Leche Materna: Composición, Digestión y Lactosa
Todos conocemos la superioridad de la leche materna para la alimentación del bebé. Pero la leche materna no es solamente una mezcla de nutrientes, sino que es un alimento vivo muy complejo cuya composición varía tanto durante las primeras semanas como a lo largo de cada toma.
La leche materna es tan beneficiosa porque incluye todos los nutrientes (proteínas, vitaminas, grasas, y minerales) que necesita el bebé y en la proporción justa en cada momento. Además, tiene efectos psicológicos positivos, ya que favorece la producción de oxitocina, la cual disminuye el riesgo de sufrir depresión postparto.
Composición de la Leche Materna
La leche materna es un fluido dinámico cuya composición cambia con el tiempo y las necesidades del bebé. Está compuesta en un 87-88% de agua y contiene macronutrientes esenciales y componentes inmunitarios que ofrecen beneficios significativos para la salud del lactante. Se divide en tres fases: calostro, leche de transición y leche madura. Cada una de estas etapas contiene una mezcla única de nutrientes y microorganismos que se adaptan a las necesidades del recién nacido.
- Grasas: Constituyen la principal fuente de energía y el segundo componente sólido de la leche materna. La mayoría de las grasas están en forma de triglicéridos, siendo los ácidos grasos predominantes el ácido oleico y el palmítico. Las grasas (3,5 g por cada 100 ml de leche) proporcionan aproximadamente la mitad del contenido energético de la leche. Secretadas en pequeñas gotas, aumentan en cantidad a medida que avanza la toma, de ahí que la leche al inicio tenga un color azul grisáceo y, hacia el final, adopte un aspecto blanco cremoso.
- Carbohidratos: Su principal componente es la lactosa, pero contiene también sacáridos como glucosa y galactosa, y oligosacáridos, considerados actualmente el tercer componente sólido más abundante de la leche materna, con unas 150 estructuras identificadas, como el 2’FL.
- Proteínas: Su función es nutricional para favorecer el crecimiento. El mayor porcentaje corresponde a la caseína, y el resto a proteínas del suero: lactoalbúmina, lactoferrina, enzimas (como la lisozima), hormonas, factores de crecimiento y componentes antiinflamatorios. En una concentración menor (0,9 g por cada 100 ml de leche) que en la leche animal, la proteína de la leche humana difiere tanto en cantidad como en calidad respecto a las otras.
- Elementos anti-infecciosos y bioactivos: En la leche materna encontramos disueltos en la proporción óptima elementos que contrarrestan las infecciones: inmunoglobulinas, glóbulos blancos, proteínas del suero u oligosacáridos, entre otros. Además, formando parte de la leche materna encontramos anticuerpos, como la IgA, citoquinas, proteínas con acción antimicrobiana como la lisozima o la lactoferrina.
Fases de la Leche Materna
La leche materna experimenta cambios a lo largo del tiempo, adaptándose a las necesidades del bebé:
- Calostro: La primera se produce hasta 3-4 días después del parto: es el calostro, un líquido denso y amarillento. En comparación con la leche madura, tiene mayor cantidad de proteínas, vitaminas liposolubles, carotenos y minerales y menor cantidad de lactosa, grasas y vitaminas. Además, contiene factores de crecimiento que contribuyen a la maduración del sistema digestivo e inmune, además de IgA y lactoferrina que, junto con linfocitos y macrófagos, confieren una condición protectora.
- Leche de Transición: A partir del 4º y 6º día postparto se comienza a producir la leche de transición.
- Leche Madura: A partir de las 2-3 semanas aproximadamente, la leche se considera madura.
La Lactosa en la Leche Materna
La lactosa es el principal carbohidrato de la leche materna, el cual se encuentra en una proporción más alta que en las leches artificiales, convirtiéndose en una gran fuente de energía para el bebé. La lactosa, un disacárido, es el principal carbohidrato de la leche materna. Presente en una cantidad superior que en la mayoría de las leches de fórmula (7 g por cada 100 ml de leche), constituye otra fuente importante de energía.
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La lactosa es un disacárido compuesto por glucosa y galactosa y constituye el azúcar principal de la leche de los mamíferos. La lactosa ingerida se hidroliza por la lactasa, una enzima que se encuentra en las microvellosidades de la membrana de los enterocitos.
Intolerancia a la Lactosa y Galactosemia
La intolerancia a la lactosa o deficiencia de lactasa, puede deberse a una ausencia genética de persistencia de lactasa. La tolerancia a la lactosa varía de manera muy significativa dentro de los individuos con mala digestión de lactosa. Por este motivo no se puede definir un umbral único de lactosa. En algunos sujetos se ha descrito la aparición de síntomas tras la ingesta de menos de 6 g de lactosa pero la gran mayoría pueden tolerar dosis únicas de más de 12 g de lactosa sin presentar síntomas o siendo estos muy leves.
La galactosemia es un desorden hereditario del metabolismo de la galactosa. La galactosemia está producida por tres defectos enzimáticos genéticos diferentes en el metabolismo de la galactosa. Una galactosemia severa no tratada puede provocar disfunción hepática y renal y cataratas en recién nacidos y niños pequeños que se revierten con la eliminación de la ingesta de galactosa. El principio de gestión dietética para todos los tipos de galactosemia es la eliminación de todas las fuentes de galactosa, incluida la de la leche materna. El control dietético se empieza en los bebes con productos libres de lactosa y se continúa con formulas de continuación con un contenido de lactosa menor o igual a 10mg /100 kcal.
Beneficios Adicionales de la Leche Materna
Son numerosos los beneficios que aporta al desarrollo y crecimiento del bebé, pudiendo destacar su papel protector frente a infecciones de tipo respiratorio, gastrointestinal e incluso urinarias. Además, la lactancia natural disminuye el riesgo de desarrollar algunas patologías (diabetes mellitus, dislipemia, sobrepeso, asma y alergias) y permite satisfacer determinadas necesidades emocionales.
Aunque se creía que la leche materna era un líquido estéril, ahora ya sabemos que contiene su propia microbiota. Entre los géneros bacterianos que conforman el microbioma de la leche materna destacan Staphylococcus, Streptococcus, Lactobacillus, Enterococcus, Bifidobacterium y Propionibacterium.
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Leche de Fórmula como Alternativa
La leche de fórmula, elaborada generalmente a partir de leche de vaca o productos de soja industrialmente modificados, presenta una cantidad de nutrientes ajustada durante el proceso de manufactura que le permite asemejarse a la leche materna. La leche de fórmula es una alternativa a la leche materna, que permite saber la cantidad de leche que está ingiriendo el recién nacido y, al digerirse más lentamente, disminuye el número de tomas.
La industria de alimentación infantil trabaja día a día con equipos de I+D y expertos del ámbito de la nutrición infantil especializados en diseñar avanzadas fórmulas infantiles que se adapten a las necesidades nutricionales del bebé en cada etapa de su crecimiento.
Aunque tanto la leche materna como la leche de fórmula proporcionan energía, hidratación y nutrientes que permiten un crecimiento adecuado del bebé, tome la leche que tome, la leche materna, en constante evolución, es, sin duda, la mejor opción, y se adapta totalmente a las necesidades nutricionales del recién nacido. De hecho, la leche materna debería ser el único alimento que se administrará al bebé durante los primeros 6 meses de vida, lo que se conoce como lactancia exclusiva. A partir de ese momento, los bebés deberían comenzar a comer alimentos complementarios seguros y adecuados, mientras continuasen amamantando hasta por 2 años o más.
AVISO IMPORTANTE: La lactancia materna es el mejor alimento para el bebé.
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