Manchas Rojas en la Cara Durante el Embarazo: Causas y Tratamiento

30.10.2025

El embarazo es una etapa de grandes cambios en el cuerpo de la mujer, tanto a nivel físico como emocional. Estos cambios pueden manifestarse en la piel, siendo la aparición de manchas rojas en la cara una preocupación común. Es importante diferenciar las afecciones fisiológicas, propias de la gestación, de las patológicas.

Cloasma Gravídico: La Máscara del Embarazo

La aparición de manchas color café en la piel de la cara de las embarazadas es una situación bastante común (alrededor de un 70% de las embarazadas). El nombre que recibe es melasma o cloasma gravídico. Sin embargo, también se conoce popularmente como paño o máscara del embarazo.

El cloasma, melasma o también conocido como paño o máscara del embarazo es la aparición de unas manchitas de color amarronado o café en el rostro de la gestante. Estas manchas suelen aparecer a partir del segundo trimestre y pueden ir oscureciéndose con el avance de la gestación.

A pesar de que el melasma no produce ningún otro síntoma ni riesgo para la salud de la madre o el feto, la preocupación por estas manchas responde principalmente a un problema estético.

El melasma en la piel de la embarazada no supone riesgos para la madre o el bebé y no significa que algo vaya mal en el embarazo. Sin embargo, puede surgir preocupación relacionada con la estética cuando estas manchas se hacen visibles en el rostro.

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En la cara, las zonas más comunes en las que aparece el melasma son la frente, los pómulos y el labio superior.

Generalmente las manchas son de tamaño pequeño y aparecen en zonas localizadas y expuestas a acción solar como sienes, frente, pómulos, labio superior y mentón.

El cloasma suele aparecer en la cara, especialmente en las mejillas, la nariz, la frente y en la zona superior de la boca.

Causas de las Manchas en la Piel

Los cambios hormonales típicos de la gestación son los responsables de gran cantidad de síntomas y efectos, entre los que también se encuentran los cambios en la piel de la mujer.

El aumento de los niveles hormonales va a producir un aumento en la producción de melanina, el pigmento que da color a nuestra piel. De este modo, se produce una hiperpigmentación que lleva a que la piel se oscurezca y, por tanto, a la aparición de las manchas de color amarronado o café.

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La aparición de melasma realmente está vinculado a la reacción al efecto de hormonas como los estrógenos y la progesterona. La predisposición genética de la persona también juega un papel fundamental en la aparición del melasma.

Sin embargo, aunque las manchas en la cara son de las más conocidas, lo cierto es que también se produce cierto oscurecimiento de otras áreas como areolas mamarias y pezones, vulva, periné, axilas, cara interna de muslos y una línea desde el ombligo al pubis.

Factores de Riesgo

Además de los cambios hormonales mencionados anteriormente, existen algunos factores que podrían aumentar el riesgo de aparición de melasma. Entre ellos, se encuentra:

  • Predisposición genética, por ejemplo, si la madre tuvo melasma en el embarazo.
  • Exposición solar.
  • Tez oscura.

Sabemos que la exposición solar es un factor determinante en la aparición del melasma y que los rayos favorecen a su oscurecimiento.

Durante el embarazo la piel se vuelve mucho más sensible a la exposición solar, por lo que tendrás que extremar las medidas de protección de tu piel.

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Es más frecuente en pacientes de piel de fototipos altos.

No obstante, se desconocen todos los posibles mecanismos que pueden llevar a la aparición del cloasma gravídico.

Cuidados en la Piel Durante el Embarazo

Para prevenir el melasma, o que las posibles manchas en la piel se oscurezcan más, será conveniente moderar la exposición solar y evitarla, especialmente, en las horas centrales del día, aproximadamente entre las 11 y las 16 horas.

Además, es importante utilizar protector solar cuando la embarazada vaya a exponerse al sol, aunque sea invierno. Es importante tener en cuenta que una exposición al sol se produce, por ejemplo, simplemente caminando al aire libre o, incluso, conduciendo, y no solo cuando se toma el sol a propósito.

A nivel preventivo, todas las embarazadas deben protegerse del sol limitando el tiempo de exposición especialmente en las horas de máxima radiación (entre las 10:00 y las 16:00 horas) y en verano.

El protector solar debe proteger de los rayos UVA y UVB y contar con un factor de protección solar (FPS) alto (al menos de 50). Por otro lado, se debe reaplicar cada dos horas si aún se está expuesta al sol y, por supuesto, su uso debe ser apto durante el embarazo.

Finalmente, es una buena idea que la embarazada utilice gorra, sombrero o pamela, así como gafas de sol, para no exponer la cara de forma directa a la radiación solar.

También existen cremas para prevenir la aparición de manchas en la cara, aunque es esencial que utilices una crema que se adapte a tu tipo de piel.

Utilizar productos de limpieza y cremas faciales suaves. No usar productos despigmentantes o blanqueadores de la piel durante el embarazo. Incluir en la alimentación productos ricos en vitaminas C, B3 y A. La vitamina C absorbe parte de la melanina.

Tratamiento para las Manchas

Una vez que la mujer ha dado a luz, el melasma tiende a perder intensidad y a reducirse e, incluso, a desaparecer progresivamente. No obstante, esto no ocurre siempre y, en ocasiones, las manchas persisten durante mucho tiempo después del embarazo.

Los cloasmas suelen desaparecer por sí solos tras el embarazo. Sin embargo, en caso de que no desaparezcan existen una serie de tratamientos para quitar las manchas.

Sin embargo, es posible que el melasma persista hasta en un 30% de las ocasiones. En este caso, para tratar de eliminar las manchas en la piel o, al menos, atenuarlas, hay algunas opciones de tratamiento: las cremas despigmentantes, el peeling químico o el láser.

Si ya han aparecido manchas en tu piel a raíz de un embarazo, debes esperar a terminar la lactancia y dar lugar a la normalización de los niveles hormonales. A continuación, estarás en situación de tratarlas.

En caso de optar por un tratamiento dermatológico durante el embarazo, la terapia con luz y láser y la terapia con luz roja pueden ser las mejores opciones.

No obstante, se debe consultar con el dermatólogo, quien aconsejará a la mujer de manera específica qué tratamiento es el más adecuado para su caso particular.

Finalmente, es importante no llevar a cabo ningún tipo de tratamiento para el melasma sin consultarlo antes con el especialista y, especialmente, durante el embarazo, ya que puede que no sea seguro para el bebé.

Tratamiento Láser Nordlys

Es un tratamiento que combina el láser de luz pulsada con el láser fraccionado no ablativo, y que permite eliminar las manchas completamente.

Tratamiento que combina el láser de luz pulsada con el láser fraccionado no ablativo, y que permite eliminar las manchas completamente. Generalmente se necesitan tres sesiones para ver los efectos deseados.

Otros Cambios en la Piel Durante el Embarazo

A lo largo del embarazo el cuerpo de la mujer puede sufrir muchos cambios que afectan al aspecto y la salud de su piel, entre ellos la aparición de acné, el crecimiento de vello en zonas inusuales o las estrías en piernas, caderas, pechos o abdominales.

Uno de los problemas dermatológicos más comunes en el embarazo son las manchas en la piel. Su aparición se debe a que las hormonas producidas en el embarazo influyen en las células encargadas de la generación de la melanina, el pigmento responsable del tono de la piel. Más del 90% de las embarazadas desarrollan este tipo de manchas en la piel producidas por la hiperpigmentación.

La fluctuación de hormonas puede producir cambios bruscos en la textura de la piel que tienen como resultado la aparición de acné, estrías o manchas en la cara durante el embarazo.

Rosácea en el Embarazo

Aunque la rosácea no es tan común en el embarazo como el acné o el melasma, lo cierto es que durante la gestación también podría aparecer. La rosácea consiste en un problema cutáneo verdaderamente común, que tiende a afectar especialmente a personas mayores de 30 años de edad.

El síntoma más común es la aparición de una serie de protuberancias de color rojizo, llenas de pus, que tienden a surgir en forma de brotes. No obstante, en la mayoría de las ocasiones lo más habitual es que la rosácea afecte únicamente a determinadas áreas del rostro, como es el caso de la piel de las mejillas, la nariz y la frente.

Como ocurre con la rosácea que surge en cualquier otra etapa de la vida, los expertos no tienen del todo claro qué es exactamente lo que desencadena su formación durante la gestación. Pero en este caso en concreto sí coinciden en señalar que los cambios hormonales sí parecen tener alguna relación, motivo por el cual la rosácea que aparece en el embarazo se caracteriza por ser temporal. También se sospecha que el estrés podría ser otro desencadenante.

Otros consejos útiles

Dado que se cree que el estrés puede ser un factor desencadenante, especialmente de los brotes, es conveniente mantenerse lo más calmada y relajada posible. También es recomendable seguir una rutina de cuidado de la piel, con la utilización de un limpiador suave para pieles sensibles y delicadas, a la vez que es imprescindible evitar rascarse el área afectada y frotarse la piel, dado que podría acabar empeorando la situación.

Mantener estos cuidados después de dar a luz. Durante los meses de gestación es importante cuidarse, tanto la piel como la salud en general.

Condición Descripción Causas Tratamiento
Cloasma Gravídico Manchas de color café en la cara Cambios hormonales, exposición solar, predisposición genética Protección solar, cremas despigmentantes, peeling químico, láser
Rosácea Protuberancias rojizas llenas de pus Cambios hormonales, estrés Tratamientos tópicos (bajo supervisión médica), terapia con luz y láser

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