¿Por qué mi leche materna no alimenta a mi bebé?

25.11.2025

Uno de los grandes retos de los padres después de nacer el bebé es la lactancia materna. El comienzo de la lactancia materna suele ser una sucesión de dudas. La lactancia materna genera muchas dudas en los padres, sobre todo cuando se trata del primer bebé.

Una de las más angustiosas es saber si el bebé come lo suficiente o si se está quedando con hambre. Entonces, ¿cómo sabemos si el bebé ha comido lo suficiente y no se queda con hambre? Aunque se ha intentado buscar un método para averiguar la cantidad de leche que come el bebé en cada toma, ninguno ha sido lo suficientemente fiable como para utilizarlo.

Señales de que el bebé está recibiendo suficiente leche materna

Que tu bebé tome suficiente leche materna para estar bien alimentado en sus primeros días de vida va a depender en parte de varias "buenas costumbres" que empiezan en el mismo momento del parto. Lo ideal es comenzar la lactancia materna en el mismo momento del parto, aprovechando el contacto precoz piel con piel que haremos con el bebé en el mismo momento del nacimiento. Las dos primeras horas de vida el bebé estará muy despierto, habrá muchos estímulos y todo le llama la atención así que aprovecharemos para iniciar la lactancia materna.

  • El bebé pide muchas tomas al día: entre 8 y 12 tomas.
  • Se oye como traga leche. Escucha la frecuencia con la que traga: Los bebés tienden a tragar más despacio al principio y al final de la toma y aumentan la velocidad en medio. Escucha la frecuencia con la que traga y dará indicaciones de sus ritmos normales.
  • La orina es de color claro.
  • Numero de pañales mojados y sucios: El bebé debe mojar y ensuciar varios pañales cada día.

El primer día de vida expulsará el meconio, la caca que resulta de digerir el líquido amniótico que el bebé traga antes de nacer, una caca de color verde muy oscuro y pegajosa que poco a poco irá cambiando de color hasta llegar a la de color mostaza, pastosa y grumosa típica de la lactancia materna.

En los primeros días nuestra leche es el calostro, una leche con todo lo necesario para que el recién nacido esté bien nutrido e hidratado, de fácil digestión para que el aparato digestivo del bebé empiece a funcionar. Ten en cuenta que aunque tu hijo pase bastante tiempo en el pecho, la cantidad de leche que toma es muy poca. Su estómago es muy pequeño y además el recién nacido se para mucho porque necesita descansar en la toma. El bebé está enganchado al pecho mientras quiera y no se lo quitamos salvo que lo suelte espontáneamente o se duerma al pecho.

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A partir de las 72 horas de vida del bebé, aproximadamente, tendremos la subida de la leche. Ahora el bebé ya se sacia, pero, de momento, tendremos que seguir ofreciendo el pecho con frecuencia, siempre que quiera. A medida que pasen los días, tomará más leche en cada toma y recuperará el peso del nacimiento.

No hay que esperar a que el bebé llore desconsolado. Entonces ya no se querrá agarrar, habrá que calmarle antes.

Como amamantar correctamente

Sujeta al bebé frente a ti. La tripita del bebé debe estar contra tu abdomen, con su cabeza a la altura del pecho y su boca frente a tu pezón. Estimula con el pezón su boca y cuando la abra bien, acércale, de manera que introduzca en su boca todo el pezón y la parte de areola que sea posible.

Posibles dificultades en la lactancia materna

En la lactancia materna a veces pueden surgir dificultades que pueden hacer fracasar que la madre amamante a su bebé, aunque todos tienen solución. La mastitis, el dolor al dar el pecho, las grietas del pezón o la ingurgitación son algunos de los problemas que pueden surgir. En el primer trimestre de lactancia, las madres pasan su primera prueba de fuego: el bebé aprende a engancharse al pecho, a extraer la leche, tragarla y digerirla. La madre sufre las primeras molestias en los senos. Y también le asaltan muchas dudas.

El tipo de alimentación que se va a ofrecer al recién nacido es una opción que se escoge durante el embarazo y una de las primeras decisiones que se toman acerca de la crianza. La lactancia es un proceso no solamente instintivo, sino que requiere de un aprendizaje cultural. En el hospital la madre puede preguntar cualquier duda sobre la lactancia materna a matronas y médicos, pero luego tendrá que continuar en casa. En España, el alta hospitalaria suele darse a las 48 horas del parto.

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Es normal que, al principio de la lactancia materna, a la mamá le asalten muchas dudas y temores a la hora de dar el pecho a su pequeño, sobre todo si es primeriza. Aunque todos estos miedos son normales, también son, en la gran mayoría de casos, infundados. Muchas madres y padres primerizos sienten miedo ante la posibilidad de no darse cuenta de que el bebé tiene hambre. Sin embargo, queremos dejar muy claro que esto es muy poco probable. Siempre se deben tener en cuenta estas señales, y no el reloj, para decidir cuándo alimentarlo. Deberías guiarte por las horas únicamente para detectar anomalías.

¿Cómo saber si mi hijo se queda con hambre después de mamar?

Una duda habitual en las madres es si son capaces o no de producir toda la leche que necesita el bebé. Es importante aclarar que la producción de leche depende de la estimulación que realiza la succión del bebé vaciando el pecho. Hay leche pero la madre no se nota la “subida" y duda de que tenga suficiente. Las primeras 48 horas de vida el bebé se alimenta del calostro de su madre, pero casi ninguna madre lo ve salir del pecho, incluso apretándoselo. Por otro lado, tras la subida, muy pocas madres notan que la leche sale a chorro o que mojan los empapadores y, sin embargo, la mayoría produce la leche que su bebé necesita.

A partir del tercer día, si el bebé mama de forma adecuada, más de 8 veces al día y hace 3 o más deposiciones al día, se puede decir que está alimentando correctamente. Con el tiempo, después de las primeras semanas, el pecho deja de parecer duro y lleno para estar más blando, sin dejar de producir leche. Además el bebé tarda menos en hacer las tomas y extrae la leche más eficazmente. Ante este cambio, algunas madres creen que no se alimenta adecuadamente o que deja el pecho tan pronto porque tienen poca leche. Si el niño está tranquilo y feliz y moja 4-5 pañales diarios, es que está tomando la leche que necesita. Además el pediatra irá controlando la evolución en los controles de salud.

Causas comunes de la sensación de que el bebé no se sacia

  • Hay leche suficiente pero tras utilizar el extractor no se observa salida de leche o sale muy poca.
  • El bebé ha crecido bruscamente y necesita más leche. Existen picos de crecimiento del bebé en los que pedirá de manera más frecuente, pareciendo que no se queda satisfecho con la cantidad de leche que toma al pecho.
  • El bebé mama menos de 8 veces al día o se limita la duración de la toma.
  • La posición del niño o el agarre del pecho no son adecuados. La madre tiene leche suficiente, pero el bebé no la puede obtener. El bebé puede estar mucho tiempo al pecho, pero no puede vaciar completamente la mama. Sólo obtendrá la leche del comienzo de la toma (con menor contenido graso) por lo que no se queda saciado.

Si esta situación no se corrige, como el bebé no vacía bien las mamas, éstas dejan de producir la cantidad de leche que necesita el bebé. Puede haber dolor al mamar o grietas. La solución consiste en corregir la posición o el agarre.

¿Qué hacer si crees que tu bebé no se llena?

Si estas pensando «¡Mi leche no llena a mi bebé!» no te apures. Como ya hemos comentado, este es un miedo muy habitual pero, en la mayoría de los casos, no está justificado. Revisa el agarre al pezón: Puede que tu bebé no se esté agarrando correctamente y que le esté costando demasiado extraer la leche. Encontrar una postura en la que le resulte más fácil mamar puede ser la solución más sencilla al problema.

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Para amamantar a demanda, el bebé tiene que mamar siempre que quiera. El agarre al pecho debe ser correcto: la boca abarca el pezón y gran parte de la areola y el labio inferior está evertido (hacia afuera). El bebé debe mamar todo el tiempo que quiera del mismo pecho. Así soltará el pecho espontáneamente cuando esté saciado, es decir cuando obtenga la leche del final de la toma, que es la que más contenido graso y mayor poder saciante tiene. Además coincidirá con el vaciado de la mama, solicitando así al pecho que continúe con la producción.

Los bebés maman para alimentarse, pero también para consolarse y para sentirse protegidos y queridos. El pecho necesita el estímulo de la boca del bebé (la succión) para fabricar leche. Si por el contrario el bebé hace tomas escasas, está decaído o muy irritable, no moja el pañal suficientemente, las deposiciones no han cambiado de color desde el primer meconio a pesar del paso de los días, la madre tiene grietas y dolor en el pecho con las tomas, entonces, puede que el bebé no esté tomando toda la leche que necesita.

Como ves, no tienes que preocuparte en exceso por si tu bebé se sacia con el pecho. Lo normal es que sí sea así. Si tienes un bebé muy demandante pero está creciendo de forma adecuada y le ves sano y feliz, no te preocupes.

En este caso es importante consultar con un profesional para valorar la lactancia y el peso del bebé y poder identificar la causa de una posible hipogalactia. Ninguna de las causas de la hipogalactia se soluciona exclusivamente administrando suplementos de leche artificial.

Producción insuficiente de leche (Hipogalactia)

Este es el factor más común. La producción de leche materna depende de la estimulación que realiza la succión del bebé al pecho. Si una madre cree que su bebé no se está llenando con la leche materna, debe consultar con un profesional de la lactancia.

En esta misma línea, encontramos las dificultades técnicas de la lactancia. Puede haber dificultades de tu bebé que condicionen el poco aumento de peso. La producción de leche sigue una ley de oferta y demanda, cuando mas leche drenas de tu pecho mas leche produces. Es fácil comprender que todas las situaciones que te enumere antes terminan de forma secundaria disminuyendo tu producción de leche. Pero en estos casos, la poca producción de leche no es la causa de los problemas de peso de tu bebé, sino que es una consecuencia de las dificultades antes mencionadas.

Sin embargo, en algunas ocasiones la causa inicial puede ser una hipogalactia primaria. Solemos pensar inmediatamente en hipoplasia mamaria, una malformación de la glándula mamaria donde no hay tejido glandular suficiente. Sin embargo, hay muchas otras causas de hipogalactia primaria.

Causas de la baja o ausencia de producción de leche materna

La producción de leche materna puede verse afectada por distintos factores y cuando esto pasa se le llama hipogalactia y te contamos algunas de las causas. Problemas de salud como infecciones, cirugías previas en el pecho o condiciones hormonales como hipotiroidismo pueden influir en la baja producción de leche. Dificultades en el agarre del bebé, uso de técnicas de lactancia inadecuadas o un uso ineficiente del sacaleches pueden reducir la estimulación necesaria para conseguir una producción adecuada de leche materna.

No se recomiendan el empleo de chupetes ni tetinas, hasta que la lactancia esté bien instaurada (al menos las primeras 4-6 semanas). Además las tetinas pueden favorecer un mal agarre y la aparición de grietas. Tampoco se recomienda el uso de pezoneras de manera sistemática. Sólo en casos especiales, y prescritas por un profesional experto en lactancia, pueden resultar útiles. Para el bebé puede ser más fácil encontrar el pezón recubierto por la pezonera, pero le será más difícil extraer la leche, sobre todo la del final de la toma, que contiene más grasa.

Mantener una nutrición inadecuada y beber poco agua puede afectar a la cantidad de leche producida. En cuanto al consumo de fármacos, la mayoría de los fármacos habituales son compatibles con la lactancia y en pocas ocasiones es necesario suspenderlos; pero si estás tomando alguna medicación, es recomendable que lo comentes con tu ginecólogo o pediatra. Se debe evitar el consumo de cafeína, alcohol y tabaco, así como de productos de fitoterapia, ya que pueden contener principios activos que pueden provocar toxicidad en el bebé. El estrés, también puede influir.

Medidas para aumentar la producción de leche materna

Algunas medidas, planificadas y recomendadas de forma personalizada por los profesionales de maternidad del Hospital Sanitas La Zarzuela pueden ayudar a mejorar la cantidad de leche y la experiencia de lactancia, pide cita con nuestro equipo médico. Aunque cada plan debe estar orientado a una paciente concreta, estas son algunas de las principales medidas a aplicar cuando se busca aumentar la producción de leche materna:

  • Asegurarse de que el bebé tenga un buen agarre y cambiar las posiciones durante la lactancia puede mejorar la estimulación del pecho.
  • Amamantar o extraer leche con más frecuencia puede estimular la producción de leche materna de forma natural. Lactancia a demanda significa ofrecer el pecho siempre que el bebé lo pida, (sin contar el número de tomas) y todo el tiempo que pida (sin fijarnos en la duración de cada toma).
  • Mantener una dieta equilibrada, hidratarse adecuadamente y descansar lo suficiente son acciones esenciales para garantizar una buena producción de leche.

En cuanto a si un pecho produce menos leche que el otro, aunque no se trata de algo excesivamente preocupante, sí que conviene tener en cuenta algunas acciones que pueden volver a reactivar la lactancia de forma normal en el pecho menos productivo, como por ejemplo comenzar a alimentar al bebé con el pecho que presenta dificultades, extraer leche tras la toma con el sacaleches para aumentar la estimulación o ser paciente y constante. Por supuesto, si no se nota mejoría, lo mejor es consultar con uno de nuestros especialistas.

Mitos sobre la calidad de la leche materna

Estamos muy acostumbrados a valorar la calidad de los alimentos que compramos. La duda es si existen diferentes calidades en la leche materna. Pues la verdad es que poco, se trata de un mito. La ciencia ha demostrado que no existen leches de mayor calidad que otras o leches a las que les falte algo. Cuando un bebé no gana peso o no se suelta del pecho lo primero que se tiende a pensar es que a la leche le pasa algo. En realidad, la mayoría de ocasiones en las que algo no funciona del todo bien lo más probable es que el bebé no esté bien agarrado al pecho, tenga alguna dificultad de succión o la técnica aplicada por la madre no sea del todo correcta.

Además, la leche materna tiene un aspecto muy diferente a la leche de vaca. Estamos acostumbrados a ver la leche de vaca que compramos en el supermercado que está homogeneizada -se ha sometido a un proceso que la convierte en homogénea y tiene toda el mismo aspecto-. Por contra, la leche materna extraída presenta un aspecto muy diferente a la leche de vaca. Si se deja reposar y al no haber estado manipulada, presenta capas más o menos densas y normalmente la capa más densa pero más pequeña es la de grasa que hay en la parte superior, mientras que la parte inferior es aparentemente muy liviana.

Por tanto, podemos afirmar y estar muy seguras de que nuestra leche tiene la calidad necesaria para alimentar al bebé. Debéis saber que...No es verdad. La leche de todas las madres alimenta, pero hay que darle el pecho al bebé tantas veces como pida. Cuando se inicia la toma, la primera leche que sale tiene más cantidad de agua y azúcares. Después de un rato de succión y vaciado se hace más espesa, por tener más contenido en grasa, que sacia y engorda.

Pero no hay que olvidar las crisis de lactancia o brotes de crecimiento, que es la forma en la que el bebé consigue que su madre fabrique más leche. El pecho fabrica según la demanda, y así aumenta el número de tomas sin dejar el pecho. Se pega literalmente al pecho de su madre.

¿Qué es el calostro?

Es la leche (de color amarillenta) de los primeros días del bebé. Se caracteriza por ser muy rica en proteínas y anticuerpos, indispensables para el sistema inmune del recién nacido.

Consejos "100 % lactancia" sobre cómo producir leche materna:

  • No consumas alcohol ni tabaco
  • Descansa (pide ayuda con las comidas y el mantenimiento de tu hogar)
  • No inicies ningún tipo de dieta (la lactancia ayuda a perder peso de forma natural)
  • No te saltes comidas (aunque los horarios tradicionales se desplacen)
  • Limita el consumo de café y té e intensifica el de agua e infusiones
  • Intenta mantener una alimentación equilibrada y variada. Come a diario cereales integrales, féculas, carne, huevos o pescado (especialmente azul, por los famosos omega 3: sardina, caballa, salmón...), fruta, verdura y productos lácteos/leche, y varias veces por semana legumbres (lentejas, garbanzos, habas, guisantes...).
  • Bebe mucho: es esencial para contribuir a una buena producción de leche. Agua sin gas, agua con gas, infusiones... ¡Cualquier opción es buena!
  • Consume alimentos/especias/hierbas aromáticas que favorezcan la producción de leche: zanahorias, hinojo, berros, lentejas, cebada, mijo, anís estrellado (badián), comino, albahaca, cilantro, alholva, levadura de cerveza...

El principio de la oferta y la demanda

La producción de leche es un proceso que evoluciona con el tiempo y que se adapta en función de la demanda. La hipófisis libera dos hormonas, la prolactina y la oxitocina, responsables de la producción y la expulsión de la leche, respectivamente. Este mecanismo físico se inicia durante el embarazo para que el "dispositivo" esté operativo cuando el bebé viene al mundo, incluso si nace prematuramente.

En el momento del parto (y a veces incluso antes), las mujeres empiezan a segregar el calostro, una "leche" espesa y muy dulce adaptada al lactante. Posteriormente, viene la leche de transición: se trata de la primera subida de leche, que se produce entre el segundo y el quinto día después del parto. Te sentirás los pechos pesados, cálidos y congestionados. A veces, puedes notar una sensación de crujido totalmente nueva y desconocida. No pasa nada, ¡es normal!

Al cabo de los primeros 15 días de lactancia, la leche producida se convierte en "madura". Su composición varía durante las tomas y a lo largo del periodo de lactancia para responder permanentemente a las necesidades de crecimiento del niño.

¿Qué hacer en la práctica?

Cambia de pecho en cada toma (para vaciarlo) o, si lo prefieres, alterna ambos pechos durante la misma toma. Cada madre debe elegir qué sistema emplear en función de sus necesidades y su producción de leche.

Al ritmo del bebé

Una vez que conozcas tu capacidad para producir la leche necesaria, puede que te preguntes cuánta leche debe tomar un bebé o si tu hijo realiza un número de tomas suficiente. Cada bebé es un mundo. No existen normas sobre duración y cantidad. No hay un número mínimo o máximo de tomas, ni ningún intervalo fijo entre ellas que deba respetarse. Puedes cambiar de pecho con cada toma o bien alternarlos en una misma; ello depende de las necesidades y la producción de leche de cada madre.

  • Los dos primeros meses: el bebé toma el pecho una media de 8-12 veces al día (incluyendo la noche)
  • Cuando la lactancia ya está establecida: el bebé se alimenta al ritmo regular que le va bien.

Todo depende de la vigorosidad del bebé a la hora de beber, pero dura entre 10 y 30 minutos. Confía en él y déjale que guíe la frecuencia y la abundancia de sus comidas.

La lactancia materna es vital para nuestra supervivencia como especie. Por eso nuestra biología tiene muchos mecanismos para compensar dificultades. Diagnosticar adecuadamente las causas que intervienen en tu caso es fundamental para valorar que estrategia de tratamiento es mas adecuada. Y te adelanto que muchas veces los suplementos forman parte de esa estrategia.

Llevar adelante una lactancia materna exclusiva demanda mucha energía de ti como madre. Y cuando hay dificultades esa demanda es mucho mas intensa, casi sobrehumana te diría. Independientemente de las causas del poco aumento de peso, hay algunas pasos que te pueden llevar en la dirección adecuada hasta que encuentres la ayuda apropiada. Ahora te los enumeraré, pero no tienen un orden de importancia. No es que debas hacer primero una cosa y luego la otra.

Piel con piel significa eso, tu piel en contacto directo con la piel de tu bebé. No es lo mismo que lo tengas a upa y los dos estén vestidos. Quitáte la ropa en la parte de arriba y el sujetador y a tu bebé lo dejas solo con pañal encima de tu pecho. Todo el tiempo que puedas. Tu cuerpo es el hábitat natural de tu bebé. Cuando sus pieles se tocan la información sensorial que tu bebé recibe llevan a su cerebro a concluir que está en un ámbito seguro. Esto promueve la activación del sistema vagal ventral y un estado neurometabólico orientado a la calma, el crecimiento adecuado y la interacción social. En contacto piel con piel tu bebé regula mejor su temperatura, sus niveles de glucosa y optimiza su gasto metabólico.

El contacto piel con piel también es muy bueno para tí. Durante el tiempo que tu no puedas hacer el contacto piel con piel puede hacerlo tu pareja, o con supervisión de un adulto, los hermanos. Como puedas. De la forma que sea. Con la leche que tengas. Hazlo. Dar suplementos a tu bebé no tiene que darte miedo. Evidentemente, lo mejor es que ese suplemento lo des con tu propia leche extraída y con un método que afecte lo menos posible a la lactancia. Pero si no consigues extraerte leche dale fórmula de inicio sin miedo. Y si no te sientes segura con otros métodos y prefieres biberón dáselo.

Cuando tu bebé pierde peso su reserva energética disminuye, y con ello disminuye su capacidad para mamar de forma efectiva. Además, la carencia de alimento es para su organismo una situación de estrés, que favorece la activación simpáticoadrenal y un estado neurometabólico que no favorece el crecimiento. Siempre decimos que tu bebé es el mejor sacaleches. Y es así si tiene una succión efectiva. Pero si no es el caso es importante que realices extracciones de leche tantas veces como tomas hace tu bebé de suplemento.

A veces aunque utilices una buena técnica de extracción no consigues obtener la leche que tu bebé necesita. Esto puede ser muy desmoralizante. Lo entiendo, pero te recomiendo que no dejes de hacer extracciones por ese motivo. Evita forzar a tu bebé a mamar si ves que se niega.

Se perfectamente que es muy difícil, pero intenta mantener la tranquilidad y la confianza cuando ofreces el pecho a tu bebé. Confía en que buscarás y recibirás la ayuda adecuada. Confía en que puedes superar las dificultades.

Como ves, si tu bebé no aumenta de peso con lactancia materna no se debe a que tu leche no sea adecuada, a que no lo alimente o a que «tienes poca leche». Estamos muy acostumbrados a valorar la calidad de los alimentos que compramos. De hecho, la publicidad hace hincapié en este detalle y nos recuerda que es muy importante a la hora de seleccionar un producto tener en cuenta que existen “calidades” y “calidades”. Cada marca va a reforzar la idea de que su producto es el de mayor calidad.

Imagina que tienes un niño de dos años que no camina. Lo llevas a su pediatra y te recomienda que le compres una silla de ruedas. Y te dice «Es que a veces sucede, hay niños que simplemente no caminan. Pero no te preocupes, que las prótesis y las sillas de ruedas de hoy en día son buenísimas, le permitirán la misma autonomía que si caminara por si mismo». ¿Qué harías? Bueno, con la lactancia materna es igual. No te conformes. Y eso no significa que vayas a conseguir seguro una lactancia materna exclusiva de un día para otro, pero sí que sabrás por qué tienen las dificultades que tienen y que puedes hacer para mejorar vuestra situación. Que vas a dar pasos en la dirección correcta. Que no vas a creerte que la causa de todo eres tu.

En el Hospital de La Zarzuela contamos con una Consulta de Lactancia Materna donde atender a las pacientes que necesiten orientación o presenten problemas durante la lactancia.

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