Leche Hidrolizada para Bebés: Beneficios y Desventajas
Pese a que no hay duda de que la leche materna es el mejor alimento para el recién nacido, y uno de los más completos durante los tres primeros años de vida, son muchas las razones por las que una madre puede recurrir a la leche de fórmula.
La Leche Materna vs. la Leche de Fórmula
La Organización Mundial de la Salud (OMS) es contundente: la leche materna es la mejor opción para alimentar a los lactantes. “Su aporte nutricional es incuestionable. Además, "la lactancia, con una buena red de apoyo, favorece el estado emocional de la mujer, mejorando su salud mental y reduciendo la ansiedad y previniendo la depresión postparto.
Por lo que respecta a la leche de fórmula, "son varios los estudios que informan sobre el aumento de riesgo de desarrollar situaciones poco favorables en la salud de los bebés que se alimentan de manera exclusiva con estos preparados. Entre ellos, enterocolitis necrotizante (una de las principales causas de mortalidad neonatal), diabetes infantil, sobrepeso y/u obesidad y su transición a enfermedad metabólica, desarrollo de dermatitis atópica y otras alteraciones de la piel, o alergia alimentaria.
La OMS deja claro que la mejor alimentación para el bebé es la lactancia materna. Sin embargo, las leches de fórmula son una opción segura cuando la lactancia no es posible.
La composición nutricional de ambas es distinta, y esto hace que sus efectos también lo sean. "Cada madre genera la mejor leche para su bebé. La leche materna aporta compuestos bioactivos de gran interés para la salud materno-infantil, que la leche de fórmula no posee”.
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Todas las leches de fórmula que se distribuyen en el mercado son seguras.
¿Cómo se Fabrica la Leche de Fórmula?
Los bebés son individuos con una alta actividad metabólica, pues están en etapas vitales de crecimiento y desarrollo.
Así resume Escobar el proceso para poder conseguir un producto similar a la leche materna: "Se utiliza como matriz alimentaria principal la leche de vaca o cabra, que se somete a diferentes procesos industriales para adecuar lo más posible a la leche materna la cantidad de grasas, proteínas, minerales y oligoelementos, y también eliminar el agua para asegurar la vida útil del producto.
Aunque todos los fabricantes sigan el mismo método de producción y se atengan a la misma normativa, puede haber diferencias entre las distintas leches de fórmula.
Ahora bien, "ni la marca, ni el precio determinan qué fórmula es mejor para alimentar al lactante", asegura el experto. De hecho, no cree que existan diferencias importantes entre las distintas marcas. "A rasgos generales, los preparados para lactantes (tipo 1 y 2) son exactamente idénticos entre diferentes marcas en lo que respecta al nivel cuantitativo de nutrientes.
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Sin embargo, a nivel cualitativo, sí es cierto que pueden encontrarse diferencias en los ingredientes. "Algunas marcas incluyen o eliminan algunos ingredientes (sin que ello altere la composición nutricional) para mejorar la oferta en el mercado”.
Algunos ejemplos son: el uso de aceites vegetales (nabina o colza, coco, girasol o girasol alto oleico, palma), la grasa láctea, ciertos aceites ricos en omega-3 (como pueden ser los procedentes del pescado o de origen bacteriano), la adición de aminoácidos no esenciales o nucleótidos, probióticos, prebióticos y simbióticos.
Tipos de Leche de Fórmula
Existen 3 tipos de fórmulas artificiales: tipo 1 o de inicio, tipo 2 o de continuación y tipo 3 o de crecimiento. Se prohíbe la denominación de humanizado, maternizado o adaptada, porque podría llevar a confusión.
- Preparados para lactantes, de inicio o tipo 1: se recomienda hasta los 6 meses. Puede utilizarse junto con la alimentación complementaria hasta el año de vida.
- Preparados de continuación o tipo 2: desde los 6 meses.
- Leches de crecimiento o tipo 3: como transición de fórmula adaptada a leche de vaca. Desde los 12 meses hasta los 3 años.
Existe la creencia de que al cumplir los seis meses e iniciar la alimentación complementaria, el bebé debe pasar de leche de fórmula tipo 1 (inicio) a una fórmula tipo 2 (de continuación). Sin embargo, Escobar entiende que “hay más condicionamiento social e influencia de la industria alimentaria que evidencia científica que respalde esta cuestión. Suede seguir sin ningún problema con la fórmula tipo 1 hasta el primer año de vida.
Recientemente se ha puesto de moda sugerir la idoneidad de otras leches de mamíferos alternativas a la de vaca, como la de oveja o cabra en la dieta de los bebés. Para Escobar, al menos durante los primeros seis meses de vida, “la única forma de alimentación del lactante debe ser la lactancia materna o, en su defecto, los preparados para lactantes, ya que no se puede ofrecer ningún otro alimento".
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De hecho, los lácteos son el único grupo de alimentos que no se debería introducir hasta pasado el primer año de vida. "La matriz de la leche de los rumiantes contiene diferentes tipos de proteínas (caseínas 80%, proteínas séricas o seroproteinas 20%). La beta-lactoglobulina (β-Lactoglobulina), una seroproteína, es la principal causante de la alergia a la leche.
Al estar presente en cualquier rumiante por similitud genética, no se debe ofrecer ningún lácteo a una persona con alergia a las proteínas de la leches aunque sea de vaca, cabra u oveja. Una vez exponemos al bebé a las proteínas lácteas, no podemos retirar la fórmula. “Estamos produciendo una sensibilización precoz de este niño a un alérgeno alimentario, y para conseguir la tolerancia, la exposición debe de ser mantenida en el tiempo.
Finalmente, advierte que el contenido en calcio o el yodo de la leche de rumiantes, pese a ser beneficioso para la población general, es excesivo para el sistema renal de los lactantes. “No está lo suficientemente maduro hasta primer año de vida. Sea de vaca o de oveja, la única forma de incluir leche en la dieta de un bebé de menos de un año es la fórmula de inicio o de continuación.
En cuanto al aporte de las proteínas, destaca que "en la leche de los rumiantes encontramos una proporción de proteínas (caseínas/seroproteínas) variable. Es aquí donde podemos encontrar las diferencias por las que podemos elegir dar una leche distinta a la de vaca para nuestros peques.
La leche de oveja tiene un tipo de caseínas que, en general, presentan menos efectos beneficiosos para la salud. Se ha visto que la leche de cabra u oveja tienen una menor proporción de caseínas A1 y mayor de A2 en comparación con la leche de vaca, lo que se traduce en una asociación más favorable para la salud, sobre todo a nivel de síntomas digestivos.
La grasa procedente de estas leches es saturada, pero beneficiosa. “Los ácidos grasos que componen la grasa de la leche, yogures o el queso, son de cadena corta-media, lo que hace que se utilicen principalmente como energía para nuestras células del colon. Esta grasa también es el vehículo de ciertos compuestos de interés, como la membrana del glóbulo graso, una estructura que recubre la grasa de la leche con muchos compuestos beneficiosos o ciertas vitaminas liposolubles, como la A o la D.
Leches Hidrolizadas: Una Opción para Bebés con Alergias
En estos casos la recomendación son las fórmulas hidrolizadas, extensamente hidrolizadas o elementales, que solo se pueden comprar con receta médica. “La composición nutricional de macronutrientes es idéntica a la de otros preparados para lactantes, pero se modifica la estructura de la proteína.
A nivel nutricional no hay diferencias, es decir, un lactante sano podría consumir perfectamente estas fórmulas especiales. “Ahora bien, en niños sanos alimentados con fórmula, no es recomendable pasar a un hidrolizado si no hay una sintomatología clara.
En el caso de los bebés con alergia a la caseína, otro tipo de proteína de la lecha "debe eliminarse la proteína láctea de la dieta materna. Si la alimentación ha sido mediante lactancia artificial (mixta o total), la mejor opción es optar por una fórmula hidrolizada (parcial o total) o elemental exenta de caseína. Corresponde al médico pediatra determinar cuál es mejor según el caso, sin olvidar algo importante, la aceptación del lactante a la fórmula.
La única fórmula sin leche, adaptada a la alimentación desde el primer día de vida "es aquella a base de proteína de soja. El experto menciona que “las fórmulas ‘veganas’ o, mejor dicho, sin leche de vaca o cabra, son adecuadas para la alimentación del lactante desde el primer día de vida".
Entre los posibles riesgos se cuenta la exposición a la soja, ya que la soja es uno de los principales alérgenos alimentarios. "Los preparados de soja pueden o no contener alguna sustancia fitoquímica, como los estrógenos vegetales.
Hay opciones especiales para bebés con alergia a la leche.
Tipos de Fórmulas Hidrolizadas
- Fórmulas parcialmente hidrolizadas (entre 5.000-12.000 dalton): pueden utilizarse en lactantes con riesgo de atopia (con, al menos, uno de los padres o hermano con enfermedad alérgica documentada), como prevención de alergia a las proteínas de leche de vaca. Sin embargo, se debe tener precaución en su uso, ya que no se dispone de estudios a largo plazo que demuestren su eficacia.
- Fórmulas extensamente hidrolizadas(20): las proteínas han sido sometidas a un alto grado de hemólisis (100% <5.000 dalton, incluso algunas fórmulas con <1.500 dalton). La fuente de dichas proteínas suele ser la caseína, las proteínas séricas o una mezcla de ambas. Están indicadas: en pacientes con alergia a las proteínas de la leche de vaca (APLV), en casos de malabsorción intestinal y en situaciones de afectación intestinal grave (síndrome de intestino corto, enteritis por radioterapia o quimioterapia, síndromes de malabsorción o diarrea grave del lactante). Además, estas fórmulas suelen estar exentas de lactosa, dada la posible atrofia de las vellosidades intestinales con disminución de la actividad de lactasa intestinal.
- Fórmulas elementales: llevan en su composición: L-aminoácidos libres, dextrinomaltosa, e incluyen TCM. Su uso se encuentra limitado, dada la alta osmolaridad (que puede producir diarrea osmótica y deshidratación hipernatrémica), el coste elevado y el mal sabor.
Alergia a la Proteína de la Leche de Vaca (APLV)
La alergia a las proteínas de la leche de vaca o APLV se ha duplicado en los últimos diez años (las causas son múltiples y, según los especialistas, la lista es todavía bastante confusa). Representa el 13% de las alergias alimentarias infantiles y afecta a cerca de un 3% de los lactantes de menos de dos años. En más del 80% de los casos, este tipo de alergia desaparece hacia la edad de uno o dos años, cuando se impone un régimen de exclusión total. Para el 20% de los niños afectados, la alergia será definitiva.
¿Cómo Reconocer la Alergia a la Leche de Vaca en Bebés?
Para confirmar las sospechas del médico o pediatra, es necesario que un especialista le haga al niño un completo análisis de alergia. Un padre o hermano puede ser alérgico a la leche de vaca y que el niño no lo sea.
El diagnóstico ya está confirmado: el niño padece alergia a las proteínas de la leche de vaca (APLV). Ahora te preguntarás cómo podrás alimentarse de manera correcta. En primer lugar, su leche infantil será un hidrolizado de proteínas, substituto para la leche que tomaría el bebé (y que no tiene nada que ver con la leche hipoalergénica). Esta leche sin lactosa para bebés está adaptada y es igual de rica que la leche anterior de tu bebé y le ayudará a crecer igual de bien.
En segundo lugar, debes aprender a descifrar las etiquetas de los alimentos de consumo corriente para localizar cualquier mínima huella de proteínas de leche de vaca. Las denominaciones más conocidas son leche en polvo, caseína, caseinato, lactoglobulina, lactalbúmina, suero de leche... (lista no completa).
Otras Alternativas: Leche de Soja y Leche de Arroz Hidrolizada
Si. Hay en el mercado fórmulas vegetales para lactantes. Las hay de soja y de arroz. Se pueden dar a los niños con alergia a las proteínas de leche de vaca según el criterio de su pediatra.
Saben mejor que los hidrolizados de proteínas, pero tienen algunos inconvenientes:
- Las proteínas vegetales tienen menor valor biológico.
- Los preparados de soja tienen nutrientes cuyo efecto a largo plazo se desconoce (manganeso, aluminio y fitoestrógenos). Hay que tener cuidado con los preparados de soja, deben cumplir unos criterios. Los preparados en polvo que hay en el mercado para lactantes, si los cumplen. Los yogures y leches líquidas de venta en grandes superficies, a veces no.
Cada vez es mayor el número de padres que utilizan leche de fórmula para alimentar a sus bebés, ya sea para cesar la lactancia materna o, sobre todo, para evitar el riesgo de alergias que pueden presentarse con la leche materna. Es el caso, entre ... otras, de la leche de fórmula hidrolizada, en la que se emplea el calor para romper las proteínas de la leche y, por tanto, se asocia a un menor riesgo para los bebés de alergia a la leche que, por ejemplo, las fórmulas convencionales.
Es más; según la Agencia de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), la leche de fórmula hidrolizada también presenta un menor riesgo de aparición de eczemas. Sin embargo, un nuevo estudio dirigido por investigadores del Colegio Imperial de Londres (Reino Unido) indica que esto no es así.
Leche Hidrolizada de Arroz
La leche hidrolizada de arroz se caracteriza por ser fácil de digerir y por ser una opción libre de gluten, ideal para bebés con sensibilidad a este componente. En este artículo, analizaremos en detalle las ventajas y desventajas de la leche hidrolizada de arroz, comparándola con otras opciones disponibles en el mercado y brindándote toda la información necesaria para que puedas tomar la mejor decisión para la alimentación de tu bebé.
La leche hidrolizada de arroz es una excelente alternativa para las madres que buscan una opción nutritiva y fácil de digerir para sus hijos. Esta leche está especialmente procesada para descomponer las proteínas en fragmentos más pequeños, lo que facilita su digestión y reduce el riesgo de reacciones alérgicas en los bebés.
La leche hidrolizada de arroz contiene una variedad de nutrientes esenciales para el crecimiento y desarrollo de los niños, así como para la salud de las madres lactantes. Entre estos nutrientes se encuentran vitaminas, minerales, proteínas de fácil asimilación y grasas saludables. Al momento de elegir la leche hidrolizada de arroz adecuada para tu familia, es importante considerar factores como la calidad de los ingredientes, el valor nutricional, la reputación de la marca y las preferencias personales de cada madre.
Leche Hidrolizada Almirón
La leche hidrolizada Almirón es una opción cada vez más popular entre las madres que buscan un alimento especial para sus bebés. Almirón ha desarrollado una leche hidrolizada que se adapta a las necesidades de los bebés con intolerancia a la lactosa o alérgicos a las proteínas de la leche de vaca.
En este artículo, vamos a analizar en profundidad todas las características de la leche hidrolizada Almirón, comparándola con otras opciones del mercado y destacando sus ventajas y posibles desventajas. Descubre todo lo que necesitas saber sobre este producto clave para la alimentación de los más pequeños en Maternidades.
Beneficios de la Leche Hidrolizada Almirón
La leche hidrolizada Almirón es recomendada por muchos pediatras debido a su fórmula especial que beneficia a bebés con problemas de alergias a las proteínas de la leche de vaca, cólicos o digestiones pesadas.
Consideraciones Finales
La lactancia materna se puede compaginar con leche de fórmula en aquellas ocasiones en las que no sea posible dar el pecho.
Para garantizar su función en las fórmulas artificiales, los FOS se combinan con los GOS en proporción de 9:1; y la suma de ambos debe ser de 0,8-1 g/dl. Producen aumento en el número de las deposiciones y alteración de la consistencia de las mismas, por lo que resultan beneficiosos para lactantes con estreñimiento.
En 2010, el Comité de Nutrición de la Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica ha publicado una revisión sistemática en la que se considera que las fórmulas lácteas suplementadas con pro y prebióticos son seguras y han demostrado ser bien toleradas por los lactantes, no producen efectos adversos a corto plazo y no alteran el crecimiento.
Queda prohibida la utilización de aceite de sésamo o de algodón en las fórmulas lácteas. Por otro lado, la ingesta de calcio y fósforo, al igual que la de magnesio y de la vitamina D debe ser adecuada para el correcto desarrollo de los huesos. Dado que la absorción del calcio de las leches infantiles es peor, la cantidad no debe ser menor de 50 mg/100 kcal.
Las fórmulas especiales deben reservarse para su uso en lactantes que presentan una patología que impide la utilización de una fórmula convencional. El estreñimiento, la regurgitación y los cólicos disminuyen el bienestar del lactante.
Medidas de Higiene
- Limpiar y esterilizar bien todos los utensilios de preparación y alimentación del lactante.
- Se puede utilizar agua del grifo, si es apta para el consumo humano.
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