La Loba Capitolina: Historia y Leyenda de un Símbolo Romano
Todo país tiene su propio animal simbólico, e Italia no podía ser menos. La Loba Capitolina o Luperca es una escultura esculpida en bronce que se encuentra en los Museos Capitolinos (Roma, Italia), aunque existen copias por todo el mundo, como la que se encuentra fuera del museo y es fotografiada por millones de turistas.
El Mito Fundacional de Roma
Esta recreación responde al mito fundacional de Roma datado en el 753 a.C, en donde la loba sería Luperca y los niños Rómulo y Remo, fundadores mitológicos de la ciudad. El conjunto escultórico lo forman tres figuras: una loba y dos pequeñas figuras antropomorfas que son amamantados.
Según la historia, Ascanio, hijo del héroe troyano Eneas, fundó sobre la orilla derecha del río Tiger la ciudad de Alba Longa. Pero de poco le valió, ya que Marte, el dios de la guerra, fecundó a Rea Silvia -la hija de Numitor- y la bendijo con dos hijos mellizos: Rómulo y Remo. Unos pasos vacilantes, impulsados por la obediencia debida, se dirigen hacia las crecidas aguas del Tíber para confiar a una muerte casi segura a dos niños recién nacidos: Rómulo y Remo.
Los pequeños eran el fruto de una deshonra: la violación de Rea Silvia, protectora del fuego sagrado de Vesta, por Marte, el dios de la guerra. Solo él había podido rebasar las barreras que Amulio, tío de la virgen vestal, había interpuesto entre el mundo y la hija de su hermano Numitor, a quien había despojado del trono de Alba Longa. Amulio temía que una nueva criatura de la sangre de su hermano (primogénito y legítimo heredero del rey Procas) le arrebatase el trono que él había usurpado.
Una loba que se encontraba a las orillas del río bebiendo agua, al ver a los dos bebés en una cesta decidió amamantarlos. La leyenda cuenta que una loba los acogió al pie del monte Palatino. El animal los alimentó y protegió durante algún tiempo en su cueva de Lupercal, hasta que un pastor los encontró y los crio como hijos suyos.
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Salvados de la corriente, el destino tendría más fuerza que el ansia de poder de Amulio, vergüenza del pío linaje de Eneas: en la corriente resonaba el gemelo lamento de quienes tenían asignado un hado bien distinto al de perecer ahogados, ya que la cesta que llevaba a las dos criaturas se paró en un remanso del río, bajo la higuera Ruminal. Una loba que amamantaba a sus cachorros les ofreció sus ubres y les salvó la vida, hasta que Fáustulo, un porquerizo de Amulio, los llevó a su cabaña y se hizo cargo de ellos.
Cuando los mellizos se hicieron adultos, fundaron una ciudad en la ribera derecha del Tíber, donde fueron encontrados por la loba Luperca. Se dice que, aunque sea una leyenda, la madre adoptiva humana podría haber sido Luperca, dado que, en latín, lupa significa loba y prostituta. Según la leyenda, su esposa fue siempre una prostituta, apodada lupa, que en latín significa tanto loba como prostituta. La leyenda de la loba que amamanta a Rómulo y Remo procede sin duda de ahí.
Pues bien, Rómulo y Remo, discutieron sobre el lugar exacto para fundar la ciudad y lo dejaron en manos de los dioses. Ya adultos, los gemelos decidieron fundar una ciudad al pie del monte Palatino. Incapaces de decidir quién daría nombre a la ciudad, decidieron consultar a los augures, los signos de la naturaleza. Cada hermano se situó en una montaña y observó a los pájaros.
Rómulo, delimitó la ciudad cavando a su alrededor, y juró que mataría a quien lo traspasará. Remo, burlándose de su hermano, saltó el foso, símbolo de las futuras murallas de la ciudad. Rómulo no hizo ninguna excepción con su gemelo y lo mató a sangre fría. Con la muerte de su hermano puso de manifiesto su promesa: Roma sería una ciudad perfecta y sus fronteras no tendrían fin.
Las Leyendas de Rómulo y Remo
La primera, tal y como la recoge Tito Livio, narra cómo en el siglo VII el rey Numitor está gobernando en Alba Longa (ciudad fundada por Ascanio hijo de Eneas), hasta que su hermano Amulio decide derrocarlo y proclamarse rey, pero para asegurarse el reinado éste encarcelarla a Numitor y encierra a Rea Silva (hija de Numitor) convirtiéndola en vestal y con «quien tuvo dos hijos, Numitor y Amulio. A Numitor, el amyor, le legó el antiguo trono de la casa Silvia.
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La violencia, sin embargo, resultó más fuerte que la voluntad paterna o que el respeto debido a la antiguedad de su hermano, pues Amulio le expulsó y se apoderó de la corona» (Tito Livio, trad. Finalmente, la hija de Numitor es asesinada y Amulio intenta acabar con los gemelos. Para ello ordena a uno de los trabajadores deshacerse de ellos. Ell cesto con los niños no se desplazó demasiado, permitiendo que los gemelos no se ahogasen.
Cuando Amulio es finalmente asesinado, su abuelo es repuesto en el trono, y los gemelos abandonan Alba Longa, marchando al lugar en donde el pastor Fáustulo los encontró, decidiendo fundar su propia ciudad. Tras un largo enfrentamiento Remo resulta herido y fallece al poco tiempo, por lo que Roma finalmente es fundada en el Palatino.
La segunda leyenda, también recogida por Tito Livio, narra que no sería una loba quien cuidaría de los niños, sino que Luperca habría sido una mujer. De todas formas, por más evocadoras que fueran dichas historias, su carácter fantástico distaba mucho de hacerlas verosímiles, y en la propia Roma hubo quien, como indican Livio o Plutarco, cuestionó la interpretación de algunos aspectos, nada menos que afirmando que la presunta loba no era tal sino que se trataba de una antigua prostituta («lupa» en latín alude tanto a una loba como a una meretriz).
Datación y Origen de la Escultura
La figura de la Loba Capitolina y los gemelos Rómulo y Remo han generado una gran polémica en cuanto a la datación de la famosa escultura generando principalmente dos teorías. Esta teoría es propuesta por el arqueólogo Johann Joachim Winckelmann en el siglo XVIII. Su planteamiento dataría a la escultura como obra del siglo V a.C., correspondiendo al arte etrusco.
Sin embargo, la anterior teoría se ve anulada cuando a finales del siglo XIX la escultura es restaurada e investigadores alemanes descubren que la manera de efectuar el proceso de fundición no corresponde con época etrusca y sí con la Edad Media, específicamente con los siglos XII y XIII. Tras ello se realizó la prueba del carbono 14 para conseguir una mayor exactitud en la datación de la escultura y finalmente en 2007/2008 se anunció oficialmente la nueva datación que establecería la fecha de la obra entre el 1020 y el 1152 d.C. («dating the statue to 1020-1152 CE with a confidence level of 95.4%») (L. Calcagnile et al., 2019: 211).
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Hay que destacar también que el conjunto escultórico no fue elaborado en su totalidad en un primer momento, sino que las figuras de los niños fueron añadidos con posterioridad, en el siglo XV.
A cualquier visitante que acuda a los Museos Capitolinos de Roma no le pasarán desapercibidas muchas de las obras de la Antigüedad allí exhibidas, pero seguramente la que más fácilmente reconozca sea la escultura broncínea de la loba amamantando a los gemelos. La pieza está allí desde que el papa Sixto IV la donara en 1471 al Palazzo dei Conservatori. Los dos bebés, como es sabido, son añadidos renacentistas, pero desde hace siglos persiste la creencia de que la escultura de la loba es de factura etrusca y remonta al siglo V a. C.
Sin embargo, algunos estudios realizados en los últimos años -con análisis de termoluminiscencia y radiocarbónicos-, han puesto en cuarentena dicha datación y postulan que podría ser mucho más tardía, del siglo XI o XII, aunque no hay consenso generalizado en este dato.
Lo cierto es que en este momento es cuando vemos aparecer en Roma las techumbres cubiertas con teja y los espacios monumentales coronados por esculturas de terracota con influencias del arte griego o etrusco, pero también sabemos que las colinas de la urbe fueron ocupadas desde mucho antes por cabañas de barro y techos de paja en las que vivían poblaciones más o menos dispersas cuya organización político-administrativa es difícil de descifrar en base a la cultura material.
Como ocurre a menudo, agotadas las relecturas de los textos clásicos, depositamos nuestras esperanzas en la arqueología, nuestro único medio vivo para recabar más información, pero lo cierto es que la estratigrafía de la Roma de tiempos pretéritos aparece de forma muy parcial, a menudo oculta a varios metros de profundidad y cubierta por siglos de ocupación que dificultan enormemente la lectura de los espacios documentados.
Desde el lugar en el que se encuentra ubicada la Loba capitolina nace la llamada Vía Roma en honor al camino desde el que se llegaría a la capital italiana partiendo desde Segovia. Allí es donde hace 50 años el consistorio segoviano decidió instalar el conjunto escultórico que Roma regaló a Segovia al cumplirse 2.000 años de la construcción del Acueducto.
El acto contó con gran seguimiento por parte de los vecinos que esperaban con ilusión tan señalado gesto. Desde entonces, para los segovianos es natural encontrarse "en la loba" y para los turistas es también una parada demandada puesto que se trata de una reproducción exacta de la escultura que se encuentra expuesta en el Palacio de los Conservadores, en el Campidoglio romano.
La obra fue considerada de origen etrusco durante décadas hasta que a finales de los años 90 y a través de distintas técnicas de datación se esclareció que se trataba de una obra medieval (siglos XI-XII). la obra cuenta con dos conjuntos independientes, la loba por un lado y los gemelos incorporados más adelante para representar la leyenda de la fundación de Roma.
Representaciones de la Loba Capitolina en el Mundo
La original se encuentra en los Museos Capitolinos desde 1471, pero existen numerosas representaciones en todo el mundo, desde París a Buenos Aires, Chicago, Tokio y un centenar de ciudades más.
Tabla resumen de la datación de la Loba Capitolina:
| Teoría | Datación | Fundamento |
|---|---|---|
| Teoría Clásica | Siglo V a.C. | Estilo artístico etrusco |
| Datación Moderna | 1020-1152 d.C. | Análisis de carbono 14 y técnica de fundición medieval |
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