesto que comparte muchos de los síntomas del resfriado. No obstante, hay señales que ayudan a determinar la enfermedad y que la diferencian de aquella proveniente de las vías respiratorias altas. El médico también puede realizar una espirometría, para conocer la capacidad pulmonar de la persona.
¿Qué lo produce y síntomas?
Lo más habitual es que la bronquitis esté producida por un virus respiratorio. Dependiendo de la época del año pueden ser virus respiratorios de resfriado común como el rinovirus, virus del tracto respiratorio inferior como el virus influenza y, más raramente, el herpes simple o la rubeola. Se transmiten por el aire al toser o por contacto físico. Por eso es muy importante lavarse las manos con asiduidad para evitar el contagio. En niños la bronquitis puede estar causada por una bacteria.
Pero los responsables de la bronquitis no siempre son virus o bacterias. En ocasiones tiene que ver con fumar de forma prolongada en el tiempo, con la inhalación de sustancias tóxicas o con la contaminación del aire.
Los principales síntomas de la bronquitis, que se resuelven en un plazo máximo de 10 días, son:
- Tos, productiva o improductiva. Puede conducir a un dolor torácico y es el único síntoma que puede durar más de tres semanas.
- Aparición de sibilancias o sonido silbante en el pecho que se produce durante la respiración.
- Dificultad respiratoria.
- Fiebre.
- Dolor faríngeo.
- Congestión y moco nasal.
En pacientes con bronquitis aguda el tratamiento es sintomático. Hay que seguir algunas pautas específicas. A continuación especificamos las más importantes:
- Para los pacientes que presentan síntomas similares a los que un catarro es positivo la toma de analgésicos, antipiréticos y antiinflamatorios no esteroideos.
- Los antitusivos y expectorantes son útiles y pueden ser utilizados como tratamiento a corto plazo para aliviar los síntomas de la tos seca.
- Sólo hay que utilizar broncodilatadores cuando estén afectadas las vías respiratorias. Ayudan a disminuir los síntomas, pero no tienen efecto sobre la evolución de la enfermedad.
- No hay que tomar antibióticos. Está comprobado que no disminuyen el tiempo de la enfermedad ni palian sus síntomas.
¿Quién puede sufrir bronquitis aguda?
La bronquitis aguda es una enfermedad muy común de las vías respiratorias inferiores, ya que cada año se producen millones de casos. Puede afectar a cualquier grupo de edad, pero bebés, niños pequeños y ancianos son más propensos a padecer esta dolencia.
¿Qué causa la bronquitis aguda?
Los virus respiratorios son los agentes infecciosos responsables de la mayoría de casos de bronquitis aguda (entre el 85% y el 90%). Los más comunes son:
- Virus del resfriado común: rinovirus y coronavirus.
- Virus del tracto respiratorio inferior: virus influenza, parainfluenza (más frecuente en niños) y adenovirus.
Estos virus se transmiten por el aire cuando las personas infectadas tosen, además de por el contacto físico, si, por ejemplo, las manos sucias tocan la boca, la nariz o los ojos después de estar en contacto con los flujos respiratorios de una persona enferma.
En los niños, la bronquitis aguda puede estar causada también por las bacterias Mycoplbronquitis aguda pneumoniae y Chlamidia pneumoniae, vinculadas igualmente a la neumonía. La bacteria Bordetella pertussis es otro agente infeccioso que puede causar bronquitis aguda.
Por último, la exposición intensa a algunas sustancias irritantes puede provocar una irritación bronquial (bronquitis no infecciosa):
- El humo de tabaco, incluido el que otras personas producen al fumar.
- El polvo.
- Gases químicos y vapores.
- La contaminación del aire.
¿Qué factores aumentan el riesgo de padecer bronquitis aguda?
Aumentan el riesgo de sufrir bronquitis aguda los siguientes factores:
- La edad. Ancianos, niños pequeños y bebés son más vulnerables al contagio.
- Ser fumador. El humo del tabaco irrita e inflama el recubrimiento interno de los bronquios, tanto en el caso de fumadores activos como pasivos.
- Padecer enfermedades pulmonares crónicas.
- Padecer enfermedad de reflujo gastroesofágico (GERD).
- Tener el sistema inmunitario debilitado o tomar fármacos que lo debiliten.
- Vivir o trabajar en un área contaminada.
- Puestos de trabajo que impliquen exposición al polvo, sustancias químicas, gases o vapores, como puede suceder en sectores como la explotación de carbón, la manufactura textil, la manipulación de cereales o la producción de animales de cría.
- Estar en contacto con una persona que padece bronquitis aguda.
¿Cuáles son sus síntomas?
Los síntomas más habituales de la bronquitis aguda son:
- Tos. Aparece temprano y, aunque al inicio no produce expectoración, posteriormente progresa y provoca flemas, que pueden ser transparentes, de color blanco, amarillo o verdoso. La tos puede durar hasta tres o más semanas y en los niños puede causar náuseas y vómitos.
- Sibilancias. Son pitos o pitidos en el pecho que se producen al pasar el aire por los bronquios, estrechados por la inflamación.
- Dificultad respiratoria.
- Sensación de “ronroneo” en el pecho.
- Indisposición general (malestar general).
- Fiebre ligera.
- Cosquilleo en la parte posterior de la garganta que lleva a que se presente dolor.
- Dolor en el pecho y sensación de opresión en el tórax.
- Sueño deficiente.
- Escalofríos (poco comunes).
Si la persona no padece enfermedad pulmonar crónica, estos síntomas generalmente desaparecen en un plazo de entre una semana y 14 días. Sin embargo, en algunos pacientes, el alivio completo de la tos puede demorarse mucho más. En muy raras ocasiones la bronquitis aguda resulta una enfermedad mortal, aunque puede complicarse con patologías como la neumonía y a veces acompañarse de sinusitis. Por su parte, aquellas personas que sufren asma u otra afección pulmonar sí que pueden presentar un empeoramiento de los síntomas.
¿Cómo se diagnostica la bronquitis aguda?
El diagnóstico es clínico, lo que significa que el médico diagnostica la bronquitis en base a los signos y síntomas que manifiesta el paciente, tras un examen físico y la auscultación del tórax.
En algunas ocasiones, pueden realizarse pruebas como:
- Evaluación del esputo o mucosidad para valorar si existe infección bacteriana.
- Radiografía del tórax o pulso-oximetría para descartar neumonía.
- Pruebas de función pulmonar como la espirometría, que, tal como explicamos en el contenido de Asma, es una prueba que permite conocer la capacidad pulmonar de una persona. Consiste en respirar por la boca a través de un pequeño tubo, y forzar la respiración al máximo para medir la cantidad de aire expulsado en el primer segundo y averiguar el grado de obstrucción de las vías aéreas.
¿Cómo se trata la bronquitis aguda?
El tratamiento de la bronquitis aguda es sintomático y de apoyo. Según la Sociedad Española de Farmacología Hospitalaria (SEFH), se basa sobre todo en el reposo y la administración de analgésicos o antipiréticos para aliviar el malestar y la fiebre. Estos pueden ser:
- Analgésicos. Ayudan a reducir la inflamación, aliviar el dolor y reducir la fiebre.
- Medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) como el ibuprofeno, el naproxeno Contribuyen a reducir el dolor y la inflamación.
- Los antitusivos solo se recomiendan en caso de tos seca.
- Los broncodilatadores inhalados pueden ser necesarios para abrir las vías respiratorias en caso de jadeo o sibilancias, pero siempre será el médico quien los prescriba.
- Los antibióticos no suelen ser efectivos para las bronquitis, que generalmente no están causadas por bacterias, sino por virus. En todo caso, es el profesional sanitario quien debe valorarlo y, en su caso, prescribirlos.
Además, se recomienda descansar, ingerir líquidos sin cafeína con frecuencia para hacer más fluidas las secreciones y aumentar la humedad del ambiente con humificadores.
Si a pesar del tratamiento los síntomas se alargan durante más de dos semanas, si el paciente presenta dificultad para respirar o sibilancias en el pecho, o si la expectoración es con sangre, se consultar con el médico.
10 consejos para prevenir y aliviar la bronquitis aguda
La bronquitis aguda es una enfermedad infecciosa que puede prevenirse y aliviarse siguiendo las siguientes recomendaciones:
- Lávate las manos con frecuencia. Hazlo cuidadosamente con agua tibia y jabón o, en su defecto, con alguna solución a base de alcohol, durante al menos quince segundos. Si has estado en contacto con alguna persona enferma, esta precaución es especialmente importante.
- No fumes y aléjate de los ambientes con humo. El tabaco inflama e irrita los conductos bronquiales, lo que puede desencadenar una bronquitis aguda, además de producir, a largo plazo, una crónica. Por tanto, no fumes y tampoco permitas que lo hagan en tu presencia.
- Toma precauciones en tu puesto de trabajo. Si debes desempeñar labores en ambientes contaminados por gases, polvos o sustancias químicas, protege tu sistema respiratorio empleando una mascarilla u otras medidas de seguridad a tu alcance.
- Tu mejor aliado, el humificador. Evitar los ambientes secos es fundamental en caso de bronquitis. Colocar uno en la habitación donde te encuentres contribuirá a mantener cierto grado de humedad que favorece la expulsión del moco. Además, también sirven para favorecer que el aire que respiramos en una estancia sea menos agresivo para las vías respiratorias.
- Protégete del frío. Evita a toda costa los cambios bruscos de temperatura y abrígate bien.
- Vacúnate contra la gripe. Si perteneces a un grupo de riesgo -tienes más de 64 años, estás embarazada o padeces alguna enfermedad pulmonar crónica-, consulta a tu médico la necesidad de vacunarte contra los virus de la gripe que, a menudo, son también los responsables de la bronquitis aguda.
- Bebe muchos líquidos. Si padeces bronquitis, además de hidratarte, los líquidos te ayudarán a diluir los mocos y a mantener las membranas bronquiales húmedas. Ingiere bebidas sin cafeína, por ejemplo, agua, zumos de frutas e infusiones, o toma caldos y sopas. Además, si quieres prevenirla, una dieta rica en vitaminas y minerales te ayudará a mantener tu sistema inmunitario fuerte.
- Atención a los jarabes para la tos. No están recomendados si la tos produce expectoración, debido a que este tipo de tos ayuda a limpiar la mucosidad del árbol bronquial de manera más rápida, por lo que no conviene cortarla.
- Consulta al profesional sanitario y evita la automedicación. Si los síntomas no desaparecen en unas semanas o aparece fiebre alta y mantenida, dolor en un costado que impide respirar, escalofríos y tiritona, acude a tu médico para que prescriba el tratamiento adecuado.
- Solo el médico sabrá cuando darte antibiótico. La mayoría de las bronquitis son de origen vírico y el antibiótico no solo no te ayuda, sino que te puede producir efectos negativos.
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