Lactancia Materna y Caries Dental: ¿Existe una Relación?
Existe una preocupación común entre madres y profesionales de la salud sobre si la lactancia materna contribuye al desarrollo de caries en bebés y niños pequeños.
La lactosa, el azúcar natural presente en la leche materna, no se metaboliza en la boca de la misma forma que otros azúcares.
La controversia surge de una supuesta relación que, aunque no se ha establecido una causa-efecto directa, sí puede actuar como un factor de riesgo adicional en ciertas circunstancias.
Cada vez que comemos, el pH de nuestra boca disminuye temporalmente. Sin embargo, la saliva actúa como un agente protector, neutralizando la acidez y restableciendo el pH a su nivel normal después de un tiempo. Este es un ciclo natural de equilibrio en nuestra boca.
En este escenario, la lactancia a demanda frecuente podría ser un factor de riesgo de caries añadido, pero es crucial recordar que NUNCA es la causa principal de la caries.
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La leche materna no es la causa principal de la caries, la lactancia materna ofrece innumerables y muy importantes beneficios para la salud del bebé y la madre.
Por tanto, la leche materna, por sí sola, no resulta cariogénica. Sin embargo, diversos estudios han demostrado que, en combinación con otros carbohidratos o administrada con una alta frecuencia por la noche o a demanda del niño, sí está asociada a caries tempranas.
Como decimos, aunque la leche materna, por el hecho de tener lactosa, puede producir caries, también deben darse otros factores: la lactancia nocturna se ha prolongado sin restricciones y sin tomar las medidas necesarias de higiene y la dieta del niño ha incluido alimentos complementarios azucarados sin la suficiente protección de flúor.
La clave para prevenir la caries es la higiene oral diaria. Cuanto más temprano se empiece con ella, menores serán las probabilidades de que el niño desarrolle caries y enfermedades de las encías (periodontitis).
Es esencial realizar una valoración exhaustiva de todos los factores de riesgo ante la presencia de caries en un bebé lactante, recordemos que la caries es una enfermedad multifactorial.
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Cepillado dental con pasta dental con flúor (mínimo 1000 ppm de flúor) desde la aparición del primer diente, al menos dos veces al día.
Susana Martín P.Diplomada en Nutrición Humana y Dietética Técnico superior en higiene bucodentalCol. Muchos padres desconocen el momento adecuado para destetar a sus hijos y muchos autores defienden que se debe llevar a cabo en la época de erupción de los primeros dientes temporales, pues puede aumentar la gravedad y el número de lesiones cariosas.
La Organización Mundial de la Salud recomienda la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses de vida del bebé, posteriormente se debe realizar la ablactancia introduciendo los alimentos apropiados y seguros gradualmente y el mantenimiento de la lactancia materna hasta los 2 años o más.
Jardí y cols. defienden que la leche materna y la leche de inicio tienen distinta composición, aunque la composición de la leche materna depende de la alimentación de la madre, el aporte energético es muy semejante en ambos casos, aproximadamente 70kcal/100ml de leche, la leche materna tiene un contenido de proteínas de 0,9-1,1g/100ml mientras que las leches de inicio tienen una media de 1,45g/100ml.
La leche materna tiene un contenido en glúcidos de 6-7 gramos por 100 ml de leche, sin embargo, las leches de inicio tienen un contenido de 7,3g/100ml. En relación al aporte de lípidos, la leche materna aporta unos 4,2g/100ml y las leches artificiales, 3,51g/100ml.
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En el ensayo clínico de Bowen y cols., se subraya que las fórmulas artificiales para bebés tienen mayor poder cariogénico que la leche materna, pero se destaca la importancia de no permitir que el lactante se duerma con el pezón en la boca sin haber llevado a cabo la higiene bucal cuando hay dientes erupcionados.
Sin embargo, según Rodríguez, la leche materna tiene mayor poder acidógeno que la leche de vaca y menor concentración de calcio, fósforo y proteínas y mayor de lactosa; ambas leches pueden provocar lesiones cariosas y éstas aumentan si no se llevan a cabo adecuadas medidas higiénicas. No obstante, las ventajas nutricionales e inmunológicas, entre otros factores, de la lactancia materna superan a la leche artificial.
Urgellés y cols. defienden que la lactancia materna reduce el riesgo de padecer caries dental a edades tempranas, el riesgo aumenta en el periodo de ablactancia a partir de los 6 meses en los que se introducen alimentos complementarios, en ocasiones ricos en hidratos de carbono fermentables. Estos carbohidratos son metabolizados por las bacterias cariogénicas y producen lesiones cariosas rápidamente en niños, pues el esmalte de los dientes temporales es más frágil causando lo que se conoce como caries rampante.
Por lo tanto, el mayor inconveniente erradica en la calidad y composición de los alimentos que se van incorporando de forma gradual a partir de los 6 meses de vida. Algunos autores defienden que el problema de la caries rampante erradica en el uso del biberón tanto de su contenido, de su contacto continuo durante la noche y de su uso pasado el año de vida; y del uso de la leche materna como alimento disponible durante 8 horas seguidas, como ocurre en el caso en el que los bebés usan el pezón de la madre como chupete.
La leche materna es sin duda el mejor alimento para el niño, porque contiene todo lo que necesita para crecer sano. Sin embargo, en torno a ella existen muchos bulos y mentiras. Uno de ellos es que puede provocar caries en los dientes del bebé, por una infección de "streptococos mutants".
“La lactancia materna no provoca caries”, confirma Javier Corrillero. La explicación está en la composición de la leche materna. “Además, la leche materna es un fluido vivo, que contiene gran cantidad inmunoglobulinas A (IgA), lactoferrina, lisozima y otras enzimas que protegen a los dientes de esas bacterias que provocaría el ácido láctico al metabolizar la glucosa en ausencia de oxígeno.
Existe otro dato que avala la función bacteriológica de la leche materna y la prevención de las caries. Como nos dice el matrón Javier Corrillero en los restos prehistóricos de bebés encontrados, cuando la lactancia materna era en exclusiva y no había otros alimentos, los estudios antropológicos no han hallado muestras de caries en sus dentaduras. Esta acción bacteriológica de la leche materna es tal que incluso, según comenta Javier Corrilero, si el bebé toma lactancia materna en exclusiva (sin biberones de leche artificial de “ayuda”) ni otros alimentos (cereales, fruta, papillas…) “no es necesario que después de mamar haya que limpiar sus encías”.
“Un niño que se alimenta solo de la leche materna no solo tiene los componentes estructurales y energéticos, sino que sus inmunoglobulinas y enzimas hacen neutralizar las bacterias de la boca”, añade. Por lo tanto, las bacterias que provocan la caries no pueden atacar a la dentina. La leche materna ejerce esa función protectora.
No ocurre lo mismo con los niños que se alimentan con leche artificial. Entre los componentes de estos productos figura la glucosa, pero sin “la función protectora de la leche materna. Carecen la Inmunoglobulina A, y no tiene las enzimas que protejan al diente”, afirma Javier Corrillero.
La lactancia materna tampoco deforma los dientes. Es posible que hayas observado que los bebés nacen con la mandíbula inferior algo retraída. Eso no es un capricho de la naturaleza. Al amamantar el bebé produce un movimiento de avance de la mandíbula.
Pero además la forma de succionar del pezón materno no tiene nada que ver con la succión de una tetina de biberón. Como nos comenta este especialista, “la elongación del tejido eréctil que tiene el pezón hace que el niño cuando amamanta, este se extienda y se adapte al paladar. En cambio, cuando a un bebé se le da la leche a través de la tetina de un biberón, su instinto le lleva a intentar hacer lo mismo que con el pecho de su madre, “pero al no conseguirlo lo que hace es intentar echarlo hacia fuera, realizando un movimiento de extrusión. Es un reflejo que comprime la lengua contra la arcada central”.
Lo que se produce entonces es una deglución atípica y una futura mala oclusión de la arcada dental. Es decir, los dientes no salen bien colocados. De hecho, algunos estudios afirman que amamantar disminuye en un 50% las maloclusiones. O lo que es lo mismo, los niños que toman biberón tienen más posibilidades de tener que llevar cuando crezcan aparatos que ayuden a colocar sus dientes, como los conocidos "brackets".
Pero los problemas pueden ir mucho más allá. “Los niños que amamantan usan la musculatura de toda la boca, incluidos los músculos de la fonación y la articulación temporomandibular.
Es cierto que la lactancia materna en exclusiva protege de las caries al bebé, pero se pueden dar otras circunstancias que pueden hacer que un niño padezca una infección por caries. “Tampoco existe la confirmación absoluta de que un niño alimentado solo al pecho no va a tener caries”, afirma el matrón. Existe otros factores que influyen. Además, hay otras circunstancias inherentes al niño.
La caries es una infección provocada generalmente por unas bacterias, los "streptococos mutants". Y como todas las infecciones, se contagian. En el caso de los bebés, de madre a hijo. “Pero la lactancia materna compensa esos microorganismos”, explica Javier Corrillero.
En el embarazo debes acudir a la consulta de tu dentista para que realice una revisión, y si tienes alguna caries, la trate. Hay una costumbre muy extendida entre las madres que puede resultar muy perjudicial para los pequeños: limpiar el chupete con su propia saliva cuando este se cae en la calle y no hay a mano forma de asearlo con agua.
La leche materna es medicina y alimento, especialmente en el caso de los prematuros, porque su composición se adapta a cada etapa del bebé. Si das lactancia materna a tu bebé tendrás que adaptar tu alimentación, ya que tu organismo tiene una importante tarea durante los próximos meses: elaborar el alimento de tu hijo. Y tus necesidades nutricionales aumentan a causa de la producción de leche materna.
La duración de la baja maternal en España -16 semanas, unos cuatro meses- no se corresponde con la duración de la lactancia exclusiva recomendada por la OMS/UNICEF. Por ello, si se puede, es ideal conciliar la vuelta al trabajo con la lactancia materna.
Hoy os presentamos a Amparo Pérez que es odontopediatra exclusiva desde hace 30 años. Atiende a bebés y embarazadas en clínicas de la región de Murcia y Alicante. Además, coordina un Máster de odontología integrada infantil en la Universidad de Murcia y es profesora colaboradora COII en el Hospital Morales Meseguer de Murcia.
No. La lactancia materna por sí sola no es cariogénica. La caries es una enfermedad multifactorial azúcar dependiente. La lactancia materna en realidad es protectora de la caries por el contenido de la leche materna, como por ejemplo la arginina y la urea que favorecen el aumento del ph de la boca y, consecuentemente, disminuye la desmineralización. O la caseína que favorece la remineralización.
Los estudios que relacionan lactancia materna y caries se refieren a la lactancia prolongada a más de 18 meses o a más de 24 meses.
Mi pregunta es: ¿Hay higiene desde que el bebé tiene el primer diente en boca con pasta dental con 1000 ppm de flúor? ¿Estos bebés están exclusivamente con lactancia materna o también con complementaria? Seguramente la respuesta a estas dos preguntas es un NO.
Estoy convencida de que los bebés pueden tomar el pecho hasta cuando la madre y él lo deseen. Lo más importante es cambiar hábitos como, por ejemplo: la embarazada controlar el consumo de azúcar en su dieta y evitar azúcares en los dos primeros años de vida del bebé. La visita al dentista cuando sale el primer diente para un control odontopediátrico y las pautas correctas de higiene oral del bebé.
Totalmente. El bebé es todo instinto y para su sobrevivencia tiene el instinto oral de la lactancia (succión). Esta función promueve estímulos musculares que van a ocasionar un perfecto desarrollo de los maxilares. Cuando el bebé coge el pezón por primera vez, él aprende a respirar por la nariz, a masticar y deglutir de una manera correcta. Al succionar la mandíbula, avanza y la boca está cerrada en el pezón.
Los niños cuando respiran por la nariz, el paladar crece de abajo para los lados, dejando la arcada superior bien ancha para recibir los dientes. Con la arcada superior ancha, la inferior puede movimentarse con facilidad cuando mastican y permitir que la mandíbula crezca.
En ninguna. No existe hora para el destete. Esta decisión debe ser de la madre con su bebé y en algunos casos con el pediatra, según cada niño. Los niños que siguen con el pecho después de 1 año de edad, junto con los nutrientes de los alimentos complementarios, reciben en la leche materna más calorías, más vitaminas y enferman menos.
Me preocupan aquellos bebés que toman leche materna y la complementaria pastosa. Hay niños que llegan a la edad escolar sin comer alimentos sólidos. Es importante cortar los alimentos en trocitos (no duros) según la edad del bebé, aunque no tengan dientes.
Yo nunca recomiendo retirar la lactancia materna. ¿Quién soy yo para decidir por la madre y por su bebé? Lo que sí es mi deber es explicar que la frecuencia del azúcar es un factor de riesgo de caries. Sabemos que la lactosa no es tan cariogénica como la sacarosa y que incluso hay estudios que dicen que la lactosa no es cariogénica en el esmalte y sí en la dentina, pero volvemos a lo de antes. Este niño no está solo con lactancia materna, él tiene azúcares de otros alimentos, que se suman al pecho toda la noche y seguramente sin higiene.
Mi orientación es que este niño debe ser tratado de todas las lesiones de caries urgentemente. Que la madre intente quitar o disminuir las tomas de la noche ya que una higiene durante la noche es más complicado y difícil. Otra cosa importante con todos los niños es el control en clínica, y mucho más el que ya tiene caries a tan corta edad. Es un niño de alto riesgo.
Para las madres que no consiguen quitar las tomas nocturnas, yo recomiendo que lleve a la mesita de noche una gasa y pasta dental. Si por casualidad, se despierta cuando está dando el pecho, al terminar, coge la gasa con un poquito de pasta y pase en los dientes del bebé. No pasa nada que se quede algo pegado al diente. En los casos en que no se limpia nada por la noche, hacerlo por la mañana nada más dar la toma dejando algo de pasta en los dientes.
¿Qué nos puedes decir del chupete o el biberón y la salud bucal? Son hábitos no nutricionales y que tienen un efecto negativo. La OMS no recomienda el uso del chupete pero en caso de que decidan ponérselo es importante controlar la frecuencia, es decir, un uso racional del chupete. Que sea apenas para dormir o cuando el bebé está estresado. Debemos buscar un chupete que sea de silicona ya que el látex proporciona más acúmulo de bacterias.
La deformidad va ser más grande o menos grande en función de la frecuencia (cuántas veces el bebé chupa por día), de la intensidad (fuerza que hace al succionar) y de la duración (cuántos meses o años utiliza el chupete) del uso del chupete. La remoción del chupete debe ser lo antes posible pero de forma gradual para no afectar la parte emocional del bebé. Empezando a quitar cuando ya está dormido y evitando ofrecer sin necesidad.
El biberón también no es recomendado por la OMS para incentivar la lactancia materna. El biberón también ocasiona maloclusiones. El esfuerzo que el bebé hace al succionar el pezón durante la lactancia materna es muy positivo pues ejercita todos los músculos de la cara y ayuda a un buen desarrollo de los maxilares. Otro problema está en los bebés que duermen con el biberón en la boca y no hay una higiene adecuada.
Otro tema interesante es el frenillo lingual: cómo puede afectar el frenillo al desarrollo de la boca del niño? Esto es muy importante. Investigadores de todo el mundo han comprobado la importancia del diagnóstico e intervención precoz de esta alteración. Si los movimientos de la lengua están limitados pueden comprometer las funciones como succionar, deglutir, masticar y hablar. Lo ideal es que todos los bebés pasen por una evaluación en la maternidad. Ojalá un día esto sea obligatorio y que las matronas o personal de enfermería pediátrica puedan diagnosticar y los bebés tratados con éxito.
Muchos bebés tienen dificultad en la lactancia con posible pérdida de peso y terminan por el destete precoz. Muchas madres presentan mastitis por la dificultad de estos bebés en vaciar de forma adecuada el pecho.
Es cierto que no podemos salir cortando todos los frenillos. Hay que seguir un protocolo. Y así lo hacemos. En el máster donde soy una de las coordinadoras, utilizamos un protocolo muy sencillo de valorar, utilizado en Brasil, donde el test de la lengua es ley. Aquellos bebés que tienen dificultad para lactar y puntúan, son los que hacemos la frenectomía lingual. Hay algunos casos que puntúan pero el bebé está bien y la madre también. La frenectomía proporciona un alivio inmediato del dolor y aumento de peso del lactante en los días posteriores a la intervención, ya que la lengua recupera la movilidad normal y con ella, la funcionalidad.
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