El vínculo madre-hijo: Definición, desarrollo e importancia
El vínculo madre-hijo es el lazo afectivo intenso que se desarrolla entre los padres y su bebé. Hace posible que los padres quieran colmar a su bebé de amor y afecto, protegerlo y estimularlo. Es considerado por muchos como el vínculo humano más fuerte.
¿Qué es el vínculo madre-hijo?
Cuando hablamos de “vínculo” desde la psicología, nos estamos refiriendo al lazo emocional que la madre establece con su hijo. Es de carácter unidireccional y se inicia durante el embarazo, desarrollándose a lo largo de la infancia. Por su parte, al hablar de “apego” nos referimos al lazo afectivo que se establece entre el recién nacido y su madre, que es la principal garante de seguridad y protección para el niño. Este lazo es de carácter bidireccional (de la madre al recién nacido y del recién nacido a la madre) y se desarrolla de manera posterior al vínculo.
Importancia del vínculo madre-hijo
Generar un buen vínculo madre hijo con el bebé es importante para las futuras relaciones sociales. El vínculo afectivo le enseña al bebé el primer modelo a seguir para entablar relaciones interpersonales, fomenta la sensación de seguridad y su autoestima.
¿Cuándo comienza a gestarse la relación madre-hijo?
La comunicación entre hijo y mamá comienza a establecerse antes del parto. Aproximadamente en el cuarto mes de embarazo, el bebé percibe los sonidos procedentes del exterior. En torno a las veintisiete semanas también empieza a reaccionar al escucharlos. Y por supuesto, la voz de su madre es lo que le llega con mayor nitidez. Enseguida se familiariza con él.
Si bien es cierto que durante el embarazo ya se ha iniciado el vínculo madre-hijo, no se desarrollará del todo hasta después del nacimiento. Cuando el bebé nace ya conoce a su madre, la ha oído hablar durante todo el embarazo y su olor le es muy familiar. Es por ello que el bebé se calmará rapidísimamente, cuando tras la primera asistencia en el paritorio, lo pongamos en los brazos de su madre.
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Factores que influyen en la formación del vínculo
Existen diferentes factores que influyen en la formación del vínculo posnatal y del apego.
- El contacto piel con piel tras el parto, así como la lactancia materna, reducen la probabilidad de desarrollar un vínculo alterado o un apego inadecuado.
- La salud mental materna es uno de los factores determinantes en la construcción del vínculo posnatal.
- Los estados depresivos y de ansiedad en el proceso del embarazo, parto y posparto pueden ejercer una influencia negativa y contribuir al desarrollo de un vínculo alterado.
- El apoyo percibido por parte de la familia y de la pareja durante el período perinatal también ejerce una influencia importante en la formación de ambos fenómenos.
- Incluso el tipo de parto y la experiencia que la mujer ha tenido durante el mismo pueden tener un papel determinante en la formación del vínculo y del apego.
- Asimismo, hay autores que sostienen que el vínculo prenatal tiene un fuerte impacto sobre la formación del vínculo posnatal y del apego.
- La edad del niño también tiene relevancia en el proceso de formación del apego.
La mayor probabilidad de que un niño desarrolle una alteración del apego se produce en los primeros días y las primeras semanas de vida.
En muchas ocasiones, tras el nacimiento del bebé, muchos padres pueden pensar que no sienten ese instinto o vínculo maternal o paternal. Esto es fruto del estado de desorientación y del cansancio tras el parto. No debe ser causa de preocupación ya que esto cambiará cuando estén un poco más relajados y tengan continuo contacto con el bebé. Todo necesita su tiempo y tienen toda la vida por delante.
Si la madre amamanta al bebé el vínculo madre-hijo se genera más rápidamente ya que madre e hijo mantienen una relación muy especial de alimento y cariño. El primer interés del recién nacido es su madre; madre e hijo están preparados instintivamente para establecer una relación intensa. El bebé desprende ternura y desborda fragilidad, esto le ha servido, evolutivamente durante muchos miles de años, para sobrevivir.
En los casos en que el recién nacido tenga algún problema: prematuridad, enfermedad, discapacidad Puede costar más tiempo consolidar el vínculo materno-filial.
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Un estudio reciente ha determinado que existe una prevalencia de vínculo alterado del 12,7 % y de apego alterado del 11,5 %, cifras que son considerablemente alarmantes. Las repercusiones en el niño son observables, en su mayoría, a medio y largo plazo, en la salud física, mental y social. Entre otras cosas, aumenta la probabilidad de desarrollar trastornos psicopatológicos y de la conducta alimentaria.
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