Lavados Nasales con Leche Materna: Beneficios y Riesgos

14.10.2025

Las recomendaciones nutricionales propuestas por la Organización Mundial de la Salud y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación resaltan la importancia de establecer una dieta saludable sostenible basada en la lactancia materna desde el nacimiento hasta los seis meses.

Esta alimentación asegura el desarrollo adecuado del lactante y ofrece muchos beneficios.

La leche humana se considera una fuente de nutrición óptima para el lactante.

Es una solución inmunológicamente compleja con un contenido dinámico que favorece tanto el crecimiento y el desarrollo como la salud del lactante.

La leche materna incluye componentes que pueden resultar clave en la prevención del desarrollo de enfermedades alérgicas.

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Al mismo tiempo, las bacterias beneficiosas que se encuentran en la leche materna son una de las posibles causas de prevención de las enfermedades alérgicas en el lactante.

Los alimentos sólidos, como frutas, verduras y cereales, deben introducirse en la alimentación del lactante a los seis meses de edad durante la lactancia materna.

La introducción de alimentos potencialmente alergénicos más tarde de los seis meses no reduce la incidencia de alergia alimentaria en el lactante.

Actualmente, se recomienda la lactancia materna para prevenir enfermedades alérgicas.

¿Por qué los bebés tienen mocos?

Cuando comienza la temporada de frío y, sobre todo, la guardería, los mocos son muy habituales en los bebés. Su presencia suele alertar a las madres y padres, especialmente a los primerizos.

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Para decidir qué hacer si tu bebé tiene mocos, debes saber por qué los tiene.

Es probable que tu bebé tenga un catarro o resfriado, una enfermedad muy normal en los bebés que no debe preocuparte.

De hecho, los más pequeños de la casa suelen resfriarse unas 5 o 6 veces al año.

Los resfriados están causados, fundamentalmente, por virus y se trasmiten de unas personas a otras.

También debes tener en cuenta que su sistema inmunitario aún no ha estado en contacto con muchos virus.

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Todavía los está conociendo y está aprendiendo a enfrentarse a ellos.

Los mocos o mucosidad son un mecanismo de defensa del organismo.

Cuando un virus entra por la nariz, las mucosas que recubren las fosas nasales comienzan a producir mocos para expulsar al microorganismo fuera del cuerpo.

De esta manera, evitan que el virus entre en los pulmones.

Si tu bebé tiene mocos, no debes preocuparte, por algo les llamamos “mocosos”.

Sin embargo, los bebés no saben sonarse con un pañuelo, ni tampoco saben respirar por la boca.

Cuando tienen mocos, pueden tener dificultades para respirar.

Técnicas para despejar la nariz del bebé

Existen varias técnicas para despejar la nariz de tu bebé y ayudarle a respirar:

  • Aspirador nasal: es un tubo con perita que succiona los mocos.
  • Lavados nasales: consiste en echar suero fisiológico en las fosas nasales del bebé para que, al salir, arrastre los mocos hacia fuera.

Lavados nasales con suero fisiológico:

Los lavados nasales con suero fisiológico son el método menos invasivo.

Tumba al bebé boca arriba o boca abajo y gira su cabeza hacia el lado, sujetándole bien.

Échale el suero en el orificio nasal que queda más arriba.

Suele ser suficiente con unos 2 ml en cada fosa nasal.

Si la nariz está muy obstruida, se puede echar un poco de suero, masajear para reblandecer y volver a echar más suero.

Se recomienda realizarlo antes de dormir o antes de las tomas de leche.

Normalmente, los catarros y resfriados son autolimitados, es decir, se curan solos en pocos días.

La fiebre, si la hay, no suele durar más de tres días.

Los mocos y el dolor de garganta desaparecen en una semana y la tos en dos o tres.

Lo mejor para tratar el resfriado de tu bebé es el lavado nasal, el bienestar y el descanso.

Debes evitar los medicamentos.

Los descongestivos, antihistamínicos y anticatarrales están contraindicados en bebés, ya que pueden producir efectos secundarios.

Los antibióticos tampoco son útiles, porque los causantes de resfriados suelen ser virus.

Si a pesar de los lavados nasales tu bebé tiene problemas para respirar o, simplemente, si tienes alguna duda, es muy recomendable que acudas al pediatra.

Además, es muy importante que vigiles la aparición de complicaciones.

Algunos síntomas pueden indicar que el bebé tiene otitis, sinusitis, conjuntivitis purulenta o neumonía, unas enfermedades causadas por bacterias.

Alternativas al suero fisiológico

El suero fisiológico es “el pañuelo” de los niños pequeños que aún no saben sonarse.

Sin embargo, no es recomendable usar con tanta frecuencia los aspiradores de secreciones.

La presión de succión que producen puede ocasionar sensaciones desagradables en el oído y resecar la mucosa (piel que recubre por dentro la nariz).

Para limpiar la nariz con suero fisiológico existen diferentes sistemas que se pueden comprar en la farmacia.

Es recomendable hacer los lavados antes de dormir y antes de las tomas en los bebés.

Suele ser suficiente con 1-2 ml en cada fosa nasal en niños pequeños y hasta 5 ml en niños mayores.

Parte de los mocos los expulsarán y otra parte se los tragarán, que, por otro lado, es normal.

Beneficios de la Lactancia Materna

Incluso antes de que tu bebé haga su grandiosa aparición, es posible que hayas notado cambios en tus senos. Esto es debido a que tu cuerpo se está preparando para amamantar.

He aquí algunos beneficios, que podrían tener un significado especial para ti cuando piensas en la lactancia.

La leche materna tiene todo lo que tu pequeñito necesita para crecer saludable, y también tiene beneficios para ti.

Beneficios para el bebé

La leche materna es el alimento perfecto de la naturaleza para tu bebé. Este es el porqué:

  • La leche materna evoluciona conforme las necesidades nutricionales de tu bebé cambian.
  • Durante los primeros 3 o 4 días, tus senos producen una leche amarilla espesa llamada calostro, o leche inicial. Está concentrada con anticuerpos y proteínas para proteger los intestinos de recién nacido de tu bebé y ofrece una especie de inmunidad natural.
  • La leche materna cuenta naturalmente con las proporciones perfectas de proteínas, carbohidratos y grasas para satisfacer las necesidades energéticas de tu bebé.
  • La grasa contenida en la leche materna es rica en ácidos grasos como el ácido docosahexaenoico (DHA) y ácido araquidónico (ARA), que ayudan a fomentar el desarrollo saludable del cerebro y de los ojos durante los primeros años de vida.
  • Se digiere y absorbe fácilmente.
  • Los cientos de nutrientes que se encuentran en la leche materna promueven un sistema digestivo más saludable de tu bebé.
  • A diferencia de las proteínas que se encuentran en la leche de vaca común y en la mayoría de las fórmulas infantiles, las proteínas de la leche materna son naturalmente ligeras y fáciles de digerir.

Ofrece protección:

  • Ayuda a protegerlo contra la sensibilidad, la intolerancia a la proteína y las alergias alimentarias prematuras.
  • La leche materna contiene anticuerpos y otros componentes que ayudan a reducir el riesgo de infección, como por ejemplo, infecciones de oído y neumonía.
  • Las bacterias saludables (bifidobacterias y lactobacilos), llamadas probióticos, que se encuentran en la leche materna tienen una influencia positiva en la función digestiva y en la función inmunitaria.

Beneficios para mamá

La lactancia también es buena para la salud.

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