Legañas Amarillas en los Ojos de los Niños: Causas, Tipos y Tratamientos
Es común que los padres se preocupen cuando sus hijos se despiertan con los ojos rojos, llenos de legañas y quejándose de picor. ¿Es normal? ¿Se trata de una infección o de una alergia? ¿Es necesario ir al médico? ¿Es contagioso? Todas estas preguntas se las han hecho prácticamente todos los padres ya que la conjuntivitis es una de las patologías más frecuentes en la infancia.
¿Qué son las legañas?
Las legañas también se denominan en diferentes lugares con otros términos como lagañas, pitarras, pitañas, o chinguiñas. Son secreciones producidas por los ojos y sus anejos, de manera natural, siendo más habitual encontrarlas como acumulaciones de moco o lágrima seca en la zona nasal periocular o en el margen de los párpados, generalmente por la mañana al despertar.
¿Por qué se producen las legañas?
La película lagrimal se produce constantemente por glándulas con la finalidad de proteger, nutrir y proporcionar confort en la superficie ocular, lo que también repercute en la calidad visual. Cuando parpadeamos, una delgada capa de lágrimas “lava” y se extiende continuamente sobre los ojos. Las lágrimas tienen principalmente dos capas, una con componente hidromucoso y otra más externa lipídica (o de grasa). Las lágrimas tienen además numerosas sustancias disueltas en ellas como proteínas, azúcares, vitaminas, electrolitos, etc., y que además se mezclan con células muertas descamadas, células inmunes, polvo y otras partículas del entorno ambiental que pueden quedar atrapados en las secreciones oculares.
Sin embargo, cuando dormimos, nuestros ojos están cerrados y estas secreciones no son “barridas” o aclaradas por el parpadeo, acumulándose próximas a los puntos lagrimales y en el borde de los párpados, donde se secan, endurecen y se quedan pegadas.
Las legañas son una parte normal del funcionamiento del ojo, aunque determinadas condiciones ambientales como polvo, polen y otros alérgenos pueden aumentar la producción de moco como mecanismo de limpieza, lo que resulta en una mayor cantidad de legañas. La mayoría de las legañas se eliminan fácilmente al lavarse la cara por la mañana. La falta de limpieza adecuada alrededor de los ojos puede aumentar la acumulación de secreciones.
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¿Pueden ser indicativas de algún problema?
La textura y el color de las legañas pueden variar, y esto puede ofrecer pistas sobre la salud ocular. Cuando la apariencia es como un poco de moco seco suele ser normal. Sin embargo, si son producidas en exceso, principalmente durante el día, y con color y consistencia diferentes a lo considerado como normal, pueden indicar la presencia de inflamación o infección ocular, por diversas enfermedades como conjuntivitis, blefaritis, alergia, ojo seco u obstrucción de la vía lagrimal. Por ejemplo, las legañas amarillentas o verdosas podrían indicar una infección, con frecuencia bacteriana. Si las legañas se presentan con síntomas adicionales como dolor, enrojecimiento, hinchazón, visión borrosa o sensibilidad a la luz, es importante buscar atención médica.
Es necesario consultar al oftalmólogo en caso de producción excesiva de legañas, especialmente durante el día, o cuando están acompañadas de otros síntomas como enrojecimiento y molestias oculares para que sea diagnosticada su causa e iniciar el tratamiento más adecuado lo antes posible, en caso de que sea necesario. Las medidas terapéuticas incluirán una correcta higiene ocular y palpebral, y en dependencia de la causa subyacente podrán añadirse antiinflamatorios, antisépticos, antibióticos, y/o lubricantes oculares.
Tipos de Conjuntivitis
La conjuntivitis es una inflamación de la conjuntiva, una membrana que cubre parte del globo ocular, más conocida como “lo blanco del ojo”. Es una de las afecciones más frecuentes en la infancia y puede tener varias causas: bacteriana, viral o alérgica.
Conjuntivitis Bacteriana
Si el niño presenta legañas amarillentas o verdosas, ojos rojos y los párpados pegados al despertar, es probable que estemos ante una conjuntivitis bacteriana. Esta inflamación ocular suele estar causada por bacterias que son muy contagiosas. Los gérmenes más frecuentes son Staphylococcus aureus, Streptococcus pneumoniae, Haemophilus influenzae y Moraxella catarrhalis todas ellas contagiosas.
Cuando nos encontremos con esta situación, debemos lavar el ojo (preferiblemente con suero fisiológico y gasas estériles con un correcto lavado de manos antes y después. Debemos intentar huir de remedios caseros como la manzanilla) y acudir a nuestro médico para que lo valore y nos indique un tratamiento antibiótico adecuado si es que lo necesita. No debemos administrar gotas de antibióticos sin una valoración previa, pues lo único que podemos hacer es, muchas veces, crear resistencias ante esos antibióticos.
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Conjuntivitis Viral
Cuando la legaña es más transparente, acompañada de lagrimeo, fiebre y síntomas catarrales, probablemente se trate de una conjuntivitis viral. Un virus común en este tipo de infecciones es el adenovirus, que puede provocar fiebre y ganglios inflamados cerca de la oreja. Este tipo de conjuntivitis también es muy contagiosa. En estos casos, la higiene es clave: lavar los ojos con suero fisiológico y evitar remedios caseros como la manzanilla.
En estos casos dado que es un virus, los antibióticos no nos van a ayudar. Un virus frecuente que produce este tipo de patologías es el Adenovirus donde además del ojo rojo (en ocasiones muy rojo), el niño tiene fiebre y al explorarlo se palpa una adenopatía (un ganglio) justo delante de la oreja.
Este tipo de conjuntivitis son muy contagiosas y latosas. Debemos extremar las medidas de higiene más aun con lavado de manos antes y después de lavarle el ojo, no acercarnos mucho y si usamos lentillas tener especial precaución. Es más, si esos días te pones gafas, aumentará tu protección ante el posible contagio de tu hijo. El tratamiento de este tipo de infecciones es sintomático, es decir, tratamos los síntomas ya que no hay colirio que elimine el virus (salvo en las conjuntivitis herpéticas que son muy infrecuentes y mucho más complejas). Así que podrían pautarte antinflamatorios o incluso corticoides tópicos vigilando la aparición de posibles complicaciones, como la infección bacteriana sobreañadida.
Conjuntivitis Alérgica
Si el niño experimenta picor intenso, lagrimeo continuo, estornudos y una legaña transparente muy leve, es posible que se trate de una conjuntivitis alérgica. Este tipo de conjuntivitis suele mejorar con antihistamínicos.
Más probable aun si papá o mamá son alérgicos. En este caso recomendamos acudir a vuestro pediatra quien valorará la necesidad de realizar estudio alérgico si los síntomas son continuos y molestos. El tratamiento como podréis imaginar no es antibiótico, puesto que no hay bacterias en escena, sino que la mayoría mejoran con antihistamínicos (tópicos, en gotas o en ocasiones tenemos que recurrir a orales, en jarabe)
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La conjuntivitis alérgica es una enfermedad en la cual existe una inflamación crónica de las mucosas del ojo, está causada por alergia a sustancias presentes en el ambiente, como los ácaros, los pólenes, los mohos o los epitelios de animales. También puede producirse como síntoma de una alergia a alimentos. La conjuntivitis alérgica es a los ojos lo mismo que el asma a los bronquios, o la rinitis a la nariz.
Los síntomas de la conjuntivitis son similares a los que la rinitis alérgica produce en la nariz. En la rinitis se produce goteo nasal, en la conjuntivitis lagrimeo. Igual que la nariz pica en la rinitis, los ojos pican en la conjuntivitis. El picor hace que el paciente se frote los ojos con el dedo, con el puño, a veces por debajo de las gafas. El picor también hace que el paciente parpadee frecuentemente, o que guiñe los ojos, todo esto de manera refleja, involuntaria, sin darse cuenta, y a veces no lo sabe reconocer aunque se le pregunte.
A menudo se confunden estos síntomas de conjuntivitis con tics nerviosos, y los niños pueden ser enviados al neurólogo. En los niños es muchísimo más frecuente que esos síntomas sean debidos a alergia que a un verdadero tic, por lo que hay que saber reconocer los síntomas para evitar tratamientos innecesarios e ineficaces. También se pueden confundir esos síntomas con síntomas de defecto de la capacidad visual. Los oculistas a menudo ven a niños con esos síntomas, y tras comprobar que la agudeza visual es normal, envían al paciente para un estudio de alergia.
Igual que la nariz se congestiona en la rinitis, los ojos también se congestionan en la conjuntivitis. Esa congestión se manifiesta como enrojecimiento, con las venas dilatadas en el blanco del ojo. Pueden aparecer legañas en la conjuntivitis alérgica, pero suele ser en pequeña cantidad, como hilos finos. No, esos síntomas no son exclusivos de la conjuntivitis alérgica, sino que aparecen en cualquier tipo de conjuntivitis. Pueden aparecer en resfriados o catarros normales, y en conjuntivitis de causa no alérgica.
Existe muchísima variedad. A veces predominan el enrojecimiento, a veces el lagrimeo, a veces los picores. Unas personas tienen todos los síntomas, otras personas uno solo de ellos. Los síntomas pueden ser muy severos y molestos, y otras veces casi imperceptibles. Los síntomas varían de ser mínimos, que pasan desapercibidos, hasta llegar a ser muy molestos. Ocurre de manera similar al asma y a otras enfermedades alérgicas.
El contacto del paciente con el alérgeno (sustancia que le causa alergia) provoca una inflamación crónica de las capas del ojo. Esa inflamación hace que el ojo tenga una hiperreactividad ocular, es decir que reaccione de manera excesiva frente a una serie de desencadenantes. Los alergenos pueden actuar como causantes de inflamación crónica y como desencadenantes de agudizaciones de síntomas. Se sospecha cuando se presentan los síntomas de manera muy seguida o muy repetida. En los niños pequeños, menores de 4-5 años, coincidiendo con catarros por virus se pueden presentar esos síntomas.
La conjuntivitis se diagnostica por los síntomas que presenta el paciente. Se puede hacer (muy raramente) algún análisis de las lágrimas. Así se realiza el diagnóstico de conjuntivitis, conjuntivitis a secas. Para ponerle el “apellido” alérgica se ha de demostrar que el paciente tiene alguna alergia, con pruebas en piel o análisis de sangre, y que esa alergia es la responsable de los síntomas. Las personas con síntomas severos deben estudiarse sin ninguna duda. Las personas con síntomas intermedios deben comentar con su médico la conveniencia de realizar ese estudio o bien de esperar, para tomar conjuntamente una decisión.
La conjuntivitis alérgica puede estar causada por fundamentalmente por sustancias ambientales, los alergenos inhalantes. También puede aparecer por sustancias tomadas por boca, alimentos o medicamentos, o por sustancias que atraviesan la piel, medicamentos inyectados o picaduras de abeja o de avispa. Como la causa más frecuente de conjuntivitis crónica es la alergia, se suele estudiar en primer lugar si existe alguna alergia. Si no aparece, se diagnostica de conjuntivitis no alérgica por exclusión, es decir, porque el estudio alergológico ha sido negativo, ha sido normal.
La conjuntivitis alérgica más típica es la causada por pólenes, que aparece durante la primavera o verano, y desaparece las otras estaciones. Hay un tipo de conjuntivitis, llamada conjuntivitis vernal, que es idéntica a la conjuntivitis por polen: aparece con los mismos síntomas, durante los mismos meses, pero cuando se realiza el estudio, no se identifica ninguna alergia. Suelen padecerla niños escolares y adolescentes, y tiende a repetirse durante 4-5 años. Los síntomas son muy intensos, incluso incapacitantes, y responden mal a la medicación.
¿Cómo limpiar las legañas (sobre todo en bebés y niños)?
La mayoría de las legañas de aparición matutina son fisiológicamente normales y son eliminadas fácilmente en el lavado de cara del aseo diario. El agua es un buen mucolítico y que ayuda a la limpieza de las secreciones oculares por arrastre.
La aparición de legañas en los ojos de bebés y niños son muy frecuentes. Suelen surgir asociados a resfriados o debido a conjuntivitis, los cuales ocasionan una secreción excesiva en los ojos de color amarillenta o verdosa que se adhiere a las pestañas, pudiendo despertarse el niño por la mañana con los ojos completamente pegados. Si se acompaña de enrojecimiento, hinchazón en el párpado, u otros síntomas, deberá ser evaluado por el pediatra o por el oftalmólogo pediátrico.
Asimismo, las legañas en el bebé pueden surgir debido a una obstrucción congénita del conducto lagrimal, una condición que facilita la aparición de conjuntivitis recurrentes durante los primeros meses de vida. Puede desaparecer de forma espontánea entre los 6 y 12 meses de edad, de acuerdo con la madurez del aparato naso-lagrimal. Sin embargo, cuando el bloqueo del conducto lagrimal interfiere en el bienestar del bebé, es importante llevar al niño al oftalmólogo pediátrico para valorar la realización de un sondaje lagrimal y el tratamiento más adecuado.
Independientemente de la causa, es útil disponer de pequeñas ampollas o botecitos de suero fisiológico para “regar” profusamente los ojos, reblandecer las secreciones adheridas y arrastrarlas hasta dejar el ojo completamente limpio. Del mismo modo, puede acompañarse la higiene palpebral del uso de toallitas húmedas adecuadas para este cometido. Suelen llevar alguna sustancia antiséptica, pero se deben evitar aquéllas con productos que pueden resultar tóxicos, irritantes o alergénicos.
Medidas de higiene y prevención
Sea cual sea el tipo de conjuntivitis, es fundamental extremar las medidas de higiene para evitar el contagio. Lavarse las manos antes y después de limpiar los ojos del niño y evitar el uso de lentillas durante esos días puede ser de gran ayuda.
Recuerda: Una conjuntivitis es tratada habitualmente por tu pediatra. Es importante acudir al pediatra cuando el niño presente síntomas de conjuntivitis. El médico evaluará si es necesario recetar antibióticos en caso de conjuntivitis bacteriana, o antihistamínicos para tratar una conjuntivitis alérgica.
| Tipo de Conjuntivitis | Síntomas Principales | Causa | Tratamiento |
|---|---|---|---|
| Bacteriana | Legañas amarillentas o verdosas, ojos rojos, párpados pegados. | Bacterias (ej. Staphylococcus aureus) | Antibióticos (colirios o pomadas) |
| Viral | Legaña transparente, lagrimeo, fiebre, síntomas catarrales. | Virus (ej. Adenovirus) | Tratamiento sintomático (lavados con suero fisiológico) |
| Alérgica | Picor intenso, lagrimeo continuo, estornudos, legaña transparente leve. | Alergenos (ácaros, polen, etc.) | Antihistamínicos (tópicos u orales) |
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