Temperatura y Conservación de la Leche Materna Extraída

01.11.2025

Aunque lo ideal es dar el pecho directamente al bebé o extraer la leche justo antes de la toma, la leche materna también puede conservarse. La conservación de la leche materna es una buena solución cuando la madre se incorpora al trabajo o si no puede estar presente en el momento de la toma. Sin embargo, es fundamental seguir una serie de recomendaciones para su almacenamiento, así como para la descongelación y preparación.

¿Cómo se almacena la leche materna?

Para guardar la leche materna se deben utilizar recipientes aptos para su almacenamiento. Normalmente, estos recipientes suelen ser de vidrio o plástico y deben estar bien lavados y completamente secos. Además, se pueden usar bolsas para almacenar la leche extraída, pero no hay que usar forros desechables para biberones.

La leche se debe dividir en la cantidad que toma el niño y escribir la fecha de extracción en el recipiente. De este modo, siempre se utilizará primero aquella con la fecha más antigua.

Si la leche materna se congela, se debe tener en cuenta dejar un espacio al envasarla, ya que aumenta el volumen en el congelador. Los envases de leche deben estar perfectamente cerrados para evitar contaminación cruzada.

Otro consejo para almacenar la leche materna extraída es no colocarla en la puerta del congelador o de la nevera. De este modo, se reduce la posibilidad de dañar la leche por los cambios de temperatura.

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Cualquier recipiente limpio para uso alimentario (llevará el símbolo de una copa y un tenedor) es válido para conservar la leche materna. Los contenedores deben ser lavados con agua caliente y jabón y debe de ser posible cerrarlos herméticamente.

Es importante fechar el recipiente y poner la cantidad en el mismo, especialmente si va a ser congelada y en caso de ser leche que vayas a llevar a la escuela infantil debería llevar el nombre de tu bebé también en el recipiente.

Si vas a congelar la leche el recipiente no debe ser llenado completamente ya que la leche aumentará de volumen al congelarse. Si usas bolsas de congelación es muy buena idea almacenarlas dentro de un recipiente rígido.

Puedes hacerlo con las bolsas en vertical o tumbadas horizontalmente, lo que suele ahorrar espacio. Es importante que conserves tu leche refrigerada al fondo de la nevera para conservar al máximo la temperatura.

En caso de congelarla suele haber una temperatura más estable al fondo de los cajones de tu congelador.

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Una buena higiene es importante a la hora de almacenar la leche. Lavarse las manos antes de extraer o manipular la leche. Mantener limpio el sacaleches, utilizar agua caliente y jabón para todas las partes que entran en contacto con la leche. Algunas madres también lo esterilizan aunque solo es necesario antes de usarlo por primera vez.

Duración de la leche materna

La leche materna puede ser congelada o refrigerada, dependiendo del tiempo de preservación que se requiera. Una vez extraída y colocada en el envase bien cerrado, el recipiente se coloca directamente en la nevera o congelador.

Durante la conservación, la leche pierde su aspecto característico y se producen tres fases distintas: la parte superior es más grasa, la segunda fase es una capa acuosa con grumos y por último un precipitado más denso. Con agitarla suavemente antes de utilizarla, la leche recupera su aspecto homogéneo.

La duración de la leche materna almacenada es la siguiente:

  • Temperatura ambiente: hasta 4 horas a una temperatura entre 16 y 25ºC. En condiciones normales, la leche materna recién extraída puede permanecer entre 4 y 6 horas a temperatura ambiente (hasta 25 °C) sin que suponga ningún riesgo para el bebé. Sin embargo, si vives en un lugar caluroso o la habitación supera los 26 °C, es importante reducir ese tiempo. También conviene tener en cuenta que el tiempo empieza a contar desde el momento exacto de la extracción.
  • Refrigerada: hasta 4 días a 4ºC. Puedes conservar la leche materna recién extraída en el frigorífico durante un periodo máximo de tres días, siempre que se encuentre a una temperatura de 4 ºC o menos. Al momento de guardarla en la nevera, es fundamental tener presente que se debe evitar colocarla en la puerta, siendo lo ideal buscar las zonas del frigorífico más frías.
  • Congelada: dependiendo del congelador se puede almacenar hasta 6 meses a -18ºC. En los congeladores pequeños o que vienen integrados en la nevera, es posible conservar la leche materna durante dos semanas. Porque a mayor temperatura, menor tiempo de conservación tiene la leche.

La leche refrigerada conserva más propiedades que la congelada. Algunas de las propiedades antiinfecciosas se pierden cuando la leche se congela, pero sigue ayudando a proteger a los bebés de ciertas enfermedades, y es muy superior a cualquier fórmula comercial.

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En el caso de que se vaya a viajar y sea necesario llevarse recipientes con leche materna, se puede optar por usar una hilerea con bolsas de hielo. Sin embargo, al llegar al destino, esta leche tendrá que ser utilizada o se deberá de guardar en la nevera o congelador.

Cómo calentar la leche materna congelada

Si has decidido almacenar la leche materna en un lugar refrigerado, podrás calentarla para que el bebé la digiera mejor, ya que darle la leche fría puede provocar un rechazo por su parte. Saber cómo calentar la leche materna es muy importante para que esta conserve todos sus nutrientes.

El proceso de descongelación de la leche materna debe ser gradual. Por ello, es recomendable sacar la leche del congelador y guardarla en la nevera el día antes de su utilización. De esta forma, las proteínas de la leche materna no sufren cambios bruscos de temperatura y conservan al máximo sus propiedades.

Puedes descongelar la leche en el frigorífico y usarla en las 24 horas siguientes. Pasado ese tiempo debería ser descartada. Puedes descongelar la leche introduciéndola en un cuenco con agua caliente. Descongelarla bajo el grifo de agua caliente es costoso para el medio ambiente pues se desperdicia mucha agua y la fuente de energía necesaria para calentarla.

La leche materna no puede hervir, puesto que las enzimas que forman las defensas se destruirían. No se recomienda calentarla directamente ni emplear horno microondas. La leche humana no debe hervir. Si nos despistamos y la leche llega a hervir, es probable que todas las células vivas de la leche hayan desaparecido.

La forma correcta de calentarse es mediante un baño maría. Este es uno de los métodos más conocidos para calentar o descongelar la leche. Para realizarlo tan solo debes calentar agua en un recipiente, como quien calienta agua para hacerse un té. Una vez el agua esté fuera del fuego, se introduce el recipiente de leche en su interior. El tiempo que tardará en estar lista la leche dependerá de si estaba congelada o solo refrigerada.

El procedimiento es el mismo que el anterior aunque es menos ecológico, porque se malgasta mucha agua en el proceso. Se puede usar para atemperar la leche materna de manera rápida en el caso de que solo esté refrigerada. Si está congelada es más práctico usar otros métodos.

Sí, los calientabiberones también sirven para atemperar o descongelar la leche materna. Lo que hay que tener en cuenta es que para usarlos, la leche debe estar en una botellita. Si está recolectada en bolsas hay que realizar el paso previo de retirar la leche de la bolsa (puede ser congelada) introducirla en una botella y proceder a descongelar.

No se recomienda calentar la leche al fuego ni con microondas. No se recomienda usar el microondas para calentar la leche extraída del pecho ya que el calentamiento es irregular, de manera que siempre será mejor calentar la leche bajo agua tibia corriente o sumergiéndola en un recipiente con agua tibia.

La leche materna sí se puede calentar al microondas. El riesgo de este proceso, y por lo que no se recomienda, es porque el proceso de atemperamiento de la leche materna en el microondas es irregular. Es decir, no se calienta la leche de manera homogénea y eso supone un peligro. Cuando tocamos la leche, si no la mezclamos con cuidado y controlamos con mucha atención, la administración de la misma puede producir quemaduras al bebé.

Por tanto, lo primero que tenemos que tener presente es no dejar la leche durante varios minutos dentro del microondas. Solo es necesario calentar la leche durante segundos. Después procederemos a sacar el recipiente, mezclar con cuidado la leche y una vez hecho esto, valoraremos de nuevo si son necesarios unos segundos más o ya está lista.

Tu leche sale de ti a temperatura corporal, no es necesario calentarla mucho.

También se puede dejar la leche refrigerada a temperatura ambiente y ofrecerla al bebé dentro de la siguiente hora. Elijas el método que elijas, recuerda siempre comprobar que la leche no esté demasiado caliente, lo que puede causar quemaduras al bebé. Los adultos tomamos alimentos bastante calientes, pero los bebés no es necesario que la tomen a altas temperaturas.

Si hemos calentado leche y se le ha ofrecido al bebé pero no la ha terminado, el resto deberá ser consumida en las siguientes 1 o 2 horas como máximo. Por eso es importante ofrecer cantidades ajustadas con el fin de no desperdiciar tu maravillosa leche materna.

Los restos de leche sobrante pueden almacenarse en el frigorífico durante uno o dos días, siempre que se haya actuado de forma higiénica.

Cabe destacar que si se ha descongelado un recipiente de leche materna, se puede mantener en la nevera durante un máximo de 24 horas o de 2 horas a temperatura ambiente antes de ser dársela al bebé. En ningún caso, la leche materna descongelado se debe volver a congelar. Eso sí, para evitar que la leche se estropee, no la congeles ni descongeles más de una vez.

Tabla resumen de conservación de la leche materna

Método de conservación Temperatura Duración
Temperatura ambiente 16-25°C Hasta 4 horas
Refrigeración 4°C Hasta 4 días
Congelación -18°C Hasta 6 meses

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