Lengua Materna de Francia: Origen y Evolución
El idioma francés es una lengua perteneciente a la rama de las lenguas romances, descendientes del latín. Es el idioma oficial de Francia y, además, es hablado en otros países de Europa como Suiza, Luxemburgo, Mónaco y Bélgica.
Orígenes del Francés
La historia del francés se remonta al año 51 y 58 a.C. con la invasión del Imperio Romano en el territorio de los galos. Por lo tanto, el francés proviene del latín. La lengua francesa se origina con la invasión de los galos por el ejército romano, gobernado por Julio César, entre los años 58 y 50 a.C. Cuando los invasores llegaron introdujeron el *sermo cotidianus* o latín vulgar.
El latín se difundió por todo el territorio y era la lengua de administración. Con la invasión romana, estas lenguas desaparecieron debido al predominio del latín. Los romanos fueron los que dieron a los galos el nombre de «celtas». Había muchas diferencias entre los propios galos del norte y del sur, incluso tenían dialectos y tradiciones distintas. No obstante, con la llegada de los romanos, surgió la conocida guerra de las Galias.
Cuando finalizó la guerra de las Galias (entre el 58 a. C. y el 51 a. C.), los territorios ubicados al sur del Rin pasaron a ser provincias romanas. El desarrollo de los núcleos de población y el crecimiento del comercio mejoraron la comunicación entre los galos y los romanos: durante cinco siglos, el latín oral, también denominado vulgar (vulgus: el pueblo), convivió con el galo, un idioma de origen celta. No obstante, como el galo no se utilizaba en la escritura, su permanencia era complicada, principalmente en la zona sur del país, más romanizada. Actualmente, de las 100 000 entradas que incluye el diccionario Le Grand Robert, un centenar de palabras todavía reflejan su origen galo.
Influencia Germánica
Tras la caída del Imperio romano, llegaron unas tribus germánicas que se asentaron en el territorio: los Francos, que tomaron el lado norte y se dedicaban a la agricultura y a la ganadería, y los visigodos, que tomaron el lado sur y se dedicaban a los ejercicios militares. Los francos se desplazaron al lado sur, dominados por los alamanes, y allí fundaron el *regnum francorum*. Ya en el siglo IV había numerosos francos asentados en el noreste del país e integrados en los ejércitos romanos. A pesar de que en el siglo V los pueblos bárbaros invadieron el Imperio Romano de Occidente, los francos permanecieron en los alrededores del Rin.
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Tras varias victorias, Clovis unificó a todos los pueblos francos y se granjeó el apoyo de las grandes familias galorromanas. Para ello, adoptó tanto la lengua, el galorromano, como su religión, el catolicismo. Como consecuencia del origen germánico de los francos, se modificaron la pronunciación y la musicalidad del idioma. Se introdujeron nuevos sonidos (como el sonido /œ/ de fleur [flor, en español] y el sonido /ø/ de nœuds [nudo, en español]), además de otras palabras nuevas.
Evolución del Francés
Con el paso de los siglos, el latín vulgar fue evolucionando hasta convertirse en el actual francés o provenzal. A finales del siglo VIII, el nivel educativo entró en declive, y el pueblo ya no entendía el latín que hablaban los clérigos. Tras el Concilio de Tours de 813, Carlomagno impuso las homilías en la “lengua rústica romana”. En otras palabras, en los dialectos locales. Esta decisión marca el primer reconocimiento a la lengua oral.
Sin embargo, el auténtico nacimiento del francés tuvo lugar tres décadas más tarde: con la división del imperio, surgen tensiones entre Lotario y sus dos hermanos, Carlos el Calvo y Luis el Germánico, que culminan con la alianza y el enfrentamiento de estos últimos con el primogénito. En 842, Carlos y Luis prestan juramento, y cada uno emplea la lengua que entendían las tropas de su hermano: Carlos se expresa en tudesco (protoalemán) y Luis lo hace en romano (protofrancés). Los Juramentos de Estrasburgo, transcritos por un testigo presencial, marcan el nacimiento tanto del alemán como del francés.
Francés Antiguo y Medio
En el siglo X, el galorromano adoptó cientos de formas. Bajo la influencia del fráncico se empezó a desarrollar un grupo de lenguas en el norte, las denominadas lenguas de oíl. En el sur, más romanizado, se desarrollaron las lenguas de oc (oíl y oc significan oui [sí, en español]). Las lenguas de oíl incluyen, entre otros, los dialectos picardo, valón, borgoñés e incluso franciano; mientras que las lenguas oc agrupan a los hablantes del lemosín, el auvernés, el provenzal, el languedociano… De la lengua franciana nos han llegado miles de palabras, como los sustantivos que empiezan por H aspirada: hache, haine, hêtre, héron (en español: hacha, odio, haya, garza), u otros vocablos como guerre, gâcher, garder o gage (guerra, estropear, guardar, garantía).
El latín continuó siendo el idioma imperante en la religión, la educación y la legislación aunque, poco a poco, comenzaron a aparecer escritos en lengua vernácula. Desde finales del siglo XI, los trovadores del sur y del norte entonaban sus poemas en los diversos dialectos del país. No obstante, había enormes disparidades entre los textos debido a la multitud de hablas y a la falta de reglas estrictas; los dialectos, bajo la pluma de los divertidos copistas, eran aleatorios. De hecho, algunos abogaban por la «relatinización» del léxico. En el siglo XII, el francés seguía dividido entre el oíl y el oc.
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En los siglos XIV y XV, Francia vivió sus años más oscuros: la peste negra y la guerra de los Cien Años diezmaron a la población y la autoridad de la monarquía se situó al borde del abismo. Los textos de François Villon, redactados en francés medio, reflejan a la perfección este periodo turbulento. Para el lector moderno, el idioma empleado es más fácil de comprender. Gracias a la pérdida de las dos declinaciones, se fijó la posición de las palabras en las oraciones. Y se asentaron las bases del idioma. Hoy en día, algunas de sus grafías nos resultan graciosas (doncques, pluye u oyseaulx).
Renacimiento y Estandarización
Durante el siglo XV asistimos al nacimiento del Renacimiento italiano y se inventa la imprenta; es decir, se redescubren los textos antiguos y el invento de Gutenberg posibilita una rápida divulgación del conocimiento. Para poder editar una gran cantidad de obras escritas, era preciso fijar la lengua. De esta forma, las lenguas vernáculas obtuvieron por fin su reconocimiento. En ese momento se planteaba un doble reto: religioso (en 1522 se publicó la Biblia en alemán) y político. Gracias a la pérdida de dos declinaciones, se fijó la posición de las palabras en las oraciones.
A fin de dotar al francés de legitimidad y a sus textos escritos de distinción, se plantearon diversas hipótesis, en ocasiones demasiado rebuscadas: el francés había surgido de las lenguas sagradas, es decir, del latín clásico, del griego e incluso ¡del hebreo! Los primeros gramáticos sentaron las bases del debate secular: ¿debería darse prioridad a su uso o racionalizar el idioma? Como paradigma de esta emulación lingüística, Joachim Du Bellay publica *Défense et illustration de la langue française* (Defensa e ilustración de la lengua francesa) en 1549. Los autores de la Pléyade, de los que forma parte, desempeñaron el papel de teóricos y lexicógrafos.
De nuevo, se latinizó el idioma, aunque en ocasiones de forma equivocada. Así, el vocablo *doit* pasa a ser *doigt* (del latín digitus) y *pie* pasa a ser *pied* (del latín pedis). Se eliminaron las palabras que se consideraban “bárbaras”, es decir, no latinas. Para poder dar respuesta a las nuevas realidades, los escritores recurrieron a más de 2000 préstamos de otros idiomas, así como a neologismos, que dieron lugar a dobletes o cognados léxicos. Gracias al doble impulso procedente del ámbito político y del literario, el francés se convirtió en un idioma “de rango superior”. Sin embargo, en el siglo XVI, el porcentaje de hablantes de la lengua del rey no superaba el 10 o el 20 %.
Francés Moderno
El francés es un idioma repleto de paradojas que lucha por eliminar su propia “barbarie”; algo que, inevitablemente, forma parte de su identidad. En 1539, el rey Francisco I hizo del francés la lengua oficial de la administración y de los procedimientos judiciales en Francia, reemplazando al latín como lengua oficial escrita del país. En su informe de junio de 1794, Henri Grégoire reveló que tan solo se hablaba «exclusivamente» francés en «unos quince departamentos» de los 83 existentes. A él le parecía paradójico, y casi insoportable, el constatar que menos de tres millones de franceses de un total de 28 pudieran hablar la lengua nacional, mientras que esta era utilizada y se encontraba unificada «incluso en Canadá y en las orillas del Misisipi».
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Tras un período de unificación y estandarización, la lengua hablada en los siglos XVII y XVIII se convirtió en la base del francés moderno. A partir del siglo XVII, al francés se le otorgó la condición de lengua de cultura y diplomacia en todo el mundo occidental. A partir del siglo XVII, todos estos esfuerzos de unificación se institucionalizaron en la Academia Francesa, la institución encargada de la regulación de las normas y del perfeccionamiento del francés.
Ante la proliferación de préstamos léxicos del inglés, el gobierno francés intentó tomar medidas para proteger la integridad de la lengua. El 7 de enero de 1972, promulgó el Decreto n.º 72-9 sobre el enriquecimiento de la lengua francesa, que preveía la creación de comisiones terminológicas ministeriales para enriquecer el vocabulario francés. La ley Toubon de 1994 se basa en la misma preocupación. No existe ninguna duda de que hoy en día el inglés es, no una de las principales lenguas francas, sino la lengua franca por excelencia. Se trata de la lengua dominante en la ciencia, el cine, la música o la comunicación.
Distribución Geográfica Actual
El francés se habla en 53 países, lo que lo convierte en una de las lenguas más difundidas del mundo. Se calcula que el número de francófonos como primera y segunda lengua en todo el mundo oscila entre 220 y 300 millones de personas. Es idioma oficial y co-oficial en 29 países. Los países que utilizan el francés como primera o segunda lengua están repartidos por los cuatro continentes. Cuatro de ellos están en Europa: Francia, Bélgica, Suiza y Luxemburgo. Dos, en el continente americano: Canadá y Haití. También hay dos departamentos de ultramar de Francia: Martinica y Guadalupe. El resto son antiguas colonias francesas de África e islas de los océanos Índico y Pacífico.
Variantes del Francés
- Variantes septentrionales y centrales del francés, incluida la actual Bélgica.
- Uno de los dialectos de la langue d’oil era el françien, que se hablaba en Île de France. Este se convirtió en la base del francés estándar.
- Todas las variedades de francés canadiense se diferencian del francés estándar en pronunciación, vocabulario y gramática. Se habla quebequense en Québec. El franco-ontariense, hablado en Ontario, en el oeste de Canadá, en Labrador y en Nueva Inglaterra.
- África tiene la mayor población de francófonos del mundo. Las variantes africanas del francés se hablan en 31 países africanos y el número de hablantes como primera y segunda lengua supera los 100 millones. Todas las variantes de francés africano se diferencian del francés estándar en pronunciación, vocabulario y gramática.
El Francés como Lengua Franca
El latín se convirtió rápidamente en lengua franca gracias a la expansión del Imperio romano y se utilizó durante siglos, llegando incluso hasta la Edad Media. Entre los siglos VII y XV, el árabe fue la lengua franca del Imperio Islámico, que en su época de mayor esplendor llegó a limitar con China y el norte de la India y Francia y Portugal. Durante dicha época, el árabe fue la lengua de la ciencia y la diplomacia y se extendió ampliamente por toda la cuenca del Mediterráneo. De ahí que encontremos muchas palabras de origen árabe en otros idiomas como el español, el turco, el inglés o el portugués.
El periodo que abarca de finales del siglo XVII hasta el siglo XIX fue un período de hegemonía cultural y económica francesa en el mundo. Durante esa época, el territorio de Francia se incrementó en gran medida, llevando el idioma a diversos lugares del mundo. Poco a poco, el francés fue imponiéndose como lengua de la diplomacia, prácticamente hasta inicios del siglo XX. De hecho, durante esta época ciertos tratados, como el de Nimega y el de Rastatt, se redactaron en francés en lugar de en latín. Además de en la diplomacia, el francés se instituyó como lengua franca en la cultura y el arte. Durante la época de la Ilustración, prácticamente la totalidad de los intelectuales europeos hablaban francés. Además, obras de filósofos franceses como Voltaire o Rousseau trascendieron las fronteras nacionales, extendiendo no solo la lengua, sino la ideología francesa.
Importancia Actual del Francés
El francés es una de las cinco lenguas más habladas del mundo. Es además, la segunda lengua más enseñada por detrás del inglés. Se trata de un idioma global que abarca a los cinco continentes. El francés es una lengua romance, que proviene del latín y es el idioma oficial de 29 países, convirtiéndose así en el segundo idioma más hablado en cuanto a Estados se refiere.
El francés, por ser uno de los idiomas más extendidos a nivel global ofrece numerosas posibilidades en todos los ámbitos, desde el laboral hasta el personal. Francia es la quinta economía más grande del mundo y el tercer destino de inversión extranjera. Por este motivo, hablar francés es una clara ventaja competitiva a nivel laboral. Además, en España hay un gran número de empresas que establecen relaciones directas con Francia a nivel empresarial, debido a su cercanía. Tanto es así que España es el primer cliente de Francia en el mundo. Lo que nos indica que saber francés en España abre muchas puertas.
El francés ha sido a lo largo de la historia la lengua de la diplomacia y era el idioma que se utilizaba para la comunicación entre naciones. Muestra de ello es que actualmente es el idioma oficial de organismos internacionales importantes como la Organización de Naciones Unidas (ONU), la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), el Fondo Monetario Internacional (FMI), entre otros.
Francia es uno de los países que más atrae a los turistas. Es por ello que conocer el idioma es un punto a favor si te gusta viajar. A ello se suma, como hemos mencionado, que se habla en 29 países y muchos de ellos son destinos populares. El francés se caracteriza por ser un idioma lleno de cultura e historia. Como hemos mencionado, 29 son los países que reconocen el idioma francés como lengua oficial. Países que en su mayoría forman parte de la llamada francofonía.
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