Sexualidad en Madres e Hijos: Una Guía para la Educación y el Bienestar

24.11.2025

¿Te has preguntado alguna vez de dónde aprenden sexualidad tus hijas o tus hijos? Quizás pienses que todavía son pequeños. Que ya llegará el momento.

Pero si se encuentran en esa etapa de transición entre la infancia y la adolescencia -eso que yo llamo la etapa del “no retorno”-, es clave que tomes consciencia: lo que integren ahora marcará profundamente sus futuras relaciones sexoafectivas.

Porque en esta fase, además de transformar su cuerpo, se están asentando creencias, valores y formas de vincularse que les acompañarán toda la vida. Es una etapa de construcción del carácter, y también de construcción de su manera de amar, de desear y de relacionarse con los demás.

Hablar de sexualidad no es solo hablar de sexo

Una educación sexual saludable no empieza con una charla puntual ni se limita a explicar cómo se hacen los bebés o a prevenir infecciones de transmisión sexual. Tampoco se reduce a hablar de pornografía o métodos anticonceptivos.

Educar en sexualidad es hablar de buen trato, de consentimiento, de límites, de respeto y de deseo.

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Es ofrecer herramientas para que tus hijos e hijas puedan vivir su sexualidad desde la libertad y el autocuidado, entendiendo sus emociones, sus cuerpos y los vínculos que construyen con los demás.

Y cuanto antes empecemos a hablar de esto en casa, mejor. Porque si tú no lo haces, lo harán otros: amigos, redes sociales, internet… y quizás no con la mirada de respeto y salud que deseas para tus criaturas.

¿Y si ya estás llegando tarde?

Puede que ya tengas un hijo o una hija que está entrando en esta etapa… o incluso saliendo. Y que sientas que no has sabido acompañar este proceso como te habría gustado.

Pero nunca es tarde para empezar a ofrecer una educación sexual integral y de calidad. Nunca es tarde para hablar, para corregir, para abrir espacios de confianza y curiosidad compartida.

Lo importante es que no delegues por completo esta parte tan esencial de su desarrollo. Porque educar en sexualidad también es cuidar su bienestar emocional, su autoestima, sus límites y su capacidad para decir “sí” o “no” con claridad.

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Cuando la pornografía educa por ti

Hoy, muchas criaturas tienen su primer contacto con la sexualidad a través de la pornografía. Una pornografía que, lejos de mostrar placer compartido o consentimiento, refuerza estereotipos, violencia y relaciones desiguales.

Y cuando ese contenido llega sin que antes hayan recibido una educación sexual sólida, pasa algo muy grave: no saben distinguir entre deseo y consentimiento, entre placer y sufrimiento, entre respeto y humillación.

Si ya sabemos que la pornografía puede generar desórdenes en la sexualidad adulta, ¿te imaginas lo que puede provocar en una mente infantil que aún está construyendo su identidad?

¿Cómo ofrecer una educación sexual coherente y respetuosa?

Con información clara. Con acompañamiento emocional. Y con herramientas que te ayuden a hablar de estos temas desde el respeto, la curiosidad y el vínculo.

La Sexualidad Infantil: Desmitificando Creencias

El sexo es, sin duda, uno de los temas de conversación que más preocupa abordar a padres y madres. Puede que nuestra educación, en la que lo sexual no tenía mucho espacio, o la sociedad en la que hemos crecido, en la que la sexualidad ha estado cargada de mensajes ambivalentes, nos ponga la bola en la garganta cuando el sexo aparece a formar el triángulo con padres/madres e hijos/hijas.

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Entonces, ¿cómo debemos enfocar la sexualidad de nuestros hijos e hijas?

La primera cuestión que tiene que guiar el abordaje sobre el mundo del sexo con nuestros hijos e hijas es que la sexualidad en la infancia no se rige por los mismos planteamientos y esquemas que caracterizan la sexualidad adulta.

Debemos contextualizar el sexo en el momento concreto del desarrollo en el que se encuentren los niños y las niñas, incluyendo la sexualidad como un apartado propio del desarrollo, con sus fases e hitos, que deberán ser alcanzados para un correcto desarrollo.

Los adultos tenemos ciertas resistencias para asumir la sexualidad infantil, pero no podemos olvidar que la base de la sexualidad adulta, igual que la de otras tantas conductas, va a estar en la infancia.

Los mensajes que recibamos y las emociones que rodeen la sexualidad van a marcar la manera de entenderla y vivenciarla en el futuro.

Por eso debemos de cuidar de manera especial nuestra comunicación en torno a la sexualidad con nuestros hijos e hijas, tanto la verbal como la no verbal.

Características de la Sexualidad Infantil

Para afrontar la comunicación, primero debemos entender las características de la sexualidad infantil, que nos permitan acercarnos desde una mirada adaptada y no desde nuestra perspectiva adulta:

  • Lo genital no tiene importancia en esta etapa.
  • Que la sexualidad es mucho más amplia y concierne a más aspectos de lo genital es algo que conocemos.
  • En la infancia, la sexualidad tiene relación con el descubrimiento de sensaciones que resultan placenteras, provenientes de estímulos que activan los diferentes sentidos.
  • La sexualidad se relaciona con el hedonismo infantil.
  • Si hay algo que caracteriza a los niños es su tendencia a la búsqueda del placer (de cualquier tipo).
  • En la infancia no se han adquirido aún ciertos aspectos sociales que regulan muchas de estas conductas hedónicas.
  • Es por ello que a los niños les cuesta mucho entender que tienen que renunciar en ocasiones al placer.
  • En esta búsqueda del placer, los niños se encuentran con el sexo que, para ellos, no es más que otro placer que descubrir y buscar (además, es de los pocos placeres que dependen de ellos mismos).
  • Los juegos sexuales de este periodo se basan en la enorme curiosidad y la tendencia a imitar que le son propias.

Los niños y las niñas están sometidos a una gran cantidad de información relacionada con sexualidad (parejas que se besan, la relación entre sus padres, palabras relacionadas con la sexualidad…) que captan y buscan comprender e integrar dentro de sus capacidades.

Los niños y las niñas exploran y aprenden en función de sus necesidades evolutivas del momento, eso no quiere decir que las necesidades y las preferencias sexuales estén determinadas o sean estáticas.

La sexualidad es uno de los aspectos de nuestra especie que nos va a acompañar durante nuestra vida. Para ello, se va transformando en función del momento de nuestro ciclo vital, adaptándose a nuestras capacidades, nuestro ambiente y nuestras motivaciones.

La sexualidad se ve reflejada, y será influenciada, por la manera en como concebimos, parimos, amamantamos, fusionamos, acariciamos y tratamos a nuestros hijos y demás niños.

El Vínculo Afectivo y la Sexualidad

La sexualidad se ve reflejada, y será influenciada, por la manera en como concebimos, parimos, amamantamos, fusionamos, acariciamos y tratamos a nuestros hijos y demás niños. El vínculo afectivo entre madre e hijo determinará gran parte de nuestra posterior sexualidad. Las separaciones prolongadas antes de los 3 años también pueden afectar a largo plazo. Nos dejan inseguros y desprotegidos emocionalmente, creando inseguridad y dependencia emocional, primero hacia mamá, y luego hacía las demás personas y futuras parejas.

Tanto el parto como la lactancia son altamente sexuales. Solemos confundir sexualidad y sensualidad con sexo. Para un bebé succionar el pecho de su madre es su primera experiencia sexual. Es la máxima expresión de amor, seguridad, placer, paz y armonía. El instinto de succión le mantiene con vida, tanto si puede succionar el pecho de su madre como si se le ofrece un biberón. Succionar le alimenta y también le produce placer, calma y armonía. La boca es altamente sexual.

El instinto del llanto garantiza la atención y presencia de su madre o de otro adulto quien debería aliviar su malestar satisfaciendo sus necesidades más básicas y primarias. Posteriormente ya dejan de necesitar solamente su la boca y ya pueden identificar los objetos con los demás sentidos, especialmente las manos y los ojos.

Muchos no hemos tenido experiencias sensoriales positivas. Ha habido mucha represión por falta de fusión con nuestra madre. Ha habido mucha represión por falta de conexión emocional.

Iniciativas para una Mejor Educación Sexual Femenina

¿Te imaginas haber crecido sin tabúes, ni dudas, ni “gaps” sobre el sexo, los órganos sexuales y la menstruación, conociendo mucho mejor tu cuerpo y disfrutando mucho más de tu sexualidad…? Quizás tuviste la suerte de hacerlo, porque tus padres o alguien de confianza te guió en ese camino.

Por ello, si tienes hijas, y no quieres que se repita la historia, pero no sabes muy bien cómo acompañarlas en el descubrimiento de su sexualidad, debes tomar la iniciativa. ¿Cómo?

Este ha sido unos de los principales mensajes del encuentro virtual Menstruita power, que surgió con el objetivo de promover una mejora en la educación sexual femenina, y explicar, a madres y futuras madres, cómo tender puentes para facilitar el diálogo con sus hijas y dar un giro a sus propias creencias.

En general, los temas que más interés despiertan son los relacionados con la educación sexual y menstrual para nuestros hijos. El qué y el cómo lo debemos comunicar.

Uno de los mensajes importantes fue que, para poder hablar con nuestras hijas de forma abierta y natural, tenemos que empezar cuidando y normalizando nuestra propia sexualidad. Sobre todo tenemos que aprender a explorar y a conocer nuestro cuerpo. Naturalizar la forma de nuestros genitales, nuestros fluidos y nuestros olores. La publicidad ha hecho mucho daño en este aspecto. Y, de la misma forma, tenemos que desaprender muchas creencias que nos limitan, nos acomplejan y nos hacen sentir inseguras.

El porno ha influido mucho en el concepto que tenemos sobre lo que es una relación sexual.

Otra pregunta clave que se formuló era: «Y a ti, ¿qué te habría gustado que te explicasen cuando eras pequeña?», ¿qué responderías tú?

La mayoría de las mujeres han reconocido que les hubiera gustado saber más sobre la menstruación, sobre cómo sería la menarquia y los cambios que sentirían en su cuerpo cuando se acercara el momento.

Ahora los jóvenes hablan más abiertamente de sus relaciones sexuales y hay una mayor aceptación hacia la diversidad sexual, pero internet sigue siendo la principal fuente de información y aún persisten algunos estereotipos.

Creo que ha cambiado la facilidad que tenemos hoy en día para acceder a cualquier tipo de información, pero esto es un arma de doble filo, ya que la cantidad no significa calidad.

Creo que esta ha sido una de las claves del éxito de Menstruita Power, porque hemos sabido reunir a las mejores expertas de cada materia y nos han explicado, de una manera cercana y sencilla, un montón de cosas interesantísimas para conocernos y para educar a nuestras hijas.

Desde mi punto de vista, estamos en el camino pero todavía falta mucho acompañamiento a los más jóvenes, ya que están bombardeados de actitudes machistas en el cine, en los videoclips, en sus propias casas.

Un consejo que se da es el de avanzarse a la edad de la pubertad y hablar abiertamente con nuestras hijas del cuerpo y los órganos reproductores femeninos. En ese aspecto los libros educativos pueden ser de gran ayuda. Pero ¿cómo encontrar y elegir los más adecuados para cada etapa?

A mí me encanta utilizar los libros ilustrados para explicar conceptos a los niños. No se trata de enseñar imágenes explícitas a los más pequeños, sino tratar la vulva y el pene igual que tratas una mano o un pie. Es decir, nombrarlos bien desde siempre, tratarlos con naturalidad, observarlos con un espejo sin tabúes… Es curioso cómo una niña se puede imaginar en su interior, aunque no sepa bien dónde ni cómo, sus pulmones, su estómago o su cerebro. Pero hasta que es mayor, no se le suele hablar de su útero ¡y es un órgano tan importante y especial!

Para mi ha marcado un antes y un después. Además de disfrutar, aprender y acercarme más a profesionales a las que admiraba muchísimo, me ha hecho ver la necesidad que existe de saber y la buena acogida que tiene este tipo de iniciativas.

La Sexualidad Durante la Crianza

La sexualidad durante la crianza es un tema importante y lleno de dudas. La fatiga, los cambios hormonales que sufre la madre, el estrés y la nueva rutina con el hijo o hija pueden hacer que el deseo sexual disminuya.

Las hormonas de la lactancia (prolactina) pueden reducir los niveles de estrógenos, lo que puede causar sequedad vaginal y una disminución del deseo sexual. Esta es una respuesta natural del cuerpo.

La comunicación es clave. Hablar abiertamente sobre el cansancio y las expectativas.

Es una situación muy habitual. La mejor manera de afrontarlo es hablar con respeto y comprensión.

Absolutamente normal. La crianza puede absorber mucha energía y atención, y es fácil olvidar el rol de pareja.

Es posible, ¡muchas parejas lo hacen! Con la crianza, la espontaneidad puede ser difícil. Planificar momentos para las relaciones sexuales puede parecer menos romántico, pero asegura que se produzcan y os permite anticiparos y prepararos.

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