Niños Nacidos por FIV: ¿Existe una Relación con la Inteligencia?

30.10.2025

La fecundación in vitro (FIV) es una técnica reproductiva en la cual la fecundación de los ovocitos por los espermatozoides se realiza fuera del cuerpo de la madre. Los nacimientos mediante fecundación in vitro superaron los 8 millones en todo el mundo en 2018.

En España, líder en cuanto a cifras de reproducción asistida en Europa, en 2019 alrededor del 6,5% de los 359.770 bebés nacidos ese año lo hicieron con esta técnica. Debido al frecuente uso de estas técnicas, ha surgido la pregunta de si esos procedimientos pueden causar algún problema de salud.

¿Qué dice la ciencia sobre la inteligencia en niños nacidos por FIV?

Algunos estudios han encontrado una vinculación entre ambos factores, pero otros no, y los que la han encontrado no han podido determinar su origen. Nunca se ha podido establecer una relación causal entre esta técnica de reproducción asistida y un mayor riesgo en el desarrollo de tumores pediátricos. Algunos estudios han encontrado una vinculación entre ambos factores, pero otros no, y quienes lo han encontrado no han podido determinar si la causa son las técnicas utilizadas o la propia infertilidad de los progenitores.

Un vídeo de YouTube con más de 230.000 reproducciones ha asegurado que los niños nacidos por tratamientos de fecundación in vitro (FIV) tienen "una mayor incidencia de tumores pediátricos" que los gestados en embarazos naturales. Esta supuesta vinculación se lleva estudiando desde la década de 1990, pero las diferencias metodológicas entre los estudios llevados a cabo han llevado a conclusiones dispares, dando lugar a numerosos artículos en la prensa generalista que pueden haber confundido a la población sobre lo que realmente se sabe del asunto.

Los expertos consultados por Verificat, así como las revisiones sistemáticas y metaanálisis publicados, señalan que dada la naturaleza de los estudios y el número de pacientes analizados en cada uno, según ellos demasiado reducido, tampoco se ha podido demostrar una asociación clara entre ambos factores. En cualquier caso, la incidencia de los tumores pediátricos es reducida en ambos casos y los estudios que han encontrado un aumento vinculado a la FIV apuntan a que el riesgo se mantiene bajo.

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Cogiendo los datos más pesimistas, a los que llegó una revisión sistemática de 2013, de los 165 tumores anuales diagnosticados en cada millón de niños menores de 14 años en España, sólo cuatro estarían relacionados con tratamientos de fertilidad, entre los que se incluye la FIV.

Los resultados de las cinco revisiones sistemáticas y metaanálisis que hemos encontrado publicadas entre 2005 y 2020 son variados. Tanto el primer estudio, de 2005, como los dos últimos, uno publicado en 2019 y uno en 2020, no encontraron que los niños nacidos por fecundación in vitro tengan un mayor riesgo de tumores de forma general. En cambio, otra revisión de 2019 y una de 2013, sí encontraron una mayor incidencia de tumores en niños nacidos a través de técnicas de reproducción asistida, entre las que se encuentra la FIV, aunque ninguna de las dos fue capaz de identificar la causa de ese aumento.

Estas diferencias en los resultados, tanto entre estudios como entre revisiones, se explican por el tamaño siempre reducido de la muestra. El experto lo ejemplifica con una investigación llevada a cabo en Noruega en el 2016 -que no halló un incremento de riesgo de cáncer en general en bebés nacidos por FIV, pero sí para algunos tipos de tumores- en una población de 1.629.000 niños. De éstos, sólo 25.700 habían sido concebidos mediante fecundación in vitro, y entre ellos se detectaron 51 tumores pediátricos.

Sin embargo, los expertos consultados por Verificat transmiten un mensaje de tranquilidad. "No hay ninguna evidencia […] de que las técnicas de fecundación in vitro, cualquiera de ellas, se relacione con un mayor cáncer infantil" de forma causal, sentencia el miembro de la SEHOP.

El pasado agosto, un estudio realizado en Taiwán con una muestra de más de 2 millones de niños aseguraba haber encontrado una asociación independientemente de la fertilidad de los progenitores.

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Además, el experto de Vall d'Hebron apunta que hay que tener presente que los estudios que evalúan los riesgos de los procedimientos de FIV recogen a pacientes de, al menos, 15 años, como es el caso del trabajo taiwanés.

En este sentido, y para mejorar los estudios realizados hasta ahora, Luis Madero, del SEHOP, pide confeccionar "un registro poblacional" con todos los niños que nacen e incluir "un registro de cáncer" para "incluir toda la población” y evitar posibles sesgos.

Por su parte, José Serna, del SEGO, recuerda que, por ahora, las poblaciones que comparan los estudios "son diferentes". Para identificar si los tratamientos de reproducción asistida conllevan un mayor riesgo, razona el experto, habría que comparar sus efectos en parejas que no los necesitan con otros que sí los necesiten.

Otros aspectos relacionados con la FIV

Actualizado el 29/10/2010Un estudio reciente señala que los bebés nacidos por fecundación in vitro suelen ser más altos.Un equipo de científicos neozelandeses ha realizado un estudio, que revela que los niños nacidos por la técnica de reproducción asistida (FIV) suelen ser más altos. A pesar de que aún queda mucho por investigar, parece ser que alguno de los factores que intervienen en esta técnica podría influir en este hecho.

La investigación ha sido realizada por un equipo del Instituto Liggins, uno de los centros más importantes en investigación fetal, salud y desarrollo infantil. Este instituto pertenece a la Universidad de Auckland que es la organización de investigación más grande de Nueva Zelanda y donde se promueven investigaciones al más alto nivel en todas las disciplinas.

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La fecundación in vitro es una práctica en la que los ovocitos son fecundados por los espermatozoides en el laboratorio, es decir, fuera del cuerpo de la madre. Esta técnica es una de las más importantes en los procedimientos de reproducción asistida, sobre todo cuando otras no han tenido éxito. Controles hormonales, extracción de ovocitos, transferencia de embriones, etc. son procedimientos ligados íntimamente a dicha técnica en la que el objetivo es lograr el embarazo.

Los investigadores del Instituto Liggins han desarrollado su tesis basándose precisamente en aquellos niños que han nacido mediante FIV. Estos niños son más propensos a ser más altos que aquellos nacidos por fecundación natural.

Los científicos neozelandeses analizaron 200 niños y encontraron una diferencia significativa en la estatura de un grupo a otro. Incluso utilizando variables estadísticas la diferencia era notable, además en el caso de la niñas los resultados eran todavía más evidentes. La procedencia de los niños analizados era aquellos en los que, en su proceso de FIV, los embriones no habían sido congelados. La media de estos niños era de 2,6 centímetros más altos que los procedentes de fecundación natural.

Según Wayne Cutfield, director del Instituto Liggins, se deben hacer más investigaciones para aclarar cual puede ser la causa de esta mayor estatura. Las líneas de investigación podrían ir encaminadas a un aspecto hormonal, ya que las madres de estos niños son sometidas a tratamientos hormonales. También, el medio de cultivo donde están los embriones podría influir o el tamaño de los seleccionados por los embriólogos para aumentar las probabilidades de implantación.

Así, un estudio realizó un seguimiento comparado de un grupo de adolescentes que fueron concebidos de forma natural frente a otro en el que sus integrantes fueron concebidos mediante técnicas de reproducción asistida. En sus conclusiones muestran que este segundo grupo experimentó más cuadros de ansiedad o depresión (10%), antes de llegar a la edad adulta, frente al 9% en los adolescentes concebidos de forma natural.

Este trabajo, publicado en JAMA Network, presenta un amplio y robusto estudio, comparando la incidencia de problemas cardiacos entre los niños nacidos naturalmente y los nacidos por medio las diferentes técnicas de reproducción asistida.

Un estudio publicado en The Lancet, en 2019, incluye datos de 65.723 niños nacidos en Finlandia entre 1995 y 2000, a los que se hizo un seguimiento de los 0 a los 14 años. El 4% de los niños, (2776) fueron concebidos por reproducción asistida. Los niños nacidos por reproducción asistida tuvieron más problemas que los niños nacidos por vía natural.

Además del ya mencionado bajo peso al nacer, los niños nacidos por reproducción asistida sufrieron nacimiento prematuro en un 15%, dato significativamente mayor que el 5% del grupo de los nacidos por vía natural. En cuanto a los embarazos múltiples los datos son alarmantes: un 21% en el caso de reproducción asistida frente al 2% de los embarazos naturales.

Pero no son estos efectos secundarios que sufren los bebés concebidos por técnicas de reproducción asistida el único problema bioético que se plantea: la producción de embriones en exceso que no llegarán a ser implantados, y son destruidos o criopreservados, constituye una tragedia de dimensiones descomunales ante la que no podemos permanecer insensibles. El ser humano comienza su andadura vital tras la fecundación, sea por vía natural o “in vitro”, y merece un trato digno en todo caso.

Actualizado el 24/03/2010Los bebés nacidos por fecundación in vitro podrían tener mayor riesgo de presentar alteraciones genéticas.En España alrededor del 2% de los niños que nacen, lo hacen mediante fecundación in vitro (FIV). La mayoría de estos niños nacen sanos y llevan vidas normales sin complicaciones médicas asociadas, a pesar de esto son considerados como un grupo de riesgo por precaución.

Según un estudio que la Escuela de Medicina de la Universidad de Temple en Estados Unidos, estos niños pueden tener mayor riesgo de alteraciones genéticas y de bajo peso al nacer. Lo que puede ocasionar en años futuros obesidad, hipertensión y diabetes tipo 2. El problema que se plantea es que no existe un seguimiento de estos niños para comprobar si es cierto que tienen una mayor tasa de alteraciones.

Para evaluar el efecto de las alteraciones genéticas que pueden presentar estos niños, la Dr. Carmen Sapienzay su equipo estudiaron el impacto del ambiente en los genes tanto en niños concebidos de forma natural como en niños nacidos mediante reproducción asistida.

De los resultados obtenidos observaron que los niños nacidos por T.R.A presentaban entre el 5-10% de modificaciones cromosómicas diferentes a los otros niños. Pese a estas diferencias, resaltar que sólo una pequeña parte de los niños que nacen por reproducción asistida estaría fuera del rango de anomalías considerado como normal.

La cuestión que todavía queda por resolver es saber si esas modificaciones son debidas a la práctica de las técnicas de reproducción o bien a otros factores como la infertilidad de los padres.

El estudio es metodológicamente de muy buena calidad. Los autores han tenido en cuenta los factores de confusión que sabemos que se asocian a un tratamiento de fertilidad y a la posibilidad de tener mejores resultados escolares, como la mayor edad materna, el índice socioeconómico más alto o el nivel educativo de los padres y madres. Han aplicado varias técnicas de análisis epidemiológico para controlar lo más posible la variabilidad que es intrínseca en un estudio de este tipo, donde los datos ya se han recogido y, por lo tanto, no es posible ir atrás y averiguar más cosas de las de la que se disponen.

Este estudio confirma y además amplía la información que tenemos sobre los efectos a largo plazo de las técnicas de reproducción asistida. Nos proporciona información sobre el desarrollo durante la edad escolar de los niños nacidos por FIV y nos confirma que sus resultados educativos a los 7 y 9 años no se pueden distinguir de los nacidos espontáneamente.

Como información valiosa para los profesionales de la salud, destacar que la cohorte de niños analizado ha nacido entre el 2005 y el 2014, es decir, que los resultados son muy pertinentes a la forma que tenemos hoy en día de tratar la infertilidad, ya que en los últimos 20 años ha habido muchos avances en las técnicas de fecundación in vitro como por ejemplo la posibilidad de cultivar a los embriones para 5-6 días en el laboratorio, la posibilidad de someterlos a congelación ultrarrápida y la posibilidad de analizar el contenido genético de los embriones tras una “microcirugía” cuando todavía se encuentran afuera del útero materno.

Siempre hay que tener en cuenta que los estudios retrospectivos como este no pueden controlar variables que no han estado recogidas en el momento en el que se han generado los datos. Hay una curiosidad que me queda, sin que llegue a ser una limitación: los autores del trabajo no hacen diferencia entre técnicas de reproducción asistida, muy probablemente por falta de información detallada y por la dificultad de saber y de tener en cuenta el efecto de todas las variables que pueden entrar en un tratamiento de reproducción asistida (la dosis de hormonas utilizada, la técnica de selección espermática, la técnica de fecundación, cuánto de largo ha sido el cultivo in vitro de los embriones, etc.) sobre el resultado de los test escolares.

Creo que el estudio está bien diseñado y con un buen análisis estadístico. Además, el número de individuos es muy elevado y con datos bien registrados, muchas variables estudiadas. Diría que es el estudio con mayor tamaño muestral que he leído sobre niños nacidos por TRA [Tratamientos de Reproducción Asistida] a lo largo del tiempo. Ha habido trabajos en la misma línea, estudiando si existían diferencias entre niños nacidos a partir de TRA respecto a los que no. Ninguno ha podido demostrar diferencias importantes debidas a la técnica en sí.

Hay que tener en cuenta que, en la mayoría de los casos, partimos de la base de que hay uno de los dos gametos o ambos dañados debido a la edad o a factores ambientales y de que una pareja no consigue el embarazo espontáneamente, por lo que si existen complicaciones pueden ser debidas a ello, pero no por la técnica de microinyección, que es la mayoritariamente usada. Algún estudio sí ha relacionado problemas psicológicos por la edad avanzada del padre, que no son genéticamente evitables.

Las limitaciones del estudio incluyeron el uso de datos observacionales, la posibilidad de confusión no medida, la presencia de datos perdidos y la necesaria restricción de la cohorte a los niños escolarizados.

En 1978 nació la primera “niña probeta”, Louise Brown. Aquello, que se vivió como algo revolucionario, forma ya parte de nuestras vidas. Debido al frecuente uso de estas técnicas, ha surgido la pregunta de si esos procedimientos pueden causar algún problema de salud.

En torno al 4% de los niños nacidos tras fecundación in vitro (FIV) tienen algún problema físico o mental frente al 3% en los concebidos naturalmente. La mayor parte de esa diferencia parece que se debe a que las técnicas de transferencia de embriones aumentan el número de embarazos múltiples, lo que supone un aumento de los riesgos.

Uno de los temas discutidos es si los niños nacidos tras el uso de técnicas de fecundación in vitro tienen un mayor riesgo de desarrollar autismo. Los resultados se basan en un estudio realizado por un equipo del Instituto Karolinska de Suecia y publicado en JAMA que ha hecho un seguimiento hasta el 31 de diciembre de 2009, durante diez años de media, de 2,5 millones de niños suecos nacidos entre 1982 y 2007.

No todas las técnicas de FIV son iguales. El estudio comparó los riesgos relativos para autismo y discapacidad intelectual (antiguamente llamado retraso mental) entre niños nacidos tras un procedimiento de FIV frente a los concebidos naturalmente. De esos 30.959 niños, unos 19.500 nacieron tras un proceso de fertilización in vitro, mezclando espermatozoides y el óvulo en el laboratorio; en otros 10.500 casos, los espermatozoides no conseguían penetrar en el óvulo y tuvieron que ser inyectados artificialmente para producir la fecundación.

En los restantes casos, unos mil, no había espermatozoides viables en el esperma de los padres y tuvieron que ser extraídos de sus testículos por un procedimiento quirúrgico. El estudio encontró que 103 de los 6959 niños (1.5%) con un TEA y 180 de los 15.830 (1.1%) niños nacidos con retraso mental habían sido concebidos con FIV.

El estudio también permitió comprobar que los procedimientos que implicaban la inyección de los espermatozoides en el óvulo causaban un incremento del 50% en el riesgo de tener discapacidad intelectual (definida como un cociente de inteligencia inferior a 70). Es un dato importante pero aún así el riesgo absoluto de sufrir esta discapacidad es muy bajo (pasaron de 62 a 93 niños de cada 100.000 recién nacidos).

Sandin S, Nygren KG, Iliadou A, Hultman CM, Reichenberg A. (2013) Autism and mental retardation among offspring born after in vitro fertilization. JAMA. Viney M. (2013) IVF procedures do not boost autism risk.

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