Los Niños de la Camorra: Historia y Realidad de la Mafia Napolitana
Nápoles, una ciudad bella y terrible, es el reino de la Camorra, y los chicos que crecen allí lo hacen bajo su influjo. El cine y la televisión italianas han encontrado un nuevo filón en el retrato realista de las distintas mafias locales y su entorno juvenil, al rebufo del éxito y las formas de aquella Gomorra (2008) de Matteo Garrone que adaptaba el libro de Roberto Saviano.
Roberto Saviano (Nápoles, 1979) dio el salto a la fama con Gomorra (2006), donde contó el día a día de los clanes de la mafia de Nápoles, la Camorra. De ese libro salieron una película y una serie. En su nuevo libro, La Banda de los Niños (Anagrama), Saviano vuelve a Nápoles para contar cómo los chavales de las barriadas pobres se han convertido en despiadados reyes de las plazas de la droga. Lo hace en forma de novela basada en una investigación judicial.
¿Quiénes son los Niños de la Camorra?
En la jerga de la Camorra, la ‘Paranza’ es un grupo criminal. La expresión no la inventa Saviano, sino que se usó para denominar la investigación policial que, en 2015, llevó a la detención de Pasquale Sibillo, de 24 años. En la banda había chavales nacidos en 1993, 1994 y 1995.
Hasta hace unos años los niños hacían de centinelas, llevaban una pistola de un lado al otro... ahora mandan. Por una coyuntura particular: los grandes boses están en la cárcel y los que no, ni salen de casa, porque hay demasiada violencia. Así que por la calle solo quedan los más jóvenes.
Imagínate el talento que tienen para hacerse con una plaza de droga con quince o dieciséis años: pagan a la policía, hacen llegar la droga desde el extranjero, mantienen los precios, la calidad, controlan a los clientes... Es como darle las llaves de un centro comercial a un adolescente y decirle: "toma, gestiónalo". Pero estos, con 18 años o menos, tienen ingresos de 400.000 euros.
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Una pandilla formada por diez de ellos se lanza a la conquista de la ciudad: provienen de familias normales, les gusta lucir calzado de marca y tatuarse el símbolo de su banda. Liderados por Nicolas Fiorillo, alias Marajá, el grupo de adolescentes utiliza las motos como los forajidos de las películas del Oeste usaban los caballos: invaden las aceras, atropellan a peatones, se escabullen por las estrechas calles del centro histórico.
La Realidad de la Camorra en Nápoles
Saviano denuncia que en España no se hable de mafia. Una parte importante de la burbuja especulativa del ladrillo, sobre todo en el Sur, la crearon las mafias rusas, italianas, nigerianas, colombianas; todas las que trafican con droga. Todas las transacciones se hacían aquí, en España, se compraban edificios para pagar toneladas de cocaína.
Tras la detención del jefe del clan Polverino en España, un jefe de la Guardia Civil al que pregunté si habían desarticulado el clan me contestó que "un clan camorrista se transforma, pero nunca se destruye". Hay que tener en cuenta el inmenso capital acumulado por las familias mafiosas. Cuando se ve en las noticias "detenido el capo de tal familia", hay que tener en cuenta que probablemente haya hecho miles de millones de liras ya en la década de los '80, con el contrabando. Todavía les queda ese dinero.
Y sus descendientes pueden decidir. Pueden invertir, por ejemplo, 1.000 euros en Apple, y después de un año tendrán unos 1.200 euros, quizás. Pero si invierten 1.000 euros en cocaína, después de un año tendrán 182.000 euros - y son datos de la Drug Enforcement Agency (DEA) de Estados Unidos. ¿Qué otro trabajo te da eso? Convence tú a un chaval que lo deje y trabaje por 1.000 euros al mes.
En Nápoles, un chaval de esa edad que quiera trabajar podría cobrar unos 600 euros al mes. Eso si se mete en el taller de un mecánico, porque si va a trabajar de ayudante de un barbero, no llega a 300. ¿Un trabajo tras la universidad? 1.200 euros al mes. Ellos piensan: "quiero todo ahora, o no lo tendré nunca".
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La Violencia y la Ausencia de Códigos
La Camorra actual no ayuda al pueblo, la camorra actual abusa del pueblo. En las Navidades del año pasado, a Arturo, un estudiante de 17 años, le dieron 20 puñaladas y lo dejaron casi muerto en una de las calles principales de Nápoles. Fueron detenidos tres adolescentes de 15, 16 y 17 años. El cuarto responsable tenía 12.
«Mi hijo fue víctima de esto que hoy se llama Baby Gang», cuenta la madre en DMAX. «Víctima de una violencia ciega, sin miramientos, insoportable, que demuestra su capacidad de afirmarse y delinquir sobre un sujeto más débil».
Los chavales no tienen los códigos de la mafia y así todo es más peligroso. Sin códigos, crece la violencia y aumenta su espectacularidad. Un gramo de cocaína en una esquina de Nápoles cuesta entre 65 y 70 euros. En una noche, con un par de puntos de venta, uno de estos baby capos puede ganar hasta 100.000 euros. Pueden vender unos cinco kilos a la semana, más de 15 millones de euros al año.
La Película "Pirañas: Los niños de la camorra"
En un hotel de la capital alemana, Claudio Giovannesi (Roma, 1978) nos habla sobre “Pirañas: Los niños de la camorra”, una película basada en el libro escrito por Roberto Saviano, “La paranza dei bambini”, publicado en 2016. Las llamadas baby gangs es el tema que trata “La Paranza dei bambini” (publicado por Anagrama en 2017 bajo el nombre de “La banda de los niños”).
Claudio Giovannesi narra en “Pirañas: Los niños de la camorra” la historia del quinceañero Nicola (Francesco Di Napoli), quien como los amigos que siempre le rodean proviene de la barriada napolitana Rione Sanità. Después de dirigir varios capítulos de la serie «Gomorra» (2014-2019), trabaja una vez más con un libro de Roberto Saviano.
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Roberto fue el que me propuso hacer esta película con su libro. Con Maurizio Braucci (coguionista) y Roberto llegamos a la conclusión de que era esencial establecer una distancia con “Gomorra”, ya que si bien fue una serie muy grande y reconocida en todo el mundo, pertenece a un género específico como lo es el del crimen noir, en el que no son importantes las relaciones sentimentales entre los personajes, sino la lucha por el poder. Yo no quería hacer una película sobre la mafia o sobre la camorra, así que una vez aclarada con Saviano mi intención de centrarnos en la pérdida de la inocencia, en los sentimientos de los adolescentes y su fragilidad, abandonamos su libro para tomar y trabajar una senda en común.
Su decisión tiene motivos, el más importante es su deseo de trabajar, y es la criminalidad organizada, en lugar del Estado, la que le ofrece un trabajo. El segundo motivo es que su madre, que es comerciante, está obligada a pagar el llamado “dinero de protección” al clan que domina el negocio, y como ella, muchos se ven afectados por esta extorsión, lo cual constituye una motivación afectiva. Otra razón viene dada por la sociedad de consumo, que te empuja a poseer buenos relojes, ropa de marca, tener una mesa en la discoteca... y para lograr eso se necesita dinero.
Las «baby gangs», lideradas a su vez por los llamados «baby-bosses», ponen de manifiesto que cada vez son más jóvenes los chicos que forman parte del crimen organizado. El crimen organizado establece sus cimientos allí donde el Estado no llega, donde hay desempleo, donde no existe una propuesta ni un futuro para las nuevas generaciones. En ese entorno las organizaciones criminales toman fuerza, se institucionalizan creando una economía ilegal.
Los chicos que participan en la película son actores naturales provenientes de barrios napolitanos. En efecto, buscamos a chicos de barrios que viven y conocen perfectamente esa realidad de la que hablamos en la película. Se trata de jóvenes trabajadores, que no se dedican al crimen organizado.
Cuando tenía 15 años mi decisión más importante fue a qué instituto asistiría, si al de humanidades o al de ciencias, pero a esa edad los niños de esta historia se enfrentan a una decisión de vida: si atravesar las dificultades que implica la búsqueda de un trabajo, que de paso escasea, o si trabajar para el crimen organizado. Buscábamos rostros inocentes, ya que queríamos distanciarnos de la típica iconografía del mundo criminal; al ser una historia sobre la pérdida de la inocencia, queríamos que la inocencia se reflejase en sus fisonomías, a pesar de que ellos conocen bien la realidad en la que viven.
Alternativas y Esperanza
Asociaciones luchan para atrapar a los niños en la escuela y alejarlos de la delincuencia. Es el caso de Maestri di Strada (Maestros de la Calle), que se infiltran en los colegios de las zonas más conflictivas. Además de hacer acompañamiento y seguimiento a los docentes, que suelen aguantar pocos años en este tipo de centros, organizan talleres de motivación.
Lucia Affinita tiene 14 años y vive en Ponticelli, uno de estos barrios de riesgo. Ha visto de cerca la violencia. Su hermano era muy amigo de Ciro Colonna, el chico de 19 años asesinado por error. Desde que acudió a sus talleres de teatro decidió que quería ser actriz.
El padre de Genny, Antonio Cesarano, ya no tiene miedo, porque no cree que puedan hacerle más daño del que ya le han causado. Antes de cumplir los 20 un francotirador le pegó un tiro por la espalda en el centro histórico de Nápoles. Le había dado tiempo a casarse, a tener dos hijos y a alcanzar la cima de uno de los clanes más peligrosos de la mafia de la región de Campania. Con 15 años le detuvieron por primera vez.
En Scampia las cifras del paro superan el 50%. Aquí no hay cines, ni jardines, ni parques infantiles. En ese particular infierno se ha adentrado el equipo de Clandestino para conocer a los nuevos jefes de la mafia napolitana.
La madre de aquel chico al que cosieron a navajazos en la calle sólo porque era alto es profesora universitaria. Ella dice que la única solución pasa por la educación. Por llegar a los chicos antes que la camorra y no por ese «puño de hierro» que promete el ministro Matteo Salvini, dispuesto a quitar la custodia a los padres de los nuevos camorristas.
Cuando David Beriain pregunta a uno de los baby capos de Nápoles cuántos años cree que va a vivir, éste le responde: «Esto es como si estuviera enfermo, como si tuviera un tumor».
En la plaza de la iglesia de San Vincenzo, en el rione (barrio) Sanità de Nápoles, hay una estatua de bronce. Representa a un joven rubio, con vaqueros y camiseta, junto a un balón atrapado entre dos tablas de un banco. Una placa indica que se trata de Gennaro Cesarano, un chico asesinado por la mafia la noche del 6 de septiembre del 2015. A Genny Cesarano lo mataron por error en su plaza de Sanità cuando tenía 17 años.
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