La Mayoría de los Atropellos a Niños: Causas y Prevención

09.01.2026

Actualizado a fecha de 1 de junio de 2019. El término accidente parece implicar inevitabilidad o fatalidad, y por este motivo, en entornos de especialistas en prevención se prefiere el término “siniestro de tráfico” al de “accidente de tráfico”.

Magnitud del problema

En España se producen anualmente unos 11.000 atropellos, de los cuales un 13% tienen como víctimas a menores de 14 años y alrededor de unos 10.000 se producen en zona urbana.

Causas de los atropellos

En un estudio de Formaster llevado a cabo en 2015 se concluía que el escenario más frecuente de estos accidentes de tráfico eran las zonas escolares, y que en un 32% de los casos las niñas y los niños cometían algún tipo de infracción. La infracción más recurrente por parte de los menores era irrumpir en la calzada o realizar un cruce indebido (46%), seguida de la infracción de cruzar el semáforo en rojo y de estar en la calzada de forma antirreglamentaria.

La velocidad a la que circula el conductor en el momento de producirse el atropello es fundamental, no solo porque una velocidad inadecuada dificulta las posibilidades de frenar a tiempo y dificulta la evitabilidad del accidente, sino también porque la gravedad de las lesiones en el momento del atropello aumentan de manera exponencial en función de la velocidad. Existe un cierto consenso al afirmar que en velocidades de atropello inferiores a 30 km/h la probabilidad de fallecer es baja (alrededor de un 9%); mientras que, para velocidades superiores, la probabilidad aumenta exponencialmente (es casi del 100% circulando a 60 km/h).

No existe una edad específica en la que podamos afirmar que los menores ya son usuarios seguros de la vía, cada niño sigue su propio ritmo evolutivo y podemos observar diferencias significativas en el desarrollo y capacidad de comprensión del tráfico en menores de edades similares. No obstante, si se podría afirmar que, antes de los 10 años, es difícil que niñas y niños comprendan el tráfico y su funcionamiento global.

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La baja estatura de los menores limita su capacidad de ver y las posibilidades de que sean vistos en contextos con coches o camiones aparcados. El diseño y la morfología de los vehículos es un factor de riesgo para los menores como usuarios de la vía, en tanto que la estatura y la debilidad del cuerpo infantil difieren de la del peatón adulto tomado mayoritariamente como referencia en la prevención de lesiones a peatones.

Tal y como explica más ampliamente CESVIMAP en su artículo sobre Peritación de Sistemas de Atropello, el capó activo es un sistema que detecta la presión que ejerce un cuerpo en contacto con el paragolpes y permite evitar el impacto que el peatón tiene con las partes rígidas internas del vehículo, mediante un espacio de seguridad, que se crea al accionar unos mecanismos en las bisagras del capó.

Finalmente, es muy importante subrayar como el diseño de los vehículos todavía hace hoy difícil detectar la presencia de menores de baja estatura mientras se realiza la maniobra de marcha atrás (sobre todo menores de 3 años), por lo que en ocasiones se producen arrollamientos.

Tal y como afirmaba Tonucci en su libro “La ciudad de los niños”, es necesario renegociar la relación de poder entre el automóvil y la infancia.

Existen diversos factores que dificultan que niñas y niños se desenvuelvan de forma autónoma y segura en el entorno vial, según se recogía en el Informe Mundial sobre la Prevención de las lesiones Infantiles de la OMS (2011).

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Medidas de Prevención

La ciudad y los pueblos han de convertirse en espacios compartidos y sistémicos, que han de tener en consideración a los usuarios vulnerables de la vía (no solo a los menores, sino a peatones y a ciclistas en general) desde el momento en el que se conciben nuevos espacios o se rediseñan los ya existentes.

Dentro del apartado de accidentes de tráfico se van a considerar los ocasionados en vehículos a motor con el niño como pasajero o con el adolescente como conductor de ciclomotores u otros vehículos, los sufridos por peatones y las lesiones por caídas de bicicleta o por colisión de estas con vehículos a motor.

Es evidente que los dos primeros grupos de acciones preventivas corresponden a otros estamentos, si bien el pediatra tiene el deber de actuar como consejero y como grupo científico, según afirma la OMS en su documento Injuries and violence in Europe.

El papel del profesional de atención primaria puede desarrollarse en el propio centro de salud, pero también participando en intervenciones escolares y comunitarias.

Diez consejos para proteger a tus hijos de los riesgos de la calle:

  1. ¡Atención a semáforos y pasos de peatones! Aunque el semáforo esté en verde o haya un paso de peatones, hay que esperar a que el coche pare. En los pasos de peatones se debe mirar a ambos lados.
  2. Acompañados: Hay que ir siempre acompañados y de la mano de un adulto.
  3. Cómo ir por la acera: Al caminar por la calle, los niños deben ir por la parte interna de las aceras.
  4. Nunca correr por la acera: No se puede correr por la acera (puede haber obstáculos que desconocemos).
  5. Atención a los garajes: Hay que estar atento a los garajes y a las salidas y entradas de vehículos en ellos. Mirar siempre antes de cruzar por un garaje.
  6. Cuidado con los coches aparcados: Tener mucho cuidado al pasar entre coches aparcados (es muy difícil que vean a un niño de pocos años) y jamás colocarse detrás de uno.
  7. No volver atrás al cruzar la calle: Si se ha empezado a cruzar una calle, ¡nunca hay que volver hacia atrás! El conductor que le ha visto avanzar puede intentar pasar por detrás.
  8. Ojo al entrar y salir del coche: Hay que tener mucho cuidado en el momento de entrar y salir del automóvil; se debe subir y bajar por el lado de la acera.
  9. Cuidado al llevar a los niños al colegio: No aparcar nunca en doble fila ni ir con prisas al llevar o recoger a los pequeños del colegio. Con las prisas pueden correr entre los coches sin ser vistos y tener un accidente.
  10. Cómo caminar por una carretera o camino: Si se camina por una carretera o un camino, hay que andar en sentido contrario al de la circulación.

El Papel de los Adultos

Los accidentes suceden, y muchas veces son inevitables. Pero es llamativo que el 25 % de los accidentes de niños ocurran en presencia de un adulto.

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La persona adulta es la responsable de educarle y puede hacerlo desde que es muy pequeño. «Desde que aprenden a caminar solos -comenta el experto- los niños deben conocer las normas de tránsito elementales». Es decir, apenas con dos años se puede enseñar al menor a caminar por las aceras, no correr, respetar los semáforos y asegurarse de que los coches se detienen.

También los adultos responsables de su formación en el colegio, y las instituciones, pueden velar por la seguridad del niño en la calle.

Adolescentes en la calle… ¡ojo con el móvil! Los niños más mayores conocen las reglas básicas para manejarse en la calle, pero conviven con nuevos enemigos: el móvil y los auriculares, que provocan distracciones que pueden ser letales.

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