Rosales e Hijos: Una Historia de Tradición y Legado Familiar

01.11.2025

El Grupo Rosales rinde homenaje a la memoria de su fundador, Alberto Rosales Ortega, en el primer aniversario de su fallecimiento, ocurrido el 2 de septiembre de 2024. Con motivo de este aniversario, Grupo Rosales incorporará de manera permanente a partir del mes de septiembre un plato especial inspirado en la trayectoria de Alberto Rosales Ortega.

Con estos platos, se quiere "recuperar sabores con historia, directamente ligados a los establecimientos más emblemáticos de su fundador, para que formen parte viva de la experiencia actual de nuestros clientes".

Los platos elegidos son, en el restaurante Puerta Sevilla, el Foie Micuit, una receta que procede del restaurante Costa Sol y que en su momento supuso un toque de distinción y modernidad en la cocina cordobesa. La Taberna La Viuda, por su parte, recupera las habitas con puntillitas, un plato que formaba parte del recetario habitual en Costa Sur en el que la combinación de producto local con marisco fresco reflejaba la filosofía innovadora de Alberto Rosales Ortega.

Con esta decisión, Grupo Rosales une pasado y presente, "recuperando sabores que forman parte de la memoria de varias generaciones de cordobeses". De esta forma, la cocina se convierte en un "lenguaje de homenaje, donde el recuerdo se materializa en sabores y aromas que rinden tributo a la figura de quien dedicó su vida a la hostelería".

El aniversario contará también con un acto religioso en la misa habitual, que se celebra este martes, 2 de septiembre, a las 20:00 en la iglesia de Cristo Rey, durante la cual sus familiares recordarán a Alberto Rosales Ortega.

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Los Inicios de Alberto Rosales Ortega

La trayectoria de Alberto Rosales comenzó en 1949, cuando, con tan solo 14 años, se trasladó desde su pueblo natal a Córdoba para empezar a trabajar junto a su tío en el bar Rosales. Aquel modesto establecimiento supuso el punto de partida de una vida marcada por la constancia, el esfuerzo y la visión de futuro. Gracias a su determinación, logró abrir nuevas puertas a la gastronomía local y colocar a Córdoba en el mapa de la cocina de calidad y de la restauración moderna.

En 1960, abrió el exitoso bar Terraza, con la colaboración de su madre, Concha Ortega. Su emprendimiento continuó con el bar Crismona, posteriormente conocido como restaurante Costa Sur.

Tras casarse el 12 de abril de 1964, formaron una familia que pronto creció con la llegada de sus hijos Alberto, Jose, Isabel y Paco. Antonia, además de ser una madre dedicada, apoyó fervientemente a su esposo en el negocio familiar, contribuyendo en el restaurante Costa Sur con su esfuerzo en la cocina y el mantenimiento impecable del establecimiento.

Hoy, un año después de su partida, el legado de Alberto Rosales permanece vivo en manos de sus hijos, cada uno al frente de un negocio propio, quienes mantienen la esencia de su filosofía: respeto por la tradición, apuesta por la calidad y vocación de servicio.

Hoy en día, Alberto, Paco e Isa representan el corazón y la esencia de esta empresa familiar, que continúa su legado de amor, esfuerzo y superación, transmitido de generación en generación, quienes se encuentran actualmente al frente de la empresa.

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Alberto comenzó en el Barrio de San Basilio en el año 1999, gerenciando la empresa y abriendo el primer negocio en el Alcazar Viejo, Restaurante Puerta Sevilla, referente durante muchos años en la gastronomía cordobesa.

Con el tiempo y con un proyecto tan ilusionante entre manos, la tercera generación se unió al negocio, inyectando nuevas ideas y perspectivas, y marcando así el comienzo de una nueva y emocionante aventura: la creación de una línea de apartamentos turísticos en San Basilio. Celebrando su renovación el 12 de abril, coincidiendo con el aniversario de bodas de Alberto y Antonia, los pilares de la empresa.

El Grupo Rosales sigue creciendo bajo esa premisa, consolidando su identidad como un pilar de la hostelería cordobesa y transmitiendo de generación en generación los valores que Alberto inculcó. La ciudad de Córdoba ha sido escenario y beneficiaria de la vida y obra de Alberto Rosales Ortega.

Su capacidad de innovación, su empeño en ofrecer lo mejor de la gastronomía del mar en pleno corazón de Andalucía y su compromiso con la excelencia lo han convertido en un referente irrepetible. Un año después de su despedida, el Grupo Rosales quiere reafirmar su compromiso con la ciudad, manteniendo viva la tradición de hospitalidad y calidad que Alberto instauró hace más de siete décadas.

Inés Rosales: Pionera en el Mundo de la Repostería

En primer lugar, nos informaron acerca de la historia de Inés Rosales, remontándonos a 1910. Hace más de un siglo, en 1910, una joven y emprendedora mujer llamada Inés Rosales Cabello, originaria de Castilleja de la Cuesta, un encantador pueblo del Aljarafe sevillano, dio inicio a una tradición que perduraría a lo largo de generaciones.

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Con canastos de mimbre, Inés Rosales vendía sus tortas una a una en el cruce de caminos de La Pañoleta y en la antigua estación de trenes de Sevilla. Viajeros de diferentes puntos del país las llevaban consigo, extendiendo la fama de este manjar por toda España.

Pronto la demanda fue en aumento y el horno de su casa se quedó pequeño, teniendo la necesidad de alquilar el horno de la panadería de su pueblo y ofreciendo empleo a mujeres locales viudas para fabricar y vender las Tortas de Aceite, convirtiéndose así en una de las primeras mujeres empresarias de su tiempo. Durante esta etapa se incorporaron la Torta de Polvorón, la de Almendra, el Bizcocho y la Bizcochada al portafolio de productos.

Inés Rosales Cabello fue una visionaria. En los albores del siglo XX, pocas mujeres estaban al frente de un negocio. Ella fue pionera con sus tortas de aceite, que vendía en el cruce de caminos que en 1910 -cuando nació su empresa- era La Pañoleta, punto de paso de los que iban a Sevilla capital desde localidades cercanas en la ruta hacia Huelva y que era elegido por muchos viajeros para descansar.

"La necesidad agudizó su ingenio", señala Ana Moreno (Cádiz, 1972), la mayor de los cinco hijos del presidente de Inés Rosales, Juan Moreno, y responsable de Comunicación, Brand Manager, Relaciones Institucionales y Sostenibilidad, quien rememora que Rosales detectó que la competencia eran vendedores de pan, magdalenas, bizcochos, que se ponían duros y no aguantaban los viajes, mientras que su producto, sí. Entonces, Castilleja de la Cuesta apenas tenía 2.000 habitantes, y fue allí donde arrancó con su fábrica, donde se elaboraban de manera artesanal y se vendían a precio popular.

Aunque Inés Rosales falleció prematuramente en 1934, su legado no se desvaneció. La década de los 50 marcó un hito en la historia de la empresa con la incorporación de Paco Adorna Rosales, hijo de Inés Rosales, a la gestión. La migración favoreció la expansión, y las mejoras en la producción, como la introducción de nuevos productos y la modernización de procesos, impulsaron el negocio.

Tras el paso de varios años, su hijo se desvincula de la empresa y pasa a tomar el mando de todo el declive Juan Moreno; (actualmente director). En 1985, la empresa experimentó un cambio significativo cuando fue adquirida por un grupo de inversores.

A Juan Moreno, cuenta su hija Ana, le llegó la oportunidad de recuperar la firma "y no dudó en rescatar los productos que había en el mercado, recompró lo que pudo de las tiendecitas de las provincias donde pudo llegar con una furgoneta y prometió que iba a devolver unas legítimas y acreditadas tortas de aceite a Inés Rosales en menos de una semana".

A partir de ahí generó una confianza, un reconocimiento del producto y un relanzamiento que ya fidelizó completamente sobre todo con los andaluces y los españoles que habían viajado. Comenzó en marzo de 1985, con 13 personas.

En 1991, se construyó una nueva fábrica en Huévar del Aljarafe, ampliando las instalaciones y proporcionando empleo a más de 130 familias. Hoy en día, con más de 100 años de historia, Inés Rosales continúa siendo un referente en la elaboración de productos de repostería tradicional andaluza. La visita a su fábrica, con una superficie construida de 10,500 m2, ofrece una experiencia que combina historia, innovación y tradición.

Expansión y Presencia Internacional

115 años después, esta empresa centenaria, 100% andaluza y familiar, continúa en pie gracias al buen ojo de un marino mercante gaditano. Ahora la plantilla suma 145 trabajadores, lo que supone un 4% más que en el ejercicio 2023 y la compañía cerró 2024 con 19 millones de euros en ventas, un 9% más que el año anterior, crecimiento motivado no tanto por el aumento del número de unidades como por la escala del precio del aceite de oliva, que obligó a la empresa a incrementar el precio.

"En esa evolución siempre hemos respetado el origen y la torta original, pues los métodos y por cuestiones de productividad había que hacer las tortas más competitivas para que efectivamente el precio pudiera seguir siendo ese gancho de un producto que no tiene una descripción concreta porque no es una categoría: no somos galletas, no somos crackers, somos tortas de aceite, lo que es una fortaleza por ser únicos pero también a veces una debilidad, ya que quien no conoce qué es una torta de aceite no puede decidir darle una oportunidad", relata Moreno.

115 años después de su puesta en marcha, Inés Rosales comercializa sus productos en más de 35 países, aunque España sigue siendo el principal mercado en el que vende, con una cuota del 80%, seguido por EEUU, con casi el 14% y donde tiene filial. En 2025, Inés Rosales espera aumentar el volumen de ventas en exportación, después de vender un total de 11 millones de unidades de tortas de aceite -que se elabora bajo el reconocimiento de Especialidad Tradicional Garantizada (ETG) por la Unión Europea- y 450.000 kilos de otras variedades de sus productos en 2024. Fabrican 300.000 tortas diarias en sus nuevas instalaciones, en la cercana localidad sevillana de Huévar del Aljarafe.

EEUU, Reino Unido -donde la empresa tiene filial propia-, Francia, Alemania, Suiza y Australia son solo algunos de los destinos de las clásicas tortas de aceite, que también se venden en otros mercados como Holanda, Alemania o Francia.

"Fuimos a ferias internacionales para seguir viendo posibilidades de crecimiento y nos dimos cuenta de que no teníamos competencia directa y que además, el apellido de aceite de oliva virgen extra nos beneficiaba porque es un valor internacional de la dieta mediterránea, lo que nos ha servido para que tenga buen reconocimiento y buena aceptación, ya que no se producen con ningún otro tipo de grasa", indica Moreno.

Los mercados internacionales han mostrado otros posibles usos gastronómicos para la torta de aceite, que normalmente se consumía como desayuno o merienda: su utilización como base de canapés gracias a su dureza y que no se humedecen con facilidad por la propia manera en la que se fabrican, estiradas a mano y con una cobertura que se le aplica cuando va al horno, o nuevas variedades como de limón, naranja o canela.

"En el caso de Estados Unidos, por ejemplo, les encanta la de naranja para combinarla con queso o la variedad de saladas", señala Moreno. También esta expansión internacional les ha llevado a desarrollar packaging diferentes dependiendo de los mercados y los lugares de venta en los que se distribuye. "La innovación la tenemos muy entendida como industrial, pero puede estar hasta en la adaptación de una agrupación del formato del paquete distinta según el país", añade.

Innovación y Futuro

Entre los próximos lanzamientos de la empresa se encuentra una torta con pimiento espelette, que se une a la última propuesta de Inés Rosales al mercado, un cracker salado que ya se vende en España y que llevan también al país norteamericano. De hecho, la variedad que lleva cacao y pimienta cayena ha sido elegida por la famosa presentadora Oprah Winfrey como una de sus Oprah's Favorite Things 2024.

Además, también tiene el foco puesto en la entrada a nuevos países, como los nórdicos, con productos a medida (ya triunfaron sus tortas de canela y jengibre en Navidad), aunque quieren consolidar el mercado. Además, la empresa puso en marcha en su día la tienda online con personal propio que le permitió registrar 2.500 pedidos en un año, hasta llegar a facturar 85.000 euros.

"Ahí se puede encontrar toda la gama y en nuestro negocio, tanto aquí como en otros países, funciona el boca a boca: lo importante es generar hábitos de consumo", subraya Moreno.

Los aranceles con los que amenaza el presidente estadounidense Donald Trump tocan a la compañía, si bien con todo el trabajo realizado para desembarcar con fuerza en el país, asumirán una parte del incremento de los precios, aunque otra parte repercutirá en el consumidor norteamericano.

Queremos expresar nuestro sincero agradecimiento a Inés Rosales por más de un siglo de dulzura y tradición en cada una de sus exquisitas tortas. Desde 1910, su dedicación a la artesanía y la calidad ha creado momentos inolvidables para todos nosotros. Cada bocado es un testimonio de su pasión y compromiso, y estamos agradecidos por el legado dulce que ha compartido con el mundo.

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