Leche Materna: Recomendaciones de UNICEF y la OMS
La leche materna es un alimento adecuado para el crecimiento y correcto desarrollo del bebé, además de proporcionar beneficios saludables a la madre. Aporta toda la energía y los nutrientes que el bebé necesita durante sus primeros meses de vida; fomenta el desarrollo sensorial y cognitivo; y protege al lactante frente a enfermedades infecciosas y crónicas como la neumonía o diarrea.
Recomendaciones de la OMS y UNICEF
La Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que durante los seis primeros meses de vida lo más indicado es una alimentación exclusiva de leche materna. En ella se incluye solo la leche materna como alimento -ni siquiera agua-, pero se contempla la inclusión de sales de rehidratación oral, jarabes y gotas (vitaminas, minerales y medicamentos). En cualquier caso, según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y la OMS, la lactancia materna debe ser exclusiva hasta los 6 meses y hasta los 2 años en adelante, con alimentación complementaria. A partir de ese momento, a fin de satisfacer sus requisitos nutricionales en evolución, los lactantes deberían recibir alimentos complementarios adecuados e inocuos desde el punto de vista nutricional, sin abandonar la lactancia natural hasta los dos años de edad, o más tarde.
Primero se recomienda amamantar al bebé para dar las cantidades necesarias de micronutrientes y, después, incluir alimentos complementarios en menor cantidad.
Beneficios Adicionales de la Lactancia Materna
La leche materna también es una fuente importante de energía y nutrientes para los niños de 6 a 23 meses. Puede aportar más de la mitad de las necesidades energéticas del niño entre los 6 y los 12 meses, y un tercio entre los 12 y los 24 meses. Los niños y adolescentes que fueron amamantados tienen menos probabilidades de padecer sobrepeso u obesidad. Además, obtienen mejores resultados en las pruebas de inteligencia y tienen mayor asistencia a la escuela. La lactancia materna se asocia a mayores ingresos en la vida adulta.
La mayor duración de la lactancia materna también contribuye a la salud y el bienestar de las madres. Reduce el riesgo de cáncer de ovarios y de mama y ayuda a espaciar los embarazos, ya que la lactancia exclusiva de niños menores de 6 meses tiene un efecto hormonal que a menudo induce la amenorrea. La leche materna es el mejor alimento para el lactante durante los primeros meses de vida. Cubre las necesidades nutricionales para su adecuado crecimiento y desarrollo físico y desde el punto de vista emocional le asegura el establecimiento de un buen vínculo madre-hijo y una adecuada relación de apego seguro con su madre, ambos esenciales para un correcto desarrollo como persona independiente y segura.
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La superioridad de la leche materna sobre cualquier otro alimento (leche de fórmula artificial) para la nutrición y desarrollo del bebé durante los primeros meses de vida ha quedado demostrada en numerosos estudios científicos, que señalan un mayor riesgo de numerosos problemas de salud en los niños no alimentados con leche materna, entre los que cabe resaltar un mayor riesgo de muerte súbita del lactante y de muerte durante el primer año de vida, así como de padecer infecciones gastrointestinales, respiratorias y urinarias y de que estas sean más graves y ocasionen ingresos hospitalarios.
A largo plazo los niños no amamantados padecen con más frecuencia dermatitis atópica, alergia, asma, enfermedad celíaca, enfermedad inflamatoria intestinal, obesidad, Diabetes Mellitus, esclerosis múltiple y cáncer. Las niñas no amamantadas tienen mayor riesgo de cáncer de mama en la edad adulta. Los lactantes no alimentados al pecho presentan peores resultados en los test de inteligencia y tienen un riesgo más elevado de padecer hiperactividad, ansiedad y depresión, así como de sufrir maltrato infantil.
Mitos Comunes sobre la Lactancia Materna
Uno de los mitos más extendidos es que la madre no tiene leche suficiente para alimentar a su hijo, cuando lo normal es que sí se produzca la leche exacta que el bebé necesita. No obstante, puede haber situaciones en las que, debido a una mala posición del bebé respecto a su boca y la mama, surjan problemas para que obtenga la leche. De hecho, con respecto a la posición del bebé, si el agarre no es el adecuado de forma reiterada, las mamas producirán cada vez menos leche.
Por otra parte, si la madre nota que no ha tenido una subida de leche, conviene aclarar que no todas perciben que la leche se ha incrementado o que manchan los empapadores. Otro mito muy extendido es el del falso rechazo del pecho porque a veces cogen uno y el otro no, o ninguno de los dos.
Consejos Prácticos para la Lactancia Materna
Aunque, a partir de los seis meses edad ya se recomiendan la lactancia materna predominantes en la que el bebé puede beber otros líquidos aparte de la leche. Una duda que muchos padres tienen es la fecha a partir de la que se debería destetar al niño. Independientemente de la edad escogida, es aconsejable hacerlo de forma gradual y con la mayor delicadeza posible. Retrasar, reducir la frecuencia o condicionar los momentos de toma son formas de acostumbrar al niño a las nuevas pautas.
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En algunos casos la madre siente que su hijo le muerde y experimenta episodios de dolor e incomodidad, lo que debe comunicarse al niño cuanto antes de forma que lo comprenda; con un lenguaje verbal de pocas palabras, muy claras y cortantes que facilite la captación del mensaje.
¿Qué datos se deberían recoger en la historia clínica para valorar adecuadamente la lactancia materna?
Para poder prestar un apoyo eficaz al inicio de la lactancia materna o durante la misma, es necesario, como en cualquier otro proceso asistencial, obtener una historia clínica y realizar una exploración. Por ello es importante conocer qué datos de la anamnesis son importantes y cómo recogerlos de forma respetuosa. Las guías recomiendan valorar la lactancia materna en cada visita o en los períodos de tiempo clave.
Para comprobar que la lactancia se instaura adecuadamente es necesario observar y valorar las tomas durante la estancia en el hospital. Generalmente, esta observación se realiza de forma no sistematizada, por lo que se utilizan criterios subjetivos con una amplia variabilidad entre observadores, lo que dificulta el diagnóstico de los posibles problemas y, por tanto, su adecuado tratamiento. La guía PSBC29 recomienda realizar la evaluación de la madre y del niño mediante observación y entrevista en períodos de tiempo claves (Grado A), indicando que se debe valorar a la madre, al niño y cómo se acoplan ambos para permitir la lactancia materna.
Herramientas para la Evaluación de la Lactancia Materna
Existen diferentes herramientas estandarizadas que pueden ser utilizadas para valorar una toma, como la propuesta por OMS o de UNICEF, o las escalas LATCH, IBFAT, MBA, aunque todavía son escasas las pruebas disponibles sobre su fiabilidad o validez. Se caracteriza por su sencillez y similitud con los aspectos que los profesionales suelen tener en cuenta a la hora de valorar la lactancia materna, y permite identificar mujeres con riesgo de abandono de la lactancia.
Por lo tanto, se considera que la utilización de una herramienta estandarizada a la hora de realizar la observación de una toma puede ayudar a los profesionales sanitarios a tener en cuenta todos los aspectos importantes relacionados con el amamantamiento.
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Lactancia Materna: 8 consejos
Lo que sí podemos compartir son una serie de consejos y pasos a seguir, con el objetivo de tener claro cuál debe de ser la hoja de ruta para todas aquellas madres que deciden y pueden dar el pecho:
- Hablar sobre la importancia y las formas de lactancia materna con otras mujeres embarazadas y familiares.
- Facilitar el contacto piel con piel de forma inmediata y ayudar a las madres a iniciar la lactancia tan pronto como sea posible después del parto.
- Ayudar a las madres a iniciar la lactancia materna y resolver los problemas más comunes.
- No dar a los recién nacidos ningún tipo de alimento o líquido que no sea la leche materna, a no ser que esté médicamente indicado.
- Permitir que las madres y sus bebés estés juntos y convivan las 24 horas del día.
- Ayudar a las madres a reconocer y responder a las señales de sus bebés para alimentarlos.
- Aconsejar a las madres sobre el uso y los riegos de alimentar a los bebés con biberones, tetinas y chupetes.
- Coordinar el alta para que los padres y sus bebés tengan el acceso oportuno a la asistencia y atención continua.
Estos 8 puntos están extraídos de un documento de UNICEF y la Organización Mundial de la Salud (OMS) con un decálogo para una lactancia materna eficaz. Nuestro informe demuestra que la lactancia materna, entre otros beneficios, estimula el desarrollo del cerebro y protege a los bebés contra las principales enfermedades. Se podría salvar la vida de más de 820.000 niños menores de 5 años al mejorar las tasas de lactancia en todo el mundo. Amamantar es bueno para los bebés, pero también lo es para las madres. La lactancia durante la primera hora después del parto protege a las madres contra el sangrado, el cáncer de ovario, la diabetes tipo 2 y la depresión posparto. Por ejemplo, mejorar las tasas de lactancia materna podría prevenir 20.000 muertes por cáncer de mama.
Casos mencionados aparte, se recomienda que, ante cualquier duda, se acuda al médico; el profesional sanitario puede enseñar las posiciones óptimas para facilitar la toma de pecho, guiar en el crecimiento o ayudar en el proceso de destetar al hijo. No obstante, los padres tienden a preocuparse por situaciones comunes cuando se trata de la salud de sus hijos y, en ocasiones, por falta de experiencia. Al final son situaciones por la que todos pasan y no hay motivo para la frustración.
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