Leche Artificial para Recién Nacidos: Composición y Tipos

29.10.2025

En primer lugar, queríamos recordar que la mejor manera de alimentar a tu bebé durante los primeros meses de vida es a través de la leche materna. Sin embargo, la producción de leche para la alimentación de un recién nacido requiere una gran inversión energética; por lo que la madre tendrá que tenerlo en cuenta para su alimentación.

¿Por qué la leche materna es la mejor opción para un recién nacido?

Como estábamos comentando, la leche materna es la mejor opción para un bebé recién nacido. Esta leche cuenta con múltiples beneficios:

  • La composición de esta leche está diseñada de tal forma que da a los bebés lactantes las calorías y nutrientes necesarios en la justa medida.
  • Además, cuenta con los factores inmunitarios que apoyan y refuerzan el sistema inmunitario del bebé y le protegen frente a posibles infecciones.
  • También ayuda a prevenir la otitis y las diarreas.
  • Refuerza los lazos entre madre e hijo.
  • La intolerancia a la leche materna es muy infrecuente.
  • Disminuye la morbilidad del lactante.

Además, no solo tiene beneficios para el bebé, sino que también los tiene para la madre.

Alternativas a la lactancia materna

La lactancia no siempre es posible de forma fisiológica. Existen casos determinados en los que las mamis no pueden dar de mamar a sus bebés. Por otro lado, también hay que recordar que la lactancia no es obligatoria, sino voluntaria. Y que son las propias madres las que tienen que tomar la decisión sobre si desean amamantar a sus hijos o recurrir a las leches de fórmula. También hay quienes recurren a la lactancia mixta: alternando la leche materna con las leches de fórmula.

Decidir cuál es la mejor para tu bebé puede ser muy complicado ya que es una decisión muy importante. ¿Cuáles son las razones principales por las que una madre opta por la lactancia artificial?

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Consideraciones para la lactancia mixta

¿Qué hay que tener en cuenta si eliges la lactancia mixta? Es normal que a veces los bebés se muestren reacios a aceptar un nuevo tipo de succión, no te preocupes porque podemos recomendar distintos tipos de tetinas para que este proceso sea más fácil. Sería interesante que otra persona del entorno, además de la madre, dé el biberón al bebé. De esta manera, podrías evitar el rechazo a la leche cuando la madre no pueda dársela.

Composición de la leche de fórmula

¿Qué contiene una leche de fórmula? Su composición puede variar en función de la marca y el país. Estas se elaboran habitualmente con leche de vaca desnatada y procesada pero también las podemos encontrar de cabra y para casos especiales, de arroz o de soja. Además, pueden contener:

  • Lactosa (un azúcar natural que se encuentra en la leche). Destacamos que hay muchas marcas que ofrecen líneas de leche de fórmula sin lactosa.
  • Aceites vegetales, como aceite de palma, colza, coco, girasol y soja. El aceite de palma se agrega porque el ácido palmítico es un componente importante de la leche materna, aunque es verdad que existe leche de fórmula sin aceite de palma.

Tipos de leche de fórmula para problemas digestivos leves

En los primeros meses de vida de los bebés nos podemos encontrar con algunos problemas digestivos que son leves debido a la inmadurez de su tracto digestivo y que suelen resolverse con el paso de los meses. Entre ellos destacamos:

Cólicos del lactante

Son episodios repetidos de llanto inconsolable. Estos se dan en mayor medida por la tarde-noche y suelen durar varias horas. Suelen presentar distintas molestias, la mayoría abdominales (abdomen hinchado, enrojecimiento facial, flexión de piernas sobre el cuerpo, les cuesta expulsar los gases o defecar…). Suelen empezar a las 2-3 semanas de edad y durar hasta los 3-4 meses. Fuera de estos episodios el niño no tiene síntomas, está sano y contento y gana peso de forma adecuada.

Para estos casos se escogen las leches AC (anticólico) que contienen menos cantidad de lactosa para disminuir el exceso de gas abdominal y prebióticos que crean una flora intestinal más saludable. Algunas de las leches ideales para evitarlos cólicos del lactante serían NAN Digest, Blemil Confort (o Blemil plus AC), Novalac AC, Enfamil Confort o Almirón Digest 1, que a su vez, también es una leche antiestreñimiento.

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Regurgitación

El bebé expulsa por la boca la leche que sube desde el estómago. A diferencia del vómito, se producen sin esfuerzo y no asocian malestar claro. Aparecen durante o al poco tiempo de algunas o todas las tomas, aunque a veces pasa más tiempo, sobre todo si se mueven o cambian de postura. Según el tiempo que esté en el estómago la leche estará más o menos digerida. Puede producir un aumento de peso más lento.

Para estos casos se escogen las leches AR (antiregurgitación) hizo la viscosidad con la adición de agentes espesantes: almidones (patata, arroz o maíz). En este caso espesan en el estómago y no en el biberón y por tanto, son más fáciles de administrar. También se pueden usar carbohidratos no digeribles (goma guar o harina de semilla de algarrobo). Con estos agentes espesantes conseguimos que sea más difícil la subida de la leche a la boca. Algunas de las leches más recomendadas para estas cosas son la Blemil AR, Novalac AR o Almiron AR1.

Estreñimiento

Dificultad en la evacuación de las heces. Es más importante tener en cuenta la consistencia que sea dura y / o el dolor ocasionado que, la frecuencia, que puede ser muy variable. Puede ser normal defecar cada varios días si la consistencia es blanda y no provoca dolor o esfuerzo excesivo (“falso estreñimiento”). Para estos casos se escogen las leches AE (antiestreñimiento) modifican los triglicéridos de las grasas de la leche.

Tipos de fórmulas artificiales

Existen 3 tipos de fórmulas artificiales: tipo 1 o de inicio, tipo 2 o de continuación y tipo 3 o de crecimiento. Se prohíbe la denominación de humanizado, maternizado o adaptada, porque podría llevar a confusión.

  • Preparados para lactantes, de inicio o tipo 1: se recomienda hasta los 6 meses. Puede utilizarse junto con la alimentación complementaria hasta el año de vida.
  • Preparados de continuación o tipo 2: desde los 6 meses.
  • Leches de crecimiento o tipo 3: como transición de fórmula adaptada a leche de vaca. Desde los 12 meses hasta los 3 años.

La tendencia de las FA ha sido disminuir el aporte de proteínas hasta 1,8-2,5 g/100 kcal (1,2-1,7 g/100 ml). Los requerimientos de proteínas son altos en los primeros meses de vida (1,77 g/kg/día), pero van disminuyendo a partir del sexto mes (1,15 g/kg/día)(5). Se ha demostrado que ingestas muy elevadas de proteína en los primeros meses de vida, promueven un crecimiento acelerado y un mayor IMC a partir de los 6 meses de edad, que se mantiene hasta los 6 años.

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La proporción seroproteínas/caseína varía en la LM desde el calostro (80/20) a la leche madura (60/40). El lactosuero materno contiene: alfa lactoalbúmina (exclusivo en la LM), lisozima, lactoferrina e inmunoglobulinas (fundamentalmente IgA secretoria). La alfa-lactoalbúmina es una proteína de alto valor biológico que representa el 20-25% del contenido proteico de la LM(7). Se compone de 63% de aminoácidos esenciales y es una fuente rica en triptófano, que es precursor de serotonina y melatonina, fundamentales en: desarrollo cognitivo, estado de ánimo y bienestar de los lactantes. Además, aporta otros aminoácidos esenciales (cisteína y lisina), tiene actividad inmunomoduladora, favorece la absorción de nutrientes (hierro, calcio y zinc), modifica de forma beneficiosa la microbiota, estimulando el crecimiento de bifidobacterias, y promueve una mayor saciedad.

La lactosa debe ser el disacárido fundamental de las fórmulas artificiales. La lactosa (glucosa + galactosa) es el disacárido fundamental de la LA, siendo el contenido mínimo 4,5 g/100 kcal, excepto en las fórmulas sin lactosa. La LM no es estéril, es una de principales fuentes de bacterias (102 y 104 UFC/ml) y, además, es muy rica en oligosacáridos, siendo la mayoría no digeridos, actuando como “fibra dietética”. Tienen actividad antiinfecciosa, acidificando el medio a partir de su fermentación por las bacterias del colon, promoviendo el crecimiento de lactobacilos y bifidobacterias, como Bifidobacterium bifidum.

La fermentación de los prebióticos por las bacterias del intestino también genera ácidos grasos de cadena corta, que tienen un efecto antiinflamatorio directo y promueven la integridad de la barrera intestinal. Los prebióticos se definen como oligosacáridos no digeribles, que pueden estimular y promover el crecimiento y/o metabolismo de bifidobacterias y lactobacilos. Únicamente, algunos oligosacáridos no digeribles cumplen con los criterios para poder ser considerados como prebióticos, entre ellos: los fructooligosacáridos (FOS) y los galactooligosacáridos (GOS). Para garantizar su función en las fórmulas artificiales, los FOS se combinan con los GOS en proporción de 9:1; y la suma de ambos debe ser de 0,8-1 g/dl. Producen aumento en el número de las deposiciones y alteración de la consistencia de las mismas, por lo que resultan beneficiosos para lactantes con estreñimiento.

En 2010, el Comité de Nutrición de la Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica ha publicado una revisión sistemática en la que se considera que las fórmulas lácteas suplementadas con pro y prebióticos son seguras y han demostrado ser bien toleradas por los lactantes, no producen efectos adversos a corto plazo y no alteran el crecimiento. Sin embargo, no se conocen efectos a largo plazo y la escasa calidad de los estudios metodológicos (tipo de probiótico, duración de la intervención), hacen que el Comité crea que aún hay demasiada incertidumbre. Por tanto, el Comité llegó a la conclusión de que actualmente no hay datos suficientes para recomendar el uso sistemático de fórmulas infantiles suplementadas con probióticos y/o prebióticos para el lactante sano(11,12). A pesar de ello, puntualiza que es posible que la adición de determinadas cepas bacterianas pueda ser recomendable. La preocupación por la seguridad a largo plazo del empleo de microorganismos vivos, ha aumentado el interés por los microorganismos no viables o extractos de células microbianas, proponiendo un nuevo término “paraprobiótico”.

4,4-6 g/100 kcal (2,9-4,1/100 ml). La absorción de la grasa de leche de vaca es mucho menor que la de la leche materna (60% frente al 90%). Dentro de los AG poliinsaturados o AG esenciales, los más importantes son: ácido linoleico (15%) y ácido alfa-linolénico (1%), ya que son precursores de AG poliinsaturados de cadena larga o LC-PUFA, tales como: ácido araquidónico o ARA (omega 6) o ácido docosahexanoico o DHA (omega 3). Los LC-PUFA (ácido araquidónico y docosahexasenoico) son precursores de las prostaglandinas, leucotrienos y tromboxanos, teniendo un papel importante en la inmunidad. El DHA o ácido docosahexanoico presenta un impacto muy positivo en la función cognitiva y visual del lactante, por ser componente fundamental de las membranas celulares, especialmente del SNC y fotorreceptores de la retina.

Los ácidos grasos (AG) predominantes en la leche humana se encuentran en forma de glóbulos grasos, constituidos por una triple capa de fosfolípidos que contiene proteínas, hidratos de carbono y lípidos, conocido como membrana del glóbulo graso (MFGM Milk Fat Globule Membrane). El núcleo está compuesto por triglicéridos y ácidos grasos de cadena larga. El tamaño mucho mayor (3-6 micras) que el glóbulo graso de leche de vaca, garantiza mejor absorción de la grasa en la LM. Además de su función nutricional, la MFGM está implicada en el desarrollo inmunológico y cerebral. El aporte de compuestos proteicos y lípidos complejos (fosfolípidos como esfingomielina y gangliósidos), son necesarios para la formación de membranas celulares del SNC y para el desarrollo del sistema inmunitario(14). Queda prohibida la utilización de aceite de sésamo o de algodón en las fórmulas lácteas.

Por otro lado, la ingesta de calcio y fósforo, al igual que la de magnesio y de la vitamina D debe ser adecuada para el correcto desarrollo de los huesos. Dado que la absorción del calcio de las leches infantiles es peor, la cantidad no debe ser menor de 50 mg/100 kcal.

Fórmulas especiales

Las fórmulas especiales deben reservarse para su uso en lactantes que presentan una patología que impide la utilización de una fórmula convencional. El estreñimiento, la regurgitación y los cólicos disminuyen el bienestar del lactante.

  • Fórmulas anti-cólicos: para facilitar la digestión del lactante, estas fórmulas contienen proteínas séricas parcialmente hidrolizadas y menor cantidad de lactosa, la cual es sustituida por dextrinomaltosa.
  • Fórmulas anti-estreñimiento: mejoran la proporción de B-palmitato, asemejándose a la leche materna. De esta forma, disminuyen la cantidad de ácidos grasos en posición alfa, los cuales al unirse al calcio dan lugar a la formación de jabones cálcicos insolubles que aumentan la consistencia de las heces. Por otro lado, estas leches aumentan la cantidad de lactosa, que es metabolizada por la flora anaerobia al llegar al colon, produciendo un efecto laxante osmótico al atraer agua al lumen intestinal. Algunas de ellas añaden probióticos que favorecen el tránsito digestivo, como el Lactobacillus reuteri o incorporan oligosacáridos con efecto prebiótico, siendo los más relevantes GOS y FOS, los cuales aumentan el volumen del bolo digestivo.
  • Fórmulas anti-regurgitación: incorporan dos tipos de espesantes, harina de algarrobo y almidones que aumentan la viscosidad de la leche. Por otro lado, aumentan la proporción de caseína frente a seroproteínas, la cual precipita en el estómago, disminuyendo las regurgitaciones y neutraliza la acidez gástrica. Además, suelen llevar menor cantidad de ácidos grasos de cadena larga para favorecer el vaciado gástrico y menor proporción de lactosa.
  • Fórmulas sin lactosa: indicadas en lactantes con intolerancia transitoria o secundaria a la lactosa o en casos de intolerancia congénita a la misma.

Fórmulas para prematuros o con bajo peso al nacimiento

Destinadas a prematuros o con bajo peso al nacimiento (menor de 2.500 g), en los que la lactancia materna no es posible.

  • Hidratos de carbono: entre 9,6 y 12,5 g/100 kcal. Sustitución parcial de la lactosa por polímeros de glucosa, debido a la deficiencia relativa de lactasa que presentan por menor actividad de la misma.
  • Lípidos: se recomienda entre 4,4 y 5,7 g/100 kcal. Mayor proporción de triglicéridos de cadena media (TCM) para facilitar su absorción, sin sobrepasar el 40% de la grasa administrada.
  • Proteínas: en mayor cantidad (2,8 a 4,9 g/kg/día), parte hidrolizadas. Añaden mayor cantidad de taurina.

Fórmulas parcialmente hidrolizadas

(entre 5.000-12.000 dalton): pueden utilizarse en lactantes con riesgo de atopia (con, al menos, uno de los padres o hermano con enfermedad alérgica documentada), como prevención de alergia a las proteínas de leche de vaca. Sin embargo, se debe tener precaución en su uso, ya que no se dispone de estudios a largo plazo que demuestren su eficacia.

Fórmulas extensamente hidrolizadas

Las proteínas han sido sometidas a un alto grado de hemólisis (100% <5.000 dalton, incluso algunas fórmulas con <1.500 dalton). La fuente de dichas proteínas suele ser la caseína, las proteínas séricas o una mezcla de ambas. Están indicadas: en pacientes con alergia a las proteínas de la leche de vaca (APLV), en casos de malabsorción intestinal y en situaciones de afectación intestinal grave (síndrome de intestino corto, enteritis por radioterapia o quimioterapia, síndromes de malabsorción o diarrea grave del lactante). Además, estas fórmulas suelen estar exentas de lactosa, dada la posible atrofia de las vellosidades intestinales con disminución de la actividad de lactasa intestinal.

Fórmulas elementales

Llevan en su composición: L-aminoácidos libres, dextrinomaltosa, e incluyen TCM. Su uso se encuentra limitado, dada la alta osmolaridad (que puede producir diarrea osmótica y deshidratación hipernatrémica), el coste elevado y el mal sabor.

  • La proteína de soja es deficitaria en: metionina, lisina, prolina y carnitina.
  • Lípidos de origen vegetal. Aporte calórico similar al de las fórmulas de leche de vaca.
  • Indicaciones: intolerancia primaria o secundaria a la lactosa y galactosemia, familias vegetarianas y APLV no mediada por IgE y no sensibilizada a la proteína de soja (tras tolerancia clínica).

Higiene en la preparación de la leche de fórmula

Las leches en polvo no son estériles. Las dos principales bacterias que se han relacionado con la contaminación de leches en polvo son: Enterobacter sakasakii, enterobacteria que puede infectar especialmente a los neonatos pretérmino, con bajo peso al nacer y a los inmunodeprimidos. Se la ha relacionado con brotes de meningitis y enteritis.

  • Limpiar y esterilizar bien todos los utensilios de preparación y alimentación del lactante.
  • Se puede utilizar agua del grifo, si es apta para el consumo humano.

Tabla comparativa de tipos de leche de fórmula

Tipo de Leche Indicación Características
AC (Anticólico) Cólicos del lactante Menos lactosa, prebióticos
AR (Antiregurgitación) Regurgitación Agentes espesantes (almidones, goma guar)
AE (Antiestreñimiento) Estreñimiento Modificación de triglicéridos
Fórmulas sin lactosa Intolerancia a la lactosa Sin lactosa
Fórmulas hidrolizadas Alergia a la proteína de leche de vaca (APLV) Proteínas fraccionadas

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