Ojos Llorosos y Legañas en Recién Nacidos: Causas, Tratamiento y Cuidados
Los ojos llorosos en bebés son una de las consultas más comunes en pediatría y oftalmología. En los recién nacidos, es habitual que el conducto nasolagrimal no se termine de desarrollar o abrir por completo hasta el primer año de vida. Debido a esto, es importante que un médico diagnostique la causa y recomiende el tratamiento adecuado.
Causas de los Ojos Llorosos en Bebés
Por lo general, los ojos llorosos de los bebés son la consecuencia de una obstrucción en los conductos nasolagrimales, que dirigen la lágrima al interior de la nariz. Están constituidos por una pequeña apertura seguida de un conducto que sirve para dirigir la lágrima al interior de la nariz, donde se elimina de forma natural.
La mayoría de los bebés empiezan a llorar con lágrimas a partir de las 2 semanas después del nacimiento. Hasta un 10% de los recién nacidos (20% en el caso de los prematuros) presentan obstrucción de este conducto durante el primer año de vida.
La obstrucción en alguna parte de este sistema de drenaje impide que las lágrimas drenen bien, lo que puede llevar a que se acumulen y se desborden, cayendo por la mejilla, o secándose sobre las pestañas. Puede pasar en uno o en ambos ojos.
Hay otros cuadros en los que los bebés pueden tener lagrimeo, acompañados de otros síntomas que requieren un manejo concreto:
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- Conjuntivitis: La inflamación de la conjuntiva puede causar ojos rojos y llorosos, con legañas. Puede ser una complicación de la obstrucción del conducto lagrimal.
- Dacriocistitis: Es una infección del saco lagrimal, presentando dolor, inflamación y enrojecimiento en el ángulo interno del ojo. A veces puede drenar pus, siendo también una complicación de la obstrucción del conducto lagrimal.
- Cuerpos extraños: Partículas pequeñas pueden entrar en el ojo del bebé causando lagrimeo, enrojecimiento, sensibilidad a la luz, dolor y llanto.
- Glaucoma congénito: Muy poco frecuente, pero grave, presentando aumento del tamaño del ojo, rechazo a la luz o pérdida de claridad de la córnea.
Síntomas de la Obstrucción Congénita del Conducto Lagrimal
En la obstrucción congénita del conducto lagrimal los síntomas pueden estar desde los primeros días de vida, pero sobre todo a partir de la 2ª- 3ª semana de vida, que es cuando producen más lágrimas. Los síntomas son:
- Mucho lagrimeo: el ojo del bebé está siempre lloroso.
- Secreción mucosa: puede haber acumulación de mucosidad (legañas) en los bordes de los párpados. Se distingue de la conjuntivitis porque el ojo no suele estar rojo.
- Dermatitis: la piel alrededor de los ojos (párpados y mejillas) puede irritarse por la humedad constante.
Diagnóstico
El diagnóstico suele hacerse por los síntomas y la exploración. Es raro hacer pruebas complementarias. Si hay dudas se puede teñir el ojo con fluoresceína: se aplican unas gotas que tiñen los ojos de color amarillo para comprobar cómo drenan las lágrimas teñidas.
Tratamiento y Manejo
Casi todos los casos se resuelven solos en los primeros 6 meses de vida y más del 90% se curan con manejo conservador el primer año de vida. El manejo conservador consiste en dar un masaje hidrostático sobre la zona del saco lagrimal (entre el lagrimal y la raíz de la nariz) que ayudará a romper la obstrucción.
Se enseña a los padres a poner el dedo por encima del canto interno y, apretando con firmeza, deslizar el dedo hacia abajo a lo largo del lateral de la nariz. Se hará 5-10 veces, 3-4 veces al día y debe ir con higiene o limpieza del párpado.
Se valorará si requiere cirugía, que consiste en hacer un sondaje del sistema lagrimal.
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Conjuntivitis en Bebés: Causas, Tipos y Tratamiento
La conjuntivitis es una patología oftalmológica muy frecuente en recién nacidos, lactantes y niños. Sin embargo, no todas son iguales y no todas tienen el mismo tratamiento.
Síntomas de Conjuntivitis en Niños
- Secreción ocular o legañas: transparentes, amarillentas o verdosas.
- Ojo rojo.
- En ocasiones picor y sensación de cuerpo extraño.
Tipos de Legañas en las Conjuntivitis de Bebés y Niños
- Legaña amarillenta, verdosa, con ojo rojo y párpado pegado: Probablemente se trate de una conjuntivitis bacteriana, es decir, una inflamación de la conjuntiva por una bacteria. Los gérmenes más frecuentes son Staphylococcus aureus, Streptococcus pneumoniae, Haemophilus influenzae y Moraxella catarrhalis, todas ellas contagiosas. Se debe lavar el ojo con suero fisiológico y acudir al médico para un tratamiento antibiótico adecuado.
- Legaña clarita, transparente, pero con lagrimeo, ojo rojo, mucosidad nasal y fiebre: Probablemente se trate de una conjuntivitis vírica. En estos casos, los antibióticos no ayudarán. El tratamiento es sintomático, es decir, tratar los síntomas ya que no hay colirio que elimine el virus.
- Legaña muy sutil por las mañanas, transparente pero acompañada de intenso pico ocular, a veces con picor nasal, estornudos y lagrimeo continuo: Probablemente se trate de una conjuntivitis alérgica. El tratamiento mejora con antihistamínicos (tópicos, en gotas o en ocasiones orales).
¿Es Contagiosa la Conjuntivitis?
Tanto si es bacteriana como vírica, sí, es contagiosa. Es importante lavarse las manos antes y después de limpiarle los ojos al bebé y después de aplicarle el tratamiento.
¿Qué puedo hacer para que el bebé esté mejor?
Lo más importante es aliviar el malestar con lavados con suero fisiológico y aplicar el colirio pautado por el pediatra u oftalmólogo. Si el suero fisiológico se guarda en la nevera, tendrá un mayor efecto vasoconstrictor que aliviará más rápidamente la inflamación.
¿Se puede prevenir la conjuntivitis en bebés?
La medida preventiva más eficaz es el lavado de manos frecuente.
¿Cuándo debo llevar al bebé al médico?
Si observas una ligera legaña, la lavas con suero fisiológico y tras dos o tres días los síntomas desaparecen, no te preocupes.
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Conjuntivitis Neonatal
La conjuntivitis neonatal (oftalmia neonatorum) se define como aquella conjuntivitis que aparece durante los primeros 28 días de vida. Puede ser causada por la irritación de algún agente químico, por acción mecánica, por la obstrucción del conducto lagrimal o por una infección al entrar en contacto los ojos del recién nacido con agentes infecciosos que se encuentran en el canal del parto de madres infectadas.
Factores de Riesgo
- Menor producción de lágrimas.
- Falta de anticuerpos en las lágrimas.
- Función inmune disminuida.
- Factores relacionados con el parto como rotura prematura de membranas, parto prolongado, prematuridad, embarazo no controlado, infecciones de transmisión sexual.
Causas de la Conjuntivitis Neonatal
- Primeras 24 horas de vida: causas irritativas como gotas de nitrato de plata o la profilaxis farmacológica con eritromicina o gentamicina.
- 24-48 horas de vida: infecciones bacterianas como el Staphyloccus aureus o la más común por Neisseria gonorrhoeae.
- 5 a 14 días de vida: Chlamydia trachomatis.
- 6 a 14 días de vida: queratoconjuntivitis por herpes.
- 5 a 18 días: Pseudomona aeruginosa.
Síntomas
- Secreción purulenta.
- Edema y eritema en los párpados.
- Hiperemia de la conjuntiva (ojos enrojecidos).
Prevención
En España se realiza una profilaxis universal a todos los recién nacidos, independientemente de si han nacido por parto vaginal o por cesárea, la profilaxis se ha de administrar en ambos ojos tan pronto como sea posible, aunque se recomienda esperar 120 minutos, respetando el tiempo de contacto piel con piel.
Diagnóstico
Lo principal en el diagnóstico es diferenciar si se trata de una conjuntivitis u una obstrucción congénita del lagrimal. Para el diagnóstico se realizará un examen físico, valorando los diferentes síntomas (secreción acuosa o purulenta, edema en los párpados, conjuntiva enrojecida, presencia de úlceras, etc.) y si estos están presentes en uno o en ambos ojos.
Precauciones para el Tratamiento
- Evite la contaminación cruzada: lavado frecuente de manos y utilizar guantes.
- Irrigar el ojo con solución salina isotónica estéril.
- Evite los parches en los ojos.
- Evite la automedicación, si tiene sospechas de conjuntivitis neonatal consulte a su pediatra.
- Administrar correctamente el tratamiento prescrito.
Cómo Limpiar los Ojos de un Bebé
Los ojos son especialmente sensibles y deben limpiarse con precaución. En los bebés, la piel es mucho más fina, y una buena higiene puede evitar el desarrollo de futuras infecciones oculares.
Consejos para la Limpieza
- Lavarse bien las manos con agua y jabón neutro.
- Usar siempre un objeto estéril (toallita o gasa húmeda esterilizada).
- Humedecer el ojo antes de limpiarlo.
- Limpiar desde el lagrimal hasta el rabillo.
- Realizar la limpieza un par de veces al día (después de despertarse y después del baño).
Señales de Alerta
En caso de que el bebé presente legañas y secreciones persistentes o abundantes, o de color verde o amarillo, se aconseja que acuda al oftalmólogo pediatra para verificar si tiene una obstrucción de la vía lagrimal. Asimismo, si tiene los ojos hinchados o rojos y con abundante secreción, hay que acudir al oftalmólogo para comprobar si existe algún tipo de infección ocular.
Legañas en Bebés: Causas y Cómo Quitarlas
Las legañas suelen aparecer si el canal del lagrimal está obstruido, algo común en recién nacidos debido a que sus conductos lagrimales no están completamente desarrollados. Para quitar las legañas, se deben seguir una serie de pasos:
- Lavarse bien las manos con agua tibia y jabón.
- Sumergir un trozo limpio de gasa o un paño suave y limpio con agua tibia.
- Limpiar con suavidad la esquina del ojo.
- Utilizar una nueva gasa o tela para limpiar cada ojo.
Es importante recordar que esta obstrucción es normal y no siempre indica un problema grave.
Cólicos del Lactante
Se habla de cólico del lactante cuando un bebé sano y bien alimentado padece episodios repetidos de llanto intenso al menos 3 horas al día, 3 días a la semana durante al menos 3 semanas (la llamada regla del tres de Wessel). Suele aparecer a partir de los 15 días de vida, es especialmente frecuente en torno al mes y medio, y desaparece hacia los 4 meses de edad. Se trata de un trastorno benigno que no tiene trascendencia médica -no se trata de una enfermedad- y el cuadro suele desaparecer por sí solo, de manera espontánea y sin dejar secuelas.
Síntomas de los Cólicos
Además de llorar de manera inconsolable durante varias horas -especialmente durante la tarde y la noche- el lactante puede:
- Sufrir un llanto de inicio repentino.
- Encoger las piernas repetidamente sobre el abdomen.
- Mostrar el vientre algo abombado y aparentemente lleno de gases.
- Cerrar los puños con fuerza.
- Enrojecer por el esfuerzo.
Cuando el llanto cede, se vuelve a encontrar con un aspecto normal.
¿Por qué se producen los cólicos?
No existe una causa clara ni tampoco una evidencia médica que demuestre la relación del cólico con una dolencia física o un malestar del intestino o estómago. Las asociaciones de pediatría barajan distintas teorías respecto a la etiología de los cólicos:
- Causas psicológicas o sociales.
- Causas gastrointestinales.
- Causas dietéticas.
- Inmadurez neurológica.
¿Cómo se superan los cólicos del lactante?
Como afirma la Asociación Española de Pediatría (AEP) en su “Guía práctica para padres”, no existe ningún remedio con eficacia demostrada para los cólicos del lactante, simplemente se debe ser paciente y esperar a que las crisis acaben desapareciendo por sí solas, alrededor de los cuatro meses de edad. En cualquier caso, esta asociación apunta las siguientes posibles medidas de actuación:
- Mantener la lactancia materna, al tiempo que la madre evitar ingerir sustancias excitantes. Si se opta por la lactancia artificial, las tomas deben ser muy regulares, tanto en horario como en frecuencia. Al finalizar, se debe ayudar al bebé a expulsar el aire.
- Coger al bebé y abrazarlo contra el pecho para que sienta nuestro calor. También se le puede arrullar en una mantita, cambiarle de postura, darle un baño o realizarle un masaje relajante.
- Suplementos a base de probióticos. Podrían mejorar un poco los síntomas en algunos niños, pero no existe suficiente evidencia científica que lo demuestre.
Consejos Adicionales
- Ármate de paciencia.
- Descarta otras causas.
- Recurre a los masajes.
- Reduce los estímulos y busca su relax.
- Llévale de paseo.
- Claves de la lactancia.
- Establece una rutina para las tomas.
- Ayúdale a eliminar los gases.
- Tu descanso también cuenta.
- Acude al pediatra siempre que sea necesario.
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