Lesiones por fórceps en el parto: Causas, consecuencias y aspectos legales
El parto es un momento crucial y delicado en la vida de una madre y su bebé, donde la seguridad y la salud son primordiales. Si además se añaden compresiones craneales por instrumentaciones ginecológicas pueden producirse lesiones intra o extracraneales, espinales o de nervios periféricos. Entre el parto vaginal espontáneo y la cesárea -extracción fetal mediante cirugía vía abdominal- existe la posibilidad de utilizar instrumentos que permitan culminar el parto vaginal en caso de complicaciones: ventosa, espátulas y fórceps.
El fórceps es un instrumento obstétrico en forma de tenazas similar a 2 grandes cucharas. El objetivo consiste en dilatar el cuello uterino y agarrar la cabeza del bebé para así guiarla fuera de la vía del parto. Los partos asistidos con forceps o vacuum aumentan la incidencia de lesiones craneoencefálicas fetales, siendo la tendencia actual a realizar cesáreas en partos que se prevén difíciles.
Desafortunadamente, el uso inadecuado de estas herramientas puede llevar a una negligencia médica grave y causar lesiones al bebé o a la madre. En España, los casos de negligencias médicas en partos son un problema constante dentro del sector sanitario. Por ejemplo, en 2020, la Asociación Defensor del Paciente informó que más de 140 bebés nacieron con alguna discapacidad física debido a una praxis médica deficiente durante el alumbramiento.
Riesgos y complicaciones del uso de fórceps
El uso de fórceps en el parto no está totalmente exento de riesgos y se enmarca en un contexto en que se sopesan los posibles problemas y las ventajas de su aplicación. Ha de tenerse en cuenta, que se emplea en ocasiones en las que la situación que aconseja su uso tampoco es segura para la madre, el feto o ambos.
Los principales problemas que puede sufrir la madre son desgarros vaginales y dificultades para orinar o defecar tras el parto. En el caso de los desgarros, estos pueden requerir un tiempo de recuperación largo y, en ocasiones, cirugía. Es más frecuente que se realice episiotomía cuando se emplea el fórceps, bien por el propio uso del instrumento, bien por la urgencia que en algunos casos existe para la salida del feto.
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El recién nacido puede presentar contusiones y hematomas que suelen desaparecer en pocos días, esto es lo más frecuente. El bebé puede sufrir marcas, moratones o protuberancias al nacer e hinchazón de la cabeza. Otro riesgo es que el bebé sufra algún corte en la cara o la cabeza producido por los fórceps. No obstante, esto es muy poco frecuente.
Cabe la posibilidad de que la fuerza ejercida por los fórceps cause una lesión en los nervios faciales del bebé, haciendo que sus músculos queden descolgados. Los nervios del bebé pueden resultar lesionados por la presión de los fórceps.
Tipos de lesiones craneales asociadas al uso de fórceps
Durante el parto pueden ocurrir múltiples lesiones del sistema nervioso central y periférico, muchas de las cuales pueden prevenirse. La cabeza fetal es sometida a importantes compresiones contra la columna lumbar, promontorio sacro y sínfisis del pubis al atravesar el canal del parto.
La incidencia real de lesiones del sistema nervioso central es desconocida, pudiendo ser clasificadas en 7 tipos según Hovind6:
- Hemorragia extracraneal
- Fractura craneal
- Hemorragia intracraneal
- Contusión cerebral
- Contusión cerebelosa
- Lesiones espinales
- Lesión de nervios periféricos
Las fracturas craneales pueden ser lineales, deprimidas o evolutivas. Las lineales suelen asentar en los huesos parietales, con una incidencia de hasta un 10%4. Muchas de las fracturas en ping-pong se dan en la región parietal, causadas por la aplicación de forceps o por la presión en el propio canal del parto, sobre todo contra el promontorio sacro. Las fracturas deprimidas producidas por traumatismo del parto pueden llegar a suponer el 16% de las fracturas craneales en estos niños y muchas de ellas son debidas a la aplicación de forceps u otras maniobras agresivas1,3,8.12 o por la dificultad de paso por el canal2. El 75% se producen en región parietal y el 15% son frontales.
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El tercer tipo de lesión es la hemorragia intracraneal, que puede ser epidural, subdural, subaracnoidea, intraventricular o intraparenquimatosa. El hematoma epidural supone el 2% de las hemorragias cerebrales neonatales6, la mayoría debidas a ruptura de vasos meníngeos o senos venosos diploicos tras fractura craneal5. Estos hematomas epidurales ocurren en partos prolongados y/o en aquéllos asistidos por forceps.
Casos clínicos
Presentamos una serie de tres casos de lesiones craneales secundarias a parto asistido con forceps, dos casos de fracturas deprimidas y una fractura deprimida con hematoma epidural subyacente. A continuación se resumen los casos presentados en el artículo:
- Caso 1: Recién nacido con cefalohematoma parietal izquierdo, fractura deprimida parietal y hematoma epidural subyacente. Intervenido con éxito y asintomático tras dos años de seguimiento.
- Caso 2: Niña recién nacida con gran fractura deprimida frontal derecha. Intervenida de urgencia con elevación de la depresión y dada de alta con TAC normal tras dos años de seguimiento.
- Caso 3: Niña de 1 día con fractura deprimida frontal derecha tras parto asistido con fórceps. Neurológicamente asintomática, intervenida con elevación de la fractura y dada de alta con resonancia normal tras dos años de seguimiento.
Diagnóstico y tratamiento
El diagnóstico se realiza con la clínica y técnicas de imagen como TAC o IRM. El tratamiento es quirúrgico en la mayoría de casos, con elevación de la fractura y evacuación del hematoma.
Las indicaciones de cirugía de reparación son, según Loeser7: a) fragmento óseo libre en parénquima cerebral, b) déficit neurológico, c) aumento de la presión intracraneal y d) fístula de LCR.
Aspectos legales y negligencia médica
Las negligencias médicas durante el parto son aquellas acciones u omisiones que realiza el personal médico en el transcurso de este procedimiento. Si bien estas conductas suelen ocurrir sin la voluntad de perjudicar al feto o a la madre, también pueden ser intencionales. Debido a estas malas praxis médicas, tanto el feto como la madre pueden sufrir diferentes lesiones físicas. En el caso de la madre, también se pueden presentar daños psicológicos.
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Se nos ilustra en una Sentencia de la AP de Cádiz de 12 de Abril de 2016 (SENTENCIA Nº 64/2016 DE AP CÁDIZ, SECCIÓN 8ª, 12 DE ABRIL DE 2016) el caso de unos padres que le reclaman, por la vía administrativa, al Servicio Andaluz de Salud (y mas concretamente a su compañía de seguros) una indemnización derivada de una supuesta negligencia médica padecía por el hijo de la parte actora, en el Hospital Público de Jerez de la Frontera, que le ha ocasionado graves lesiones neurológicas.
Prevención
La forma correcta de aplicar los forceps resulta esencial para prevenir lesiones craneales fetales, especialmente en partos difíciles. Además hay un mejor conocimiento de los factores de riesgo, como son las primíparas con fetos de más de 3,5 Kg, en las cuales es esencial la correcta aplicación de los forceps (Fig 3 y 4), en las cuales se realizan cesáreas en un 25% más de casos que hace unos años.
La prevención implica educación y formación continua de los profesionales, actualización en protocolos de parto, y la promoción de la comunicación efectiva entre el equipo médico y la paciente.
La inversión en tecnología y protocolos actualizados para el parto y atención prenatal también puede disminuir el riesgo de negligencias. Una formación adecuada y actualizada para los profesionales de la salud es esencial.
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